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8 de agosto de 2013

Las lágrimas de San Lorenzo

Un profesor de universidad que ha rodado por Europa como una bola del desierto sin echar raíces en ningún lugar regresa a Ibiza, donde pasó sus mejores años de joven, para asistir junto a su hijo, del que vive separado hace ya tiempo, a la lluvia de estrellas de la mágica noche de San Lorenzo. La contemplación del cielo, el olor del campo y del mar y el recuerdo de los días pasados desatan en él la melancolía, pero también la imaginación.

No digo nada nuevo al afirmar que cada lectura tiene su momento adecuado. Libros que en una época de nuestras vidas no nos transmiten nada, se convierten en lecturas que nos marcan al cabo de unos años, o simplemente nos reconocemos en cada una de las frases, que van cobrando sentido a nuestros ojos.

Eso es justo lo que pensaba al leer esta novela: no era el momento. Se trata de una historia que se nutre de recuerdos y de momentos pasados, y que mira al futuro con desesperanza. Es de corte intimista, y a medida que caen las estrellas fugaces de la noche de San Lorenzo el protagonista va desgranando recuerdos nostálgicos de una vida de la que ya no espera nada:

Durante muchos años, pensé que eso sólo les pasaba a otros, que el temor a envejecer sólo les afectaba a quienes me precedían en el escalafón del tiempo. A mis padres, por ejemplo, o a mis abuelos, antes que ellos. Pero cuando éstos desaparecieron, cuando se convirtieron en estrellas que brillaban en el cielo por las noches, cada vez con menor intensidad, comencé a sentir esa desazón que produce saberse ya en la primera fila.

A este autor lo descubrí con La lluvia amarilla, un libro que ya reseñé hace años (aquí). Ese libro es igual de pesimista o más que este, y sin embargo me cautivó, pese a que yo no me veía reflejada en lo que contaban sus páginas. No obstante, con Las lágrimas de San Lorenzo no he sentido ese mismo flechazo. Como digo, la historia no me ha acabado de cautivar y el estilo del autor tampoco me ha parecido tan magistral como en La lluvia amarilla. 

Puede resultar una lectura interesante para la lluvia de estrellas de este fin de semana, puesto que la novela entera se ambienta en la noche de San Lorenzo. Pese a que a mí no me ha entusiasmado, lo recomiendo para quienes busquen una lectura intimista acerca del inexorable paso del tiempo, con abundantes reflexiones sobre el devenir de la vida.


4 comentarios:

  1. Aunque no te ha entusiasmado, creo que me puede resultar una lectura interesante.
    Un saludo.

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  2. No me gustan las historias triste, si puedo evito estos libros, como sabes prefiero sentir miedo o alegría antes que tristeza.

    Felices vacaciones.

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  3. Demasiado nostálgico para mi gusto, pero está escrito con una prosa tan bonita como el cuadro de Van Gogh de la portada. Un saludo.

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  4. Enzo: Me alegro de que te interese esta novela. Quizá también te gustaría entonces "La lluvia amarilla".
    Godor: Sí, este no te lo recomiendo, es demasiado nostálgico; mejor otras opciones...
    Nube de frases: Gracias por pasarte y por opinar. ¡Visitaré tu blog!

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