28 de junio de 2023

Las madres no (Katixa Agirre)

Este libro me llamó la atención por las redes y, fiel a mi costumbre de saber lo menos posible de la trama, solo necesité leer este fragmento de la contra para comprarlo:

Una madre mata a sus gemelos. Otra mujer, la narradora y protagonista de esta historia, está a punto de dar a luz. Es escritora, y se da cuenta de que conoce a la autora del infanticidio. Su obsesión se dispara. Pide una excedencia pero no para criar, sino para crear. Para investigar y escribir sobre la verdad oculta tras el crimen.

Hoy traigo Las madres no, de Katixa Agirre, publicada por Editorial Tránsito.




Me gustan mucho las novelas que exploran el tema de la maternidad (Tenemos que hablar de Kevin, La semilla del diablo o El instinto son algunas que me vienen a la mente). Es algo curioso, porque no creo que sea un tema con el que tengo cuentas pendientes en absoluto, pero es verdad que es un asunto visceral que da para muchas disertaciones y puede tratarse desde muchos puntos de vista, todos ellos apasionantes. Este libro de Katixa Agirre (Vitoria, 1981) se abre con la noticia de una madre que mata a sus mellizos de 10 meses, y por lo tanto a priori trata el tema desde el punto de vista del infanticidio.

La protagonista conoció a Alice en su etapa universitaria. Desde entonces perdieron el contacto, pero se pregunta qué pudo pasar por la mente de aquella mujer, con quien no conectó especialmente, que parecía un poco fría y distante, para ahogar en la bañera a sus hijos aquel jueves de verano. ¿Fue pura maldad? ¿Depresión posparto que culminó en un episodio de psicosis? Nuestra protagonista, que es escritora y también ella acaba de dar a luz, decide que su próxima novela girará en torno a este asunto, y para ello decide aparcar su propia maternidad para explorar la de su antigua amiga.

Como no quise leer mucho de la trama me quedé solo en la madre que mata a sus hijos y que la novela se narra a ritmo de thriller, así que quizá me esperaba una cosa y al final ha sido otra. Sí, se narra el pasado de Alice, su lucha por tener hijos que finalmente vinieron por FIV, lo que pudo ocurrir el atroz día de los asesinatos, así como los meses posteriores y el juicio. Pero el libro es casi más un ensayo sobre la maternidad desde el punto de vista de la narradora. Esta explora las aristas de la maternidad según su propia experiencia, cómo te cambia y dejas de ser la mujer de antes para cuidar de esa personita que te necesita. La pareja pasa a un segundo plano, la vida profesional también, por no mencionar la vida sexual, y si te rebelas de ese camino marcado eres señalada. También habla bastante de cómo conjugar esa nueva faceta como madre con el oficio de escribir. Además, sabremos de madres en la historia que abandonaron a sus hijos, una pequeña historia del infanticidio, notas sobre la depresión posparto... 

Dicho esto, es una lectura que he disfrutado un montón. Aunque no me ha parecido un thriller, me leí de un tirón todos los apuntes que plantea sobre las luces y las sombras de la maternidad, hiladas en una trama que deja en el aire más preguntas que respuestas. Es una lectura breve que en apenas 200 páginas condensa muchísimos temas para la reflexión.

El original se escribió en euskera y lo ha traducido la propia autora.


La madre malvada versus la buena escritora: otra disociación. Una checklist incompleta.

√ La buena escritora se encierra en su cuarto y no abrirá la puerta aunque el niño la aporree. Llore o suplique, la buena escritora resistirá. Usará tapones. Pondrá un pestillo extra. Está escribiendo.

√ La buena escritora contrata niñeras para que estén con el niño mientras ella escribe.

√ La buena escritora usa su propia maternidad como materia prima de su literatura, aunque mientras está escribiendo no pueda ejercer de madre.

√ La buena escritora lee libros sobre la teoría del apego, sobre la fisiología del parto, sobre métodos de crianza en la antigua Grecia. No ve que el niño se ha caído del tobogán porque tiene la cabeza metida en un libro.

√ La buena escritora, cuando coge a su cachorro en brazos por primera vez, en la misma sala de partos, ya está pensando en cómo describir el momento de una manera original.

√ La buena escritora es capaz de comentar Madame Bovary desde una perspectiva de género, explicando por qué el deseo sexual de la mujer y su falta de instinto materno son en realidad dos caras de la misma moneda.

√ La buena escritora ha llegado en ocasiones a envidiar a Emma Bovary, que dejaba a su hija recién nacida con un ama de cría y solo la visitaba algunos domingos, pocos en realidad.

√ La buena escritora se pregunta si sus hijos le perdonarán algún día el hecho de ser tan buena escritora.

√ La buena escritora, en realidad, querría ser un hombre.


15 de junio de 2023

La maldición de Kylemore (Jacinta Cremades)

La maldición de Kylemore, de Jacinta Cremades, es el último libro que he podido leer gracias a las lecturas conjuntas que organiza Laky junto con la editorial Duomo. Y es una lectura que nos hará pasear por las calles de París y vivir en una abadía irlandesa, y todo bajo un tremendo halo de misterio, leyendas irlandesas, maldiciones... ¿Nos vamos de viaje?



Las vidas de Adriana, Gela e Ida quedaron marcadas el mismo año en que se conocieron: las tres pasaron un curso escolar con las monjas benedictinas de la abadía irlandesa de Kylemore, en un gigantesco edificio enmarcado por un paraje inhóspito entre montañas y frente a un lago. Pese a no conocerse, el idioma común hace que enseguida se hagan amigas y compañeras de confidencias, travesuras e investigaciones por el amplio recinto.

Sin embargo, algo pasó aquel año de 1994... Algo de lo que han vuelto a hablar muy pocas veces, pero que ha unido su destino para siempre... Las tres están convencidas de que una maldición las persigue desde entonces y que eso impide que sus historias de amor lleguen a buen puerto. Y no solo es que sus noviazgos se rompan, sino que algún que otro pretendiente ha fallecido de manera repentina, y eso hace que las tres amigas se cierren al amor como forma de protección... hasta que Gela les anuncia un día que va a casarse. ¿Cómo que va a casarse? Las tres pactaron no volver a estar con nadie, para no jugársela... Pero Gela no tiene miedo y afirma que no solo va a contraer matrimonio, sino que va a hacerlo en la misma abadía en la que se conocieron las tres...

La abadía de Kylemore, que existe en la realidad y está en Galway (Irlanda).

La novela transcurre en tres líneas temporales:

La primera es la del«presente», en el 2006, y la conocemos a través de los ojos de Adriana. Vive en París, en el piso de su padre, Andrés, un famoso pintor, y trata de escribir una novela y abrirse camino en el mundo de la literatura, aunque no acaba de estar contenta con su trabajo. Es entonces cuando recibe la noticia de que Gela, su amiga de la adolescencia, se va a casar y lo hará en la abadía de Kylemore. A Adriana le causa estupor esta noticia, así que convoca a sus dos amigas a París para saber más y tratar de hacer cambiar a Gela de opinión.

Por otro lado, tanto Adriana como su padre aún se acuerdan de Patricia, la novia que tenía el padre cuando la mandaron aquel año al colegio irlandés. Al volver a Francia, Patricia ya no estaba; abandonó a Andrés y desapareció de sus vidas. Y aunque han pasado ya veinte años, Adriana está decidida a saber qué ocurrió para que se fuera sin volver a dar señales.

La segunda se remonta a la década de 1860. Adriana quiere escribir su novela sobre Irlanda y aquel año que pasó en Kylemore, y para ello se documenta acerca del pasado de la abadía. Así pues, estos capítulos nos transportan al momento en el que el edificio se construyó y la familia que había detrás de tan magna obra, los Henry y todos sus hijos. En concreto una hija, Geraldine, que empieza a pasar más tiempo del esperado con Demian, el hijo de la cocinera, un chaval muy inteligente pero atado a una silla de ruedas y, por tanto, mal considerado por su entorno, pues no «sirve» para trabajar las tierras. Son mejores amigos y parece que poco a poco surge algo entre ellos, pero desde luego nadie va a dejar que la heredera de Kylemore se prometa con el hijo de la cocinera...

La tercera se remonta a 1994, aquel año que Adriana pasó en Kylemore. ¿Qué ocurrió para que las tres chicas salieran de Kylemore con una maldición a las espaldas? Conoceremos a Sister Anne, la monja benedictina que acogió a las niñas bajo su ala protectora y las salvó de más de un apuro... e impartió algún que otro castigo. Estas páginas se leían un poco como una novela de aventuras de Los Cinco, je, je. Por cierto, es verdad que unas monjas benedictinas regentaron un internado para chicas en Kylemore durante muchos años; ¡concretamente hasta el año 2010! Ahora que lo pienso, seguro que se ha escrito más de una novela en torno a ese internado... ¡y no me extraña!


Como veis, no faltan temas en esta novela, y esto no es todo porque aún se tratan un par más: por un lado el trabajo y el carácter del artista (que sale a colación del trabajo del padre de Adriana) y por otro el trabajo del escritor, el camino que hay hasta llegar a tener una novela entre las manos y las preguntas que debe hacerse un escritor. Adriana incluso hace un curso de escritura en algunos capítulos, así que no es algo que se trate por encima.

Por otra parte, muchas de estas ideas que toca la novela parten de la propia experiencia de la autora, que, si no lo he entendido mal, de adolescente pasó un año interna en Kylemore (¡imagínate!), su madre es pintora, pasó su niñez en Francia... Así que parece que Jacinta Cremades no ha tenido que buscar la inspiración muy lejos para componer esta novela.

Los capítulos cortos, los constantes cambios de escenario y una trama que intriga cada vez más hacen que no puedas soltar el libro. Además destaca mucho la ambientación, tanto de París como de Kylemore; se nota que la autora conoce bien ambos sitios y que ha sido natural meterlos en la novela. El inicio del libro se toma su tiempo en presentar a los personajes y ambientar al lector, pero hacia la mitad los acontecimientos se aceleran y hay más de un giro de los acontecimientos que no me vi venir.

Si os apetece viajar a Irlanda, conocer la historia de un sitio tan bonito como Kylemore (que, por cierto, muchos de los datos que cuenta sobre los Henry son totalmente verídicos, y es que la vida de esa familia fue un poco de película), dar un par de paseos por París y sumergiros en una trama con fantasma incluido (y hasta ahí puedo leer), este es vuestro libro.



Yo me he quedado con ganas de visitar Kylemore (por supuesto, y es que menudo sitio) y de asistir a una misa gregoriana en una catedral de París, como hacen Adriana, Ida y Gela en un capítulo. Un libro de lo más inspirador.