Páginas

20 de abril de 2018

Un extraño en casa (Shari Lapena)

Al empezar a escribir esta entrada, estaba pensando que Un extraño en casa quizá sea el primer título que leo de domestic noir: esas novelas de misterio llenas de giros inesperados, pero reducidas al seno del hogar y protagonizadas por gente corriente, en su mayoría esas típicas parejitas felices que parecen tenerlo todo para vivir una vida idílica. Normalmente forman parte de una comunidad placentera que no sospecha que pueda haber problemas hasta que la normalidad salta por los aires... El boom de estos dramas psicológicos bajo la apariencia de una esfera doméstica perfecta comenzó quizá con Perdida y luego con La chica del tren. Más adelante llegó Shari Lapena con La pareja de al lado y también se hizo un hueco entre las «grandes», pese a los miedos iniciales de sus editores de que, para cuando salió al mercado en el 2016, el género ya estuviera saturado. Pero no fue así, el libro se situó entre los más vendidos y el género sigue estando en muy buena forma.

Una vez digerido el éxito, tocaba repetir la fórmula y Lapena lo ha intentado con este libro que traigo hoy, Un extraño en casa, y que, como digo, ha sido mi primer contacto con el género.

El libro empieza con una mujer que huye despavorida de los bajos fondos de una ciudad hasta que, descontrolada, se empotra con el coche contra una farola. A los policías que acuden a la escena no acaba de cuadrarles que una respetable ama de casa de un buen barrio de Nueva York fuera a mil por hora por una de las peores zonas de la ciudad. Encima, se enteran de que su marido acaba de llamar al 911, alarmado porque su mujer parece haber salido de casa a todo correr, dejando la cena a medio hacer y sin llevarse ni siquiera el móvil y el bolso. La mujer se recupera en el hospital de sus heridas, pero no recuerda nada del accidente ni de lo que hacía ella en aquel barrio a aquellas horas: un ataque de amnesia ha borrado todos sus recuerdos de aquel momento.

Y este es el punto de partida de un libro de esos que no puedes soltar, pero que a mí me ha parecido un pelín flojo. ¿Puntos positivos? Que se lee rapidísimo (la letra es grande además) y que es de estos que, si tienes una tarde por delante, te lees de una sentada porque no puedes dejar de pasar páginas para descubrir el siguiente giro de la trama. ¿Puntos negativos? Pues unos cuantos... Me sorprendió lo sencillo que es el estilo de la autora, ¡demasiado! Apenas profundiza en los personajes, apenas detalla nada, continuamente cambia de escenario. El recurso de la amnesia me parece un poco manido y queda algo impostado; a estas alturas recurrir a una amnesia parece una opción facilona y perezosa para darle chicha a una trama que quizá de otro modo no destacaría. La historia es en cierto modo predecible, pero la autora la resuelve en las ultimísimas páginas con un giro que no te ves venir, pero para mal. Normalmente un autor te va dejando semillitas durante la trama y al final atas cabos y dices: «¡Ah! ¡Pues claro!». Pero aquí no, aquí te plantan ese final que a mí me dejó fría como un témpano.

Durante toda la lectura, me dije que este libro es muy comparable a una película de Antena 3, para bien y para mal. Te enganchas y la devoras, y todas giran en torno a familias jovencitas aparentemente felices que viven en sus caserones americanos, pero la narración es muy básica y en cuanto termina la peli ya te has olvidado de ella. Pues este libro es un poco lo mismo. ¿Que puede ser una lectura estupenda para un aeropuerto o para el borde de la piscina? Pues sí. Y quizá también atraiga a la lectura a gente que a priori no es lo que más le interesa, y eso es genial. Pero ya. Por mi blog va a pasar sin pena ni gloria y sin embargo (al contrario que me pasó con el libro de Inés Plana) sí que es un libro que recomendaré porque, para pasar un rato de evasión, cumple su cometido perfectamente. Sin más.

Gracias a Edición Anticipada por el ejemplar.



9 de abril de 2018

Daddy's Little Princess

Beth es una niña de 7 años que vive sola con su padre, Derek, a quien quiere con locura. Demuestra una gran madurez para su edad y está acostumbrada a cuidar a su padre casi como si fuera adulta; su madre no es una figura presente, pues los abandonó cuando Beth era un bebé y no volvieron a saber nada de ella. Un día Derek sufre una crisis nerviosa y tiene que ser hospitalizado; no hay familiares cercanos y nadie puede hacerse cargo de Beth, por lo que los servicios sociales intervienen y le buscan una casa de acogida. Beth, llorosa y asustada, dormirá esa noche en una casa que no conoce y se muestra aterrorizada al no saber si podrá ver a su padre nunca más. Por si fuera poco, los servicios sociales descubren pronto que la relación entre Derek y su hija no es tan idílica como parece...

Cathy Glass obra milagros en mí: devoro sus libros en cuestión de horas. Aunque ya tengo varios libros suyos reseñados en el blog, no está de más recordar que son historias reales (en forma de novela) acerca de los niños de acogida que cuida Cathy Glass en su casa de Inglaterra.

Hay varias cosas que me gustan de los libros de esta autora: lo primero, el detalle con el que narra las rutinas de su día a día con los niños y las técnicas de educación que aplica con ellos. De hecho, lo cuenta con tanto detalle que sus libros se recomiendan como formación para futuros padres de acogida en el Reino Unido, si bien todo lo que cuenta se puede aplicar en el día a día de cualquier familia normal.

Otra cosa que me gusta mucho es el inglés tan cotidiano que utilizan estos libros: es leerlos y verme transportada allí de nuevo, a las puertas del colegio o paseando por un parque. Si alguien tiene interés en saber cómo es la vida con niños en Inglaterra, solo tiene que leer un libro de esta autora para tener una idea clara.

Un último apunte sobre este libro: al relatar el día a día de los niños que acoge, inevitablemente en los libros de Cathy Glass se ve reflejada la vida de su autora, y en este libro este aspecto es especialmente patente puesto que, en paralelo a la trama principal, cuenta el periodo de varios meses en el que su marido empezó a distanciarse de ella hasta que un día le dijo que quería dejar la relación. Cathy ni se lo veía venir, y cuando se dio cuenta de lo que ocurría se quedó destrozada. Este libro lo escribió mucho tiempo después, cuando pudo digerir lo que pasó y ver los indicios (sobre todo, muchas noches y fines de semana fuera de casa, siempre por trabajo). El libro termina con su sensación de miedo, vértigo, qué voy a hacer ahora, cómo me ganaré la vida... Incluso se tomó un paréntesis sin acoger a niños para recomponer su vida y centrarse en sus hijos, Adrian y Paula. En fin, que para mí es inevitable empatizar con ella y ya estoy pensando en cuál será el libro de Cathy Glass que leeré a continuación...



3 de abril de 2018

Morir no es lo que más duele (Inés Plana)

Los que me conocéis sabéis que no soy de leer bestsellers ni tampoco libros que encuentran su hueco en el mercado a golpe de promoción, en lugar de dejar que sea el boca a boca de los lectores el que haga el trabajo. Reconozco que mi experiencia con este tipo de libros ha sido casi siempre nefasta (recordemos, por ejemplo, La verdad sobre el caso Harry Quebert). Sin embargo, este libro sí quería leerlo porque hay varias coincidencias que me unen a la autora; por ejemplo, que las dos somos de la misma ciudad oscense y me apetecía apoyar el trabajo de una escritora local. La casualidad quiso que no hace mucho consiguiera el libro gracias al blog Pero qué locura de libros y justo hoy lo he terminado después de una lectura maratoniana.

A estas alturas seguro que todos habéis oído hablar de la gran apuesta de Planeta de este año, que además ha sido noticia porque Morir no es lo que más duele es la primera novela que escribe su autora, Inés Plana. Y, si ya es difícil que una gran editorial llegue a publicar tu libro, que lo presenten como lo más destacado de la temporada es toda una proeza.

Morir no es lo que más duele presenta el asesinato de un apacible profesor de literatura (un hombre al que encuentran ahorcado y con los ojos arrancados), lo que nos permite conocer también a Sara Azcárraga, una correctora editorial traumatizada por su pasado. Aparentemente no hay relación alguna entre ellos, pero el nombre de Sara aparece anotado en un papel en el bolsillo del muerto. La tarea de desentrañar el misterio corresponde al teniente de la Guardia Civil Julián Tresser y al inexperto cabo Guillermo Coira, entusiasmado por encontrarse ante su primer caso importante que le apartará del tedioso papeleo. A partir de ahí, la investigación tendrá que remontarse casi cuarenta años atrás para tratar de desentrañar una madeja que acabará implicando a uno de los guardias civiles de un modo más que profesional.

¿Qué me ha gustado de esta novela? En primer lugar, para ser una ópera prima creo que está muy bien construida y redactada; además, la edición se ha cuidado bastante y eso es de agradecer (en el sentido de que apenas hay erratas). He leído en algunas reseñas que el ritmo no está bien resuelto, pero a mí en ese sentido sí que me ha gustado; no me ha aburrido en ningún momento y la trama está aderezada con continuos giros que sorprenden cada vez más (casi demasiado, pues llega un momento en que uno deja de creerse que todo pueda estar tan bien entramado).

Los personajes no están mal perfilados, pero no he logrado empatizar con ninguno de ellos y en algunas ocasiones caen un poco en clichés. Además, la autora ha querido dibujar a un personaje principal homófobo, machista, malhumorado, borde, circunspecto... Que sí, que personas así existen, pero ¿por qué hacer de ellas el personaje principal de tu libro? En la trama se mete a una gata con calzador para suavizar al personaje de Tresser y dotarlo así de un poco de ternura, pero me parece que el recurso no acaba de funcionar del todo bien porque la pobre minina no pega en la trama ni con cola y la pobre se ve metida en una caja de cartón varias veces para llevarla de acá para allá según avanza la historia; al final, Tresser prácticamente tiene que regalarla porque no puede ocuparse de ella. Y luego personajes interesantes como el de Sara Azcárraga, que tanto peso tiene en los primeros capítulos, acaba relegada a un segundísimo plano, lo cual creo que es una lástima.

La trama en líneas generales me ha gustado, aunque a medida que avanzaba el libro me iba desinflando. En primer lugar, porque en el libro se tratan algunos temas que me resultan desagradables (los que tienen que ver con niños, en concreto lo de la rama, qué necesidad había... Y por otro lado lo de los ojos arriba y abajo, que cuando acabaron metidos en un táper me dieron ganas de decir apaga y vámonos) y, si llego a saberlo, directamente no leo el libro. Que sí, que es ficción, que por algo es una novela negra, pero hay temas sobre los que me niego a leer. De hecho, tenía muchas ganas de recomendarle este libro a mi madre y creo que ya no lo voy a hacer, porque sé que la mujer lo pasará mal también leyendo sobre temas tan escabrosos acerca de niños. Luego, el motivo sobre el que se asienta todo el libro (por qué el que el asesino remueve todo el tema cuarenta años después) me parece muy traído por los pelos y no he acabado de creérmelo. Finalmente, las últimas páginas en las que se plantea la resolución del caso me parecieron, no sé, un poco tomadura de pelo (¡el globo!, ¡la enfermedad!). Me ha dejado atónita que tanto la autora como la editorial consideraran que esa era una forma lógica de resolver las cosas.

De todo esto me quedo con una conclusión: quería recomendar este libro a muchas personas de mi entorno y ahora que lo he terminado, francamente, creo que no voy a hacerlo. O quizá les avise de la cantidad de temas escabrosos que toca el libro como si tal cosa y de sus puntos flojos para que cada cual decida.

Curiosamente, hace poco leí un libro que tiene algunos paralelismos con este (una novela policíaca con una pareja de guardias civiles como protagonista, una chica atormentada, un secreto del pasado) que me ha gustado mucho más y pronto publicaré reseña: El santo al cielo.


14 de marzo de 2018

Encuentros literarios: Emilio Ortiz

Dos cosas importantes han ocurrido en torno a este blog en los últimos días: en primer lugar, esta humilde bitácora ha cumplido 9 años en la red. La verdad es que no lo celebro nunca, pero este año me he acordado y no he podido evitar hacer una mención.

Y el otro hecho importante es que, por primera vez en estos 9 años, crucé la línea que separa lo virtual de lo real y pude acudir a un encuentro literario en el que conocí a otras blogueras. El motivo era la presentación de este libro que traigo hoy, La vida con un perro es más feliz, de Emilio Ortiz, en un encuentro organizado por la editorial y propiciado por Pepa, del blog Pero qué locura de libros.


Emilio Ortiz no tiene una dilatada carrera como escritor, pero ya ha alcanzado el éxito con su primera novela, A través de mis pequeños ojos (que ya va por la novena edición), en la que la voz narradora la lleva un perro lazarillo inspirado en Spock, el perro guía del propio Emilio, que se quedó ciego a los 25 años a causa de una enfermedad. 

¿Y de qué va este nuevo libro? Copio un ilustrativo fragmento de la contra:

La vida con un perro es más feliz te ayudará a comprender mejor a tu más fiel amigo; a conocer cómo funciona su cerebro para interpretar sus emociones y manías; a entender qué esconde tras esa mirada llena de ternura, inteligencia y devoción y a descubrir lo fascinante que es la convivencia con él.

El pasado 27 de febrero nos reunimos con el autor en un hotel de Madrid varias blogueras lideradas por Pepa, que es quien convocó el encuentro. Allí pudimos charlar con Emilio y supimos cómo se gestó este libro, qué temas trata (está contado como un ensayo y gira en torno a la amistad incondicional que brindan los perros, la inteligencia canina, los derechos de los animales, el adiestramiento canino, los perros trabajadores...) y algunas anécdotas que ha vivido en su periplo como escritor con perro. Fue un encuentro muy cercano en el que todo el mundo pudo participar contando anécdotas sobre sus mascotas y preguntando curiosidades a Emilio.

En cuanto lea el libro subiré la reseña, pero ya os puedo adelantar que pinta muy bien y que puede ser un regalo perfecto para los amantes de los animales. 

Gracias a Pepa por invitarme y a Temas de Hoy y Editorial Espasa por propiciar un encuentro divertido en el que conocí a gente estupenda y lo pasé fenomenal.




30 de enero de 2018

Drácula (Bram Stoker)

Releer este libro me ha hecho una ilusión tremenda. Me lo compré en inglés durante un viaje hace 20 años y la verdad es que ni recuerdo en qué momento lo leí. Lo que sí recordaba es la película que rodó Coppola, que me apasionó cuando la estrenaron en 1992 y vi un montón de veces. Cómo me gustaron Gary Oldman, Winona Ryder, Keanu Reeves, Anthony Hopkins y la espectacular Monica Bellucci en su brevísima e impactante aparición como diabólica vampira. Hay escenas de esa película que tengo grabadas a fuego en la memoria.


Y, sin embargo, hace poco la vi y ya no fue lo mismo. ¡Ah, qué lástima que haya momentos que perduran mejor en nuestra memoria! Ahora tenía muy fresco el libro y la verdad es que me gusta mucho más la trama original de Bram Stoker, en la que no hay romance alguno entre Mina y el conde.

Pero bueno, vamos con la trama de Drácula, una novela que encaja perfectamente en la categoría de «clásicos de aventuras» y que me encantó haber leído de nuevo. Jonathan Harker es un pasante de abogado que debe viajar hasta Transilvania para ayudar con unos trámites a uno de los clientes de su bufete. Emprende el viaje dejando atrás a Mina, su prometida, con quien se casará cuando vuelva de realizar estas gestiones. Ya en Rumanía los habitantes de las localidades que va atravesando en su viaje le advierten que no vaya al castillo del conde, pero Jonathan lo achaca a miedos y supersticiones del populacho e ignora todos estos avisos. Sin embargo, una vez que conoce al conde Drácula y queda prisionero en su castillo, Jonathan Harker se da cuenta del enorme error que cometió al no escuchar a aquellos que trataron de advertirle. Y lo peor es que el trabajo de Jonathan en el castillo abre las puertas para que el conde Drácula llegue a Inglaterra, donde quizá también Mina y su círculo más cercano acaben viéndose afectados.


Por suerte Mina tiene varios amigos que se dan cuenta del peligro y se unen, con el doctor Van Helsing a la cabeza, para hacer frente al conde en una batalla que les llevará desde las calles de Londres de nuevo hasta Transilvania, en unas últimas páginas que mantienen al lector en vilo hasta el emocionante final. En definitiva, un magnífico libro y una lectura más que recomendada.

Aparte de que un clásico de aventuras como este se disfruta de la primera a la última página, lo que más me ha gustado es la ambientación gótica que rezuman sus páginas, desde la descripción inicial de Rumanía, atravesando parajes primero en tren y luego en coche de caballos, por bosques neblinosos con el aullido de los lobos de fondo, mientras los lugareños se santiguan al saber a dónde se dirige el extranjero... O también el momento en el que Drácula llega a Inglaterra en barco, esa zozobrosa entrada a puerto, o las descripciones de los cementerios... Si os gustan los ambientes góticos, este libro es justo lo que estáis buscando.

Además presenta la gran ventaja de contar con Mina, un personaje femenino muy potente. En contraposición, los caballeros de este libro en ocasiones se comportan como damiselas descompuestas, pues en más de una ocasión se desvanecen y rompen en sollozos. ¡Es curiosa esta inversión de papeles a finales del s. XIX! 

Un último apunte: a la hora de leer un clásico traducido es muy importante elegir una buena edición en español. Seguro que en más de un caso nos ha decepcionado un clásico de la literatura, y sin embargo podría ser que el problema estuviera en que estábamos leyendo una mala traducción. En el caso de Drácula, puedo haceros dos recomendaciones: en primer lugar la traducción de Flora Casas, muy buena y fiel al original, que se ha utilizado por ejemplo en las ediciones de Anaya y en una colección que sacó El País de clásicos de aventuras. En segundo lugar, la editorial Plutón ha editado otra traducción (firmada por Alessia Lazcano) que también es muy correcta, pero recorta de un plumazo los aspectos más tediosos de la novela. Efectivamente, aquellos fragmentos que restan un pelín de agilidad a la lectura o que empiezan a abrumar con datos se han recortado con mano firme. Me llamó la atención y en un principio me hizo rechazar de plano esta traducción, pero luego vi que quizá no es una mala opción para los lectores a los que se les haga cuesta arriba acercarse a un clásico que en algún pasaje puede ofrecer una cantidad abrumadora de detalles.

Aunque he dicho que no me gusta el romance que se inventa la película entre Mina y el conde, dejo aquí esta foto para terminar la reseña porque, sencillamente, es preciosérrima:


31 de diciembre de 2017

Las mejores lecturas del 2017

Escribo esta entrada en febrero —aunque voy a programarla para que se publique entre las últimas entradas del 2017— porque, aunque tarde, quería hacer un huequito para que esas muchas lecturas buenas que he disfrutado no se pierdan sin más en el olvido. Y estos son, pues, los libros que recupero de este 2017 que ya ha terminado y que recomiendo leer encarecidamente:

Instrumental, de James Rhodes: Libro autobiográfico que es como meterse en la tortuosa mente de Rhodes, pianista de éxito al que persiguen los terribles fantasmas del pasado. Un libro duro y extraordinario y un protagonista difícil de olvidar, sobre todo al pensar que todo lo que narra es tan real. Ah, y tiene banda sonora, pues el autor recomienda una pieza de música clásica para escuchar mientras se lee cada capítulo. Obsesivo y brutal.


Nina is Not OK, de Shappi Khorsandi: Temas muy de actualidad (los límites del consentimiento en las relaciones sexuales, el excesivo consumo de alcohol entre adolescentes, el peligro de las redes sociales...) hilados de forma magistral en un libro insospechado que empecé con curiosidad y pocas expectativas, y terminé entusiasmada.


Rosemary's Baby, de Ira Levin: No hay nada que te haga disfrutar como un clásico, y La semilla del diablo es un maestro en su género, el del terror. Ni siquiera saber cómo termina hace que se disfrute menos.


Para no extenderme más, citaré de pasada otros libros que he disfrutado mucho (aunque en menor medida) en este año de buenísimas lecturas: Horns (Joe Hill), digno heredero de su padre; Un matrimonio de provincias, de la Marquesa Colombi, con un final inesperado que me caló; The Loney, de Andrew Michael Hurley, por el ambiente que consigue en esta novela de tintes góticos; Shirley Jackson y Barbara Comyns, por esos mundos extraños en los que nos sumergen; Patria de Aramburu, y I Am, I Am, I Am, de Maggie O'Farrell. Como digo, un año repleto de buenas lecturas. ¡Poco más se puede pedir!



30 de diciembre de 2017

Festín de cuervos (George R. R. Martin)

Madre mía, George, qué me has hecho... Vale que superar el tercer libro de la saga de «Canción de Hielo y Fuego» era muy difícil, pero es que este libro ha supuesto un bajonazo total. Qué puedo decir; creo que los que os lo hayáis leído me entenderéis: a Martin le quedó un libro tan gordo cuando terminó esta cuarta parte que decidió dividirlo en dos volúmenes; en lugar de partirlo cronológicamente, lo partió por personajes y ubicación, y todos los personajes interesantes se quedaron en el otro (que es el quinto, Danza de dragones). Así pues, en Festín de cuervos tenemos a Arya, a Cersei, a Brienne, a Jaime, a Samwell y algo de Sansa, pero también hay capítulos enteros en los que no tenía ni idea de qué me estaban hablando (como todo lo que pasa en Dorne, por ejemplo). Y como no es prolijo ni nada en detalles el señor Martin, esos capítulos que me resultaban de poco interés se me hicieron eternos. En fin, que me ha dado penita porque me he aburrido muuucho en esos pasajes, y me sabe fatal decir eso de una serie que tanto he disfrutado. En fin, sigo con ganas de leer el quinto volumen de la serie, eso desde luego (que además sale Tyrion), pero mi entusiasmo por esta saga se ha desinflado bastante...



19 de noviembre de 2017

La pasión turca (Antonio Gala)

Creo que la película de Vicente Aranda, si bien cosechó un gran éxito de público, no fue muy popular entre quienes habían leído la novela, pues muchos no aprobaban la elección de Ana Belén para el papel protagonista. Yo vi la película primero y, quizá sin estar condicionada por la idea que me había forjado en la cabeza del personaje de Desideria, abracé con entusiasmo la elección de la cantante. Creo que encarna a la perfección a la Desi mojigata de sus primeros años de matrimonio, a la Desi consumida por la pasión poco después de conocer a Yamám y a la Desi destruida por los celos y por esa misma pasión, ahora enfermiza, de su última etapa con el turco.

Diría que la novela gira en torno a dos temas: en primer lugar la insatisfacción. Desi cuenta cómo se casó con su primer novio un poco empujada por las circunstancias, porque era el siguiente paso lógico, y vivían en un matrimonio asentado, cómodo, lleno de convencionalismos, una historia de amor más en una ciudad de provincias (Huesca). En la pareja ya no hay pasión, quizá nunca la hubo, y, si bien Desi es medianamente feliz, empieza a nacer en ella un sentimiento de insatisfacción. Así las cosas, ambos deciden ir de viaje a Turquía con un grupo de amigos y es allí donde Desi conoce a Yamám y, de su mano, la pasión más enfermiza. Porque Desi decide dejar su ordenada y aburguesada vida y mudarse a Turquía, donde vivirá a las órdenes de Yamám, sin saber apenas nada de él, ni cómo se gana la vida ni cuál fue su vida anterior. Nada le importa, salvo que cada noche él le hace tocar el cielo con las manos...

Lo cierto es que a Desi se la puede situar en dos extremos: para unos encarna a una mujer fuerte que decide tomar las riendas de su vida y dejar atrás una existencia autómata que nada le aportaba para abrazar la pasión y el erotismo sin ambages, disfrutando de su cuerpo y de su sexualidad como si no hubiera un mañana. Para otros, retrata la sumisión y la pérdida de la dignidad ante un amor por el que lo dejas todo y que solo te aporta la humillación más absoluta.

En cuanto a mí, por un lado pensaba en qué se sentirá al verse uno tan llevado al límite, tan consumido por una pasión. Por otro lado, me pareció afortunado que algo así no me haya ocurrido nunca, porque qué horror verse envuelto en una situación tal que no te deja pensar con claridad, una situación en la que no escuchas los consejos de tus allegados, donde solo tienes ojos para tu amado y te da igual morir por él, pues con gusto lo harías. Sí, eso precisamente es lo que me venía a la cabeza al leer este libro: ¿y si un día me veo consumida por una pasión así...?

En cualquier caso, este es un libro que me ha gustado leer, porque como veis plantea una situación tan extrema que da para muchos debates. Antonio Gala no me gusta especialmente, pero esta es una historia tan particular que la he leído con ganas y estuve en vilo hasta el final (acaba diferente a la película, por cierto).

Como curiosidad, comentar que empecé este libro hace muchísimos años y lo abandoné antes de la página 20, pues no me enganchó en absoluto. Es curioso cómo cambiamos como lectores, pues leí esas mismas páginas consciente de que hace veinte años no había conectado con ellas y ahora, en cambio, las encontraba de lo más interesantes y coincidía con más de una reflexión de Desi sobre su historia de amor rodeada de convencionalismos. Me pareció un experimento curioso.



12 de noviembre de 2017

I Am, I Am, I Am (Maggie O'Farrell)

Supongo que una regla básica de supervivencia es no pensar a menudo en la muerte, y yo al menos así procuro hacerlo. Así que resulta cuanto menos sorprendente toparse con un libro en el que su autora narra nada menos que diecisiete experiencias reales en las que rozó la muerte. Y también sorprende esta elevada cifra, porque una cosa es haberte topado un día de frente con la hoja de la guadaña, pero ¿diecisiete veces?

La autora resulta ser Maggie O'Farrell, a quien hace tiempo que quería descubrir, pero lo que me hizo decidirme por este libro fueron dos fragmentos que pude leer en sendas entrevistas por Internet: precisamente los que constituyen el primer capítulo del libro y el último. El libro se abre con la experiencia de una Maggie adolescente que tuvo la desgracia de toparse con un asesino en un camino solitario de montaña. Son solo unas pocas páginas, pero está narrado de tal manera que te mantiene con el corazón encogido y en vilo hasta el final. El último capítulo no concierne a Maggie O'Farrell en persona, sino a su hija, que nació con un trastorno del sistema inmunitario, lo que se tradujo en un eccema tan grave que la piel se le caía a tiras y una alergia tal que, tan solo con sentarse junto a un niño que hubiera comido cacahuetes, podía acabar en el hospital. De hecho, tienen que llevar a la niña a urgencias con shock anafiláctico entre 12 y 15 veces al año. Imaginaos lo que es eso para una madre.

De ahí viene precisamente la necesidad de Maggie O'Farrell de escribir este libro: pretende explicarle a su hija que su familiaridad con la muerte (debido a su alergia) no es exclusivo de ella, sino que su propia madre se ha cruzado muchas veces con ella y ahí está aún para contarlo. En definitiva, pretende normalizar las experiencias cercanas a la muerte para que su hija no se sienta un bicho raro.

El libro me gustó, aunque, si bien el hilo conductor es este que comento, los capítulos quedan algo deslavazados. Narran diferentes periodos de su día a día, sí, pero es difícil ver la vida de la autora en su conjunto. Lo que sí me llevé una impresión peculiar de la autora y no precisamente positiva, pues su vida parecía girar enteramente en torno al melodrama, pero luego entendí que no es eso, que simplemente se describe a sí misma de una forma muy crítica y severa. Lo explica la autora de la entrevista que puede leerse en el primer enlace que pongo abajo (y que, si os defendéis en inglés, os recomiendo leer encarecidamente).

The self-portrait revealed in its pages, though, is rather severe, and nothing like the person I meet today. More than 20 years ago, O’Farrell and I worked in the same office, and although we didn’t really know each other, I wouldn’t have recognised from her memoir the cheerful presence I recall from those days. “Contrary” and prone to tantrums as a child, O’Farrell’s account of her adult self is often similarly dissatisfied and prickly. Yet in person she is nothing like that at all. She is warm and easy, quick to laugh, full of good humour and generosity. The discrepancy is so striking, I suggest she’s been rather unfair on herself in the book...

Entrevista con la autora y primer capítulo

Último capítulo, donde narra la enfermedad de su hija

Para mí es un libro muy recomendable, tanto por su originalidad como por lo bien escrito que está. Y es que la pluma de Maggie O'Farrell me ha convencido y ya estoy deseando hacerme con alguna novela suya.


8 de noviembre de 2017

The Vet's Daughter (Barbara Comyns)

¡Qué descolocada me dejó este libro! Yo me disponía a leer una historia escrita por una apacible ama de casa en los años cincuenta, un poco en la línea de Shirley Jackson. Y si ya me quedé sorprendida en su día por las historias que se sacaba la Jackson de la manga, cuando terminé The Vet's Daughter estaba boquiabierta. ¡Pero qué tenían estas señoras en la cabeza para crear unas historias tan... fuera de lo normal!

Alice Rowlands vive en el Londres de principios del s. xx con su padre, veterinario, en una casa que hace las veces de clínica y acoge un sinfín de animales. El padre es un hombre bruto que maltrata a Alice y a su madre; más adelante sabremos que la madre murió en esa misma casa después de languidecer durante años a causa de una enfermedad. La primera mitad del libro se dedica a narrar esta situación y llega un momento en que uno se pregunta si solo se va a leer sobre una vida, la de Alice, tremendamente desgraciada. Las cosas parecen cambiar cuando un pretendiente de Alice la envía al campo a cuidar a su madre y allí vive un breve romance con un marino. Sin embargo, justo entonces empiezan a pasarle cosas extrañas que no voy a desvelar porque ahí está toda la enjundia de la trama, pero os aseguro que cuando llegué a esa parte mi sorpresa era ya mayúscula.

La trama narra el trato que a menudo recibían las mujeres de época eduardiana tras las puertas de sus aparentemente respetables hogares. La madre de Alice está atrapada en un hogar en el que es infeliz y el lector ve cómo se va marchitando a ojos de todos. Alice, por su parte, es un símbolo de inocencia en un mundo cruel y predador.

Desde luego, cuando escogí este breve librito como lectura transitoria no me esperaba lo que encontré entre sus páginas. Tiene un toque gótico y otro de realismo mágico, pero el mundo depresivo y sofocante que rodea a la protagonista en ocasiones me pareció demasiado abrumador. De todas formas, me gustó la forma en que está narrada la historia, con un tono entre peculiar y estrambótico, y es una novela que, aunque no sé si recomendaré en mi círculo más cercano, sí que recordaré como un libro muy bien tramado y una experiencia lectora curiosa.


4 de noviembre de 2017

Orgullo y prejuicio (Jane Austen)

Pocas probabilidades había de que una servidora llegara a la edad que tiene sin haber leído Orgullo y prejuicio. Es más, no solo no había leído el libro, sino que tampoco había visto las películas y, ya puestos, tampoco había leído ninguna de las demás obras de Jane Austen. Tamaña proeza tiene mérito, ¿no? :)

Los señores Bennet tienen cinco hijas y una preocupación: lograr un buen matrimonio para cada una de ellas, teniendo en cuenta además la falta de posibles de la familia. Estamos en la Inglaterra de principios del s. XIX y ninguna de las hijas puede heredar la propiedad del señor Bennet, por lo que es fundamental que al menos una de ellas haga un buen matrimonio. A ello no ayuda la absoluta falta de decoro de la señora Bennet, una mujer escandalosa y de poca sustancia que no contribuye a que ningún pretendiente tome a la familia en serio. Tampoco ayudan mucho a la causa las dos hermanas menores, Kitty y Lydia, unas adolescentes superficiales, incultas y tontuelas que, yendo todo el día detrás de los oficiales del regimiento del pueblo en busca de marido, contribuyen asimismo a propagar una cierta mala fama entre las grandes familias de la comarca.

Así las cosas, Elizabeth Bennet tendrá que analizar bien qué posibilidades reales tiene de contraer matrimonio y valorar si debe dar prioridad a un futuro resuelto con un marido que aporte una buena renta o si esperar a alguien de quien se enamore (teniendo en cuenta además las presiones a las que las familias someten a las jóvenes). El libro también explora el tema de cómo muchas veces se prejuzga a las personas y cómo es fácil quedarse con la primera impresión que tenemos de ellas.

Mi lectura se vio entorpecida de nuevo por la calidad de la traducción, pero aun así pude disfrutar de este clásico y de los afilados diálogos que se intercambian los personajes. Me hubiera encantado haber descubierto antes este libro (de adolescente lo habría disfrutado mucho), pero, oye, nunca es tarde. Lo que me tiene indignada es la película del 2005 (aproveché para verla estos días) y, en particular, la interpretación de Matthew Macfadyen: no me creo que el señor Darcy pusiera ojitos de cordero degollado durante toda la trama. Desde luego, no es eso lo que me transmitió el libro durante la lectura. Seguro que la interpretación de Colin Firth la supera con creces (¡y espero verla pronto!).



No he encontrado la portada del libro que me leí, así que cuelgo esta de Alianza, que creo que refleja bien el saborcillo de antaño. Además, la traducción seguro que sí es de calidad (y creedme que en una obra como esta, en la que hay que cuidar tanto el lenguaje para reflejar los afilados diálogos y las convenciones de la época, es de una importancia capital).



26 de octubre de 2017

Cinco semanas en globo (Julio Verne)

Mis amigos me tienen por una gran lectora, y sin embargo no creo serlo: me falta muchísimo por leer, sobre todo libros de base, clásicos, novelas de toda la vida que a todo buen lector se le dan por supuestas. Así que, bueno, poco a poco habrá que ir enmendando este despropósito y, con esa intención, aquí vengo con el primer libro que leo de Julio Verne: Cinco semanas en globo.

(A decir verdad, hace unos años intenté leerme Veinte mil leguas de viaje submarino, pero tuve que abandonar la lectura porque se me ocurrió comprármelo en francés, me pareció dificilísimo y apenas pude seguir la trama...)

Londres, 1862. Estamos en la era de las grandes exploraciones y África es el continente desconocido. Samuel Fergusson, un notable científico, planea un viaje de descubrimiento que le llevará a cruzar el continente africano desde Zanzíbar hasta Senegal en cinco semanas con un único medio de transporte: un globo aerostático. Irá tan solo acompañado de un buen amigo, el cazador escocés Dick Kennedy, de su criado Joe y de un buen acopio de provisiones. Y así empieza su aventura, en la que tendrán que vérselas con leones, tribus caníbales, brujos hechiceros, aves rapaces que pretenden perforar el globo, desiertos inacabables que acaban con sus provisiones de agua... Por supuesto a los tres amigos no les faltan anécdotas trepidantes y momentos inciertos, y al final el lector llega a dudar de que sean capaces de llegar a buen término, los tres juntos y en buen estado.

Es una novela que se lee rápido, entretiene un montón, te da una cierta dosis de pseudociencia (con las explicaciones sobre cómo funciona el aerostato) y se empatiza enseguida con los tres protagonistas, con los que el lector se embarca en un viaje trepidante. Es cierto que algunos pasajes pueden parecer algo pasados de moda por el ligero racismo que destilan, pero como novela para jóvenes es totalmente recomendable. Como no podía ser de otro modo: ¡estamos hablando de Julio Verne!

Lo que sí aconsejaría a quienes quieran acercarse a la obra de Verne es hacerse con varias traducciones y compararlas: la cosa cambia sobremanera y hay algunas que dejan mucho que desear. Yo me leí esta de aquí al lado, de Sopena, en una edición de 1957 (no pone el nombre del traductor). Es cierto que esa traducción tiene muchos años y el texto transmite un cierto sabor añejo por el lenguaje y los giros empleados, pero es una de las mejores que pude consultar. Lo encontré en uno de los puestos de la Cuesta de Moyano de Madrid.

24 de octubre de 2017

Asking For It (Louise O'Neill)

El de esta semana ha sido un libro interesante. Al igual que Nina Is Not OK, gira en torno a las relaciones no consentidas entre jóvenes, especialmente cuando hay mucho alcohol de por medio. Tanto alcohol y tanto desfase que, al día siguiente, Emma O'Donovan no se acuerda de nada, pero unas fotos subidas en modo público a redes sociales se encargarán de rellenar sus lapsus de memoria. Hasta el último detalle. Y de destrozar su vida.

Hasta ahí, muy parecido a Nina Is Not Ok. Sin embargo, la autora de este libro, Louise O’Neill, plantea un enfoque que, como digo, me ha parecido muy interesante: ¿y si crea un personaje con el que el lector no empatiza en absoluto? Emma es vanidosa, superficial, engreída, la chica más guapa de su pueblo. Todos la admiran, todos quieren ser sus amigos, todos se giran a mirarla por la calle, todos le dicen una y otra vez lo guapa que es y la cantidad de puertas que su belleza le abrirá. Y ella también se asegura de ser la chica que todos miren al pasar, incluso flirtea con los novios de sus amigas o con los chicos que les gustan a ellas. Porque Emma nunca se liaría con el novio de su mejor amiga, pero le gusta saber que podría si quisiera.

Por otra parte, la relación con sus amigas también es competitiva y superficial. Las trata con desdén, como esperando que le hagan favores todo el rato, que le rindan pleitesía. Incluso no duda en robar algún objeto caro (unas gafas de sol, un perfume) a una de sus amigas, que nada en la abundancia. Total, a ella le pueden comprar otro par de gafas cuando quiera…

Una noche acuden a una fiesta en casa de unos amigos. Son del pueblo, de toda la vida, buenos chicos. Emma se pone un vestido con un escote hasta el ombligo y una falda tan corta que apenas le tapa nada. Sin ropa interior y con tacones de vértigo. Bebe hasta emborracharse y toma unas pastillas, drogas ilegales. Se exhibe, se contonea sabiéndose la reina de la fiesta. Flirtea con uno de los chicos, mucho mayor que ella (Emma tiene 18 años) y se lo lleva a una habitación.

Y es ese el reto que la autora plantea: una chica por la que el lector no se siente ningún aprecio ni empatía y una conducta extrema. ¿También nosotros diremos de ella, como afirma el título del libro, que se lo estaba buscando…? O’Neill pone al lector frente a frente con este hecho y le obliga a revisar sus propias ideas preconcebidas y convicciones, a ser sincero consigo mismo y a pensar que quizá él, el lector, también ha pensado así, sin darse cuenta de que todas las víctimas son tales, por mucho que no sintamos simpatía por ellas.

Como os digo, me ha parecido un enfoque muy muy diferente a lo que estamos acostumbrados y, precisamente por eso, transmite su mensaje de manera poderosísima, calando profundamente en el lector. Sin embargo, no es un libro que haya disfrutado en demasía porque no me ha gustado la ejecución. No me ha parecido que la autora escriba especialmente bien; de hecho mezcla hechos del presente con recuerdos y retazos del pasado de manera muy confusa, y cuesta saber cuándo te está hablando de unos y de otros. Ningún personaje del libro tiene valores (salvo Bryan, el hermano de Emma, que parece el único de todo el libro con un poco de materia gris) y es imposible empatizar mínimamente con ninguno (ya sé que esa era la idea, pero no sé, un mínimo…). Además, la segunda parte es muuuuuy repetitiva y, francamente, bastante aburrida. El final… bueno, no lo destripo, pero diré que es muy realista. Para bien y para mal. Además, el mundo que plantea me resulta muy lejano (una sociedad tan superficial, unos padres tan ausentes, tan poco empáticos, unas relaciones de amistad tan materiales, un culto al físico y al dinero que yo nunca tuve…). Me ha parecido un escenario caricaturesco, aunque quizá sea yo, que he vivido en un círculo muy diferente.

De una nota sobre 5, le daría un 3 o 3,5. Me ha encantado la idea, pero la ejecución no, para nada. Y, sin embargo, ha cosechado unas críticas entusiastas en Goodreads. Como conclusión, quizá sí que lo recomendaría, aunque solo sea porque nunca está de más tomar conciencia sobre un tema tan horrible, habitual y real como este.


Rosemary's Baby (Ira Levin)

¿A que no hay nada como un buen clásico? Pues aquí va mi recomendación de lectura para Halloween: La semilla del diablo. A muchos os sonará la tremenda película de Polanski, pero es que el libro en el que se basó no se queda atrás y constituye una estupenda obra de ficción —sencilla, breve, ágil y aterradora— para la cual no han pasado los años.

Manhattan, década de 1960: Rosemary y Guy acaban de mudarse al piso de sus sueños, situado en el Bramford, un codiciado edificio de estilo gótico. Se muestran entusiasmados con la perspectiva de vivir en un lugar con solera y tradición, y no se amedrentan ni siquiera cuando un buen amigo de Rosemary les advierte del siniestro pasado del edificio, donde se han producido varios episodios de brujería y asesinatos.

Pronto la pareja conoce a los vecinos del rellano, unos ancianos afables y voluntariosos con los que Guy enseguida traba amistad. Rosemary prefiere mantener un poco las distancias, pues los encuentra algo entrometidos y pesados, aunque la relación entre todos es siempre cordial.

Guy, un actor en ciernes que hasta el momento ha tenido poca suerte, consigue de repente un buen papel cuando su rival en un casting se ve afectado por una súbita ceguera. A partir de ahí parece cambiar su fortuna y empiezan a lloverle buenos papeles, con lo que pronto se anima a tener hijos, algo que Rosemary deseaba de corazón.

Finalmente Rosemary se queda embarazada, pero sufre fuertes dolores y las cosas no parecen ir como deberían. Sin embargo, todo el mundo le dice que deje de preocuparse, que no hay ningún problema, que cada embarazo es único. Así pues, la joven intenta hacer de tripas corazón y esperar a que llegue el ansiado momento de verle la carita al bebé. Un momento que quedará grabado a fuego en su memoria.


La trama resulta sencilla pero muy interesante como punto de partida, ¿verdad? Ira Levin es un narrador muy ágil y la lectura engancha por completo, además de inquietar un montón. Sin embargo, no son los aspectos demoníacos del libro los que me parecieron más espeluznantes, sino el retrato que pinta de Rosemary como persona totalmente aislada, sin nadie en quien confiar, rodeada de personas que no han dudado un ápice en utilizarla para sus fines al tiempo que le hacen creer que es ella la que no ve las cosas claras, la que está exagerando, la que debe dejar de darle vueltas a las cosas. En más de una ocasión dan ganas de gritarle que despierte de una vez, que no se fíe, que no haga eso, pero la tela de araña está bien tejida a su alrededor y no hay escapatoria. En cuanto al final, ¿qué decir? Sé que no es para todos los gustos, pero a mí me pareció soberbio.




21 de octubre de 2017

Te quiero porque me das de comer (David Llorente)

¿Os ha pasado alguna vez que, al terminar un libro, no habéis sabido decir si os ha gustado o no? Esa es justo la sensación que tengo yo desde hace varias semanas, desde que me quedé en shock  al terminar Te quiero porque me das de comer. Y de verdad que sigo sin saber qué pensar.

Es esta una novela negrísima en torno a un asesino en serie, con una estructura única, pero ninguno de los muchos personajes es más protagonista que el barrio de Carabanchel, donde se desarrolla la trama en su totalidad. Y es que en el barrio de Carabanchel, símbolo de vida marginal, todo tiene cabida: asesinos en serie, sadomaso, mafia china, cárceles, violencia conyugal, prostitución, canis con perros asesinos, cuernos, amores imposibles y prolongados en el tiempo... Y todo con una estructura aséptica, que tan pronto te cuenta el asesinato de una niña como te describe una receta o menciona el tiempo previsto para mañana. Las primeras veinte páginas resultan de lo más desconcertantes, hasta que el lector se hace a semejante estructura narrativa, pero creo que al final funciona, pues narra los hechos más brutales de forma como digo aséptica, de manera que es lector quien debe aportar todo atisbo de emoción a la narración.

Esta lectura es todo un reto, pero para mi gusto la violencia es excesiva, y eso que ese es precisamente un recurso más que utiliza David Llorente: llevar la violencia a tal extremo que acabe siendo una caricatura, precisamente para que quede subrayada. A mí la lectura me tuvo absorbida y saqué horas de donde no las tenía para avanzar más rápido, pero aparte de que me enganchó, también lo hice con la sensación de «acabemos con esto de una vez». Hasta ese punto me resultaron fuertes las escenas de violencia (y no solo fuertes sino frecuentes, en cada página hay una, de tal manera que el lector se pregunta si de verdad es necesaria tanta violencia hasta que cae en eso, en que todo es una caricatura, una herramienta más de Llorente).

En definitiva, ¿recomendaría esta lectura? Con mucha cautela, pues no es apta para todos los estómagos, aunque sí creo que sería una lectura interesante para los más amantes de la novela negra. ¿Me ha resultado interesante? Desde luego, porque es diferente a todo lo que he leído hasta ahora y el libro está muy bien estructurado: como apunta el dibujo de la portada, es un auténtico puzzle con piezas que van casando muy poco a poco y estoy segura de que hacer casar semejante crisol de historias individuales debió de haber planteado a su autor más de un quebradero de cabeza. Entonces ¿me ha gustado? Pues sigo sin saberlo... Me quedo entre dos aguas y diré que es un libro que voy a recordar durante mucho tiempo.