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29 de junio de 2019

Butter (Erin Lange)

Butter es un adolescente obeso (190 kg, nada menos) y acomplejado que un día, cansado de los atracones de comida que se pega y de que todo el mundo le ignore, decide poner un anuncio en internet: la noche de fin de año, se conectará para retransmitir en directo cómo come hasta morir.

“You think I eat a lot now? That’s nothing. Tune in December 31st, when I will stream a live webcast of my last meal. Death row inmates get one. Why shouldn’t I? I can’t take another year in this fat suit, but I can end this year with a bang. If you can stomach it, you’re invited to watch . . . as I eat myself to death. —Butter” (página 3)

Quizá Butter solo pretendía llamar la atención y no esperaba más que burlas o pena por parte de sus compañeros de instituto (que normalmente le ignoran), pero en realidad se encuentra con que los chicos populares del instituto, impresionados por su morbosa hazaña, empiezan a animarle, lo acogen entre sus filas e incluso le dan ideas para «el último menú». Y por primera vez Butter siente algo parecido a la popularidad y la aceptación en los pasillos del instituto... algo que le hace sentir fenomenal.

Popularity was like a drug – one taste and I was hooked. (página 158)

Sin embargo, se supone que sus compañeros deberían mostrarse preocupados por él (al fin y al cabo, ¡su plan termina en suicidio!), pero, salvo un par de tímidas voces en los pasillos del instituto, el resto solo quiere reunir las palomitas y ponerse en primera fila para ver si Butter será capaz de hacerlo... o no. Por mucho que de repente sea uno de los chicos populares del instituto, estas nuevas amistades parecen solo un espejismo... pero ¿sabrá Butter verlo a tiempo?

I thought about the night I'd started the website. I'd embarrassed myself at school; I was angry at Mom and Dad and the Professor for thinking they could fix me; I was fighting back against that damn 'most likely' list. I wanted people to see my threat and feel guilty. I didn't expect them to believe it. And I sure as hell didn't expect them to like me for it. (página 297)

Me encanta la literatura juvenil porque creo que entre sus filas se pueden encontrar auténticas joyas. Este libro puede gustar a chavales de 15 años porque es la típica novela ambientada en los pasillos de un instituto, pero los adultos también disfrutarán con las vivencias de Butter a lo largo de unas intensas semanas en las que llegará al límite. Es una novela que trata del acoso escolar, pero no el habitual, sino el que a veces viene de quienes consideramos nuestros amigos y en realidad no lo son tanto, pero que aceptamos porque queremos sentirnos parte del grupo. También se tocan otros temas como los primeros amores, la simulación de identidades online y la pasión que siente Butter por tocar el saxofón en la naturaleza, un hobby que constituye su única vía de escape.

Por último, es un libro que nos permite ver la lucha diaria a la que se enfrentan las personas obesas (las miradas, la lucha por perder peso, recurrir a la comida como consuelo, la gente cercana que te da comida en lugar de ayudarte...) y también lo chunga que es la etapa del instituto, especialmente cuando destacas físicamente por lo que sea y al malote de la clase le da por tomarla contigo.

Nada, una lectura que me ha entusiasmado y os recomiendo encarecidamente.



¡Ah! También está publicada en español, nos la trajo Naufragio de Letras con traducción de Natalia Aróstegui.

20 de junio de 2019

Lectura conjunta de "El susurrador" en el blog de Laky

Las lecturas conjuntas que organiza Laky en su blog Libros que hay que leer son toda una tentación. La que nos propone esta vez viene de la mano de la editorial Duomo y es nada menos que un thriller. ¡No me digáis que no es una propuesta ideal para el verano!

El libro en cuestión es El susurrador, de Donato Carrisi, y tenéis todos los datos aquí abajo, en este enlace del blog de Laky y en este otro de Duomo Ediciones. Yo ya me he apuntado, ¿os animáis?



UN ASESINO EN SERIE…

 Goran Gavila, jefe de un equipo de criminólogos, se enfrenta a uno de los homicidios más misteriosos y perturbadores de su carrera: seis brazos derechos que conducen a cinco cuerpos. Pero ¿a quién pertenece el sexto? Mila Vasquez, una investigadora especializada en la búsqueda de personas desaparecidas, se une a las pesquisas. Los métodos del asesino no se parecen a nada de lo que han visto antes y cada vez que creen estar acercándose al culpable, en realidad se adentran más y más en un juego de pesadillas, aceptando un continuo desafío que los obligará a mirar hacia la oscuridad que todos llevan en su interior.

...DISPUESTO A CAMBIAR LAS REGLAS DEL JUEGO

14 de junio de 2019

La fragilidad del crisantemo (José Vicente Alfaro)

Dos hermanos pequeños se sumergen en la profundidad del bosque en busca de leña, cuando una extraña criatura alada se materializa ante sus aterrorizados ojos…

A partir de aquí se desencadena una vertiginosa trama de aventuras, intriga y romance en el desconocido y deslumbrante Japón clásico del periodo Heian, cuya capital se convertiría en centro cultural más floreciente del mundo, desarrollándose un culto a la belleza y al complejo ceremonial cortesano como nunca antes se había conocido.

El emperador, fuente absoluta del poder, a quien se le atribuía un origen divino como descendiente directo de la diosa solar Amaterasu Okami, gobernaba sobre una población empobrecida, salvo por una minoría conformada por la privilegiada aristocracia. En todo caso, la mentalidad de unos y otros se hallaba impregnada por la creencia en todo tipo de demonios y criaturas sobrenaturales —los yokai—, que desde tiempos inmemoriales formaban parte del folclore japonés e influían directamente sobre sus vidas.

En este universo de leyenda tendrán lugar las vicisitudes de los tres protagonistas: Asatori, un humilde campesino; Katsumi, una dama erudita; y Tokinobu, un agente de la Guardia Ciudadana, que al comienzo de la historia nada tienen en común. Cortesanos, aristócratas, princesas, adivinos y guerreros expertos en artes marciales se codean en esta vertiginosa narración que también incluye personajes reales, como el emperador Kanmu o el comandante Sakanoue no Tamuramaro.



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José Vicente Alfaro irrumpió en el panorama literario en el 2013 cuando publicó en Amazon su primer libro, La esperanza del Tíbet. Las ventas le respaldaron desde el primer momento y, tras publicar varios libros más en Amazon, ahora ha fichado por Ediciones Martínez Roca con su última novela, La fragilidad del crisantemo.

Los libros de este autor onubense se caracterizan por transcurrir cada una en periodos históricos muy dispares y por la amplia labor de documentación que hay detrás. Así pues, a medida que avanza la trama de La fragilidad del crisantemo, Alfaro introduce abundantes datos históricos y curiosidades, en este caso sobre el Japón clásico, que ayudan a poner en contexto al lector. La novela se abre con tres historias independientes, las de Asatori (el hijo de un humilde campesino que, repudiado por su aldea, se va de casa para buscarse la vida), Katsumi (una joven noble, rica y cultivada que no vive encerrada en su jaula de oro, sino que se preocupa por las injusticias que la rodean) y Tokinobu (miembro de la Guardia Real cuya aspiración es ascender en el escalafón). Como no podía ser de otra manera, las historias de los tres personajes van convergiendo a medida que avanza la trama con sus dosis de romance, superación personal, misterio y batallas. Es un libro que te atrapa, se lee muy fácil y está contado con mucho oficio, por lo que creo que gustará a un amplio público.

Pese a no haber leído nada de José Vicente Alfaro y a que no soy especialmente aficionada a las novelas con trasfondo histórico, la fama de este autor le precede y me animé a emprender esta lectura. ¿Mis impresiones? He disfrutado de esta historia, reconozco que tiene mucho trabajo detrás y se lee muy bien, y sin embargo... me ha faltado algo. Me ha parecido todo muy correcto, en cierto modo predecible (y eso que la resolución del misterio no la he visto venir para nada), pero en ningún momento he sufrido por los personajes, y eso que algunos acaban bastante maltrechos. Lo dicho, me ha faltado un poco de alma, me ha faltado que los personajes acaben de cobrar vida. Esa sensación que tengo al leer un libro de Stephen King, por ejemplo, en los que ves cómo los personajes toman forma ante tus ojos y empatizas con ellos desde el primer minuto, o las batallas que narra George R. R. Martin y te encogen el corazón... En este libro no puedo decir que los personajes estén mal caracterizados o a las batallas les falte ritmo, todo lo contrario, pero por algún motivo no han logrado capturarme como hacen otros autores.

De todas formas, creo que es un libro que puede gustar a un público muy amplio, aunque no sean especialmente aficionados al Japón clásico o a los libros históricos, y ya tengo en mente a un par de personas a quienes se lo voy a recomendar. Si os gusta la ficción ambientada en un periodo particular de la historia, José Vicente Alfaro puede ser vuestro autor de cabecera.

Por cierto, me ha gustado saber de dónde viene el título de la novela (que no voy a desvelar para mantener la intriga). Tiene que ver con una curiosa costumbre que realizaban las parejas en el Japón clásico a la hora de escribir correspondencia.

Ah, otra cosa: me ha sorprendido mucho ver que, en un libro de Martínez Roca, se les ha colado el uso de «el mismo» o «la misma» como uso anafórico. Es decir, en este tipo de frases: «Aunque no conocía a Senkobo, contaba con la detallada descripción que del mismo le había dado Asatori». La novela está plagada de estos usos y confieso que no me gustan nada. De momento la RAE lo califica de error, pero me da a mí que con el tiempo acabarán aceptándolo como correcto. ¡Espero que no llegue ese día, porque le tengo una tremenda manía a este uso!

Gracias a Laky por organizar la lectura conjunta y a José Vicente Alfaro por el envío del ejemplar.

8 de mayo de 2019

Muerte por funky (Jordi Casals i Merchán)

Con Barcelona de fondo, y la literatura y los cómics como escenario, Muerte por funky es una divertida y trepidante novela negra que retrata la movida musical de Barcelona durante la década del 2000. 

El protagonista, Joaquín Balboa AKA Eutanasio, es un sicario atípico que sólo mata a aquellos suicidas que contratan sus servicios. Vestido siempre como un Blues Brother, ex-músico profesional y desde hace más de un lustro manager con pedigrí es además el representante de los Funktastic Four, una banda con la que sueña retirarse. 

Actitud funk, acción, pasajes de humor y antihéroes amorales capaces de casi cualquier cosa para conseguir su triunfo personal son los ingredientes principales de Muerte por funky. Prometedora ópera prima de Jordi Casals i Merchán, profesor de literatura y músico.

¿Os ha pasado alguna vez que habéis escogido un libro únicamente por el título y la portada? ¿Sin saber absolutamente nada más de él...? Bueno, pues eso me pasó a mí con Muerte por funky. No sé ni dónde lo vi, porque creo que ha tenido muy poca difusión, pero me dije que un libro con semejante título y semejante portada tenía que ser mío. Me imaginaba leyendo absorta una buena novela negra, con un carismático detective protagonista vestido a lo Blues Brothers y encadenando alocadas aventuras en una ciudad española a ritmo de funk.

Ay, lamentablemente mis expectativas no se vieron colmadas del todo. Y eso que este libro tenía todos los ingredientes para gustarme: una historia original, bastante interesante, bien traída y para nada predecible, humor negro, personajes bien perfilados, y todo hilado al ritmo de música funk y jazz. Y sin embargo, no he conectado con la historia, sobre todo por el protagonista, que no tenía ese carisma canalla que hace que, pese a que es un rematado gilipollas, te caiga bien (este se queda en gilipollas y punto, y conste que esto se lo dicen también otros personajes en el libro, jeje). Los chistes son malísimos, pero el autor parece encantado de escucharse y mete un montón de pensamientos de barra de bar que seguro que ha contado a sus amigos tomando cañas un domingo por la mañana. Y por último, un tema básico para mí: la puntuación me ha sacado de quicio. Por ejemplo, el autor se pasa por el forro constantemente la coma del vocativo y eso hacía que me fuera difícil centrarme en la historia en sí. Sinceramente digo que este libro mejoraría mucho con una nueva corrección.

¿Queréis una buena novela negra, ambientada en Barcelona, con un detective carismático pero muy venido a menos y muy de los bajos fondos? Os recomiendo a Atila, de Luis Gutiérrez Marluenda (en tres libros: Mala hostia, Un buen lugar para reposar Ruido de cañerías). Si es que... ¡quién me mandaba a mí arriesgar!


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6 de mayo de 2019

Las brujas de San Petersburgo (Imogen Edwards-Jones)

Image result for las brujas de san petersburgoEste libro lo empecé con bastantes dudas, porque las opiniones que había consultado en Goodreads no eran nada halagüeñas. Y como para mí Goodreads es el oráculo, pues con un suspiro me dispuse a empezar esta lectura, que para colmo de males (me decía yo...) es bastante larga.

Pasadas diez páginas me dije: «Oye, pues no está tan mal». Cuando llevaba 50 páginas ya no lo podía soltar, y en la 250 sacaba tiempo de donde no lo tenía para seguir leyendo un poco más, solo un capítulo más... Y el caso es que no se trata de una lectura trepidante, es mejor abordar esta novela con calma, pero durante esta semana me he metido tanto en la historia que hasta me descubría dándole vueltas a las reacciones de algunos personajes cuando no tenía el libro entre las manos.



Militza y Stana, hijas del empobrecido rey de Montenegro, se ven forzadas a casarse con dos miembros de la aristocracia rusa para que su padre pueda recuperar parte de su poder.

La vida, a pesar del esplendor de la corte del zar Nicolás, no es fácil. Una de ellas, Militza, parece tener poderes ocultos y siente fascinación por todo lo que tenga que ver con la magia y el espiritismo. Ante una influenciable zarina Alexandra, que haría cualquier cosa para darle al país el heredero que está esperando, despliegan su relación con el más allá, y entre sesiones de espiritismo, pócimas engañosas y coqueteos con la magia negra, logran hacerse con un gran poder en la corte.

Sin embargo, cuando den con Rasputín, precisamente en la búsqueda de un hombre con poder espiritual, descubrirán que quizás han ido demasiado lejos.

Esta novela nos introducirá en el periodo convulso que precedió a la caída de los Romanov, los últimos zares de Rusia, y el papel crucial que jugó Rasputín en todo aquel proceso. Seremos testigos de los lujos, los fastos, las veladas de bailes, cenas y sesiones de teatro y ballet donde se urdían muchas tramas políticas, así como traiciones y alianzas. Pero mi sorpresa ha sido saber que Militza y Stana, las Princesas Negras, también existieron en la realidad y llegaron a ser personas de confianza de la zarina Alexandra, a quien ayudaron con sus artes ocultas ante sus problemas para concebir a un hijo varón. Ellas fueron también quienes introdujeron a Rasputín en la corte de los zares.

Image result for rasputínEstá claro que muchos detalles del libro son ficción, pero a grandes rasgos sí que va siguiendo hechos que se produjeron en la realidad, como los matrimonios de las princesas con grandes duques rusos, su acercamiento al círculo íntimo de los zares, la dificultad de la zarina para concebir un hijo varón después de cuatro niñas, el miedo aterrador que la acecha cuando el ansiado niño es hemofílico, y cómo la estabilidad de Rusia se va tambaleando a medida que la era de los Romanov toca a su fin. Por no hablar de Rasputín, un personaje fascinante que me ha gustado conocer más de cerca: un campesino llegado de la estepa siberiana que consiguió ir incrementando su influencia en las grandes esferas rusas hasta hacerse indispensable para la zarina como consejero espiritual y sanador, al tiempo que se daba al libertinaje más absoluto creyéndose prácticamente invencible.

De todas formas, las verdaderas protagonistas de esta novela son Militza y Stana, las princesas de Montenegro que en la Rusia de los zares recibían miradas por encima del hombro por sus orígenes pobres y sus ansias de protagonismo en la corte, para lo que se valían de unas artes a veces cuestionables. Su padre, desde Montenegro, las somete a una fuerte presión para que Rusia le envíe dinero o armas y se posicione a su lado en los conflictos bélicos, algo que solo es posible si Militza cuenta con el favor de zares. Y esta presión hace que Militza y Stana lleguen a extremos con tal de seguir perteneciendo a la esfera cercana de los Romanov. Sin embargo, el lector al final se pregunta si no es también la ambición y el ansia de no perder estatus social y poder económico lo que mueve a las hermanas. Son personajes que no siempre caen bien, uno se pregunta hasta dónde están dispuestas a llegar solo para mantener su estatus, pero eso es precisamente lo que aumenta su atractivo: el hecho de que la autora no ha querido dibujar unos personajes beatos, perfectos e inmaculados que nunca dan un paso en falso, sino que ha retratado a dos personas con sus virtudes y defectos.

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La princesa Militza de Montenegro
 Puedo entender que a algunos lectores no les haya gustado este libro, pues ciertos pasajes resultan un poco desagradables (uno que tiene que ver con un vómito y otros que tratan el tema del aborto de una manera algo explícita), y también por las escenas de sexo, que las hay, y en cierto modo parece que una no se las espera en una novela histórica. Sin embargo, para mi gusto estas escenas no están fuera de lugar, pues resultan necesarias para entender la influencia y la fascinación que ejercían algunos personajes.

Yo desde luego sí recomendaría esta lectura a quien quiera saber más sobre la época convulsa de los Romanov, los últimos zares de Rusia, y el papel que jugó Rasputín en este declive, pero sin incidir demasiado en datos históricos (no es un libro que se haga pesado en este sentido); más bien hace hincapié en los caracteres de cada uno de los protagonistas de esta era, que quedan muy bien retratados. Me ha parecido que la autora, licenciada en Estudios Rusos, se ha documentado muchísimo para reflejar en su novela la Rusia de los zares, como también queda patente en los agradecimientos de las últimas páginas.

También recomiendo esta novela a quien tenga ganas de abordar una lectura con la mente abierta para mezclar la Rusia de los zares con magia negra, artes ocultas y bajas pasiones, salpicado con alguna que otra pincelada de sexo. Desde luego, un planteamiento de lo más original y quizá algo arriesgado (como he podido ver por los comentarios de Goodreads), pero que a mí desde luego me ha ganado por completo.

Gracias a Edición Anticipada por el ejemplar.

4 de mayo de 2019

La cata (Roald Dahl)

Seis personas se sientan a la mesa en la casa de Mike Schofield, un corredor de bolsa londinense: Mike, su esposa e hija, un narrador sin nombre y su esposa, y un famoso gastrónomo, Richard Pratt. Pratt suele hacer pequeñas apuestas con Schofield con el fin de adivinar el vino que se está sirviendo en la mesa, pero esta noche la apuesta será mayor… Cuando Schofield sirve el segundo vino de la cena comenta que será imposible adivinar cuál es, lo que Pratt toma como un reto.

Image result for roald dahl la cata nordicaRoald Dahl se desenvuelve especialmente bien en los relatos: sabe mantener el ritmo y da a las historias un toque perverso que hace que esperes el final con aprensión. Aún me acuerdo de un libro que leí hace veinte años, Kiss Kiss, que recoge varios relatos cortos de Dahl: uno de ellos, con el inocente título de William and Mary, me caló tanto que aún me vienen a la memoria de vez en cuando retazos de «la historia aquella que va de un cerebro».

De todas formas, Dahl también escribió relatos más amables, como este que traigo hoy. Lo vi anunciado en su día en las redes de la editorial Nórdica y hace poco me lo encontré en la biblioteca. Pese a que llevo una temporada que no he tenido tiempo de leer nada, vi que era un libro muy cortito y decidí llevármelo.

El narrador nos cuenta una velada que pasó en casa de un corredor de bolsa londinense, Mike, donde también era un invitado habitual el gastrónomo Richard Pratt, un hombre desagradable que enseguida se gana la animadversión de los presentes (y del lector). En esas veladas Mike y Richard suelen hacer pequeñas apuestas sin importancia con el fin de adivinar el vino que el anfitrión sirve en la mesa, pero esa noche la apuesta parece ir un poco más allá. El lector asiste impotente y con inquietud al curso de los acontecimientos sin saber en qué terminará la loca apuesta...

Esta lectura ágil, breve y con el ritmo inconfundible de Dahl es redonda, y además viene acompañada de un contrapunto perfecto: las magníficas ilustraciones de Iban Barrenetxea, que ayudan a poner en contexto al lector perfectamente y están cargadas de un fino sentido del humor. La impecable traducción la firma Íñigo Jáuregui.

En definitiva, un libro que se lee en un suspiro firmado por uno de los maestros de la literatura inglesa y que, dada su brevedad, conquistará incluso a los lectores más reticentes. Además gira en torno al vino, por lo que también constituye un regalo ideal para enólogos y aficionados. Yo tuve que devolverlo a la biblioteca, pero no descarto hacerme con él en esta próxima feria del libro de Madrid. Por cierto, se lo recomendé a mi madre (en un momento en el que no tiene el ánimo para centrarse en lecturas, la pobre) y le gustó muchísimo, tanto la historia como las imágenes. En definitiva, ¡este libro es un acierto seguro!


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25 de abril de 2019

Mujercitas (Louisa May Alcott)

¿Qué opináis de las lecturas de clásicos que, leídos hoy, resultan tremendamente anticuados? ¿Sois capaces de tomar distancia y apreciarlos como los clásicos que son, u os resultan tan pasados de moda que no conseguís llegar a apreciar su valor? Esta es la reflexión que me he hecho estos días después de haber terminado Mujercitas, ese clásico que Louisa May Alcott escribió en 1868 basándose en las experiencias de su propia familia.

Mujercitas gira en torno a cuatro hermanas: la bella Meg, la siempre independiente, revoltosa y chicazo Jo, la dulce, callada y servicial Beth, y la pequeña Amy, todavía infantil y algo superficial. Las cuatro viven con su madre, la señora March, y la criada Hanna, y su día a día transcurre con estrecheces pero dignamente mientras esperan a que su padre vuelva de la guerra. El lector las acompaña en sus pequeñas anécdotas, vivencias y frustraciones del día a día casi como si fueran sus propias hermanas.

Creo que es un libro que me hubiera encantado leer entre los 11 y los 15 años, y lástima que no se cruzara en mi camino entonces. La prosa no es muy compleja y los capítulos no muy largos animan a seguir avanzando en la lectura; además, para una adolescente puede ser fácil verse reflejadas en las anécdotas de estas cuatro hermanas, que aunque vivieron casi 150 años atrás siguen experimentando emociones con las que todas las jóvenes se pueden identificar.

Leído ahora, siendo yo adulta, lo he disfrutado bastante (no se me ha hecho una lectura tediosa para nada), pero no podía evitar poner los ojos en blanco ante algunas escenas o, más bien, ante la moralina que parece cerrar cada capítulo en boca de la señora March (o de la narradora omnisciente, que a veces parece confundirse con aquella). La edición que yo leí reunía en un solo volumen tanto el libro Mujercitas como la segunda parte, Buenas esposas. Esta segunda parte arranca tres años después de concluido Mujercitas con la boda de Meg, pero para mi gusto esta segunda parte no está del todo a la altura. Las historias de las cuatro hermanas a menudo siguen derroteros que no me esperaba para nada (un punto bastante criticado es que Jo parece perder toda la esencia que caracteriza a su intrépido carácter, se diría que está casi «domesticada») y se hace mucho más hincapié en las moralinas. ¡Parece un tratado de cómo convertirse en la perfecta esposa! Me gustó avanzar un poco más en la historia de estas cuatro hermanas y en cierto modo creo que es necesario leer esta segunda parte para cerrar algunas tramas, pero no me parece tan redonda como la primera parte y supongo que es inevitable juzgar el relato desde la perspectiva de hoy.

En definitiva, pese a que es un libro que me ha gustado y que recomendaría sin dudarlo a las adolescentes de hoy en día, creo que es un clásico que no ha envejecido tan bien como otros. En este sentido, Anna Karenina, por ejemplo, que terminé hace poco, u Orgullo y prejuicio, Jane Eyre o mi adorado Drácula han resistido muchísimo mejor el paso del tiempo.

Louisa May Alcott escribió posteriormente otros libros que continuaban la historia de estas Mujercitas, pero yo con estos dos he tenido suficiente y casi puedo afirmar que ya no leeré ninguno más. Sobre todo teniendo en cuenta que la cantidad de libros pendientes en mi mesilla de noche no hace sino aumentar, y en el horizonte acecha la Feria del Libro de Madrid... ¡ay!

15 de abril de 2019

Lucía en la noche (Juan Manuel de Prada)

Siempre he dicho que me encanta la prosa alambicada de Juan Manuel de Prada, por lo que me hizo especial ilusión cuando gané este libro gracias a Babelio. Además no esperaba que De Prada firmara una historia contemporánea de misterio, amor e intriga, así que emprendí la lectura con ganas y sin querer saber nada más de la trama de antemano.

Image result for lucía en la nocheAlejandro Ballesteros (personaje que ya aparecía en La tempestad, novela ganadora del Premio Planeta de 1997, y en Mirlo blanco, cisne negro), es un escritor venido a menos cuya falta de inspiración le ha llevado a abandonarse a noches de tabaco y alcohol en los garitos de Madrid. Pero una noche conoce a Lucía, una joven misteriosa y desgarbada que se cuela en su vida y conquista su corazón, pero a quien nunca llega a conocer del todo. Ella es muy reservada, aparece y desaparece de su vida, hasta que, tras un año de relación, Lucía se esfuma. Sin embargo, Alejandro, perdido sin su musa, no se resigna al destino y emprende una búsqueda incansable tras la sombra de Lucía para intentar saber quién era en realidad y, lo más importante, qué quería de él.

La novela cuenta en paralelo dos historias a capítulos alternos (y con una leve diferencia en el tamaño de la tipografía y en la numeración de los capítulos): por un lado cómo conoció Alejandro a Lucía un año atrás y cómo se gestó la relación, y por otro lado el momento presente en el que Alejandro la ha perdido y, pese a su zozobra, saca fuerzas de flaqueza para intentar encontrar alguna pista que arroje algo de luz a la desaparición y al verdadero rostro de Lucía. De esta manera la novela ofrece un ritmo dinámico y muy conseguido que no da un momento de respiro y hace que este libro se devore en tres tardes.

De Prada, además, logra mantener el misterio hasta las últimas páginas y ofrece una resolución satisfactoria pero que yo no me esperaba para nada. De todas formas, ese epílogo de montones de páginas explicativas me parece que rompe un poco el ritmo en un momento en el que el lector está deseando poner el broche final al libro y ver qué ha ocurrido en realidad entre Alejandro y Lucía.

Es una novela que me ha gustado mucho y que ya estoy recomendando, pero hay algunas cosas que no me han acabado de convencer. En primer lugar, me ha parecido que la prosa de este libro está un punto por debajo de anteriores novelas de De Prada. A mí, ya lo he dicho, me encanta la prosa alambicada de este escritor y su uso de palabras rarísimas que me obliguen a consultar en el diccionario. Me gusta que me lo pongan difícil como lectora y leer a este hombre ha sido siempre un auténtico reto. Y sin embargo, en este libro me ha parecido que había bajado el listón un pelín, como si el editor le hubiera dicho que tratara de llegar a un público más amplio rebajando el tono general de la prosa. No hay tantas palabras raras como en otras novelas y las repeticiones se me han llegado a hacer algo pesadas (hay incontables «divorciadas talluditas» y «pijos estresados» en la novela...). De todas formas, supongo que esto en realidad es un punto a favor del libro, porque una de las críticas que se le suelen hacer a De Prada es el uso excesivo que hace de palabras rimbombantes.

Por otra parte, el libro gira demasiado en torno al ego de Alejandro Ballesteros y me resulta un poco agotador ver el mundo a través de sus ojos («comprobé que el grupo lo componían modernillos y gafapastas, artistillas de medio pelo y barba hipster y algún que otro gacetillero especializado en chismorreos culturetas», «Allí se refugiaba, en los meses más crudos del invierno, una niebla que expulsaba a los pijos estresados que en otras estaciones del año se congregaban en el lugar, para disfrazar sus adulterios de carreritas párvulas y ejercicios gimnásticos perfectamente memos»). Apuntes de este tipo son constantes y se hacen agotadores (pero vamos, en esos apuntes se ve que De Prada se sabe bicho raro y se regodea en ello).

Por último, y cuidado, que aquí va un spoiler, no me cuadra la situación que ha vivido Lucía en su pasado con el hecho de que, en ese momento de su vida, cuando estaba asentándose en Madrid, tratando de curarse de un trauma tremendo y con la necesidad literal de borrarse del mapa, quisiera ponerse en el disparadero iniciando una relación con un escritor popular que para más inri sale en la tele, lo que iba a hacer de ella el foco de muchas miradas. Que sí, que él podía servir a sus fines en un momento dado, pero no me trago que en ese momento Lucía quisiera exponerse de esa manera o tuviera siquiera la fortaleza emocional necesaria para plantearse algo así (además acercarse a él le llevó meses de preparativos). Ese punto, que es básico y sobre el que gira toda la novela, me ha resultado muy difícil de creer.

¡Ah! Y una cosa más: me imaginaba constantemente que De Prada describía a su mujer, María Cárcaba, cada vez que hablaba de Lucía. De hecho, él mismo ha comentado en una entrevista que «de alguna manera estoy contando en [la novela] la resurrección que para mí fue conocer a mi mujer en un momento en el que yo era un escritor en horas bajas, hundido, que a través del amor se redime». Por otra parte, Alejandro Ballesteros «es como una especie de alter ego, ni soy yo ni es él siempre el mismo. En cada novela es un Alejandro Ballesteros distinto y una manera de encontrar un narrador que tiene cosas que ver conmigo en diferentes aspectos y pasajes de mi vida y, al mismo tiempo, un personaje de ficción». Esto por un lado me ha gustado (quizá sea esta la novela más romántica de las que ha escrito De Prada), pero por otro me los imaginaba a ellos dos, a De Prada y Cárcaba, constantemente de protagonistas y eso me ha impedido meterme del todo en la ficción.

De todas formas, seguramente esto son percepciones mías que no creo que afecten a otros lectores. Lucía en la noche, en palabras del propio autor, «es una historia de intriga que nace del misterio de una mujer y de la obsesión amorosa de un hombre que pierde a esa mujer y quiere recuperarla a toda costa». Un relato que dosifica muy bien el misterio a lo largo de toda la lectura, que gira en torno al miedo, la culpa, el duelo y la búsqueda, con guiños a Hitchcock, y que nos obliga a aceptar que nada es lo que parece.


31 de enero de 2019

Anna Karenina (León Tolstói)

En las últimas semanas he estado sumergida en la lectura de un novelón como es Anna Karenina, la historia de un affaire extramatrimonial que acaba derivando en una destructiva espiral de celos e inseguridades en una época marcada por los prejuicios sociales. Y, pese al título del libro, Anna Karenina es solo una de las protagonistas, pero casi que la novela se centra más en el álter ego de León Tolstói, Lievin, un granjero y terrateniente preocupado por el sentido de la vida y por el futuro de la agricultura en la Rusia del siglo XIX (un personaje que me ha caído mucho mejor que la inmadura —a mi modo de ver— Anna). La novela deja patente que conseguir un deseo no trae aparejada la felicidad, y plasma también la hipocresía de una época en la que se avergüenza públicamente a una mujer por ser infiel pero se aprueba el mismo comportamiento en un hombre (como Oblonski).

Es una novela que recomiendo: que no os asuste lo largo que es el libro, porque la lectura es sorprendentemente ligera (vale, hay trozos en los que Tolstói se va un poco por las ramas, pero en general se avanza rápido). Lo que sí os recomiendo es haceros con una buena traducción; de verdad que no podéis haceros una idea de cómo cambia la experiencia de la lectura en función de una edición u otra: os hará amar el libro u odiarlo profundamente, o incluso dejarlo a medias.

Y qué mejor que demostrároslo con el ejemplo: he escogido un párrafo del cuarto capítulo de entre diferentes versiones publicadas en español para dejar patente hasta qué punto puede cambiar un texto en función de la traducción. Juzgad vosotros mismos.

Editorial Ramón Sopena, Barcelona, 1959
(en mi edición, sorprendentemente, no figura el nombre del traductor)
Es la misma edición que ha publicado Edimat.

Oblonsky, con el rostro sombrío y los ojos llenos de lágrimas, exclamó:
—¡Dolly, en nombre de Dios! ¡Piensa en los niños, ellos no son culpables! ¡Sólo yo soy el delincuente, castígame; dime de qué manera puedo expiar mi falta! ¡No tengo palabras para expresarte mi dolor! ¡Dolly, perdóname!
La desventurada se sentó y él oía su respiración fatigosa con un sentimiento de infinita piedad. Trató Daria varias veces de hablar sin poder articular una palabra.
Oblonsky aguardaba.
Al fin dijo ella:
—Tú piensas en los niños cuando se trata de jugar con ellos. Yo pienso en ellos siempre y comprendo lo que han perdido.
Al decir eso repetía una de las frases que había preparado durante esos tres días.


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Traducción de Biblioteca Virtual Universal
http://biblioteca.org.ar/libros/133590.pdf
(Tampoco figura el nombre del traductor ni más datos sobre la edición)

El rostro de su marido parecía haberse dilatado; tenía los labios hinchados y los ojos llenos de lágrimas.
—¡Dolly! —murmuraba, dando rienda suelta a su llanto—. Piensa en los niños... ¿Qué culpa tienen ellos? Yo sí soy culpable y estoy dispuesto a aceptar el castigo que merezca. No encuentro palabras con qué expresar lo mal que me he portado. ¡Perdóname, Dolly!
Ella se sentó. Oblonsky oía su respiración, fatigosa y pesada, y se sintió invadido, por su mujer, de una infinita compasión. Dolly quiso varias veces empezar a hablar; pero no pudo. Él esperaba.
—Tú te acuerdas de los niños sólo para valerte de ellos, pero yo sé bien que ya están perdidos —dijo ella, al fin, repitiendo una frase que, seguramente, se había dicho a sí misma más de una vez en aquellos tres días.

Biblioteca Edaf, 2011
Traducción de J. Santos Hervás

Stepán Oblonski tenía los ojos llenos de lágrimas.
—¡Dolli! —dijo casi llorando—. En nombre de Dios, piensa en los niños, que no son culpables. Solamente yo lo soy; castígame y dime cómo he de expiar mi falta: estoy dispuesto a todo. No encuentro palabras para expresar mi aflicción. ¡Perdóname!
Dolli tomó una silla y se sentó. Él oía su respiración, oprimida y sonora, y sentía tanta lastima por ella, que no podía decir palabra. Y varias veces trató de hablar sin conseguirlo.
—Tú piensas en los niños —dijo al fin— cuando se trata de jugar con ellos, pero yo pienso en todo lo que han perdido.
Ésta era probablemente una de las frases que se había dicho a sí misma varias veces durante aquellos tres días.

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Editorial Alba
Traducción de Víctor Gallego

El rostro de Stepán Arkádevich se dilató, sus labios se hincharon, sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¡Dolly!  —pronunció, sollozando—. Por el amor de Dios, piensa en los niños, que no tienen culpa de nada. El único culpable soy yo. Castígame, dime cómo puedo expiar mi culpa. Estoy dispuesto a todo. Soy culpable. No encuentro palabras para expresar lo culpable que soy. ¡Pero te pido que me perdones, Dolly!
Ella se sentó. Stepán Arkádevich escuchaba su respiración trabajosa y difícil y sentía una pena inefable por ella. Dolly trató de hablar varias veces, pero no pudo. Él esperaba.
—Sólo te acuerdas de los niños cuando tienes ganas de jugar con ellos, pero yo pienso en ellos en todo momento y sé que están perdidos sin remedio —acabó diciendo. Por lo visto era una de las frases que se había estado repitiendo a lo largo de esos tres días.

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Editorial Cátedra, Madrid, 1994
Traducción de L. Sureda y A. Santiago, revisada y corregida por Manuel Gisbert

El rostro de Oblonski se alteró; al príncipe le temblaron los labios y se le llenaron de lágrimas los ojos.
—Dolli —suplicó Stepán Arkádich, sollozando casi—, en nombre del Cielo, piensa en nuestros hijos. Ellos no tienen la culpa. ¡La culpa es mía, sólo mía! ¡Castígame! ¡Dime cómo he de expiarla! Estoy dispuesto a todo. Reconozco mis faltas. No encuentro palabras para expresar mi arrepentimiento. ¡Perdóname, Dolly; te lo suplico!
Daria se sentó. El príncipe oía con infinita compasión la difícil y fatigosa respiración de su mujer. Daria intentó varias veces hablar, sin poder lograrlo. Oblonski esperaba.
—Tú piensas en los hijos cuando tienes ganas de jugar con ellos —pudo, por fin, decir Daria—; pero yo pienso en ellos a todas horas y sé que van a ser desgraciados.
Era ésta, sin duda, una de las frases que ella se había dicho muchas veces durante aquellos tres días.

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¿Qué os parece? ¿Con cuál os quedáis? Debo decir que el fragmento ha sido escogido totalmente al azar, pero creo que hay muchos otros en los que las diferencias son mucho más patentes. A veces parece que estamos leyendo novelas diferentes... En mi opinión, una de las más logradas es la de Cátedra, pero la de Alba ha recibido varios galardones y es también un trabajo magnífico. Cualquiera de estas dos últimas ediciones puede ser una apuesta segura a la hora de abordar este clásico de la literatura rusa del siglo XIX.

8 de enero de 2019

La hija del relojero (Kate Morton)

Hoy os traigo la lectura conjunta que me ha tenido entretenida estas Navidades, y que pude leer gracias a Suma de Letras y a la iniciativa de los blogs de Laky, Lunilla y Albanta. Para empezar, os dejo el resumen de la editorial:

En el verano de 1862, un grupo de jóvenes artistas, guiados por el apasionado y brillante Edward Radcliffe, viaja a Birchwood Manor, una casa de campo en Berkshire. Tienen un plan: vivir los siguientes meses recluidos y dejarse llevar por su inspiración y creatividad. Sin embargo, cuando el verano toca a su fin, una mujer ha muerto de un disparo y otra ha desaparecido, se ha extraviado una joya de valor incalculable y la vida de Edward Radcliffe se ha desmoronado.

Unos ciento cincuenta años más tarde, Elodie Winslow, una joven archivista de Londres, descubre una cartera de cuero que contiene dos objetos sin relación aparente: una fotografía en sepia de una mujer de gran belleza con un vestido victoriano y el cuaderno de bocetos de un artista en el que hay un dibujo de una casa de dos tejados en el recodo de un río.

¿Por qué ese boceto de Birchwood Manor le resulta tan familiar a Elodie? ¿Y quién es esa hermosa mujer que aparece en la fotografía? ¿Le revelará alguna vez sus secretos?

Narrada por varias voces a lo largo del tiempo, La hija del relojero es la historia de un asesinato, un misterio y un robo, una reflexión sobre el arte, la verdad y la belleza, el amor y las pérdidas. Por sus páginas fluye como un río la voz de una mujer ya libre de las ataduras del tiempo y cuyo nombre ha caído en el olvido: Birdie Bell, la hija del relojero, la única persona que vio todo lo sucedido.

Image result for kate morton la hija del relojeroTenía una gran intriga por empezar a leer este libro, pues a Kate Morton la precede su fama y hace tiempo que quería hacerme con algo suyo. ¿Qué he encontrado entre las páginas de La hija del relojero? Lo primero que me ha llamado la atención es la forma de escribir de Morton, con una narración muy pausada, muy descriptiva. La traducción me ha parecido muy bien hecha (la firma Máximo Sáez), pero me ha dejado con las ganas de leer también la versión inglesa: me da la impresión de que esta autora tiene un uso del inglés que disfrutaría mucho.

Otra cosa que tengo que comentar de este libro es que hay que dedicarle tiempo y atención: la narración mezcla varias líneas temporales y multitud de personajes, y la forma de conducirte por la trama no es fácil, por lo que es una novela para leer con tranquilidad y mucho rato por delante. No la recomendaría, por ejemplo, para leer en el transporte público (yo soy mucho de leer en el metro), porque no se disfrutaría igual y sería fácil perderse con la trama.

De todas formas, esa es quizá una pega que le pondría: a veces creo que la trama, con tantas idas y vueltas del pasado, es innecesariamente complicada y Morton quizá podía haber facilitado un poco las cosas al lector (a veces daba la sensación de que era necesario tomar boli y libreta para apuntar los nombres de los personajes y recordarlo todo). Y otra pega que suele asociarse a esto es que, al haber tantos personajes y cambiar tanto de perspectiva, es difícil empatizar con todos. También debo decir que la novela tarda en arrancar, así que si buscáis un libro de esos que os enganchen desde la primera página, ¡mejor buscad otro!

Me quedo con la sensación que que quizá esta no es la novela más potente de Kate Morton, pero al menos a mí sí ha conseguido dejarme con las ganas de seguir descubriendo sus historias. Los que ya erais fans de esta escritora australiana, con este libro yo creo que vais sobre seguro.

31 de diciembre de 2018

Mejores lecturas del 2018

Me gusta hacer balance de mi año lector, más bien como reflexión propia que con ánimo de influir en nadie. Y en la reflexión de este año he llegado a la conclusión de que tengo que dejar de leer novedades de esas que las editoriales más grandes promocionan a diestro y siniestro. Son libros que en general me han dado muy pocas satisfacciones y que se olvidan con la misma rapidez con la que irrumpen en las redes. A menudo me he visto leyendo libros que en realidad jamás habría escogido de no habérmelos enviado la editorial, así que para este año 2019 me propongo firmemente leer solo lo que de verdad me apetezca.

Dicho esto, creo que este año he leído bastante y, pese a que ha habido un montón de decepciones, al final sí que puedo destacar unos cuantos libros que recomendaría sin dudarlo:


Image result for el santo al cielo carlos ortega vilasEl santo al cielo, una novela negra muy bien hilada, llena de toques de humor y con unos protagonistas que piden a gritos una serie de novelas para ellos solos. Ahora que parece que el género negro publica cualquier cosa, de verdad que me extraña que esta novela no haya alcanzado más repercusión, porque es magnífica.








Poco puedo decir de este clásico, salvo que narra una historia increíble. Pocos autores crean una ambientación gótica tan redonda como Stoker. Una historia apasionante que te mantiene con el corazón en un puño hasta el final.









Image result for el papel amarillo bestia negraSi la historia ya te deja sobrecogido, esta magnífica edición de Bestia Negra va un paso más allá, añadiéndole unas ilustraciones que reflejan a la perfección el sentir de la narradora. El hecho de que incluya la versión en inglés al final del libro ya lo hace redondo. Además, se lee en un suspiro.









Image result for la estrategia del pequinesEl primer libro que leo de Alexis Ravelo, y desde luego me ha dejado con ganas de más. Una magnífica ambientación en las Canarias para una novela negra con una historia terriblemente humana y personajes que cuesta olvidar. Repetiremos.









Image result for tenía que sobrevivir canessaUno de los protagonistas del avión estrellado en los Andes en la década de 1970 cuenta su experiencia y cómo la vida le llevó más adelante a hacerse médico cardiólogo de neonatos. Una historia muy emotiva y contada con garra, que combina los momentos de aventura, dolor y desesperación en la montaña con las historias más conmovedoras de la consulta del médico.








CEMENTERIO DE ANIMALES: Stephen KingUno de los libros destacados del año. Nadie como King con una de sus novelas clásicas para encogerte el corazón y ofrecer tardes de lectura compulsiva. Madre mía, qué mal me lo hizo pasar el condenado King...




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El ser la primera novela de esta autora no me impidió disfrutar enormemente con esta historia (y sufrir a partes iguales). Magnífica para descubrir cómo es la hermética comunidad china que vive en España.



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He dudado, pero al final sí que creo que este libro se merece un sitio entre los mejores del año. Por su originalidad, por su visceralidad, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Una historia de superación en los pasillos de un hospital psiquiátrico.

9 de diciembre de 2018

Ugly (Constance Briscoe)

Soy bastante aficionada a las novelas que narran hechos reales, en especial los de este tipo: infancias desgraciadas marcadas por una serie de abusos. Suena morboso, pero es verdad que estos libros me llegan mucho más adentro, pues todos sabemos que la realidad suele superar a la ficción y sobrecoge saber que lo que estás leyendo ocurrió en la realidad. Sin embargo, pese a lo mucho que me gustan este tipo de libros, con este no he acabado de conectar.

Constance fue maltratada por su madre desde que tuvo uso de razón. Por algún motivo, de entre todos sus hermanos, era ella la que se llevaba los golpes, los insultos, la que se quedaba sin comer. Llevó a los juzgados a su padrastro por las palizas que le daba y trató (en vano) de que la sacaran de casa de su madre y la dieran en acogida, hasta que un día en que no podía más se bebió un trago de lejía para intentar acabar con todo. No lo consiguió, pero con 13 años las cosas «mejoraron» cuando su madre la abandonó al mudarse a otra casa, dejando a tres de sus hijas en la casa familiar sin luz, gas ni comida. Más adelante, acudía a cobrarle un alquiler a su propia hija, que se levantaba a las cinco de la mañana para ir a trabajar (intentando que no se notara que solo tenía 14 años) antes de acudir a las clases del instituto a las ocho de la mañana.

Resulta descorazonador leer sobre temas así, sabiendo que hay madres perfectamente capaces de hacer todo eso. Y, sin embargo, este libro me ha dejado un poco fría. Constance escribe con una especie de desafección que hace un poco difícil involucrarse en su historia. Además, narra todas sus penalidades hasta que llegó a la universidad y ahí se acaba el libro. Vale que esto fue una historia real, pero uno hubiera esperado una especie de redención final, de venganza sobre su madre, un juicio en el que ella se alza triunfante sobre una madre humillada... pero no. Es cierto que el final es todo lo positivo que puede ser (Constance llega a ir a la universidad, lo cual es todo un logro teniendo en cuenta que le pusieron infinidad de piedras en el camino), y también es cierto que la historia transcurre en los años setenta, una época en la que los servicios sociales no protegían tanto los intereses de los menores, pero en cierto modo no acaba de parecerme que el libro tenga un final redondo...

Y luego hay otro tema. Constance llegó a ser una de las primeras juezas negras en el Reino Unido, con lo cual se labró una carrera profesional brillante. Sin embargo, se vio involucrada en un escándalo por haber mentido a la policía en relación con un caso en el que estaba trabajando, y el caso fue tan grave que fue suspendida de empleo y ahora, de hecho, ya no trabaja en judicatura. Si esta mujer fue capaz de mentir en algo así, es un poco inevitable poner en tela de juicio lo que se cuenta en este libro. Seguramente la historia de base sea real, pero no he podido evitar cuestionar el nivel de detalles que se da. Al fin y al cabo, ¿cómo puede acordarse con exactitud de hechos que ocurrieron cuando tenía 7 u 8 años?

En fin, que no he acabado de sentir empatía con esta historia ni tampoco mucha simpatía por la autora. Para más inri, entré en su perfil de Twitter para ver a qué se dedica ahora que ya no es jueza, y en su biografía pone «Interested in more TV work». Quizá estoy siendo muy severa, pero qué queréis que os diga, ahí hay toda una declaración de intenciones...




21 de noviembre de 2018

Un velo de libertad (Laila R. Monge)

Imagínate que tienes doce años, vives en un pueblo y sientes que no encajas... Tras un tiempo de preguntas, de búsqueda y de diálogo interior, descubres que lo que más te atrae es el islam y haces todo lo posible por acercarte a esa cultura. Huelga decir que el camino que tienes por delante no va a ser nada fácil...


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Esta es la propuesta que traigo hoy: un libro autobiográfico en el que Raquel, su protagonista, nos cuenta lo que la llevó a convertirse al islam. El relato arranca cuando Raquel tenía 12 años, y conoceremos a una niña totalmente normal, estudiosa, aplicada y de ir a misa los domingos con su abuela Cloti, a quien unía un estrecho vínculo. Cuando Cloti muere, Raquel se siente perdida, empieza a alejarse de la religión católica y busca otros referentes. Sin saber muy bien ni cómo, se siente atraída por la cultura islámica, y en este libro nos cuenta la lucha que tuvo por delante a partir de ese momento: se enfrenta primero a sus propias dudas (Raquel intentará seguir caminos más «convencionales»), y luego a las de su entorno, pues sus padres no entienden ese cambio que se está produciendo en su hija, y la gente del pueblo aún menos. Su curiosidad natural hace que se sienta muy atraída por la comunidad marroquí del pueblo, pero tampoco parece fácil adentrarse en su cultura a una edad tan temprana y a menudo Raquel no sabe a quién recurrir para hallar respuesta a todas las dudas que la acucian (por ejemplo, cómo se hace el Ramadán o cómo ponerse el velo).


Raquel (que más tarde pasaría a llamarse Laila) nos cuenta de una forma sencilla, natural y sincera no solo cómo se convirtió al islam, sino cómo fue su proceso personal de entrada al mundo adulto, venciendo sus propias dudas y superando las dificultades que se interponían en su camino, pero siempre con la idea clara de que no iba a dejarse seducir por seguir caminos quizá más fáciles, pero con los que no se sentía identificada. Llama la atención el hecho de que se mantuviera tan firme en unos años —los de la adolescencia— en los que nos afecta tanto la opinión de los demás y por encima de todo queremos no destacar. Raquel supo mantener su personalidad y tuvo claro que no iba a renunciar a sus convicciones, que cada vez sentía más fuertes en su interior, por adaptarse a unos determinados convencionalismos.

La única pega que le pondría es la distancia que la autora parece poner con su propia historia. Me habría gustado quizá algo más de calidez, algún cambio de ritmo, un punto emocionante al final de la historia que me ayudara a acabar de conectar con ella. Da la impresión de ser una persona muy seria, y sin embargo creo que no es así, al menos por lo que he podido ir viendo en las redes. De todas formas, para ser una primera novela es un texto muy bien escrito y que, por cierto, ha sido revisado con meticulosidad, cosa que se agradece, pues la corrección final es un tema que a menudo pasan por alto los libros autopublicados. Esto no pasa en Un velo de libertad, una novela cortita muy recomendable que se lee fácilmente en un suspiro.

16 de noviembre de 2018

Cómo volé sobre el nido del cuco (Sydney Bristow)

Publicar hoy una novela no tiene nada que ver con lo que era hace unos años. En la actualidad las redes sociales son las protagonistas y, si no tienes una fuerte presencia en ellas, es probable que pases bastante desapercibido. Lo que traigo hoy es algo así, pero llevado al extremo: este libro fue subido por capítulos a ForoCoches, donde su autora era forera asidua, y lo escribió entero desde su móvil (hago una pausa dramática porque este dato me parece digno de admiración). Se generó un hilo que atrajo nada menos que 200.000 visitas y 6.000 comentarios (estas cifras probablemente sean ya más altas) y hubo una editorial muy avispada que se dijo que tenía que aprovechar ese tirón y publicar el libro en formato físico.

¿Y qué es lo que cuenta esta chica para haber atraído una atención así? Pues lo que ocurrió los 37 días que Ana/Sydney, una abogada de 32 años, pasó ingresada en una planta psiquiátrica tras haber intentado suicidarse tirándose de un puente. Cuando le dieron el alta en el hospital y vio que no se iba a casa, sino que la metían en un psiquiátrico, pensó que tenía ante sí los peores días de su vida. Sin embargo, lo que encontró fueron risas, locuras (claro), empatía, ternura y nuevas amistades de vínculos inquebrantables.

Es un libro que se devora no solo por lo que cuenta (saber anécdotas de un psiquiátrico siempre despierta curiosidad...), sino por la voz particular de la narradora: prosa muy ágil, mucho sentido del humor y un lenguaje tremendamente forocochero. De hecho, esa es una de las pocas pegas que puedo ponerle al libro: no sé hasta qué punto va a envejecer bien: me partía cada vez que Sydney terminaba una frase con Hulio, pero ¿se entenderá el chascarrillo dentro de cinco años? Mi madre se perdería montones de referencias, ¿disfrutará ella de este libro igual que lo he hecho yo?

Por un momento, temí que la autora se escudara demasiado en el sentido del humor y tendiera a frivolizar tanto su estancia como el tema de las enfermedades mentales, pero pasados los primeros capítulos vemos que no es así: al contrario, la autora logra un buen equilibrio entre narrar estos temas con sensibilidad y contarlo de una forma que enganche al lector. También es muy valiente cómo Sydney se abre por completo en este libro, cuenta sus problemas del pasado (la relación con su madre me pareció desgarradora) y confiesa sus enfermedades y recaídas, al tiempo que afronta con valentía el futuro.

A medida que avanzamos en la lectura es inevitable tomar cariño a los personajes del libro, tanto a las enfermeras (como Alicia) que realizan bien su trabajo y son un tremendo apoyo para los pacientes, como a los enfermos de la planta: Lolo, Chema, Nati, Naiala... Para algunos la historia termina bien, para otros no tanto, pero todos reflejan la lucha titánica que es tener una enfermedad mental y que, detrás de eso, en realidad son personas como cualquiera de nosotros. Este creo que es uno de los puntos principales que pretendía esta novela: desestigmatizar las enfermedades mentales, hacernos ver que detrás de los enfermos hay personas que ríen, lloran y sienten, y que en definitiva son de carne y hueso.

Una lectura que recomiendo muchísimo, con la que lloraréis y reiréis a partes iguales. Haceos con esta novela si podéis: todos los personajes se harán un huequito en vuestro corazón.

Y a la autora le mando un fuerte abrazo y le envío mis mejores deseos.



24 de octubre de 2018

Fangfang (Paloma Robles)

Cuando Nana emigró de China con su esposo y su hija pequeña para regentar una tienda de comestibles en Madrid, el futuro de la familia era prometedor. Pero la llegada de Fangfang, su hija mayor, cuatro años después, revela las enormes dificultades que pueden surgir a la hora de adaptarse a una nueva cultura tan lejana y diferente como es la española. 

Ahora Nana vive en Madrid con sus nietos y Fangfang en un oscuro sótano lleno de cucarachas. Tiempo atrás, a Fangfang le sucedió algo trágico, y ese suceso encierra la clave de la situación en la que se encuentra ahora la familia.

En un relato que transita entre el pasado y el presente, los detalles y las circunstancias de ese suceso determinante se van desvelando, y en ese proceso de descubrimiento, Nana deberá enfrentarse a sus miedos y hacer frente a sus errores y sus fracasos. 

A su vez, y acompañándola en este fascinante tránsito de autoevaluación, el lector podrá adentrarse con Nana en los rincones más sombríos y desconocidos de la inmigración china en España, y experimentar con ella un viaje de una asombrosa y desgarradora humanidad.


Como ya he comentado alguna vez, me gusta saber lo menos posible de un libro antes de empezar a leerlo. Cuando elegí este en Babelio, solo sabía que iba acerca de la comunidad china en Madrid y que lo había editado Alrevés, algo que para mí ya es una apuesta segura porque esta editorial no me falla nunca. Y menuda sorpresa me he llevado con este libro, porque no me esperaba que fuera una lectura tan adictiva y al mismo tiempo tan sobrecogedora: los personajes son tremendamente humanos y te calan enseguida, se siente más o menos simpatía por ellos pero todos te transmiten algo. La historia mantiene el ritmo desde el primer momento, pero se lee con el corazón encogido, porque ya desde las primeras páginas se ve por dónde va a ir el argumento...

Lo primero que me ha llamado la atención es lo mucho que sabe Paloma Robles sobre la cultura china: no solo ha vivido ocho años en ese país, sino que cursó un doctorado enfocado en la identidad y experiencias de adaptación de los chinos de segunda generación residentes en España. Y todos esos conocimientos se reflejan en cada página de la novela: la difícil vida de los chinos que llegaron hace 30 años a España y apenas han conseguido aprender español pese a estar todos los días al frente de una tienda; la lucha por traerse a los hijos que dejaron en su país; la llegada de esos niños a España, que unas veces se adaptan bien y se vuelven más españoles que el chorizo (incluso renegando de sus raíces) y otras no logran encajar en absoluto: esa sensación de estar varado entre dos mundos y de no sentirse ni del todo chino ni completamente español se refleja muy bien en el libro.

De la trama no voy a decir más porque el texto de la contra que he puesto arriba lo resume perfectamente; solo diré que me ha gustado muchísimo y que me descubro pensando en los protagonistas días después de haber terminado la lectura. Es un libro difícil, toca unos temas realmente duros, pero me ha encantado sumergirme en el mundo que narra Paloma Robles y el libro se cierra con una chispita de esperanza. Estoy segura de que a partir de ahora veré a la comunidad china de mi barrio con otros ojos... Haceos con este libro si podéis: me ha parecido una lectura diferente, original, que me tuvo enganchadísima hasta el final. Muy, muy  recomendable.

Gracias a Babelio y a la editorial Alrevés por el ejemplar.



Por cierto, la editorial y la autora presentan el libro este jueves 25 de octubre en Madrid, en la librería Cervantes y Cía. Yo ya estoy viendo que no voy a poder acudir y de verdad que se me va a quedar una espinita muy grande. ¡Aprovechad los que podáis!