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12 de noviembre de 2018

Sorteos activos (noviembre 2018)

Este mes de noviembre se han organizado por las redes algunos sorteos suculentos en los que me he animado a participar. Son estos:

Las Inquilinas de Netherfield proponen un megasorteo para buscar un nuevo hogar a algunos libros que ya no caben en sus estanterías. Me ha parecido una idea estupenda (y que todos deberíamos poner en práctica, no sea que un día caigamos enterrados bajo pilas de libros :).




Laky de Libros que hay que leer, Albanta de Adivina quién lee y Lunilla de El templo de la lectura proponen uno de sus sorteos/lectura conjunta, esta vez con Kate Morton, una autora de la que he oído hablar maravillas. Si me toca, me alegraré de conocer su obra por fin:




También en el blog de Laky, sorteo de un libro que desde hace un tiempo me tienta mucho por las redes y que me encantaría ganar: Amores contra el tiempo, de Dolores Conquero. ¡A ver si hay suerte!



El blog de Bookeando con Mª Ángeles sortea un ejemplar de La madre, de Fiona Barton. Al parecer es un thriller de esos que se devoran, así que probaremos suerte:



Un sorteo conjunto nos proponen Pedro de El Búho entre libros, Manuela de Entre mis libros y yo, Teresa de Leyendo en el bus, y las chicas de De lector a lector: cuatro ejemplares de Todo el bien y todo el mal, de Care Santos:



Lectora de tot nos ofrece una entrevista a Neus Arqués y el sorteo de su último libro, Caída libre, hasta el 25 de noviembre:


Y eso es todo. ¡A ver si me sonríe la suerte en alguno de ellos!

24 de octubre de 2018

Fangfang (Paloma Robles)

Cuando Nana emigró de China con su esposo y su hija pequeña para regentar una tienda de comestibles en Madrid, el futuro de la familia era prometedor. Pero la llegada de Fangfang, su hija mayor, cuatro años después, revela las enormes dificultades que pueden surgir a la hora de adaptarse a una nueva cultura tan lejana y diferente como es la española. 

Ahora Nana vive en Madrid con sus nietos y Fangfang en un oscuro sótano lleno de cucarachas. Tiempo atrás, a Fangfang le sucedió algo trágico, y ese suceso encierra la clave de la situación en la que se encuentra ahora la familia.

En un relato que transita entre el pasado y el presente, los detalles y las circunstancias de ese suceso determinante se van desvelando, y en ese proceso de descubrimiento, Nana deberá enfrentarse a sus miedos y hacer frente a sus errores y sus fracasos. 

A su vez, y acompañándola en este fascinante tránsito de autoevaluación, el lector podrá adentrarse con Nana en los rincones más sombríos y desconocidos de la inmigración china en España, y experimentar con ella un viaje de una asombrosa y desgarradora humanidad.


Como ya he comentado alguna vez, me gusta saber lo menos posible de un libro antes de empezar a leerlo. Cuando elegí este en Babelio, solo sabía que iba acerca de la comunidad china en Madrid y que lo había editado Alrevés, algo que para mí ya es una apuesta segura porque esta editorial no me falla nunca. Y menuda sorpresa me he llevado con este libro, porque no me esperaba que fuera una lectura tan adictiva y al mismo tiempo tan sobrecogedora: los personajes son tremendamente humanos y te calan enseguida, se siente más o menos simpatía por ellos pero todos te transmiten algo. La historia mantiene el ritmo desde el primer momento, pero se lee con el corazón encogido, porque ya desde las primeras páginas se ve por dónde va a ir el argumento...

Lo primero que me ha llamado la atención es lo mucho que sabe Paloma Robles sobre la cultura china: no solo ha vivido ocho años en ese país, sino que cursó un doctorado enfocado en la identidad y experiencias de adaptación de los chinos de segunda generación residentes en España. Y todos esos conocimientos se reflejan en cada página de la novela: la difícil vida de los chinos que llegaron hace 30 años a España y apenas han conseguido aprender español pese a estar todos los días al frente de una tienda; la lucha por traerse a los hijos que dejaron en su país; la llegada de esos niños a España, que unas veces se adaptan bien y se vuelven más españoles que el chorizo (incluso renegando de sus raíces) y otras no logran encajar en absoluto: esa sensación de estar varado entre dos mundos y de no sentirse ni del todo chino ni completamente español se refleja muy bien en el libro.

De la trama no voy a decir más porque el texto de la contra que he puesto arriba lo resume perfectamente; solo diré que me ha gustado muchísimo y que me descubro pensando en los protagonistas días después de haber terminado la lectura. Es un libro difícil, toca unos temas realmente duros, pero me ha encantado sumergirme en el mundo que narra Paloma Robles y el libro se cierra con una chispita de esperanza. Estoy segura de que a partir de ahora veré a la comunidad china de mi barrio con otros ojos... Haceos con este libro si podéis: me ha parecido una lectura diferente, original, que me tuvo enganchadísima hasta el final. Muy, muy  recomendable.

Gracias a Babelio y a la editorial Alrevés por el ejemplar.



Por cierto, la editorial y la autora presentan el libro este jueves 25 de octubre en Madrid, en la librería Cervantes y Cía. Yo ya estoy viendo que no voy a poder acudir y de verdad que se me va a quedar una espinita muy grande. ¡Aprovechad los que podáis!

28 de septiembre de 2018

De la mano. Testimonios de una enfermera (Christie Watson)

Si bien hoy es escritora, Christie Watson trabajó durante 20 años como enfermera y esa es la experiencia que relata en este libro, intercalando sus vivencias más conmovedoras e impactantes con retazos de la historia de la enfermería. Así, a medida que avanza la novela Watson nos abre las puertas del hospital y nos desvela los secretos de las enfermeras, cuyo papel a menudo pasa desapercibido y sin embargo es tan importante, pues sus pequeños gestos dan dignidad a los pacientes y nos recuerdan que todos somos personas en esos momentos en los que nos sentimos tan vulnerables. En este libro seguiremos los pasos de Watson desde sus primeros días como enfermera en prácticas, en los que dudaba de cada paso a seguir y de sus propias capacidades, y la acompañamos por las diferentes especialidades en las que trabajó, desde un pabellón psiquiátrico hasta la unidad de neonatos o la de geriatría, subrayando el papel de unos profesionales que a menudo nos pasan desapercibidos.

En este libro también queda patente el difícil papel al que se enfrentan las enfermeras ante los casos que se encuentran en su día a día, pues tienen que poner una especie de coraza para proteger sus emociones de todo lo que ven al cabo del día. Ese es un punto que se refleja muy bien en este libro: el duro equilibrio entre ejercer profesionalmente su trabajo, ofrecer empatía a los enfermos, darles cariño en un momento en que tanto lo necesitan, y al mismo tiempo no implicarse emocionalmente con ellos (cosa que no siempre consiguen, todo hay que decirlo).

Este libro me ha gustado, pero debo admitir que no es una lectura fácil, porque Watson cita uno tras otro los casos más extremos con los que se ha encontrado en su día a día y al final me daba la impresión de que quizá no era del todo necesario para el libro incluir tantos detalles tirando a morbosos (aunque la autora tiene todo el derecho del mundo, pues está claro que el suyo no es un trabajo fácil ni amable en absoluto). De todas formas, he disfrutado la lectura y ha ampliado mi visión de una profesión en la que quizá no había pensado lo suficiente hasta ahora. Un libro conmovedor.



21 de septiembre de 2018

Cementerio de animales (Stephen King)

Inocente de mí, yo pensaba que este era un libro sobre un gatito, la mascota de la familia, que sufre un accidente y muere, es enterrado en el cementerio de mascotas del pueblo y un día vuelve convertido en una especie de bicho diabólico que hace la vida imposible a la familia. Ja.

Por supuesto que no iba a quedar ahí la cosa, no... al fin y al cabo estamos hablando de Stephen King. No, cuando Louis, su mujer y sus dos hijos pequeños se mudan a esa casa junto a la carretera, no sospechan que en las tierras de detrás se alza un inquietante cementerio de animales, donde los niños llevan décadas enterrando a sus mascotas. Sin embargo, más allá del cementerio, donde el sentido común dicta que es mejor no acercarse, hay otro camposanto, un cementerio micmac, y Louis descubrirá que ejerce una siniestra influencia en todo aquel que osa llegar hasta él, una influencia a la que es imposible escapar.

Leer a Stephen King es, casi casi, una apuesta segura. Con pocos libros me meto tanto en las tramas y sufro con sus personajes, unos personajes que te da la sensación de que conoces de toda la vida, envueltos en tramas cotidianas con las que cualquiera puede identificarse, y justo cuando has bajado la guardia y les has tomado cariño... ¡bam! King te asesta el golpe maestro.

Este es un libro con el que sufrí, y me encantó no saber nada de la trama e ir avanzando en la lectura, incrédula, a medida que veía por dónde iban los tiros. En un momento dado, la trama empieza a cambiar los derroteros y yo me descubrí asustada y pensando: «¿No será capaz de llevar la historia POR AHÍ???». Vaya si es capaz. Las últimas páginas las leí incrédula, con un nudo en el estómago y la emoción de saber que estaba leyendo un libro increíble.

Creo que ha quedado claro que esta novela me ha entusiasmado y se coloca entre mis favoritas de King. Además creo que es muy recomendable para iniciarse en su obra porque es una novela que no se anda demasiado por las ramas (anda que no se le da bien a King enrollarse a veces hasta la exasperación, aunque eso aquí no pasa), crea personajes memorables y la historia te mantiene enganchada hasta el final. Solo digo que ya estoy deseando leérmela de nuevo, aunque esta vez la buscaré en inglés y estoy segura de que la disfrutaré tanto o más.



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3 de septiembre de 2018

Eleanor Oliphant is Completely Fine (Gail Honeyman)

He aquí una de esas historias que parecen haberse puesto de moda últimamente: la de una persona rara, que no encaja en la sociedad, que incluso parece tener ciertos rasgos autistas, pero que es una heroína a su manera, evoluciona en su historia y, después de varias penalidades salpicadas de anécdotas y episodios graciosos pensados para restarle dramatismo al asunto, acaba con su final de cuento caminando hacia una espectacular puesta de sol en el horizonte.

Dicho esto, va a parecer que estoy poniendo verde esta historia y que no la he disfrutado en absoluto, y lo cierto es que no es así. Devoré el libro en cuestión de pocos días, me pareció muy bien escrito, me transportó a mi querida Gran Bretaña y disfruté con muchas de las reflexiones de Eleanor Oliphant, una protagonista de lo más peculiar. Lo malo es que me despistaban mucho las incoherencias del personaje y me sacaban de la ficción una y otra vez.

Eleanor tiene una forma muy alambicada de hablar, fruto de la estricta educación que le dio su madre, y dice lo primero que piensa, con total sinceridad, sin poner ningún tipo de filtro. No entiende muchas de las cosas que suceden a su alrededor, y sin embargo para ella los que hacen cosas ilógicas son los demás, y los juzga a menudo con dureza. Durante el primer tercio del libro esto funcionaba, pero después esa rigidez al hablar se va haciendo cansina, como un chiste que a fuerza de repetirlo ya no hace gracia.

Debido a la vida solitaria que ha llevado siempre, las habilidades sociales de Eleanor son escasas y hay muchas cosas del día a día que se le escapan, pero cuesta un poco creérselo, como la escena en la que «aprende a bailar», o el hecho de que no sepa diferenciar un ordenador de sobremesa de un portátil (teniendo en cuenta que es inteligente, ha ido a la universidad, trabaja desde hace años en una oficina, lee el periódico de cabo a rabo cada día y no ha crecido aislada en una cueva; solo vivió de forma peculiar hasta los 10 años). Y, sin embargo, tras hacerse con un ordenador se abre varias cuentas en redes sociales (¿cómo sabe qué son y cómo funcionan Twitter, Facebook o Instagram?) sin problema alguno. Por otra parte, ¿no sabe lo que es McDonald's o Starbucks y en cambio sí sabe distinguir que una chica lleva pestañas postizas? ¿Critica que los hombres solo se fijen en tetas y rubias oxigenadas y ella misma se enamora de un cantante guaperas? Y luego el hecho de que Eleanor bebía dos botellas de vodka cada fin de semana desde hace diez años, pero un día decide dejarlo et voilà! Coser y cantar, ya no vuelve a beber una gota nunca más. ¿Síndromes de abstinencia a mí? ¡Ja!

Y luego está el tema del giro final en las últimas páginas, imposible de mencionar y de criticar sin fastidiar la trama, así que no diré nada. Solo que para mí es quizá lo que más se habría podido evitar.

No sé, para mí en muchos casos era como si un personaje tan dañado como Carrie de Stephen King (salvando mucho las distancias) comenzara a actuar como Bridget Jones.

De todas formas, todo esto no significa que no haya disfrutado de la lectura; me parece una buena historia y entiendo que haya tenido tantísimo éxito en los países anglosajones. Es solo que, para mí, no es una historia del todo redonda.

Una cosa más: la traducción española viene firmada por Julia Osuna, lo cual solo es garantía de cosas buenas. :)




18 de agosto de 2018

Wild (Cheryl Strayed)

Seguramente, a cada uno de nosotros el verano le evoca un tipo de lecturas en particular. En mi caso, me encanta leer a Stephen King en verano, y también es una época de relecturas. Suelo pasar algunas semanas de verano en casa de mis padres, donde conservo buena parte de mis libros, y siempre me tienta volver a vivir alguno de ellos. Si una historia me ha entusiasmado, soy incapaz de no volver a ella, de darle un adiós definitivo. Así que decidí que este verano le tocaba el turno a Wild, una novela que en su día me impactó y que ya hace tiempo que estaba deseando releer.

Cheryl Strayed rememora en este libro el momento en el que, veinte años atrás, decidió recorrer el Sendero del Macizo del Pacífico durante tres meses, sin experiencia previa como senderista ni una buena forma física particular. Lo hizo a modo de redención, pues llevaba varios años perdida y sumida en una espiral de autodestrucción desde que muriera su madre cuatro años atrás, a los 46 años (cuando Cheryl contaba 22). Salvaje nos cuenta una historia de superación, de no rendirse, de mirar siempre adelante, al tiempo que trata de hacer las paces con su pasado.

La primera vez que lo leí, hace cuatro años, me llamaron la atención sobre todo los pormenores de la ruta en sí: los paisajes, las experiencias, las penalidades. Pero este libro es tanto eso como el recuerdo de lo que fue la madre de Cheryl para ella, de lo que es perder a una madre tan joven, de cómo se supera eso. Y en esta relectura me quedo con esa parte: es tremenda la capacidad de análisis de Cheryl Strayed, de rememorar el pasado, de examinar sus sentimientos y ponerlos en orden a medida que desgrana los días en los senderos. Día tras día en los senderos, y por la noche en su tienda de campaña, Cheryl repasa la enfermedad y muerte de su madre, su infancia con un padre maltratador, su juventud en un terreno aislado de Minnesota junto a sus dos hermanos y su madre, su matrimonio a los 19 años y su posterior divorcio... Y el lector es testigo de cómo el camino va ejerciendo su poder redentor; poco a poco Cheryl asume lo que pasó y se perdona los errores del pasado.

En resumen, una lectura buenísima y que yo recomendaría sin dudarlo, que no solo habla de senderismo por Estados Unidos, sino que es un tremendo libro sobre la aflicción y el duelo, y de cómo enfrentarse a la muerte de una madre. ¿Conocéis la historia, lo habéis leído?

Por cierto, es curioso cómo se producen a veces ciertas coincidencias: la madre de Cheryl nació un 18 de agosto, justo el día en que he terminado la lectura del libro. Qué cosas...

17 de agosto de 2018

La mala semilla (Toni Aparicio)

¿Hasta dónde llegarías para salvar tu alma?

Eso es lo que la vida le plantea a Beatriz Manubens, una atractiva teniente de 33 años de la UCO de la Guardia Civil que ve cómo su vida personal y laboral se ve frenada en seco debido a un incidente ocurrido poco tiempo atrás: mató sin querer a un niño estando de servicio. Atormentada, decide volver a su ciudad natal, Albacete, para restañar heridas y salir de la espiral de autodestrucción en la que ha caído.

Pero en Albacete se encuentra con que han asesinado a Anabel, una buena amiga de su juventud, y su hijo de 6 años ha desaparecido. Pese a estar de baja laboral y en tratamiento psiquiátrico, Beatriz decide emprender una investigación paralela para esclarecer el asesinato de Anabel y, sobre todo, encontrar con vida a su hijo. Porque si encuentra al pequeño, quizá expíe la culpa del otro niño al que mató y pueda «salvar su alma».

***Ojo, he intentado no poner spoilers, pero me he dado cuenta de que algún detalle de los que he puesto puede revelar un poco la trama...***

Me embarqué en esta lectura gracias a la lectura conjunta organizada por Laky del blog Libros que hay que leer, Albanta de Adivina quién lee y Lunilla de El templo de la lectura. Y ha sido una buena elección como lectura veraniega, pues esta novela policíaca se lee de manera muy ágil y amena, con las dosis justas de misterio e intriga. En general me ha gustado la forma en que Toni Aparicio conduce al lector por la trama y también me ha gustado que la historia se base en Albacete, una ciudad tremendamente desconocida para mí. Otro de los escenarios de la novela es Riópar y el nacimiento del río Mundo, un lugar que tampoco conocía y que ya he ubicado en el mapa por si pudiera organizar una visita algún día...

Reconozco que últimamente estoy un poco tiquismiquis con mis lecturas, y en esta novela también me gustaría comentar un par de puntos no tan positivos: todos los personajes me han parecido un poco prototípicos y a ninguno he acabado de creérmelo del todo. (Ahora que no me oye nadie diré que Beatriz no me ha gustado nada como protagonista; me ha parecido algo insufrible y muchas de las escenas se veían forzadas, como toda la inquina del capitán Carmona o que muchos personajes se presentaran ante ella para hacer una confesión como por arte de magia.) Por otra parte, la historia de amor me parece totalmente prescindible (de verdad, no todos los libros tienen que tener una historia de amor, no pasa nada si algún personaje se enfrenta a la trama en soledad, y a veces no todas los romances acaban bien. A mí como lectora me encantan los finales no edulcorados...). Otro tema problemático que le he encontrado es que Adrián, el niño desaparecido, no está caracterizado. Es un problema informe, vago, indeterminado, "un niño desaparecido", pero no llegamos a conocer nada sobre él y confieso que no me ha llegado a preocupar mucho su desaparición porque en ningún momento se nos transmiten sus sentimientos: el autor lo utiliza como un mero instrumento de la trama. Durante la lectura pensaba que hubiera sido interesante que el autor intercalara algún párrafo que otro, aunque solo fueran pinceladas, en los que se deja entrever a un niño esperando solo, en un cuarto oscuro, o en medio del bosque, o algo así, lo que ve, lo que huele y lo que oye, y un par de pensamientos aislados que relatan su sentimiento de abandono, miedo y soledad: con algo así el lector se hubiera puesto más fácilmente en su piel y hubiera sufrido de lo lindo por él. Pero tal como lo ha planteado Aparicio... pues no sé, el niño me parece que pasa totalmente a un segundo plano.

Y otro problema que le he encontrado es el final, en el que hay un detalle que no me parece que tenga sentido: si uno de los personajes hubiera hecho lo lógico (que es acudir a la policía) el libro se hubiera terminado en la página 10 (esto lo leí en las críticas de Amazon y me hizo mucha gracia, pero es que estoy muy de acuerdo), así que cuando uno lee esa parte se le queda cara de póker. Pero bueno, dejando de lado estos detalles, La mala semilla es un libro que funciona y que puede ofrecer una buena historia para evadirse en las sobremesas de verano (con mi madre funcionó, se lo presté hace unos días y estuvo enganchadísima hasta que lo acabó, y yo misma estuve leyendo hasta las tantas incapaz de dejarlo). Puede parecer que hay más críticas que loas en esta reseña, así que concluyo diciendo que la novela me ha dejado un buen sabor de boca y que quienes disfruten con las novelas policiacas deberían darle una oportunidad y no hacer caso a una cascarrabias como yo.

No puedo terminar la reseña sin mencionar que en la cubierta falta una tilde como la copa de un pino, y no solo eso, sino que también se la olvidaron en el material promocional. Me parece gordísimo, pero bueno: me consuelo pensando que cuando Toni Aparicio sea muy famoso, los ejemplares de la primera edición de este libro con una falta en la portada alcanzarán en el mercado un precio estratosférico, jeje.

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29 de julio de 2018

Tenía que sobrevivir (Roberto Canessa)

¿Cuál es la frontera entre la vida y la muerte?

Por la pantalla del ecógrafo examino el corazón de un niño que está por nacer. Me demoro analizándolo; sus minúsculas manos, sus pies, como si habláramos desde adentro y afuera del monitor. Siento la fascinación de una vida eventual, porque a ese corazón le falta una parte que habrá que reponer o compensar.

Por un momento observo la pantalla del ecógrafo y al siguiente estoy mirando a través de la ventana del fuselaje del avión, avizorando el horizonte escarpado, para saber si regresaban con vida los amigos que habían salido en las primeras caminatas exploratorias. Desde que escapamos de la cordillera de los Andes, el 22 de diciembre de 1972, después de estar más de dos meses perdidos, vivo formulándome una sucesión de preguntas que cambian con el tiempo. La primera de todas es: ¿qué hacemos cuando todas las probabilidades parecen estar en contra?

Y así es como empieza este fascinante libro que narra una historia muy conocida por todos: la de un equipo de rugby uruguayo cuyo avión se estrelló en los Andes. Los supervivientes lograron entonces una hazaña que muchos creyeron imposible: salir de las montañas. Es la historia que ya narró hace cuarenta años el libro ¡Viven!, pero ahora se centra en un punto de vista, el de Roberto Canessa, que además de sobrevivir al impacto fue uno de los dos voluntarios que, dado que nadie les encontraba en las montañas, decidieron atravesarlas ellos mismos para ir en busca de ayuda.

Si ya la historia es épica de por sí, este libro va más allá, puesto que explica cómo la experiencia de los Andes influyó en la carrera que escogió Roberto Canessa: médico cardiólogo especializado en neonatos. La primera mitad del libro habla de la vida de antes, de los primeros 19 años de vida de Canessa, y de lo que fue el accidente en sí. En la segunda parte el tono cambia, ya no está cargado de adrenalina sino que se ralentiza un poco, y se le da voz a las madres de los niños a los que el doctor Canessa ayudó, niños a los que ya en las ecografías antes de nacer se les detectaron graves cardiopatías. Todos coinciden en subrayar la valía de Roberto como profesional, pero sobre todo como persona tremendamente humilde y empática que se esfuerza por dar el 100% de sí mismo en cada tarea que emprende. La experiencia de los Andes hizo que quisiera dedicar su vida a luchar por los más abandonados, por los niños que aún no han nacido, aquellos que tienen que escalar su montaña particular.

El libro lo ha escrito Pablo Vierci, escritor y periodista y amigo de Roberto desde la niñez. Él hizo entrevistas a Roberto Canessa y a las personas de su entorno más cercano (su esposa Lauri, algunos de sus hijos, las madres de los pacientes...) y, con todos los testimonios hiló este libro de fácil lectura, que no cae en detalles escabrosos, en el que Canessa habla en primera persona y engancha al lector con su fuerte carácter y el entusiasmo que destilaba a los 19 años (que fue cuando ocurrió la tragedia). Un libro, en definitiva, que me ha entusiasmado y cuya lectura recomendaría sin dudarlo.

Siempre que miro hacia atrás, en perspectiva, llego a esta conclusión: creo que el principal impulso por el que papá caminó fue para que su madre no tuviera que vivir con un hijo muerto. Él tenía que renacer para su madre, aunque ella siempre supo que estaba vivo, pero él no lo sabía. Y por eso se ha pasado la vida en esa zona fronteriza, no de la vida y de la muerte, sino del nacimiento y el renacimiento, con niños desahuciados. Con hijos que están por nacer y pueden no hacerlo. Con madres desesperadas que requieren un apoyo, el mismo apoyo que requería su propia madre. Su madre necesitaba la prueba definitiva de que ella tenía razón, y la única prueba posible era que su hijo volviera con vida. Que volviera con semejante mensaje. Lo que hace ahora es exactamente lo mismo que vivió su propia madre: es el mensajero de otros hijos que le dicen a sus madres que hicieron bien en esperarlos.



22 de julio de 2018

Dime lo que deseas (Jude Deveraux)

Si pudieras cambiar el pasado y volver a empezar, ¿has pensado alguna vez si te gustaría?

El primer matrimonio de Olivia, que ya ha cumplido los sesenta, fue largo e infeliz, pero ahora está a punto de empezar una nueva vida con el hombre al que siempre ha amado, aunque sea un poco tarde. Kathy ya está en los cuarenta y tantos y está casada con un exitoso hombre de negocios. Podrían ser felices pero hay un problema: su marido está apasionadamente enamorado de alguien que no es ella. Elise, en la veintena, se casó con el hombre que sus padres eligieron para ella pero ahora que él ha dejado embarazada a su amante, está dispuesto a decisiones absolutamente drásticas para quitarse a Elise de encima.

Cuando la vida les ofrece la posibilidad de enmendar los errores del pasado, las tres descubrirán qué puede pasar cuando los sueños se hacen realidad.

Tuve la oportunidad de recibir este libro gracias a Edición Anticipada y me alegré, porque apenas he leído nada de género romántico y me apetecía bastante. Además, su autora, Jude Deveraux, goza de una trayectoria profesional consolidada, pues se ha labrado una prolífica carrera como escritora y lleva publicadas más de 40 novelas siempre de género rosa, centradas en temas históricos y algunas rozando lo paranormal.

Me gustó la premisa inicial: a sus sesenta años, Olivia acaba de casarse con el que fue el amor de su vida, pero la vida los separó cuando ambos contaban veinte años. El pesar de Olivia es no haber disfrutado de una vida plena con él, no haber «construido recuerdos» juntos durante todos estos años. Pude entender ese sentimiento y me gustó... Sin embargo, a medida que avanzaba la novela, mi impresión iba cambiando: los personajes hacen cosas a veces incomprensibles (¿una señora sesentona se desnuda con una veinteañera que acaba de conocer y se ponen a correr por el campo en pelotas?), los diálogos a veces me resultaban raros y difíciles de seguir (me pregunto si será cosa de la edición española), y hacia el último tercio del libro tiene lugar un giro en la trama que me dejó boquiabierta (eso me pasa por empeñarme en no saber nada de antemano del libro que leo). Pese a que no me lo esperaba en absoluto, este giro no me disgustó del todo, pero me pareció metido en la historia un poco con calzador; además, roza lo paranormal y cuesta encajarlo... En conjunto no puedo decir que esta historia me haya entusiasmado: se lee bien y seguro que los amantes de la novela romántica disfrutan con esta lectura, pero a mí los personajes no me acabaron de conquistar. Todos son un poco prototípicos, y los hombres están todos cortados por el mismo patrón, este:



La verdad es que me gusta leer más sobre personas de carne y hueso, gente que me parezca real, y no sobre chicos con un vientre plano, unos músculos bronceados por el sol vespertino, una piel cálida que incita a tocarla, un cabello espeso y una incipiente barba sin afeitar... No sé, teniendo en cuenta que uno de mis personajes literarios favoritos de todos los tiempos es Tyrion (de Juego de Tronos), se entenderá que no acabe de comulgar con protagonistas adonis.

En fin, una lectura que no ha estado mal, pero que no dejará huella en el blog. Según leo en Internet, esta no es la mejor novela de Jude Deveraux, una autora que es capaz de escribir historias más destacables.

Por cierto, debo darle un tirón de orejas a la edición española. El título original de este libro es As You Wish, y si os gusta una película clásica como La princesa prometida sabréis que esa es la frase que Westley le dice a Buttercup cuando empieza a conquistarla. Pensé que era solo una coincidencia, pero luego un personaje del libro dice esa misma frase y aclara que es la misma que la de la película. Bueno, pues en español no utilizan el famoso «Como desees» del doblaje en español, sino que ponen un prosaico «Como quieras», que más adelante se convierte en un «Como tú quieras». Vale que no quisieran mantener esa expresión en el título porque quizá no fuera lo más comercial, pero en los interiores, siendo que la frase sale junto al título de La princesa prometida... Ains, deberían cuidar esos detalles.

Como siempre, ¡gracias a Edición Anticipada por el ejemplar!


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20 de julio de 2018

El chico que nunca llamó (Rosie Walsh)

Sarah y Eddie se conocen en una carretera rural de Gloucestershire, se caen bien y, tras pasar toda la tarde bebiendo pintas en un pub, empiezan un romance que durará una semana. Eddie se va de vacaciones, pero ambos intercambian números de teléfono y datos de las redes sociales sabiendo que retomarán esa relación de ensueño en cuanto Eddie vuelva.

Sin embargo, Sarah no vuelve a saber nada de él. Ni un whatsapp, ni una llamada, ni un mail. Era el hombre perfecto, el chico del que se ha enamorado, y se desmorona al pensar que quizá no vuelva a saber nada de él. ¿Por qué ha desaparecido? ¿Le ha ocurrido algo? Rosie Walsh refleja bastante bien la paranoia que puede entrar con las redes sociales, de pasarse horas mirando el móvil por si la otra persona escribe o se conecta, mandarle emails, llamar a todas horas... Lo malo es que al lector solo se le dan esbozos de lo que fue aquella semana de ensueño entre Sarah y Eddie, por lo que la historia de amor de ambos no acaba de resultar creíble. También sorprende el hecho de que ambos rocen ya los 40 años (antes de leer el libro, y con ese «chico» en el título, pensaba que estábamos ante dos adolescentes). Teniendo eso en cuenta, me chirrió bastante la insistencia de Sarah a la hora de encontrar a Eddie. Es cierto que pasaron una semana de ensueño y que a cualquiera le dolería que ese hombre desapareciera así de su vida, pero ¿esas cotas de obsesión? Ahí no pude empatizar con Sarah en absoluto.

Tras una primera mitad del libro un poco lenta, el ritmo se agiliza cuando empezamos a saber lo que pudo haber pasado con Eddie; página tras página se añaden cotas de misterio y se suceden los giros en la trama, cada vez más sorprendentes. Sin embargo, la autora juega mucho al despiste y abusa de las casualidades para que cuadren estos giros en la trama, lo que admito que no me gusta mucho como lectora. El final me pareció melodramático e histriónico y me dejó fría como un témpano, aunque admito que las historias de amor al uso no me acaban de llegar.

Como aspecto positivo diré que creo que es un libro que puede gustar a mucha gente porque no solo tiene un componente romántico, sino que hacia la mitad del libro se introducen otros ingredientes: el sentimiento de culpa, las (difíciles) relaciones familiares, cómo un accidente te puede cambiar la vida, el hecho de que los matrimonios no siempre funcionan... La acción se vuelve desenfrenada y el último tercio no deja un momento de respiro, por lo que puede resultar una lectura muy entretenida para estas tardes de verano. Es solo que yo no acabé de conectar del todo con los personajes de esta novela...


17 de julio de 2018

Excellent Women (Barbara Pym)

... perhaps I enjoyed other people's lives more than my own.

Ya iba siendo hora de saldar deudas con Barbara Pym, a quien todavía no había leído, y me he estrenado con una de sus obras principales: Mujeres excelentes. Esta escritora retrató como pocas la clase media inglesa de mediados del siglo pasado con un fino sentido del humor y una gran capacidad de observación con los que reflejaba sobre todo el día a día de los personajes más cotidianos. Sin embargo, pese a toda la fama que precede a esta novela, me he quedado un poco desinflada al terminar la lectura.

Mujeres excelentes nos transporta al Londres de la posguerra, donde seguimos las andanzas de Mildred Lathbury, una treintañera solterona que empieza a sentir la presión de su entorno de buscar pronto un marido. Sus días transcurren entre ir a la iglesia, hacer buenas obras, organizar mercadillos de beneficencia para obtener fondos para la parroquia, beber té (muchísimo té, a todas horas) y comer con apatía tristes almuerzos de lechuga y queso. Cuando una pareja se muda al piso de abajo, quizá la vida de Mildred se vea sacudida por algún cambio que trastoque por completo su día a día...

En la novela hay dos o tres personajes masculinos que uno se figura que quizá marquen el destino de nuestra protagonista. No digo que la solución a toda solterona sea introducir un par de caracteres masculinos interesantes y que un final solo es feliz si ella acaba emparejada, pero... no sé, yo esperaba que pasara... ¡algo! Pero es que en este libro no pasa nada, aparte de mercadillos, una taza de té detrás de otra, montones de salidas a restaurantes (sería la posguerra, pero imagino que les salía barato, porque si no no entiendo tanto comer fuera), curiosear mucho en la vida de los demás y preguntarse si este o aquel personaje masculino estaría pensando en pedirle matrimonio... pero esto último lo dice de una manera tan desapasionada, tan apática, tan todo me da igual, que al lector no le extraña que la pobre siga solterona. Mildred admite que ninguno de los hombres que la rodean le gusta demasiado, pero se pregunta continuamente si este o aquel le pedirán matrimonio, como si es algo que le vendría impuesto y ella no tuviera voz ni voto en ese asunto.

Se supone que la prosa tiene un fino y británico sentido del humor, pero no acabé de pillarlo. La protagonista se me antojó tan peñazo que no me extraña que lleve una vida tan monótona y aburrida. Por otra parte, yo creo que este libro se lee con la esperanza de que, en un momento dado, Mildred pegue un puñetazo sobre la mesa y demuestre que no pueden tratarla como a un felpudo, pero ese momento nunca llega. Al revés, al llegar a la última página no me podía creer que esta novela fuera a terminar así...

En fin, que este libro no ha sido para mí. Creo que esperaba encontrar algo en la línea de El gran día de la señorita Pettigrew, un libro también británico y con una solterona de protagonista que para mi gusto acierta mucho más a la hora de desarrollar la historia.



3 de julio de 2018

Sorteo + Lectura conjunta "La mala semilla"



Parece que en verano tengo más tiempo de leer, así que me he liado la manta a la cabeza y me voy a apuntar a otro de los sorteos + lectura conjunta que sortean Laky del blog Libros que hay que leer, Albanta de Adivina quién lee y Lunilla de El templo de la lectura.

Esta vez se trata de un libro de Toni Aparicio, La mala semilla, y hay de tiempo hasta este viernes por la mañana, así que ¡no hay que dormirse en los laureles!


Se pueden consultar las bases completas aquí.



1 de julio de 2018

La estrategia del pequinés (Alexis Ravelo)

—Yo me crié en San Juan. En la ladera alta. Por allí había un perrillo chico abandonado. Un pequinés que dormía debajo de los coches y estaba siempre lleno de mugre. Alguna vieja del barrio le ponía de comer.
—¿Y eso a qué viene? —le escupió Cora.
Tito alzó las palmas de las manos, pidiéndole tranquilidad.
—Espera. Espérate un momento y escúchame. Por el barrio había perros grandes. Estaba de moda que la gente tuviera dóberman, presas canarios, pastores alemanes y todo eso. ¿Tú sabes lo que hacía el jodido pequinés? En cuanto veía que había algún perrazo cerca, en vez de salir corriendo, se le enfrentaba, ladrando. Y, si el grande se despistaba, se le colgaba de los huevos o del cuello. Así fue como sobrevivió un montón de años.
—Pero ¿qué me intentas decir?
—Te intento decir que Júnior será un buen perro de presa, pero que, en un caso como este, es mejor adoptar la estrategia del pequinés: dar el primer paso, plantar cara y, si puede ser, meterle una buena chascada en los cojones.

La estrategia del pequinés, pág. 173.

A Alexis Ravelo su fama de escritor de novela negra le precede, pero cuando empecé esta novela lo hice con mucha cautela, porque me he llevado muchas decepciones últimamente. Sin embargo, no era necesaria tal cautela porque esta es una novela negra magnífica cuya calidad se percibe ya desde las primeras páginas.

La trama nos presenta a una serie de cincuentones que dejaron de delinquir hace años, pero que se ven tentados por un último golpe que les solucionaría la vida (el Rubio tiene a su esposa enferma y quiere los mejores tratamientos para ella, Tito sueña con abrir un bar, y Cora sospecha que ya le queda poco para seguir viviendo de sus encantos). Así las cosas, Júnior, un distribuidor local de cocaína, trama con ellos un plan para atracar al testaferro de sus jefes en Gran Canaria. Sin embargo, el plan implica atacar directamente a los perros grandes de la isla, y está por ver si la estrategia del pequinés es tan sólida como desean.

Este libro, no muy largo, reúne todo lo que se le puede pedir a una novela negra: la historia, original y sólida, está muy bien planteada y desarrollada y te transporta de inmediato a las Canarias. Incluso yo, que no he estado nunca, he sentido casi casi como si conociera las islas. Los personajes cobran vida bajo la pluma de Ravelo y enseguida es inevitable empatizar con ellos y sufrir a medida que avanza la lectura y se complica la trama. El ritmo está muy bien conseguido, pues la acción no decae pero también tiene momentos tranquilos y reflexivos que dan un respiro (me suelen dar pereza esos libros de acción frenética desde la página 3 y este por fortuna no cae en eso).

En definitiva, un merecidísimo premio Dashiell Hammett en el 2014 que da ganas de seguir descubriendo la obra de este escritor de Las Palmas. ¡Le seguiremos la pista a Alexis Ravelo!


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22 de junio de 2018

La madre perfecta (Aimee Molloy)


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Este libro pintaba francamente bien: la cubierta en particular me parece muy sugerente, como de algo que se hace añicos. Y la historia no es original quizá, pero me apetecía leer un thriller así: un grupo de jóvenes madres de Brooklyn que se han conocido a través de un foro de internet empiezan a quedar para compartir las dudas de esas primeras semanas tras convertirse en mamás. «A Will le ha salido una erupción, ¿qué creéis que puede ser?», «No me sube la leche, estoy desesperada». Un día deciden dejar a sus bebés en casa por primera vez y, con algo de sentimiento de culpa, salir juntas a tomar unas copas. Sin embargo, cuando el bebé de una de ellas desaparece mientras ellas están de bares, unas y otras empiezan a hurgar en el pasado y se dan cuenta de que en realidad apenas se conocen las unas a las otras.

A priori, pues, pintaba bien, y si un libro así está bien ejecutado es de los que se disfrutan y se devoran en un par de días. Además, consulté Goodreads y tiene un montón de buenas puntuaciones, por lo que emprendí la lectura con ganas.

El libro gira por completo en torno a la maternidad, a la presión que sienten muchas madres de que tienen que hacerlo todo perfecto, no solo en lo relativo al bebé, sino que también deben recuperar el cuerpo de antes del embarazo, no tener ojeras, llevar una relación marital completamente satisfactoria y volver al trabajo sin rechistar cuando toca (que en Estados Unidos es prontísimo). Así pues, si la maternidad no interesa, este es un libro que no recomiendo, porque además llega a hacerse cansino con el tema. De principio a fin no habla de otra cosa más que de los agobios de unas madres primerizas y prácticamente no refleja nada de los aspectos positivos de tener un bebé, con lo que después de 300 páginas uno está deseando pasar a otra cosa.

Las madres me han parecido todas un poco plastas, y ya cuando empiezan a jugar a ser detectives me daban ganas de decirles lo mismo que dice un policía en un momento determinado de la trama: «Señora, váyase a casa y deje de molestar». Además se parecen mucho unas a otras y resulta difícil saber quién es quién; muchos de los personajes responden a clichés y acaban siendo un poco caricaturescos. Y, cuando al final se desvela lo que pasó, tampoco acaba de cuadrar mucho, yo sentí como que era en cierto modo un engaño, y con la sensación de que tenía que volver a leer ciertas partes para terminar de entender.

Durante la lectura, también pensé que quizá el problema de que la trama no me enganchara estaba en la edición en español. El libro tiene algunas faltas sonrojantes (como un «coje») y algunas expresiones han sido traducidas de forma rara. El libro habla, por ejemplo, de «recipientes de Tic Tac», cuando se está refiriendo a los caramelos, que vienen en cajitas. O «pega fuerte las palmas a la taza de café que tiene entre las manos»; creo que un estilo más elegante habría sido decir «se aferró a la taza que tenía entre las manos», o algo así... No digo que sea culpa del traductor, pero quizá el proceso de corrección sí que podría haber sido más esmerado...

En fin, que de nuevo he terminado la lectura con la sensación de haber leído un libro muy comercial, pensado para devorarse en dos días pero que apenas ofrece nada a cambio y que se olvida en cuanto se llega a la última página.

Para que no se diga, aprovecho para recomendar dos obras maestras que giran en torno a la maternidad y que se leen con el corazón encogido de principio a fin: La semilla del diablo y Tenemos que hablar de Kevin.

Gracias a Edición Anticipada por el ejemplar.


15 de junio de 2018

Sorteo "El chico que nunca llamó"

Laky del blog Libros que hay que leer, Albanta de Adivina quién lee y Lunilla de El templo de la lectura están organizando en sus blogs un sorteo de nada menos que 15 ejemplares de El chico que nunca llamó (5 en cada blog). He estado echando un vistazo al libro y la verdad es que me llama la atención, así que me apunto al sorteo, que además creo que nunca he participado en uno de los que organizan estos blogs.

Os dejo aquí la imagen del sorteo ¡y os animo a participar! Para apuntarse, hay de plazo hasta el 20 de junio, día en que se realizará el sorteo. Y luego la lectura conjunta se irá comentando por Twitter. A ver si hay suerte. :)