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10 de mayo de 2009

Las historias románticas de Francesc Miralles (ojo, spoiler)


Con este autor me ocurre algo curioso: me da la sensación de que las novelas románticas que escribe están hechas para mí (me gustan los temas que a priori plantea). Sin embargo, cuando acabo la novela en cuestión siempre me digo que no volveré a leer nada suyo.

Ya me había ocurrido en dos ocasiones: con amor en minúscula y con Barcelona blues. Y como ya digo que con este autor tengo una especie de relación amor-odio, la última vez que estuve en la librería Gong (que, por cierto, creo que es más barata que la Fnac y Abacus) me llevé Ojalá estuvieras aquí. «En fin –me dije ayer, cuando emprendí la lectura–, vamos a darle otra oportunidad.» Sin embargo, necesité unas pocas páginas para comprobar que es más de lo mismo.

Un chico con poca fortuna en el amor, pero inteligente y sensible (diseñado para que las lectoras se identifiquen con él y lo erijan en su hombre ideal) ve cómo pequeñas casualidades irrumpen en su día a día: todo parece apuntar a una enamorada anónima. Nada nuevo en las novelas de este corte de Miralles.

¿Problemas? El primero, Miralles parece producir libros como churros (unos siete u ocho en los últimos tres años, amén de otras colaboraciones). Últimamente tenía la sensación de toparme con un libro nuevo suyo cada vez que acudía a la librería. Y esas prisas a la hora de escribir se notan en el resultado: no profundiza apenas en los personajes, los diálogos son simplones, abundan los lugares comunes y las frases tópicas, el final es previsible...

El segundo problema tiene que ver con lo que digo de que no profundiza en los personajes: ya pasó en amor en minúscula y vuelve a ocurrir en Ojalá estuvieras aquí: al final el protagonista acaba con una chica de la que el lector apenas sabe el nombre y poco más, de manera que, al menos yo, me quedo preguntándome qué demonios ha visto en ella para enamorarse. Necesitamos más información, Francesc, personajes más densos, más desarrollados.

Otra cosa que tampoco me gusta es que plaga el libro de referencias para culturetas (mención a la película freak de un director de culto, un disco de jazz que se encuentra entre los clásicos...). Me parecen metidas con calzador, como para dar al libro un poco de chicha y animar al lector a proseguir.

Ah, y en ocasiones Miralles se pone tan cursi que me da vergüenza ajena. Por ejemplo, el mail en tono romanticón que le escribe a una completa desconocida, que, por lo que el personaje sabe, bien podría ser una niña de 14 años o una señora de 70. De todas formas, esa desconocida contesta a otro mail despidiéndose con un "Tuya amantísima". ¿De qué siglo ha salido este Miralles?

Bueno, lo dejo aquí. Y esta vez sí que me digo que es el último libro de Francesc Miralles que compro. Si al menos hubiera sido una edición de quiosco de cinco euros... Más de 15 me costó la perla.

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