22 de enero de 2022

Un abismo sin música ni luz (Juan Ignacio Colil Abricot)

 

«Run run se fue pal norte, 

Yo me quedé en el sur,

Al medio hay un abismo

Sin música ni luz»

Violeta Parra


Un pueblo de la costa del norte de Chile. Trevor es un veterano policía inmerso en la monotonía del día a día, en una pequeña comisaría que depara pocas sorpresas.

El trabajo era liviano y las posibilidades de ascender se esfumaban un poco cada día. De vez en cuando algún robo, algún joven que abandonaba la casa de los padres, algún muerto por riñas de borrachos, algún que otro ahogado, sobre todo durante los fines de semana, y solo una vez hubo un asunto que condenó a dos tipos por incitación a la prostitución. Nada que demandara mucho esfuerzo, más allá de cumplir con los trámites de rigor.

Un día recibe una llamada. Han oído un grito en una casa del barrio, la casa azul. Cuando Trevor llega, ve a una mujer muerta en un charco de sangre. Pero la investigación no lleva a nada y a las pocas semanas la cierran. A él lo licencian poco después y cambia por completo de profesión: ahora es proveedor de productos del mar de calidad para restaurantes y hoteles. Años después, una señora le contrata para que busque nuevas pistas sobre el asesinato de aquella mujer que encontró muerta en la casa azul.

La fallecida era Iris Kempe, una activista que investigaba sobre el uso ilegal del agua y el conflicto entre las compañías mineras y las comunidades agrícolas del valle. Sin embargo, no solo trabajaba en esa línea. Su padre fue un inspector de policía que desapareció décadas atrás en extrañas circunstancias. Dijeron que se había fugado con una joven, pero su hija sabe que aquello no cuadra con lo que sabía de su padre y trata de desentrañar lo que ocurrió. Parece que la desaparición del inspector estaba relacionada con la muerte de la joven Gladys Spencer, sucedida durante la dictadura militar en los años ochenta, y todos aquellos que estuvieron implicados en el asunto parecen ir cayendo como moscas...

La narración se sucede en capítulos cortos alternando tres líneas temporales y varios narradores. El lector se encuentra con una especie de puzzle en el que tendrá que ir uniendo piezas a medida que avanza la lectura, con constantes cambios de trama y saltos en el tiempo, y me ha gustado cuando de vez en cuando se encendía la bombilla en mi cabeza y ataba un par de cabos. Me ha parecido un buen libro para conocer un poco el Chile de hoy, un país marcado por aquellos abusos durante la dictadura por parte de una élite poderosa y arrogante, donde el miedo y las amenazas hacían que más de un delito quedara impune, donde lo importante era olvidar y seguir adelante. Una lectura para los amantes de los libros policíacos, narrada con agilidad y oficio; Juan Ignacio Colil hila la trama de tal manera que no puedes bajar la guardia, pues las pistas no se desgranan de manera facilona. Un libro que me ha gustado y os recomiendo.

La trama, por cierto, está inspirada en un hecho real: el asesinato de la joven Gloria Stokle en la década de los ochenta, una noche en que asistió a una fiesta de unos milicos (militares). El propio autor cuenta que el caso quedó sin resolver, pero, curiosamente, mientras escribía la novela (calculo en 2011) la justicia chilena condenó por fin a los culpables después de treinta años. Copio este pequeño fragmento de su página de la Wikipedia, donde explica por qué el caso Stockle fue tan relevante:

Es un caso paradigmático en la justicia chilena, por el abuso de poder que significó la implicación de personal del ejército en un contexto de dictadura militar, con la subsecuente extorsión a los testigos y abogados bajo atentados y amenazas de muerte, y la obstaculización a la investigación que se produjo, cualidades que provocaron que el caso se extendiera durante 27 años.

 



Esta reseña participa en la iniciativa:



Apartado: Todo es posible en América.
Transcurre en un país de Sudamérica (Chile).


Con este libro participo además en el Bingo de libros pendientes 2022 en la categoría:

5. El desconocido: libro reseñado pocas veces

Me parece que no es un libro muy conocido y tampoco he visto reseñas por ahí, así que me encaja muy bien en esta categoría. Lo compré porque me lo recomendaron en un puesto de la feria del libro de Madrid allá por el 2017 y no había encontrado un hueco para leerlo hasta ahora, gracias al reto. :)

20 de enero de 2022

Reto Serendipia Recomienda 2022

Para indecisa una menda, que ha tenido que esperar hasta el último día de plazo para apuntarse al reto de Mónica Gutiérrez, Reto Serendipia Recomienda 2022. El año pasado no solo no lo completé sino que no leí ninguno de los tres libros que me propuse, así que no debería ser difícil hacerlo mejor este año... 



Seguro que lo conocéis, pero resumo brevemente: consiste en recomendar tres libros (no muy conocidos, a ser posible) y escoger otros tres de entre las propuestas de los demás participantes, que iremos leyendo y recogiendo en este post a lo largo del año. No parece muy complicado, ¿no?

Sin más dilación paso a comentar las tres lecturas que propongo para el reto:

El gran día de la señorita Pettigrew (Winifred Watson). La señorita Pettigrew es una solterona que se queda sin trabajo y sin opciones, así que se presenta a una entrevista de trabajo que le abrirá las puertas al lado más glamuroso de la sociedad. Una genial protagonista con la que el lector simpatizará enseguida.



¡Vivir! (Yu Hua). Lo admito, este libro es un dramón, pero lo recomiendo sin ambages porque la forma de narrar de Yu Hua te captura desde que el protagonista nos empieza a contar su historia. Buenísima también la traducción de Anne-Hélène Suárez. Te deja preguntándote cómo se dirán en chino la cantidad de palabrotas que salen en este libro...


Reencuentro (Fred Uhlman). Lo leí el año pasado pero no hice reseña en el blog. Dos jóvenes de 16 años son compañeros de clase en la Alemania de 1933. Uno de ellos es judío y el otro se relaciona cada vez más con las fuerzas armadas nazis. La amistad inquebrantable que los unía se rompe, pero años después, como el título indica, se producirá un reencuentro. Un libro muy corto y tremendamente conmovedor.



Y aquí debajo anotaré las lecturas que escoja (las anotaré próximamente, que necesito algo de tiempo para estudiar todas las propuestas:


1. 

2.

3.


14 de enero de 2022

Bingo de libros pendientes 2022

Siempre empiezo el año diciendo que no me voy a apuntar a ningún reto, pero luego soy fácil de tentar... y es que he encontrado el reto perfecto para mí. Sonia del blog Generación Papel nos propone un bingo para ir sacando de la estantería esos libros que ya llevan ahí unos años y que nunca encontramos el momento de leer, e ir leyéndolos en función de unas premisas que, además, me han parecido muy interesantes y divertidas. 

Su regla es que los del 2022 no cuentan, así que se consideran pendientes los que tengamos del 2021 hacia atrás, aunque cada uno puede ponerse sus propias reglas. Yo seguramente haré eso mismo, del 2021 para atrás, y sin más dilación paso a presentaros el reto, aunque también podéis pasaros por el blog de Sonia, que lo explica mejor que yo :)




Dorian Gray – Lector superficial:

1. El gordo: libro con muchas páginas

2. El fino: libro con pocas páginas

3. El guapo: libro con cubierta bonita

4. El feo: libro con cubierta fea


Nellie Bly – Lector aventurero:

5. El desconocido: libro reseñado pocas veces

6. El exótico: libro ambientado en un lugar no visitado

7. El difícil: libro que crees que te costará leer

8. Al azar: libro escogido a ciegas


Drácula – Lector experto:

9. El veterano: libro que lleve mucho tiempo en tus estanterías

10. El antiguo: libro publicado originalmente hace tiempo

11. La secuela: libro que continúe alguna saga o serie

12. El especial: libro irremplazable de tu colección


Lizzy Bennet – Lector con prejuicios:

13. El bueno: libro con reseñas positivas

14. El malo: libro con reseñas negativas

15. El popular: libro reseñado muchas veces

16. El enchufado: libro que compraste por recomendación


Gran Gatsby – Lector capitalista:

17. El barato: libro que compraste por poco dinero

18. El caro: libro que compraste por mucho dinero

19. El regalado: libro que te llegó gratis

20. El nuevo: libro publicado hace poco tiempo

Y en esta lista iré poniendo los enlaces correspondientes a medida que avanzo en el reto:

1. El gordo:

2. El fino:

3. El guapo:

4. El feo:

5. El desconocido:  Un abismo sin música ni luz (Juan Ignacio Colil)

6. El exótico:

7. El difícil:

8. Al azar: 

9. El veterano:

10. El antiguo:

11. La secuela:

12. El especial:

13. El bueno:

14. El malo:

15. El popular:

16. El recomendado:

17. El barato:

18. El caro:  

19. El regalado:

20. El nuevo:

Progreso: 0/20 (0%)


Si alguien quiere unirse, aquí está la entrada de Generación Papel. ¡Animaos! Seguro que estáis deseando leer a esos grandes olvidados de vuestras estanterías y esta es la excusa perfecta.

8 de enero de 2022

Plañido (Sofía Guardiola)

Plañido, la primera novela de Sofía Guardiola, nos sitúa en un pueblecito de la España vaciada y nos cuenta la historia de Teresa, una mujer de cuarenta y tantos años que es de las pocas de su generación que decidieron no marchar a la ciudad y que vive sola en la casa de sus padres, ya fallecidos. En esa casa trabaja de peluquera y atiende a sus pocos clientes, vende mermelada de las cerezas de su jardín y saca las sillas de plástico a las puertas de casa (las que se ven en la bonita cubierta) para charlar con las vecinas. Su vida discurre de esta manera solitaria hasta que una amiga, de esas que marcharon a la ciudad y llevaban años sin volver, acude a su puerta con un encargo insólito: ¿aceptaría hacer de plañidera en el entierro de su padre? La vida de Teresa dará un giro ante esta nueva e inesperada profesión ancestral.

Es una lectura breve y de narración sencilla que nos transporta directamente al pueblo de la infancia, el de las costumbres reposadas, donde se va a casa del vecino y no se espera en el umbral a que te invite a entrar, donde en un entierro siempre sabes que acudirán al menos los vecinos de las casas contiguas. Veremos las sensaciones de la protagonista ante aquellos que se fueron a la ciudad para no volver (que ella ve como traidores), ante sus tardes de soledad, el paso inexorable del tiempo (que ya le pesa sobre los hombros pese a tener cuarenta y pocos años), las sensaciones del amor adolescente idealizado frente a un amor maduro, el saber decir adiós a los lastres del pasado, la prostitución del dolor («¿es lícito que me paguen por llorar en el entierro de un amigo?»)... 

Inevitablemente, el libro gira mucho en torno a la muerte y son reflexiones muy interesantes, aunque para mi gusto en la narración prima demasiado ese tono funesto. Durante la lectura calculé que tengo exactamente la edad de la protagonista y no me vi reflejada en sus pensamientos para nada, así que no terminé de conectar con Teresa, a quien veo demasiado resentida, rencorosa, juzgando implacable a todo el mundo a su alrededor y con un discurso más cercano a los setenta años que a los cuarenta. Parece orgullosa de haberse quedado en el pueblo y, sin embargo, lo luce más como un motivo de queja que como una decisión con la que está en paz.

Estaba enfadada, resentida. No lloraba, simplemente sentía el ardor del abandono dentro de mí, me rebelaba contra él en silencio, me mordía la lengua cada vez que alguna de aquellas personas volvía y me envenenaba con lo que de ella salía. (...) Me sentía (...) con ganas de cortar todos mis lazos con los habitantes de la ciudad, como si ello fuera a evitarme el dolor de su partida y la tensión de mis músculos causada por tanta ira acumulada.

De hecho, el oficio de plañidera da a Teresa la oportunidad de sacar de dentro una ira que no sabía ni que sentía, un resentimiento en forma de lágrimas que, para su sorpresa, fluye de manera catártica en cada nuevo entierro para el que la contratan, mientras poco a poco va reconciliándose con su presente.

Esta es una edad rara, la primera en la que empiezas a sentir que te falta el tiempo, y que hay cosas que simplemente ya nunca podrás hacer. De pronto no hay futuro ante ti que te permite posponerlo todo con calma, con impunidad, pensando que ya habrá tiempo para eso. Da mucho miedo, la verdad.

Como veis, un libro plagado de reflexiones sobre la soledad, el paso del tiempo y el peso del pasado, con una voz narradora quizá demasiado funesta, con la que yo no he acabado de conectar, pero que sin duda te deja pensando en más de un pasaje.  

Plañido no es solo la primera novela de Sofía Guardiola (que ya ha publicado un poemario, Las niñas salvajes que fuimos), sino que es el libro con el que inicia su andadura la editorial Viento Norte, a quienes deseo toda la suerte del mundo.

Había idealizado mi dolor, porque me sentía alabada y respetada en mi posición de mártir, porque me consideraba importante entre las frases de compasión de mis vecinos a pesar de que mi orgullo me forzara a aborrecerlas: aquello me convertía en la buena de la historia, en la pobre muchacha abandonada a la que todos quieren cuidar, y yo había estado tantos años interpretando aquel papel que no me había dado cuenta de que aquella ni siquiera era yo en realidad. Simplemente me había limitado a transformarme, a ser lo que los demás esperaban para que así me quisieran más.

Puede que incluso por eso me hubiera opuesto con tanta saña a marcharme del pueblo: me gustaba ser de las pocas hijas que se quedaban, lo que debía por fuerza convertirme en alguien mejor que las demás.


Gracias a Masa Crítica de Babelio y a la editorial Viento Norte por el ejemplar.

5 de enero de 2022

Tres ratones ciegos (Agatha Christie)

Durante mi adolescencia devoré un montón de libros de Agatha Christie, entre ellos este, Tres ratones ciegos. Y solo recordaba la buena sensación que me dejó y el inicio tremendamente evocador: una parejita abre una casa de huéspedes en un pueblecito de Inglaterra. La mansión es herencia de una tía y lo tiene todo listo para empezar a recibir huéspedes, incluso la impecable ropa de cama también heredada; solo falta que Giles y Molly Davis adquieran un poco de rodaje y soltura para que las cosas empiecen a funcionar. Y justo en sus primeros días, cuando ya han dado la bienvenida a cuatro huéspedes, una tremenda nevada los deja aislados en medio del campo... con un asesino entre ellos. 


Como digo, lo que más me gustó fue la magnífica ambientación, tremendamente evocadora, como solo Agatha Christie sabe conseguir (como veis, esa sensación se me quedó tan grabada en la memoria que la recordaba 25 años después...). Tres ratones ciegos es casi más relato que novela (de hecho, se comercializa junto con otras historias cortas de la autora), pero para mi gusto tiene la longitud perfecta: ni se alarga la trama innecesariamente ni se cuentan historias paralelas de relleno.

Me imagino que todo el mundo conoce ya las novelas de Agatha Christie, pero si queda alguien que no la haya leído y quiera introducirse en su mundo de misteriosos asesinatos en plácidos escenarios ingleses, Tres ratones ciegos puede ser el relato ideal.

Aprovecho para crear la entrada de este libro en mi reto de Agatha Christie, aunque me he saltado el propósito de leerlos en orden cronológico, pues este se escribió en 1950. Pero es que tengo mucho trabajo por delante para completar el reto, así que tengo que empezar a hacer concesiones...


Esta reseña participa en la iniciativa:




Apartado: Islas enigmáticas.
La víctima es XXX (¡no lo pongo aquí porque me parece un spoiler!).

2 de enero de 2022

Mis mejores lecturas del 2021

El 2021 ha sido un año excelente en cuanto a lecturas, y acabo de darme cuenta de que el «culpable» ha sido el club de lectura de la biblioteca de mi ciudad. ¡Mi gran descubrimiento del curso 2020-2021! De estos siete libros que incluyo, cinco los leí con las chicas del club, imaginaos... Por otra parte, a veces dan ganas de dejar de leer novedades y ceñirse exclusivamente a los clásicos, ¿verdad? Son casi siempre apuesta segura... En fin, aquí mi lista: 
 
Frankenstein (Mary Shelley)
Imposible dejar una recopilación de mejores libros del año sin este. Un conmovedor libro cuya maestría me sigue asombrando.

 

¡Vivir! (Yu Hua)
Aún me acuerdo de la impecable traducción y de los giros rocambolescos que da el destino de este protagonista. Todo un dramón que, sin embargo, deja una extraña sensación reconfortante al final.



El instinto (Ashley Audrain)
Pedazo de debut se ha marcado Ashley Audrain con este libro. Un interesante debate sobre la maternidad a ritmo de thriller que se lee con el corazón encogido hasta la última página.



El cuento de la criada (Margaret Atwood)
Edito la entrada para añadir este libro, que no recordaba haber leído porque no le hice reseña en el blog (me gustó tantísimo que me quedé con una especie de síndrome de la página en blanco, no creí que pudiera hacerle justicia). No sé si animarme con Los testamentos... ¿Estará a la altura?



Matar a un ruiseñor (Harper Lee)
Una historia conmovedora con unos protagonistas inolvidables: Scout, Atticus Finch, Boo Radley... Jo, me pongo a pensar en los libros de esta lista y me entran ganas de releerlos todos...


La isla del tesoro (Robert Louis Stevenson)
Es tremendo cómo este libro consigue transportarte a una costa inglesa de finales del s. XIX, a un ambiente de tabernas añejas, piratas de pata de palo y barcos que parten hacia islas lejanas. Una delicia la traducción también. 



La luz entre los océanos (M. L. Stedman)
No me imaginaba que la trama fuera a girar en torno a un dilema tal: estamos en una isla desierta, no nos ve nadie. ¿Deberíamos quedarnos con este bebé sin comunicarlo a nadie? Tremendo.


Ha faltado poco para incluir en esta lista El retrato de Dorian Gray (de Oscar Wilde) y Reencuentro (de Fred Uhlman), que no tengo reseñados y leí también con el club de la biblioteca, pero tampoco quería pasarme y poner demasiados libros. Bueno, ¡espero que encontréis alguna buena idea entre todas estas propuestas!

31 de diciembre de 2021

La luz entre los océanos (M. L. Stedman)

Hoy traigo un libro del que, inexplicablemente, no había oído hablar en mi vida. Y no me lo explico porque veo que es una lectura tremendamente popular, maravillosamente escrita, con un tema que da para un buen debate y del que hicieron una peli con Michael Fassbender de prota. Lo dicho, no me lo explico. Tras haberlo terminado al filo de la Nochevieja, confirmo que se va directo a las mejores lecturas del año. Cómo me encanta que los libros me sorprendan...

Australia, década de 1920. Tom acaba de volver de la guerra, donde miró a la muerte cara a cara y donde se juró no volver a hacer daño a ningún ser humano. Consigue el trabajo ideal para calmar su espíritu silencioso y retraído: será farero en Janus Rock, un islote sin apenas contacto con el exterior, salvo el barco que acude cada tres meses a traerle provisiones. Justo antes de partir a su nuevo puesto de trabajo conoce a la alegre y soñadora Izzy, una joven del puerto más cercano, se casan y, aunque un destino tan aislado no es su lugar soñado, Izzy enseguida se adapta a la vida solitaria de la isla junto a su adorado Tom.

Punto del suroeste de Australia en el que transcurre la acción. 

Sin embargo, los niños no llegan y para Izzy la vida en la isla cada día es más difícil. Hasta que una mañana se produce un «milagro» inesperado: a la isla llega una barca con un hombre muerto y un bebé de apenas semanas. La tentación de quedarse al bebé solo unos días es demasiado grande. Y el hecho de vivir en una isla fuera de las miradas juzgadoras del mundo hace que ambos acaben aceptando esta decisión cuestionable (Isabel con naturalidad, Tom con más reservas). Sin embargo, es inevitable que al final el pasado de la niña haga acto de presencia y rompa la burbuja que la pareja había creado en su isla.

Hay varias cosas que me han enamorado de este libro, y destaca una en primer lugar: el protagonismo del faro como lugar donde se desarrolla la acción y como símbolo. El faro, la profesión de farero y el ritmo incesante que marca el océano son en parte los protagonistas. La autora investigó cómo era el oficio de farero hace uno o dos siglos, explica el funcionamiento y el mantenimiento de un faro (que Tom cumple con precisión) e incluso leyó diarios de los que tenían que escribir los fareros con una entrada para cada día, donde debían quedar registradas las condiciones climatológicas y cualquier evento que se saliera de lo normal.

Diario de un farero (faro Pottawatomie, 1874).

Además, la vida del farero debía regirse por la disciplina tanto en su vida personal (que debía ser intachable) como en el cuidado y el mantenimiento del faro. En este aspecto Tom es muy estricto; le gusta la monotonía y la serie de normas que impone vivir en un faro. En cuanto al faro como símbolo, abundan las metáforas de luz frente a oscuridad, perdido frente a encontrado, peligro frente a refugio, aislamiento frente a comunicación, claridad frente a misterio. Representan viajes, y peligro, y la lucha del hombre frente a la naturaleza, y todo ello aparece una y otra vez en forma de reflexiones en la trama. La forma de narrar de la autora es preciosa, hay un montón de frases que conectaban conmigo y habría subrayado medio libro. Es cierto que la narración es muy descriptiva, pero el libro no se me ha hecho pesado para nada.

Por otra parte, la prosa me ha parecido maravillosa, llena de descripciones del océano y la naturaleza, y también describe a la perfección el carácter de los personajes. Esto es de particular importancia porque cada uno reacciona ante el dilema de quedarse o no al bebé a su manera, y se explica tan bien que iremos empatizando con todos ellos por turnos. Para mí el verdadero protagonista y héroe de esta historia es Tom; Izzy no siempre cae bien y en ocasiones puede parecer egoísta, y sin embargo empaticé con ella y pude entender por qué actúa como actúa. En este libro todos los personajes son importantes para contar la historia, no sobra ni uno, y es inevitable sufrir con los giros que va tomando la trama y con las reacciones de todos ellos. Es una de esas novelas que te envuelven totalmente, entre las descripciones de la naturaleza y los hechos a los que se enfrentan los personajes, acabé pensando en la historia a todas horas del día; a mi hija le iba explicando la trama ¡y la he tenido intrigadísima durante días!


Otra cosa que me ha gustado es el tema central, cómo dos personas buenas pueden tomar decisiones malas, y gira en torno también a la capacidad de perdonar, de aprender de los errores y de diferenciar el bien y el mal. De cómo el sentimiento de culpabilidad acaba minando a un hombre bueno, que se debate entre el amor y el deber. De lo que es capaz uno de hacer por amor, y de si es legítimo conseguir lo que queremos a cualquier precio. El lector no podrá situarse en ningún extremo, sino que se moverá en una especie de zona gris, desde donde entenderá el razonamiento de todos los personajes. 

Por cierto, la trama se desarrolla en Janus Rock, y el nombre hace referencia al dios de las dos caras Jano, que es el dios de las puertas, de los comienzos y los finales (por eso dio nombre al mes de enero/January). Como decía antes, esa fuerza entre dos opuestos se repite continuamente en la trama: la isla se encuentra en el punto en que se juntan dos océanos, uno frío y tempestuoso, el otro tranquilo y cálido. La oposición entre amor y deber, entre justicia y culpabilidad. La oposición de dos familias. La diferencia entre los dos protagonistas: Tom es el verdadero héroe de esta historia, e Izzy es más egoísta y el lector no conectará tan fácilmente con ella.

El dios Jano.

En definitiva, un libro que te envuelve y te hace vivir una historia emocionante, triste, sobrecogedora, en la que no sabes qué les ocurrirá a los personajes; solo sabes que ninguno saldrá indemne, que ninguno volverá a ser el que era. Una de esas historias que se te meten dentro y que no olvidas... Una lectura de diez.


Yo la leí con mi club de lectura en inglés, pero la traducción al español la publicó Salamandra y la tradujo Gemma Rovira Ortega, lo cual solo es sinónimo de cosas buenas.



23 de diciembre de 2021

La artista de henna (Alka Joshi)

Esta es la historia de Lakshmi, una mujer que vive en la India en 1950 y decide tomar las riendas de su propio destino (con todo lo que eso significa). Obligada a casarse con solo 15 años, Lakshmi huye de una vida de maltratos por parte de su marido y se dirige a la ciudad rosa de Jaipur. Allí aplicará las enseñanzas de su suegra, que era una especie de curandera, y empezará a trabajar como artista de henna. El libro comienza cuando Lakshmi tiene ya 30 años. Se ha labrado una buena reputación entre sus acaudalados clientes y ha conseguido ahorrar lo suficiente para construirse una casa. Las obras no han terminado, por lo que Lakshmi debe seguir trabajando duro para pagar sus deudas, pero lleva una vida cómoda y es feliz con todo lo que ha conseguido por su cuenta. Es entonces cuando el pasado llama a su puerta, pues su marido averigua su paradero y se planta en su casa con Rhada, una niña de 13 años que resulta ser su hermana (a quien nunca conoció). La irrupción de Rhada en la vida de Lakshmi amenaza con hacer trizas el futuro que había planeado tan cuidadosamente.

La trama de por sí ya me resultaba interesante, pero este libro es mucho más: por un lado nos enteraremos de la difícil situación de la mujer en la India de aquella época. Una mujer no podía separarse, se consideraba propiedad de su marido, y si osaba abandonarlo la vergüenza recaía no solo sobre ella, sino sobre toda su familia. Por este motivo, Lakshmi intenta mantener su pasado en estricto secreto: no quiere que sus clientas de clase alta encuentren una sola falta en ella, pues algo así echaría por tierra su reputación y además sería catastrófico para su negocio.

Otro aspecto interesante del libro es el papel de la artista de henna, que yo no conocía: hace dibujos con henna en la piel de las señoras de clase alta de Jaipur como símbolo de buen augurio en multitud de celebraciones y fechas señaladas, y también es una especie de curandera: conoce muchos remedios a base de hierbas que curan las afecciones de sus señoras, desde una erupción cutánea hasta la apatía y el abatimiento. En estas interacciones entre la artista y sus señoras es cuando más patente queda la abismal diferencia no solo entre clases, sino entre las diferentes castas.

La autora plantea además un debate interesante porque otro de los trabajos de Lakshmi, que lleva a cabo con mucha discreción, es preparar unas bolsitas con una infusión para ayudar a abortar a las mujeres que lo necesitan. Pero estas bolsitas no son solo para las prostitutas o mujeres de clase baja que no podrán dar de comer a esos niños, sino que también sirven para tapar los deslices de los hombres ricos y evitar que una de sus múltiples amantes les meta en un buen lío con la llegada de un bebé no deseado. Es un tema que surge una y otra vez a lo largo de la trama y que desde luego da para un buen debate.

Por otra parte, Lakshmi se encuentra de repente acogiendo a una hermana que ni sabía que tenía (ella se fugó con 17 años y Rhada tiene 13). Los padres de ambas han muerto ya y Rhada no tiene a nadie en el mundo, por lo que lo lógico sería que ambas se aferren la una a la otra, pues son familia de sangre, al fin y al cabo. Sin embargo, las peleas entre ambas son constantes y me ha gustado el ritmo que este choque de caracteres imprime a la narración. Rhada tiene la rebeldía propia de los 13 años y desde luego su vida ha sido muy difícil, pero más de una vez daban ganas de gritarle que espabile y que aproveche la impagable oportunidad que le ha dado el destino.

Por último, el libro nos permite asomarnos a la vida palaciega de Jaipur, con su majarahá y su maharaní y el tipo de vida opulenta que llevaban (me llamó mucho la atención, por ejemplo, la costumbre de cerrar los tratos ¡tomando opio!).

Como veis, son muchos los temas que trata La artista de henna, y sin embargo es un libro que se lee solo. Transporta al lector a la India de mediados del siglo pasado, pone el foco en la difícil situación de la mujer, revela el choque entre la medicina tradicional y las supersticiones en un país que poco a poco se abre al futuro, y enseña un montón de costumbres de una cultura tan lejana a la nuestra. Y todo eso sin restarle emoción a la trama. Algunos fragmentos los leí con un nudo en el estómago y otros con los ojos arrasados de lágrimas. De verdad que no puedo recomendaros esta lectura más encarecidamente.

Por cierto, La artista de henna es la primera novela que ha escrito Alka Joshi, y forma parte de la «trilogía de Jaipur». El segundo libro de la serie se llama The Secret Keeper of Jaipur y gira en torno a Malik, el joven ayudante de Lakshmi, que por cierto ha sido uno de los personajes que más me han gustado. Espero que Maeva tenga planeado traducir este segundo libro también, porque estoy segura de que va a valer la pena y funcionará tan bien como el primero.

La traducción en este caso la firma Ana Belén Fletes y me ha parecido una edición muy cuidada, que siempre es de agradecer. Como siempre, gracias a #SoyYincanera y a la editorial Maeva por la iniciativa y el ejemplar.


6 de diciembre de 2021

Jadav planta un bosque (Philippe Zwick Eby)

Lo primero que me llamó la atención de este libro es que está basado en hechos reales: cuenta la historia de Jadav Payeng, un niño que se dedicó a plantar un árbol al día durante 40 años hasta convertir un terreno baldío en toda una reserva forestal en su país, la India. ¿Os imagináis?

Cuando era niño, Jadav vivía en una zona muy árida de la India, una zona que cada año, durante el monzón, sufría terribles inundaciones que arrasaban con todo a su paso, incluidas las escasas pertenencias de la familia de Jadav (por ejemplo, si la familia conseguía ahorrar lo suficiente para comprar una vaca, muchas veces esa vaca se veía arrastrada por las riadas y la perdían).

Y es entonces cuando Jadav hace algo crucial: mira a su alrededor y se pregunta «¿Qué podría hacer yo?». Pregunta a sus profesores y estos le aconsejan que plante bambú para dar sombra a las serpientes de agua que mueren tras las riadas y para que, con sus raíces, sujeten la tierra. La siguiente inundación arrasa con todo, ¡pero las plantitas de bambú que puso Jadav el año anterior han sobrevivido! Se da cuenta de que las plantas van a ser la clave, así que poco a poco va sembrando semillas y plantando ramitas hasta que, pasados muchos años, consigue no solo una jungla, sino un hogar para muchas familias que se mudan allí y también un hábitat para muchos animales salvajes.

Pero no todo serán vino y rosas en esta aventura, pues a veces los vecinos no están de su parte y los animales salvajes interfieren demasiado en el día a día de la comunidad que vive en el bosque. No obstante, pese a todo ello esta es una historia con final feliz que retrata la hazaña increíble que logró una sola persona y tuvo un impacto positivo y directo en su comunidad.



A los niños lo primero que llama la atención de este libro son las llamativas ilustraciones en bonitos colores y la textura gruesa de las hojas. Y otra cosa: las páginas no cuentan la historia sin más, sino que los márgenes incluyen información adicional que pone la historia en contexto y amplía datos interesantes, algo que gustará a los niños con curiosidad insaciable. Además, en muchas páginas sale una pregunta que interpela directamente a los niños y les hace preguntas que les harán reflexionar. Aquí podéis ver una:


Como veis, una propuesta muy completa la que nos trae la editorial Vegueta Infantil: un libro que cuenta una historia entretenida (¡y real!) a los niños, con preciosas ilustraciones, con datos complementarios para que aprendan, y con cuestiones que les harán pensar. Y lo más importante: ojalá sea un cuento que incite a los niños a preguntarse: «¿Qué podría hacer yo?».

Por último, os dejo una foto del auténtico Jadav Payeng, todo un ejemplo del que tenemos que aprender:


Gracias a la editorial Vegueta Infantil y a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar.

29 de noviembre de 2021

Simpatía (Rodrigo Blanco Calderón)


Es cierto que se puede vivir sin perros, pero no hace falta.

El protagonista de Simpatía es Ulises Kan, que vive en Caracas impartiendo talleres de cine en un centro cultural. A su alrededor el país se desmorona y todos los que pueden huyen, como su mujer, Paulina, que se va dejando a su marido atrás.

En este contexto Ulises encuentra a un aliado inesperado, su exsuegro, el general Martín Ayala, con quien parece conectar especialmente bien (quizá un punto de conexión importante es que ambos son huérfanos). Cuando él fallece, el testamento depara una sorpresa: Ulises heredará el piso en Caracas del general si ayuda a crear una protectora para perros en la mansión de Ayala. Sin embargo, Paulina se muestra muy descontenta con esta decisión y parece dispuesta a cualquier cosa con tal de llevarse ella los valores inmobiliarios. Entretanto, Nadine, un antiguo amor de Ulises, vuelve a colarse en su vida, aunque se trata de una mujer enigmática que parece no tener claro su rumbo y en su zozobra deja desvalido a Ulises.

Y este es el punto de partida de la trama. Uno de los temas que más destacan, en mi opinión, es esa Venezuela que languidece bajo el chavismo. La narración sitúa al lector en primera fila; uno ve al portero de la finca que se desmaya porque lleva días sin comer, o al cerrajero que se desplaza de una punta de la ciudad a la otra andando, con los zapatos rotos, porque no tiene coche y los autobuses van atestados. 

Los otros grandes protagonistas son los perros, que prestan su amor incondicional aun al dueño que está a punto de abandonarlo. Además los animales se convierten en metáforas de un país abandonado por sus habitantes, y de Ulises abandonado por su mujer (y antes por sus padres, pues de pequeño estuvo en un orfanato). La enigmática Nadine tampoco contribuye en absoluto en sosegar a Ulises, pues se revela como una persona rodeada de misterios. Así, la trama explora temas como el abandono, la soledad, el consuelo que buscan los personajes en los animales, la falta de una estructura familiar sólida, los guiños de solidaridad de los ciudadanos en medio de un país en ruinas... 

Y luego surge una trama que no esperaba, y es que de una narración lenta y contenida el libro aumenta la tensión narrativa y apunta hacia un thriller ante las maquinaciones de Paulina y su abogado para impugnar el testamento. Ha sido un giro que no me esperaba y me ha parecido muy bienvenido.

Me ha gustado esta novela de Rodrigo Blanco Calderón; se trata de una novela de lectura pausada que conmueve por su visión que da de los perros, su fidelidad y amor incondicional, y cómo un grupo de personas se alía para salvar a todos los perros abandonados que abundan entre las ruinas del país. Y también me ha impactado eso, el retrato que hace de la Venezuela actual, una situación política de la que yo solo sabía por leer comentarios de refilón por internet.

Siempre me digo que debería leer más obras de autores latinoamericanos, y este libro me reafirma en ello; no dudo en recomendaros esta obra de Rodrigo Blanco Calderón. Os dejo un fragmento que os ayudará a haceros una idea de lo que encontraréis en él:

La cosa se fue poniendo cuesta arriba a medida que la crisis y el hambre arreciaban. Todo el que podía se iba del país. Los más afortunados lo hacían en avión, muchos de ellos sin mirar atrás. Cuando ya tenían comprados los pasajes y el gestor les había devuelto los documentos apostillados; cuando ya habían rematado la casa familiar a una cuarta parte de su valor; cuando ya habían renunciado al trabajo y hecho la última ronda de médicos; cuando ya a los niños los habían sacado del colegio, incluso a mitad del año escolar, porque no había tiempo que perder; cuando todo estaba listo, entonces tomaban el carro por última vez y conducían hasta un parque lejano. Allí frenaban, desde adentro abrían la puerta trasera y dejaban salir a los perros; y cuando los perros se bajaban locos de alegría, trancaban de golpe la puerta trasera, aceleraban y huían.

 


11 de noviembre de 2021

Emma y La abadía de Northanger (Jane Austen)

Emma 

En un pueblecito inglés a finales del s. XVIII, entre las familias de clase alta solo parece haber una preocupación: quién se casará con quién. Y especialmente preocupada se muestra Emma, hija de uno de los hombres más adinerados de la región, una jovencita inteligente y resuelta que está convencida de que, desde su atalaya, puede actuar de casamentera para las demás familias de clase bien de la zona. Y, sin embargo, todos sus proyectos matrimoniales resultan fallidos. El libro transcurre plácidamente entre charlas de salón, chismes, paseos por el campo, susurros y confidencias... Y al final todo apunta a una pregunta: ¿con quién se casará Emma?

Supongo que el mundo se divide entre aquellos que adoran a Emma y los que la encuentran altiva e insoportable, y me temo que yo encajo en el segundo grupo. No encontré ninguna cualidad positiva en ella, aunque, a medida que se acercaba el final (OJO, SPOILER), pensé que lo que arreglaría el libro y sería un acto totalmente heroico por parte de Jane Austen sería que Emma se quedara soltera. Por supuesto, no podía decantarse por la salida facilona que era emparejarla con esa especie de deus ex machina que además le dobla la edad. A medida que avanzaba el libro me decía: «No habrá sido capaz de emparejarla con este...», y así fue, claro. Menuda decepción. Ah, Jane Austen: lo increíble, novedoso, rompedor que habría sido dejar a Emma soltera... 

En fin, esa novela redonda con un final alternativo, soñado y perfecto tendrá que seguir viviendo en mi imaginación.


La abadía de Northanger

Al parecer esta fue la respuesta de Jane Austen a las novelas góticas, y es verdad que este libro tiene algo de parodia. Cuenta la historia de Catherine, una antiheroína de 17 años que sale al mundo por primera vez, a ese mundo de los bailes, los salones y los balnearios, cuando pasa unas semanas en Bath en compañía de unos amigos de la familia. Desde allí visitará la abadía de Northanger, donde las novelas góticas que ha leído exaltarán su imaginación y creerá ver peligros en cada esquina del vetusto edificio.

Pese a que se considera inferior a Emma, con esta novela disfruté muchísimo más. Para empezar, la autora no sitúa en un pedestal a la protagonista desde la primera página; al contrario, presenta a Catherine como una auténtica antiheroína, y solo por eso conecté mejor con ella. La historia da varias vueltas en diversos escenarios y es verdad que quizá falta pulirla un poco aquí y allá, pero en conjunto la novela me pareció muchísimo más satisfactoria y entretenida que Emma

De todas formas, por supuesto ambas son novelas muy recomendables y solventes y sin duda las volvería a leer. Ah, si mi lista de pendientes no fuera tan larga... 


31 de octubre de 2021

El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie)

Otro libro que sumo al reto de Agatha Christie, aunque esta vez no he respetado el orden cronológico y me he saltado unos pocos años con este emblemático libro de 1926: El asesinato de Roger Ackroyd

Y digo emblemático porque marcó un antes y un después en las historias de detectives y fue votada como la mejor novela policíaca jamás escrita. Para saber si es o no una afirmación exagerada había que leer el libro, justo lo acabo de terminar y no sé si es el mejor, pero sí puedo afirmar que Agatha Christie no defrauda y sus tramas nunca te dejan con la sensación de que el autor haya hecho trampa (cosa ya habitual en muchas novelas negras de hoy en día, ¿no os parece?).

El narrador es el doctor James Sheppard, que escribe el libro a modo de memorias sobre un crimen que tuvo lugar en su pueblecito inglés, King's Abbot. Una dama del pueblo, la señora Ferrars, es víctima de extorsión y, cuando ya no puede más, supuestamente se suicida. Su prometido, el acaudalado señor Ackroyd, recibe una carta en la que ella le confiesa el nombre de su chantajista, pero, antes de que llegue a leer el nombre y pueda desvelárselo a nadie, el señor Ackroyd es asesinado y la carta desaparece.

Hércules Poirot, un detective belga recién retirado que se dedica a cultivar calabacines en la casa contigua a la del doctor Sheppard, se involucra en el caso y pone en marcha sus células grises para tratar de encontrar al culpable (en paralelo a la siempre ineficiente —en estos libros— policía).

Siempre digo que soy más de la señorita Marple, pero aquí Poirot me ha gustado mucho, con ese ligero aire de ridiculez, sus ademanes pomposos y su gran concepto de sí mismo. Se agencia al doctor Sheppard como carabina (su apreciado Hastings reside ahora en Argentina) y comienza a hacer pesquisas entre un círculo bastante reducido de personas. Este es el típico caso de «la habitación cerrada»: el crimen se produce en una habitación cerrada, hay un muerto y un número limitado de sospechosos. El libro incluso reproduce un par de planos: el de la casa y el de la habitación en cuestión para que al lector no se le escape detalle. Y con eso tanto lector como detective deben averiguar el quién y el cómo (y el por qué, en última instancia, claro). 

Siempre que publican un listado de libros «imprescindibles» de Agatha Christie aparece este, y estoy muy de acuerdo. Creo que en él nos encontramos a Poirot en su máxima expresión, y la resolución del caso es tan sorprendente que permanecerá indeleble en la memoria del lector. Y es uno de esos libros que no desmerecen con una relectura; al contrario, se saborea mucho más analizando detalles que pasaron desapercibidos la primera vez. No sé si yo llegaré a comprobarlo, porque voy demasiado lenta con el reto de la Christie como para ponerme a releer...


Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Ocurrió en Europa.

Una novela de un escritor/a británico o que transcurra en Gran Bretaña.

¿Qué hay más británico que Agatha Christie narrando un asesinato que ha tenido lugar en un pequeño pueblecito inglés...?

17 de octubre de 2021

Gardez l'oeil ouvert (Victoria Charlton)

Pues no sé si lo había comentado por aquí, pero soy una fan acérrima del true crime. Ya hace años que veía todos los programas de la tele que se me cruzaban en el camino, pero es que ahora los aficionados al género estamos de enhorabuena, porque hay más material que nunca. Bueno, lo de «estamos de enhorabuena» es una forma de hablar, porque, por mucho que escuche con curiosidad estas historias, nunca olvido que detrás de todas ellas hay vidas truncadas y familias rotas a las que estos hechos han cambiado el futuro para siempre. Cuando escucho los pódcast o veo documentales en la tele, siempre intento no hacerlo en plan «palomitero», sino siendo consciente de la tragedia que en realidad se está contando.

El caso es que estaba yo buscando libros para leer en francés y nunca sé por qué lecturas decantarme en este idioma. En estas andaba yo cuando se me ocurrió buscar qué libros hay publicados en francés sobre true crime y así llegué a Gardez l'oeil ouvert - 15 histoires de disparitions mystérieuses, título que podría traducirse como «Mantente alerta: 15 relatos sobre desapariciones misteriosas». Y fue la compra perfecta, justo lo que buscaba: en unas pocas páginas, Victoria Charlton nos pone en antecedentes sobre una desaparición misteriosa, narra los hechos de la desaparición en sí y lanza hipótesis, tanto suyas como las más oficiales o las que circulan por las redes. Utiliza un lenguaje informal y ese es uno de los detalles que más me han gustado, pese a que en Goodreads he visto que mucha gente se lo critica. A mí me ha servido para volver a retomar las lecturas en francés y aprender palabras como camelots, que son los niños que reparten los periódicos de casa en casa en lugares como Estados Unidos.

Otra cosa que me ha gustado es la variedad de casos que cubre, pues la autora ha tratado de incluir un amplio abanico de casos: niños desaparecidos, familias enteras que se esfuman, personajes famosos que se desvanecen en pleno día, tres fareros que desaparecieron hace un siglo en una islita de Escocia, desapariciones «de segunda» (personas con vidas atormentadas y problemas emocionales a quienes nadie quizá eche de menos), las mujeres de Ciudad Juárez, adolescentes que deciden hacer pellas un día y nunca más se supo...

En cuanto a mis favoritos, de los casos que ya conocía (que no eran muchos) el que siempre me ha impactado es el de Johnny Gosch, un repartidor de periódicos de Iowa (un camelot) al que raptaron con doce años con el objetivo, al parecer, de meterlo en una red pedófila (qué pesadilla, Dios...). O el de Andrew Gosden, un chaval inglés de 14 años que se saltó las clases y se fue a pasar el día a Londres y de quien no ha vuelto a saberse nada desde entonces; tremendo el sinvivir que eso causa en los padres, me resulta imposible siquiera imaginarlo. 


De los casos que no conocía destaco el de los fareros de la isla Flannan, que se desvanecieron de la islita que custodiaban en las navidades del año 1900, dejando tras de sí unas inquietantes anotaciones en el diario del faro. Cualquier teoría racional deja muchos cabos sueltos y a día de hoy sigue sin saberse a ciencia cierta qué fue de ellos.

Los fareros de las islas Flannan (desaparecieron tres de ellos; el cuarto no estaba en la isla aquel día).

Me encantaría que alguna editorial se animara a traducir este libro, porque creo que funcionaría muy bien también en nuestro mercado y me parece que no hay ninguno de este corte escrito en español. A mí me ha gustado tanto esta lectura que ya tengo fichado el siguiente de la colección: Gardez l'oeil ouvert: 15 affaires criminelles jamais résolues («Mantente alerta: 15 misterios criminales sin resolver»), también escrito por Victoria Charlton.

¿Os gusta a vosotros el true crime?

Verano (Ali Smith)

La escritora escocesa Ali Smith es una de las voces más aclamadas en la literatura del Reino Unido y los críticos destacan especialmente su serie de cuatro novelas, el Cuarteto estacional. En la última edición de Masa Crítica de Babelio opté por pedir Verano, el libro que cierra la serie. Me preguntaba si esto afectaría en algo a la lectura, pues no he leído el resto (novelas que, como se puede imaginar, se llaman Otoño, Invierno y Primavera). 

Y tal vez fue así. No sabía nada del estilo de escritura de Ali Smith, no tenía ni idea sobre la trama de estos libros y no había leído ninguno de los demás que componen la serie. Empecé el libro como a mí me gusta, sin ideas preconcebidas, pero... iba pasando páginas y páginas y no lograba conectar con la lectura. Me ha costado mucho entender el argumento; sí, nos presenta a dos hermanos, Sacha y Robert, y a sus padres separados que viven en casas contiguas, pero todos ellos parecen solo una excusa para hilar temas que le pasan a la autora por la cabeza, pero no es que los hile, sino que los vierte en la narración sin orden ni concierto, sin que parezca llevarte a ningún lado. Es cierto que, por lo que he leído, en este libro importan más las ideas y las críticas a la sociedad actual que la linealidad de la trama, pero me ha resultado una lectura frustrante que no ha llegado a cautivarme. Supongo que cada libro tiene su lector, y desde luego Verano no ha sido para mí.

Algo positivo que puedo decir es que la edición es un gustazo: el tamaño, la cubierta, el papel, la traducción impecable de Magdalena Palmer... Nórdica Libros, por lo que he podido comprobar, mima sus ediciones. Lástima que este libro en concreto no me haya conquistado. Os dejo dos fragmentos escogidos muy al azar para que veáis por dónde van los tiros.



Crac. Dislocación.

Nada. 

Entonces la Víctima pulsa el botón. Hablaré.

Ay.

Robert Greenlaw suelta el suspiro del tirano ancestral que ya lo ha visto todo.

Aburrido.

Apaga el juego antes de que la Víctima pueda salvarse.

Robert casi desea haber ido al colegio.

Se pregunta si su hermana todavía tendrá el tiempo en sus manos, ja, ja.

Se pregunta quién estará abajo.

Robert Greenlaw sale silenciosamente de su habitación y baja la escalera del desván. Luego baja silenciosamente otro tramo de escalera. Cuando llega a la mitad, se sienta con los pies en alto, porque el siguiente peldaño es precisamente el que cruje.

***

Se apoya en la barandilla y contempla la playa.

Pese al sol, el mar está gris.

Intercambia miradas con una gaviota.

Aún queda un buen trecho de invierno, ¿eh?

Eso me temo.

Qué se le va a hacer.

La gaviota, que tiene el pico y las patas de un color amarillo intenso, baja las plumas de las alas y desvía la mirada.

Su pico sobresale como las máscaras que llevaba la gente hace siglos, durante la peste en Venecia.

Piensa en esas mascarillas de algodón de ahora. Parecen insignificantes, hojas muertas, basura al viento, comparadas con las máscaras reales, las que llevan sobre la cara los mentirosos del planeta.

Ocurren toda clase de cosas virulentas.

Se vuelve y mira las fachadas de los edificios.

Un jueves que estuvo hasta tarde en la playa, al mirar ese edificio vio a unas empleadas que lo limpiaban a las once de la noche.

Parecía como si ella tuviese que verlo.

Pero no significaba nada. Pura coincidencia.

Quizá la coincidencia nunca es como queremos que sea. Porque entonces no sería una coincidencia, ¿verdad?

Se da la vuelta y vuelve a mirar el mar.


Gracias a Nórdica Libros y a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar.

3 de octubre de 2021

El morador (Daria Pietrzak)

De este libro me llamó la atención esa potente portada de Raúl Ruiz y un par de reseñas entusiastas que leí (muy por encima, para no fastidiarme nada de la trama) por Internet. Aprovechando que fue mi cumpleaños hace unas semanas, me lo pedí y el día que abrí el papel de regalo fue la primera vez que lo tuve en mis manos. Digo más: era la primera vez que abría un libro de Dilatando Mentes Editorial.

La primera impresión fue excelente. El libro tiene el tamaño perfecto, una cubierta rústica con solapas que da gusto tocar y una ilustración potentísima. La elección de la tipografía y la composición del título no podrían haber sido más acertadas.


Lo abres y siguen desplegándose maravillas ante tus ojos, pues los interiores presentan un diseño original, con ilustraciones y fotos de casas perdidas en lo más profundo de un bosque neblinoso. Incluso los números de página vienen acompañados de la ilustración de un arbolito solitario. Para más inri, la editorial ha creado una lista de reproducción en YouTube con varias canciones para escuchar durante la lectura del libro. Yo lo hice así y creedme, la idea es buenísima y la selección de las canciones me pareció espectacular: de un plumazo te ves sumergido en una atmósfera inquietante ideal para la lectura.




Y con una presentación tan acertada, uno se sumerge en la lectura. El libro empieza narrando los bucólicos veranos que Lis y Greg pasaron de pequeños en casa de sus abuelos, una granja situada en un paraje apartado y rodeada de un precioso jardín de dientes de león, un plácido manto amarillo que se mece al compás del viento. Después la acción dará un salto de varios años y nos presenta a Lis, que acude de nuevo a la granja después de una larga ausencia para llevarse algunas pertenencias y cerrar la casa tras la muerte de su abuela. Y es ahí donde empiezan a pasar cosas raras. Como ya se intuye por el título y la cubierta, en esa casa hay un morador que impone su presencia inquietante a todo aquel que entra en la vivienda.

A partir de ahí Daria Pietrzak (quien, por cierto, nació en Polonia pero vino a España de pequeña y ha escrito el libro en español) crea una historia con muchas capas, casi a modo de muñecas rusas, con diversas tramas y líneas temporales. No es esta una novela estrictamente de sustos, con presencias paranormales que te asaltan por los pasillos; son más bien sombras que te ponen los pelos de punta, susurros que parecen transportarte a otros mundos o mujeres que hacen pactos con extrañas presencias. Conoceremos a la Yaga, un personaje de la mitología eslava que cobra vida en este libro. También hay una cierta dosis de gore y la sangre corre a litros.

Las ideas con las que Daria Pietrzak construye su novela me han parecido muy originales; no la he visto una historia manida para nada y ese es un gran punto a su favor. Y, sin embargo, me ha faltado algo para acabar de conectar con la novela. Me da la impresión de que Pietrzak puede llegar a ser una gran escritora, pero que en este libro todavía está encontrando y puliendo su estilo. Alguna vez he comentado por aquí que hay libros que te capturan desde la primera página; por algún motivo conectas con el estilo del autor, te sientes cómodo entre sus páginas y te sumerges enseguida en la trama. Bueno, pues a mí con este libro no me ha pasado. También creo que una corrección ortotipográfica le vendría bien; sobre todo hacia el final faltan más tildes de lo que sería deseable, hay un sangrante «hecha de menos» y ya en la tercera línea de la novela falta una coma de vocativo. A mí esas cosas me sacan abruptamente de la ficción, no lo puedo evitar...

De todas formas, en mi balance me quedo más con lo positivo de esta novela. Además el final consiguió sorprenderme, y mira que es difícil en este género en el que parece que ya está todo dicho. Y cuando ya estaba con la boca abierta, vi una inesperada foto familiar que se incluye al final y, no sé, se me rompió el corazón. Es como si la autora de repente te dijera: «¿Y si todo lo que acabas de leer fuera verdad?». Que no lo creo, claro, pero el golpe de efecto es muy bueno y caló en mí... ¿Qué más decir? Le seguiremos la pista a Daria Pietrzak.