6 de junio de 2024

El discurso del cómic (Luis Gasca y Román Gubern)

Que los cómics se rigen por una serie de convenciones está claro, y eso que a primera vista tal vez no lo parezca: yo al menos tiendo a centrarme en la historia y, aunque pueda admirar la técnica o los dibujos, no me fijo en las reglas utilizadas. Pero cuando cae en tus manos un libro como este te das cuenta del acervo de símbolos, recursos y convenciones que mandan en el género y que suelen pasar desapercibidos.

Esta es la edición revisada y ampliada (en 2024) del libro que los autores escribieron en 1988, en el que reproducen cerca de dos mil viñetas de cómics publicados desde finales del s. XIX hasta el presente. No me quiero imaginar el trabajazo que hay detrás de una compilación y clasificación como esta, pero desde luego es fascinante consultar esta obra incluso para mí, que soy lega en el tema (vamos, que ni dibujo ni tengo ni idea de coger un lápiz).

Encuadres, perspectivas ópticas, estereotipos (arruinado, juerguista, rodillo de amasar...), gestos con el rostro, manos o piernas, situaciones arquetípicas (apagón, desmayo), símbolos cinéticos (caídas, mirada, puñetazos), metáforas visuales (amor, estupor, dinero), textos escriturales (cartuchos, tipos de globos, rotulaciones, letreros, voz en off...), las diferentes puestas en página... Cada sección viene introducida por una página de texto y las explicaciones en sí son muy prácticas y vienen en forma de un breve pie de foto en cada recorte de cómic que se incluye.

Lo mejor para que os hagáis una idea de lo que es este libro es echarle un vistazo (ya siento la mala calidad de las fotos, Blogger lleva tiempo subiéndomelas así, si alguien sabe a qué se debe, se agradecen consejos):

Estereotipos: adivina, agua.


Visión y puntos de vista: ojos desorbitados.


Montaje: puesta en página.


Gestuario: con las manos.


Símbolos cinéticos: mareo, meditación.

Imprescindible para ilustradores, dibujantes y autores de cómics, pero quienes quieran consultarlo por simple curiosidad, como yo, también lo disfrutarán desde la primera a la última página.


5 de junio de 2024

Lágrimas de cocodrilo (Mercedes Rosende)

Gracias a Carolina del blog Libros por doquier, a la Editorial Alrevés y a la autora, Mercedes Rosende, varios blogueros hemos podido sumergirnos en el siguiente libro de Úrsula, después de que leyéramos Mujer equivocada hace unas semanas. Así pues, hoy traigo la reseña de Lágrimas de cocodrilo.


Y cuando tenga plata adelgazará, comprará una casa en Carrasco y tendrá una piscina, mucama, jardinero, un auto nuevo. Vacaciones en una playa con un mar verde. Ya vas a ver, Papá. Ya vas a ver, Luz.


Esta era la motivación de Úrsula cuando la dejamos en el libro anterior y esta sigue siendo su motivación ahora. Adelgazar, tener dinero, cambiar de vida. Gozar de las facilidades que nunca tuvo. Acallar esa voz de su padre, que aunque ya está muerto, aún le susurra al oído lo gorda que está, lo mal que lo hace todo. 

Ahora no puedo charlar contigo, Papi querido, estoy ocupada. Después, ¿sí? Ahora no me molestes. Volvete a tu tumba.

La novela continúa donde quedó en el libro anterior, y aunque la autora da pistas de quién es quién y se puede ir siguiendo bien la trama, sí recomiendo empezar leyendo la novela anterior, sobre todo porque es en Mujer equivocada donde se perfila de verdad el peculiar carácter de Úrsula. Tenemos además a Germán, cómplice improvisado de Úrsula en el libro anterior, que acaba de salir de la cárcel. Es un hombre cobarde, sufre de ansiedad, no se decide a actuar, y sin embargo tiene que hacerlo: lo han reclutado desde la cárcel para participar en un robo. Y él acude a la persona que no le falló en el pasado: Úrsula.

Como digo, seguimos el hilo de la novela anterior, y sin embargo para mí se lee muy diferente. El vocabulario uruguayo está mucho más presente y me ha parecido una novela mucho más negra, negrísima. Las escenas de la cárcel me han parecido una pesadilla... Además, esta vez ya conocemos a Úrsula, así que no seguimos tanto su día a día, no es una lectura tan pausada como la anterior. Por otra parte se multiplican los puntos de vista: seguimos a la otra Úrsula, al prestigioso (y corrupto) abogado Antinucci, a la comisaria Leonilda Lima o a Ricardo el Roto, un sórdido personaje de los bajos fondos. Y antes de que el lector se dé cuenta, se ve sumido en el asalto a un camión blindado...

Es una buena novela negra y desde luego no he podido parar de leer, y sin embargo me gustó más la anterior, Mujer equivocada. Me pareció que la idea de dos mujeres a las que confunden por llamarse igual era muy buena y me gustó cómo se desarrollaba: era casi más importante contar las rarezas de Úrsula que hacer avanzar la trama, y eso me pareció muy original y un puntazo.

Luego hay otro tema, y es que Úrsula me ha parecido que tenía un punto más siniestro en este libro. No sé qué opinarán mis compis de lectura, pero diría que en este libro se dejan caer algunas cosas sobre Úrsula y digamos que ya no puedo verla con los mismos ojos. No sé vosotros, pero a mí el capítulo XIX me dejó con muchas dudas y sospechas...

Lo que sí se mantiene del libro anterior es que, al igual que Úrsula es voyeur, Mercedes Rosende ha escrito el libro de manera que el lector también se sienta un poco voyeur, espiando por las ventanas de la gente, metiéndose en sus dormitorios, en sus coches, en sus pensamientos más íntimos. Creo que este efecto está muy bien conseguido y es uno de los motivos por los que es difícil dejar de leer este libro.

Quizá no me ha impactado tanto como la novela anterior, pero sí que creo que es una novela negra muy bien construida, con unos personajes carismáticos muy bien perfilados y que transporta al lector directo a los bajos fondos de Montevideo. Y, desde luego, el final abierto te deja con ganas de saber cómo sigue la historia de Úrsula. Además, en este libro se ha introducido un personaje del que quiero seguir leyendo, que es la comisaria Leonilda Lima. Espero que aparezca en próximas tramas y que Alrevés lo traiga pronto...



15 de mayo de 2024

Rouge (Mona Awad)

¿Os guiáis por las cubiertas a la hora de comprar un libro? Yo sí; de hecho, es un factor determinante y, si la cubierta no me gusta, es difícil que me compre el libro. Y al revés también: hay veces que me llevo un libro solo porque me he enamorado de la cubierta, y ese es el caso de la novela de hoy: Rouge, de Mona Awad.

Decidme si no es como para enamorarse:


Oh, I envy!

Además, como no quise saber nada de la trama de antemano, aquí me arriesgaba un poco porque tampoco había oído hablar antes de esta novela ni de su autora. Me lo estuve pensando unos días, pero al final cayó. De verdad, imposible resistirse a esa tipografía como de cuento infantil, a esa rosa de la portada que, cuando te fijas bien, es en realidad una medusa nadando hacia las profundidades... 

Y algo de cuento infantil hay, pues así empieza la novela: la protagonista rememora las noches en que su madre, Noelle, le contaba un cuento. Una madre preciosa, con melena pelirroja, piel blanquísima y ojos azules, con un aire de actriz diva de los años cuarenta. Belle, la protagonista, ha salido a su padre egipcio: tiene la piel más oscura, el pelo castaño, y ella se ve horrible en comparación con su madre. Arrastra el complejo ya desde pequeña y ahora que es adulta se somete a una estricta rutina de belleza cada noche en busca de un ideal imposible de alcanzar.

Belle y su madre llevan años distanciadas, pero ahora Noelle ha fallecido y Belle, como única heredera, tiene que ir a California a recoger sus pertenencias y vender su casa. Sin embargo, una vez allí se ve extrañamente atraída hacia una mansión en unos acantilados, Rouge, una especie de spa en el que su madre, obsesionada con la belleza física, pasó sus últimos meses. En esa casa la reciben en unas fiestas casi al estilo Eyes Wide Shut (pero sin sexo) y donde todo el mundo parece reconocerla como hija de su madre. Tras acudir varias noches a estas fiestas, le ofrecen una serie de «tratamientos» especiales. Y ella, obsesionada como está con la belleza física, accede. Pero esos tratamientos parecen de todo menos normales, y tampoco se diría que están pensados para resaltar su belleza precisamente... Cuando la memoria de Belle comienza a fallar y empieza a comportarse de forma extraña, el lector ve con impotencia cómo se dirige irremediablemente a la boca del lobo.

Crítica a la industria de la belleza y de la cosmética, incisivo análisis de una relación madre-hija marcada por la desconexión y la incomprensión, mujeres obsesionadas con la belleza física que acaban borrando las fronteras entre realidad y ficción, y todo con tintes de cuento de hadas, donde los espejos tienen un papel primordial. 

La novela me ha gustado muchísimo, pero para mi gusto le falla un pelín el ritmo, porque hacia la mitad del libro me pareció que flojeaba y pensé un par de veces en abandonar. De todas formas, admito que seguramente fue cosa mía, porque me pilló en una época en que apenas tenía tiempo de leer y solo leía un par de páginas por la noche deseando echarme a dormir cuanto antes. Y no: este es un libro que hay que disfrutar despacio y que pide que le dediques tiempo y te sumerjas en él. 

Sin embargo, es pasar la primera mitad y la trama coge velocidad: primero hay unos pasajes que me hicieron reír más de una vez con su humor negro, y luego llega la parte final que engancha de mala manera, porque la protagonista se adentra cada vez más en un pozo del que parece imposible salir. Además me resultó tremendamente emotivo y me tuvo llorando como una magdalena. ¡Qué final tan increíble! 

Por cierto, este libro será muy difícil de traducir, porque a raíz de las pérdidas de memoria de Belle la cabeza le empieza a cortocircuitar y mezcla unas palabras con otras, como skin/sin, serving/severing... Me he encontrado un montón de pasajes que supondrán todo un reto si esta novela se llega a traducir al español (¡que espero que sí!).

La contra describe este libro como «un cuento de hadas gótico con tintes de terror», y es justo eso. ¿Necesitáis más argumentos para leer esta novela? Un papel destacado lo tienen unas medusas como las de la cubierta, y uno de los personajes es Tom Cruise. En serio. ¿A que ahora ya os he convencido del todo? :D



Por cierto, hago un inciso para seguir comentando el tema de la traducción. La editorial Beetruvian lleva unos meses en el punto de mira porque hay sospechas de que traduce todas sus novelas con Google Translate. Las sospechas saltaron cuando se comprobó que todas las traducciones se firmaban con seudónimo («Solomon Grundy»). Desde que se comentó en redes, las últimas traducciones se firman con nombre y apellido, pero son nombres tan genéricos que también levantan sospechas (Cris García, David García). Pues bien, hoy se ha publicado un hilo en Twitter en el que una extrabajadora de esa editorial confirma que todo está traducido con Google. 

Y lo cuento aquí porque el anterior libro de Mona Awad, Bunny, lo ha publicado esta editorial en español. ¡Imaginaos! ¡Traducir a Mona Awad con Google Translate! Solo pido que Beetruvian no consiga también los derechos para traducir Rouge, porque aparte de ser una enorme falta de respeto por la autora y por los lectores, ya me diréis cómo traduciría la maquinita párrafos como este:

Each tray's surface is covered with a black circle of paper, but nothing else. Because we don't want you to look until it's time is what the Statues of Cold told us. Strange to carry a tray. "Almost like we're the severed ones, isn't that right, Lake?" Serving ones, I meant to say. But Lake understands.


11 de abril de 2024

Mujer equivocada (Mercedes Rosende)

Hoy traigo una nueva lectura conjunta, esta vez organizada por Carolina de Libros por doquier y la editorial Alrevés. Y la novela escogida ha sido Mujer equivocada, de la uruguaya Mercedes Rosende. Os cuento lo que me ha parecido. 

Nuestra peculiar protagonista es Úrsula, una mujer muy insatisfecha, una traductora algo pasada de peso. Como dice la contra, «demasiado fea, demasiado hambrienta, demasiado sola». No está contenta con su vida, le gustaría ser como su hermana, Luz: delgada, guapísima, casada con un millonario, que pasa sus días dedicada a la vida ociosa y a cultivar rosas. Úrsula prueba una dieta tras otra (últimamente ha tocado la de caldo de verduras), aunque su insatisfacción hace que luego se coma una hamburguesa y dos porciones de tarta. Solo encuentra consuelo en limpiar su colección de figuritas orientales y en poner el oído para escuchar conversaciones ajenas.

Y esta curiosidad es justamente la que desencadena la trama: un día recibe una llamada de teléfono. Es un secuestrador que le dice que tiene en su poder a su marido y le exige una recompensa. «¿Qué marido?», se queda pensando ella, que está soltera. Lo que haríamos cualquiera es ignorar la llamada, tomarlo como una broma, o como mucho mirar en la sección de desaparecidos del periódico. Pero la curiosidad de Úrsula la lleva no solo a seguirle la corriente al secuestrador, sino a quedar con él para seguir tirando del hilo. Quiere saber quién es esa Úrsula con la que la han confundido, qué hay detrás de esa mujer que seguramente lleva una vida tan diferente de la suya propia.

Y así empieza este misterio que gira en torno a una «mujer equivocada», pero casi que el misterio es lo de menos, pues el verdadero protagonismo se lo llevan Úrsula y su humor negro, que arranca sonrisas en más de un pasaje, y los episodios tan raros o curiosos que se suceden en su día a día. Es difícil clasificar este libro en un género concreto, y sin embargo lo primero que me viene a la mente al hablar de Mujer equivocada es «original». Me ha parecido una lectura tremendamente original. Sí, tiene tintes de thriller, y también de denuncia social (como el tema de las dietas y las tallas en las tiendas), pero aun así sigue costando encajarlo en un género. Yo solo sabía que no podía parar de leer y que me gustaría seguir las andanzas de Úrsula. La buena noticia es que Mercedes Rosende ha escrito de momento cuatro novelas con ella de protagonista y la segunda ya la ha publicado Alrevés. Se llama Lágrimas de cocodrilo y ya le tengo echado el ojo.

Os dejo con un par de fragmentos para que veáis de qué va la cosa y os animéis a leerla:

… comienzo a sentir esa inquietud que no se aplaca con un sánguche, ese desasosiego que hace que todo lo demás —la cuenta de banco en rojo, las traducciones sin hacer y hasta los kilos que se amontonan— se desvanezca hasta quedar diluido frente a una torta de chocolate rellena de mousse de dulce de leche y salpicada de nueces.

 

Le cuento que esta semana y tal vez todo este mes estaré concentrada en mi trabajo como traductora, una ardua labor que demanda lo mejor de mí, conocimiento de ambas lenguas, sensibilidad, sentido artístico y entrega. El traductor, querida vecina, después de tener un primer contacto con el texto, se apropia de él y empieza a producir algo propio, que también es arte. El traductor enfrentado al texto se debate entre la letra y el espíritu, entre la fidelidad y la libertad, y en esa tenue línea está la creación. ¿Usted sabe algo del proceso creativo? Pues le diré que requiere silencio. Silencio, lo que a mí me falta porque sus tacos chocan contra la madera y producen ese sonido seco que me irrita, me pone nerviosa y me aleja millones de kilómetros del arte. Le pido encarecidamente que haga algo, que ponga alfombras, que se descalce, que levite para ir en busca de un vaso de agua a la heladera.

 

Sopa harira y mujer equivocada.

25 de marzo de 2024

China en 100 preguntas (Valérie Niquet)

En la última edición de Masa Crítica de Babelio me gustó un libro que prometía abordar «el pasado y el presente de un país ya indispensable para entender la actualidad». China en 100 preguntas me pareció una propuesta interesante y ya puedo contaros mis impresiones. 



Lo que más me atrajo de esta propuesta es el formato de preguntas y respuestas, divididas en cinco secciones: historia, cultura y sociedad, política, economía, y geopolítica y estrategia exterior. Algo que no me esperaba es que el libro está muy enfocado en analizar el presente y el futuro, pero son muy pocas las preguntas que cuentan el pasado y las raíces de China (y que son quizá las que más me interesaban). 

Desde luego las respuestas proporcionadas están respaldadas por una investigación exhaustiva, a juzgar por los datos que da la autora y las continuas notas al pie. Me ha resultado una lectura muy amena e instructiva, aunque no es un libro para devorar páginas de una sentada, sino que es más interesante leer de vez en cuando preguntas sueltas, pues más de una da para reflexionar. Además están todas recogidas en el índice del principio, así que ni siquiera hace falta leerlas en orden si no se quiere. 

¿Ha sido China una gran potencia marítima? ¿En qué consistió el Gran Salto Adelante? ¿Qué significa el fin de la política del hijo único? ¿Hay esperanza para el medio ambiente? ¿Son los sindicatos un simple instrumento de control social? ¿Es China una dictadura sin disidentes? ¿Son fiables las estadísticas chinas? ¿Existen sombras en la asociación estratégica entre China y Rusia? Estos son solo algunos ejemplos de las preguntas que encuentran su respuesta en este libro. Si os habéis quedado con curiosidad, el libro, no muy largo (cada pregunta se contesta en entre 1 y 3 páginas) está editado por Rialp. La traducción del francés corre a cargo de Antonio Rubio Plo.


18 de marzo de 2024

La asombrosa tienda de la señora Yeom (Kim Ho-Yeon)

Hoy vengo con una de las lecturas conjuntas de Laky, un libro que prometía mucho y que ha estado totalmente a la altura: La asombrosa tienda de la señora Yeom, de Kim Ho-Yeon, que Duomo publicó en febrero.


La señora Yeom es propietaria de una tienda 24 horas en un barrio de Seúl. La competencia es fuerte y las ventas no pasan por su mejor momento, pero aun así la señora Yeom tiene que contratar a alguien para el turno de noche, pues ella, que ronda los 70 años, ya está mayor para estar en danza y sin dormir. Y entonces se le ocurre contratar a Dokgo, un indigente que vive en la calle y que le prestó su ayuda un día en la estación de Seúl.

Al principio sus compañeros en la tienda se quedan atónitos. ¿Ha puesto la señora Yeom a trabajar en la tienda a un indigente? ¿Cómo se le ocurre? Sin embargo, poco a poco Dokgo, con su presencia de oso, su carácter reservado, su rápida adaptación al nuevo trabajo, que se le da especialmente bien, y su capacidad para escuchar se gana la confianza de sus compañeros.

Dokgo tiene muchas lagunas en la memoria fruto de los años de alcoholismo, que ahora está intentando dejar, por lo que su pasado es un enigma. ¿Quién es Dokgo? ¿Tuvo familia y un trabajo en un pasado no tan remoto? En la lectura poco a poco iremos resolviendo no solo estos enigmas, sino que veremos también las desdichas de otros personajes, con los que para el lector será facilísimo empatizar.


No está siendo mi mejor época para leer, y sin embargo con este libro no me ha costado nada ponerme por las noches. Es una lectura muy tranquila y reconfortante, un libro de esos a los que haces hueco en cualquier momento porque quieres seguir sabiendo cosas de sus personajes.

Por otra parte, me ha encantado conocer un poco más Corea a través de este libro, y también a través de la versión de la traductora, Ainhoa Urquia. No me quiero ni imaginar lo difícil que tiene que ser traducir del coreano, un país con una realidad, un día a día, tan diferentes al nuestro, y sin embargo la versión de Ainhoa lo pone facilísimo, y está escrita con una fluidez que ya querrían para sí muchos escritores de novelas en español. 

Una lectura muy recomendable que no solo se lee en un suspiro, sino que trata temas muy cotidianos con los que todos podemos empatizar: el alcoholismo, las difíciles relaciones entre padres e hijos, la necesidad de tener aspiraciones en la vida o simplemente la amistad y la bondad. Más de una frase te deja pensando...

Por cierto, en Corea este libro ha sido todo un superventas, con más de un millón de ejemplares vendidos. Su fama le precede y será por algo, ¿no? Os invito a descubrirlo.

6 de febrero de 2024

El celador de Olot (Matías Crowder)

Llevo semanas (¡casi meses!) con mis lecturas totalmente paradas, pero solo porque leo una novela detrás de otra por trabajo. No me puedo quejar, pero es verdad que al final se echa de menos leer los libros con los que una tiene más afinidad. Aprovechando un viaje que hice hace poco, quise llevarme para el avión un libro manejable, que pudiera leer rápido y no me exigiera demasiado, y puedo decir que escogí la lectura perfecta: El celador de Olot, de Matías Crowder. 

Es uno de los libros de Sin Ficción, la colección de la editorial Alrevés que recoge los casos más impactantes en materia de true crime de los últimos años en nuestro país. Como ellos mismos se definen: «Una colección de libros escritos a ritmo de novela, sin nada de ficción, que narran los episodios más oscuros de la crónica negra».



 

Este libro, sin embargo, se desmarca de esa premisa de la colección, «sin nada de ficción», puesto que el autor se adentró en el pensamiento del asesino e incorpora en la narración elementos imaginados por él. Y ha tenido que ser así porque el protagonista de este libro nunca ha querido recibir en la cárcel al «periodisticucho», como él llamaba a Matías Crowder. Sin embargo, Crowder se sumergió en los más de diez mil folios de la causa y, como dice Marta Robles en el prólogo, «casi sabe más de Joan Vila que él mismo». Y con todos esos conocimientos escribió este libro.

Joan Vila, que hoy tiene 58 años, era un hombre taciturno, reservado, con pocas habilidades sociales y un carácter inestable y depresivo, alguien que no parecía encontrar su lugar en el mundo. Vivió una adolescencia solitaria y plagada de inseguridades. Con cuarenta y tantos años seguía viviendo con sus padres y no acababa de encontrar su vocación; en el pasado había probado diversas profesiones, había abierto una peluquería que tuvo que cerrar poco después y había emprendido varios estudios, pero no sentía encajar en ningún ambiente. Finalmente encontró una vocación y un sitio en el que sí encajaba: celador en una residencia de ancianos, el geriátrico de Banyoles, en el 2005. Allí sentía que los ancianos lo necesitaban, agradecían sus cuidados, incluso podía poner en práctica su antigua profesión de peluquero (había llegado a regentar una peluquería), arreglando el cabello y las uñas de muchas de las ancianas. Sin embargo, tras unos meses allí se traslada a la residencia La Caritat, en Olot, y el aparente equilibrio que había logrado se rompe. Vuelve su inestabilidad emocional, y su soledad e introversión lo convierten en una persona peligrosa. Entre el 2009 y el 2010, cada vez más desestabilizado, acaba erigiéndose en ángel de la muerte: matará a 11 personas mediante productos cáusticos, cócteles de barbitúricos e inyecciones de insulina. 

Nadie se dio cuenta de que aquel hombre aparentemente amable, que se preciaba de cuidar a todos los ancianos a su cargo, llevaba meses asesinándolos, hasta que al final sus propias pulsiones, cada vez más descontroladas, acabaron por delatarlo.

Si os interesa conocer la historia del asesino más prolífico en España en el s. XXI, os recomiendo muchísimo este libro, que narra la historia de Vila desde su infancia y trata de desentrañar los motivos que llevaron a cometer unos crímenes tan atroces. Y lo que más me ha gustado es que el autor se detiene a narrar quién era cada víctima, cuál era su historia, qué familia tenía... Es necesario dar nombre a las víctimas y que no sean meros accesorios en un libro sensacionalista, y en ese aspecto también me ha gustado el enfoque del libro.

A Joan Vila no se le detectó ningún trastorno que redujera su condena y cumplirá 40 años entre rejas.


Primer libro que leo de la colección «Sin ficción» y me he llevado una impresión buenísima. Ya tengo el siguiente esperando en la estantería: Hágase tu voluntad, el drama de Patricia Aguilar, captada por una secta cuando aún era menor de edad.

Y, por cierto, si alguien de «Sin ficción» o de Alrevés me lee: por favor, por favor, un libro sobre Maje y Salva, los asesinos de Patraix. Con las cartitas que se intercambiaron y la transcripción de aquellos audios bochornosos...


28 de enero de 2024

El último viaje del Valbanera (Carlos González Sosa)

Carlos González Sosa es un escritor nacido en Gran Canaria con varios libros ya en el mercado. Después de tantear el género fantástico, en el que lleva publicadas una trilogía y una bilogía, pasó a centrar sus novelas en algo que le toca más de cerca: diversos hechos históricos canarios. Y ahí es donde encaja la lectura que traigo hoy, El último viaje del Valbanera, que relata un episodio trágico de la dilatada historia de las Canarias.

Corría el año 1919. Después de recoger pasajeros en diferentes puertos españoles, el gran buque correo Valbanera zarpa desde Canarias con destino a Cuba, lleno de emigrantes deseosos de encontrar una vida mejor al otro lado del Atlántico. La novela nos presenta las historias de varios pasajeros, todas ellas inspiradas en personas reales que se embarcaron aquel día. Tras cruzar el océano con tranquilidad y arribar a Santiago de Cuba, el buque siguió hasta La Habana, adonde nunca llegaría, pues naufragó al toparse con un huracán.

Así pues, la novela nos narra dos episodios trágicos: el propio naufragio y la situación que había forzado a tantísimos canarios a emigrar, en parte en busca de una vida mejor y en parte para huir de la guerra de Marruecos. Como el autor cuenta en la novela, en 1919 había más jóvenes canarios repartidos entre Cuba y Venezuela que en las propias islas.

El relato en todo momento se centra en ponerle cara a la emigración; conoceremos a diversos personajes sumidos en la pobreza que solo buscaban una vida mejor para sus familias. Con un toque de ficción, el autor imagina historias de amor, de odio, de celos y de premoniciones que tal vez tuvieran lugar durante el viaje, pero todo desde un tono muy aciago. No puede ser de otra manera, dada la realidad que el libro trata de reflejar.

A mí es quizá lo que menos me ha gustado del libro, ese tono tan funesto. Entiendo que el autor no haya querido hacer concesiones con eso, que no haya pretendido darle a la historia una pátina de romanticismo ni nada, pero eso lo hace una lectura muy triste ya desde las primeras páginas. Algunos pasajeros tienen la sensación de que algo va a salir mal, y esa nube negra acecha durante toda la lectura.

Por otra parte, el autor quiere marcar distancias en todo momento con naufragios más famosos como el del Titanic. Está claro que el Titanic hizo historia por ir cargado de pasajeros ricos y ser un transatlántico a todo lujo, lo que contribuyó a forjar su leyenda. En cambio, el Valbanera era un mero buque lleno de emigrantes cuyo caso apenas se conoce hoy en día, pese a que fallecieron 488 personas, y el autor también quiere señalar la injusticia de esto. Y, sin embargo, hay una historia de amor en el Valbanera, en la que los protagonistas se esconden por los recovecos del barco huyendo de un pretendiente que persigue a la chica y odia al chico, que me recordaban continuamente a la pareja formada por Rose y Jack en la famosa película Titanic.

El estilo del autor es directo y sin florituras, pero en la edición me ha despistado muchísimo que los párrafos normales estén separados por una blanca y los diálogos no, por lo que parece continuamente que estamos ante un cambio de escena. No he entendido esta forma de maquetar el texto. He aquí un ejemplo:


Dicho esto, El último viaje del Valbanera es un libro que se lee rápido, apto para todos los públicos y que narra un episodio de nuestra historia que merece ser recordado. Eso sí, hay que emprenderlo con ánimo, porque las historias que narra, como no podía ser de otra manera, son muy tristes.

 


14 de noviembre de 2023

Cuentos rusos (VV. AA.)

No a todo el mundo le gustan los libros de relatos, pero a mí rotundamente sí. Por un lado te permiten «catar» autores que no habías leído antes y, si la selección está bien escogida, las antologías resultantes pueden ser auténticas joyas. 

En esta recopilación llamada Cuentos rusos, Gadir nos propone obras de Tolstói, Chéjov, Gógol, Pushkin, Dostoievski y Turguéniev. Me ha permitido justo lo que contaba antes: tantear la obra de autores que no conocía y obtener una especie de caleidoscopio de obras rusas que, en mi opinión, están muy bien escogidas.

Las tres preguntas, de Tolstói, está escrito en forma de parábola y narra la historia de un rey que quiere encontrar la respuesta a las que él considera las tres preguntas más importantes en la vida. En esencia, el cuento habla de cómo vivir la vida con la intensidad que merece.

Karma, también de Tolstói, es la versión que hizo el autor ruso de un cuento popular hindú, que refleja las creencias sobre el bien y el mal de los budistas, que, como dice el propio Tolstói, son muy parecidas a las del cristianismo.

Son dos relatos muy agradables y que se leen como una especie de parábolas, pero me dejaron un poco confundida, pues no me esperaba el tema que tratan.

Kashtanka, de Anton Chéjov, es sin duda el relato que más me ha gustado. Está narrado desde el punto de vista de un perro al que le pasan una serie de catastróficas desdichas. Vive con un ebanista, pero un día se extravía y acaba en casa... de un payaso de circo, aunque eso solo se descubre hacia el final del relato, pues todo se narra desde el punto de vista del inocente perrito. Me ha parecido muy original y me ha dejado pensando... He leído que Chéjov tiende a evitar los finales tanto felices como desgraciados, y este desde luego es uno de ellos, que no termina mal pero sí con unas notas melancólicas.

Historia de una anguila, también de Chéjov, habla de unos hombres empeñados en sacar a una anguila del río, pero el animal no tiene ninguna intención de salir de ahí.

La nariz, de Gógol, habla de un barbero que se encuentra una mañana, dentro de la hogaza que se iba a desayunar... ¡una nariz! Y no una nariz cualquiera. La reconoce perfectamente porque es la de uno de sus clientes. A continuación vemos el punto de vista del dueño de la nariz, que está aterrado tras descubrir que en el centro de la cara, en vez de su apéndice nasal, tiene una superficie tan fina y lisa como un blini. Acaba persiguiendo a su propia nariz por toda la ciudad. 

Este cuento también me ha gustado mucho; se suceden situaciones tan absurdas que no puedes dejar de reírte.

—¿A quién le has cortado esa nariz, animal? —empezó a gritar fuera de sí—. ¡Bribón! ¡Borracho! ¡Yo misma te entregaré a la policía! ¡Menudo bandido! A tres personas he oído decir que cuando afeitas tiras de tal modo de las narices que por poco no se desprenden.

El cuento del gallo de oro, de Pushkin, también tiene el aire de un relato oriental, como los dos primeros. Trata de un rey, agobiado por los ataques que sufren sus fronteras, al que le regalan un gallo de oro que le ayudará a protegerlas. Pero una vez conseguido esto, se olvida de las promesas que hizo para lograr la paz...

El cocodrilo, de Dostoievski, es otro relato que roza el absurdo, como el de la nariz. Va de un hombre que va a una galería comercial a ver un cocodrilo que hay expuesto... pero acaba en la tripa de dicho animal. Lo único es que, pasada la tragedia inicial, casi parece que el hombre está muy cómodo ahí dentro...

—¡Está perrdido, ahora va a reventarr porque se ha zampado un funcionario entero! —gritó el dueño.

La pequeña codorniz es un relato muy breve de Turguéniev que me ha parecido de lo más conmovedor y que refleja la afición que tenía su autor por la caza.

De todos, me quedo con La nariz y Kashtanka, son los que más me han calado, pero todos ellos conforman un librito de relatos muy logrado: los hay muy breves, los hay más largos, unos conmovedores, otros alocados, otros con moraleja... pero desde luego todos reflejan muy bien la época en que fueron escritos y te transportan a la Rusia de hace más de cien años.

Tengo que ponerle un pero, eso sí: pese a que las traducciones me han parecido fabulosas, la edición no lo es tanto: a veces se junta un diálogo con el párrafo siguiente, otras veces hay sangrías en medio de una frase, la primera parte de la introducción está copiada dos veces... En realidad son detallitos muy tontos que desmerecen la lectura pero que se habrían podido pulir con una lectura atenta.

¡Ah! Un último detalle: aunque esta recopilación es muy interesante, si os han llamado la atención relatos sueltos, he visto que Gadir vende la mayoría de ellos en distintas ediciones por separado. Como veis, ¡no será por falta de opciones!



1 de octubre de 2023

Echidna (Beatriz Alcaná)

Este libro fue un flechazo por redes sociales. Solo necesité ver la tipografía del sugerente título, la preciosísima imagen y la coletilla de «novela de terror» para que mi curiosidad se viera picada y lo buscara por internet. Para mi sorpresa, no está a la venta. Ganó el V Premio de Novela Corta de Terror «Marta Portal» de Nava y el ayuntamiento de la ciudad imprimió 500 ejemplares, principalmente para bibliotecas y centros culturales. Como no lo encontré en mi red de bibliotecas, su autora tuvo a bien enviarme un ejemplar. ¡Y qué suerte!


Febrero de 1858. El HMS Echidna emprende una expedición científica con el objetivo de localizar el polo sur magnético. A bordo viaja el doctor Terrance Derleth, a quien su vieja amiga lady Augusta Sophia Young, la esposa del gobernador de Tasmania, pide ayuda en una carta al enterarse de que pasarán el invierno en la isla. Su ahijada, Moira Cox, padece unos extraños delirios: está convencida de que unas criaturas ancestrales se comunican con ella desde las profundidades del océano. Junto al doctor Derleth viajan el irreverente teniente Virgil Lockhart y el joven cirujano escocés Graham Doyle. Todos ellos tratarán de velar por la vida de la señorita Cox mientras la verdad se va desvelando poco a poco. Lo que ninguno sospecha es que tal vez sea la propia Moira quien esté tratando de salvar a la tripulación del Echidna de un destino peor que la muerte.


¿Tenéis un par de horitas esta tarde? Pues con eso es suficiente para sumergiros en el mundo que propone Beatriz Alcaná en Echidna, un relato de terror de apenas 60 páginas que no necesita más para desplegar todos sus encantos. Está escrito en forma epistolar, y esas primeras cartas escritas a bordo de un barco por el doctor Derleth me sumergieron en la trama al momento, con un regustillo que casi me recordó a algunos pasajes de Frankenstein. Desde el principio es una lectura desasosegante, que va conduciendo al lector de manera imparable hasta un final tremendamente lovecraftiano y tentacular.


No deja de maravillarme la capacidad que tienen las Parcas para elegir las hebras más retorcidas a la hora de tejer nuestro destino.


Aparte de unos personajes que enseguida te conquistan, lo que más me ha gustado es el estilo de Beatriz Alcaná y la edición que ha hecho el Ayuntamiento de Nava, que no tiene tacha. Beatriz utiliza un lenguaje culto y cuidado, muy acorde a la época en la que se sitúa la acción, pero sin artificios. Su dominio es tal que resulta inevitable preguntarse cuándo se animará a escribir una novela (por cierto, creo que ya está en ello); para cualquier editorial que se fije en ella, Beatriz será una apuesta segura.


Como te dije una vez, es extraña la manera en que algunas personas entran a formar parte de nuestras vidas; unas vidas que hasta entonces les eran ajenas y de las que inesperadamente se convierten en protagonistas.


En este enlace hay una interesante entrevista con la autora, donde se recoge todo lo que ha publicado hasta la fecha (que es mucho más de lo que deja entrever el texto de la solapa). Si os habéis quedado con ganas de más acerca de esta autora, ahí hay un hilo del que tirar. Y termino con dos noticias que he leído estos días por redes:

--> Beatriz acaba de ganar el 27 Premio de Novela Ciudad de Salamanca 2023 con su obra Teseo en llamas, una novela «muy muy gótica», según comentó Beatriz, y que al parecer publicará Ediciones del Viento (¡habrá que estar atentos!).

--> Echidna está disponible para descarga gratuita en Lektu, en este enlace, lo cual es una estupenda noticia porque así este relato tan conseguido podrá llegar a más gente. Si os animáis a leerlo, como veis, ¡ya no tenéis excusa!




9 de septiembre de 2023

Flots (Patrick Senécal)

Cuando me compré este libro tenía ganas de leer algo de terror y que fuera en francés. Esos eran mis únicos requisitos. No recuerdo dónde me enteré de la existencia de esta novela en concreto, pero supongo que miré la puntuación de Goodreads (me fío bastante), ojeé por encima el resumen de la contra y decidí comprarlo. Todo esto fue hace un año, así que ya no recordaba nada de la trama.

Y, desde luego, este es otro de esos libros ideales para empezar sin saber nada de nada. Florence es una niña de 8 años a quien encuentran sola en casa; no hay ni rastro de sus padres y ella no quiere decir dónde están ni si sabe qué ha pasado con ellos. De hecho, se encierra en un mutismo absoluto. Tras esta breve introducción, empezamos a leer su diario, que conforma prácticamente el 90% de la novela. Y se lee tal cual, con el vocabulario propio de una niña pequeña, pero una niña muy avispada e inteligente, que va añadiendo palabras a su diario a medida que se las explica su profesora en clase. Lo cierto es que cuesta un poco meterse en la dinámica, y llega un momento en que yo me preguntaba qué tenía de atractivo saber sobre el día a día de una niña de primaria, con sus peleas en el recreo y sus dinámicas familiares. Pero entonces empiezas a leer entre líneas... y poco a poco salen a la luz los conflictos en el hogar familiar y en el colegio, y, discerniendo entre las frases cándidas que refleja Flo en su diario, el lector empieza a darse cuenta de la terrorífica realidad.

No puedo decir más, porque es mejor ir descubriéndolo poco a poco. Solo digo que me costó entrar, pero llegó un momento en que ya no podía dejar de leer; me enganché de mala manera y llegué a quedarme con la boca abierta en más de una escena. Tiene un regustillo a Stephen King (me parece una historia que fácilmente podría haber salido de su imaginación) y se mueve un poco entre el thriller y el terror, aunque el último tercio es definitivamente más terror que otra cosa. También ha habido momentos en que casi me parecía divertido (yo creo que el autor se lo pasó bomba escribiendo esto) y en muchas escenas me quedaba un regustillo amargo, porque toda la historia tiene un trasfondo triste, y más siendo que hablamos de niños tan pequeños. En cuanto a Flo, se pasa la novela tratando de encontrar a alguien que no traicione su confianza. Como dice la primera frase del libro:

—En el fondo, todo es una cuestión de confianza.


La portada del libro con Flo tocando el piano, como hace en más de una escena.

Desde luego, Patrick Senécal ha sido todo un descubrimiento. Ahora a posteriori veo que es un reconocido escritor canadiense de novelas de terror, de muy variados temas y enfoques. Con solo un vistazo rápido a las redes ya he anotado unas cuantas novelas suyas que me gustaría leer en el futuro. Veo que de momento apenas ha sido traducido al español, así que ahí va un llamamiento a las editoriales de terror españolas: leed Flots y luego me contáis si vale la pena traducirlo o no. :)


6 de agosto de 2023

Novela de ajedrez (Stefan Zweig)

Durante la Segunda Guerra Mundial, en un vapor rumbo Buenos Aires, hay un personaje que concentra todas las miradas: es el campeón mundial de ajedrez, Mirko Czentovič, un hombre rudo e ignorante, pero con una habilidad excepcional para anticipar todos y cada uno de los movimientos de sus oponentes. Cada noche le organizan partidas amistosas con otros pasajeros, y Mirko siempre les gana sin esfuerzo. 

Hasta que, para sorpresa de todos, un pasajero, el enigmático señor B., logra acabar una partida en tablas y dejar a Mirko en evidencia. ¿Quién es ese noble vienes que ha logrado igualarse al campeón mundial? Y sobre todo, ¿dónde ha aprendido a jugar al ajedrez? 




Hace poco cayó entre mis manos El mundo de ayer, de Stefan Zweig, uno de esos libros que es inevitable leer con el corazón encogido (no le hice reseña, pero os lo recomiendo muchísimo si queréis sumergiros en una biografía del autor austríaco, que transcurre desde su infancia en las últimas décadas del s. XIX hasta que se desmembra Europa a las puertas de la Segunda Guerra Mundial). Mucha gente me recomendó seguir descubriendo la obra de Zweig con Novela de ajedrez, y tuve la suerte de que me tocara en la última edición de Masa Crítica de Babelio.

Como quizá ya sabéis, me encanta empezar los libros sin saber nada de la trama. En este caso tenía claro que la novela giraba en torno al ajedrez y me despertó curiosidad: ¿cómo lograría Zweig crear una trama atractiva en torno a este juego de mesa? Pues lo consigue, claro que sí...

El narrador emprende un viaje por mar desde Nueva York rumbo a Buenos Aires y descubre que en el vapor también viaja Czentovič, el que entonces era campeón mundial de ajedrez. Se trata de un hombre rudo y sin formación, pero con una capacidad innata para esta disciplina. Enseguida, uno de los caballeros que viajan en el barco le invita a jugar una partida amistosa de ajedrez y pierde sin remedio. Picado, el hombre quiere repetir la partida una y otra vez, pese a que el campeón le cobra una considerable suma por jugar cada vez.

En una de las partidas, un pasajero al que nadie conoce, el señor B., interrumpe para dar un par de indicaciones y, gracias a su intervención, la partida queda en tablas. Tanto Czentovič como el resto de los presentes se muestran asombrados. ¿Quién es ese hombre a la altura de un campeón mundial? Como el señor B. es austríaco, nuestro narrador (se supone que es el propio Zweig, también austríaco) aprovecha este punto en común para presentarse ante él y lograr averiguar algo acerca de la identidad de este misterioso y humilde jugador de ajedrez.

Al principio pensaba que la novela giraría en torno a la vida y el ascenso al estrellato de Czentovič (y quizá su posterior caída), pero no. Cuando irrumpe en escena el señor B. es cuando la novela da un giro y conocemos qué circunstancias llevaron a este correcto señor a aprender a jugar al ajedrez y a ser capaz de derrotar a un campeón mundial, ¡siendo además que llevaba muchos años sin jugar!

No querría desvelar demasiado de la trama, pero acabaremos conociendo las torturas de la Gestapo —no tanto físicas como mentales— y las estrategias de supervivencia que un hombre tuvo que poner en práctica para sobrevivir al horror. Y veremos también cómo a veces el aislamiento y la soledad son peores para la mente que los castigos físicos.

Aunque Novela de ajedrez no está basada en hechos reales, sí que es verdad que está contada de tal modo que parece que lo narra Zweig a partir de su propia experiencia (si no literal con el viaje en barco y el campeón de ajedrez rudo y huraño, sí con la experiencia de las garras de la Gestapo cerrándose en torno a los que no se adherían a sus posturas). Escribió este breve libro desde el exilio en Brasil y lo envió a su editor poco antes de suicidarse. Y sí, es un libro que en ciertos pasajes transmite melancolía, desesperanza ante la situación mundial, pesimismo por el panorama en Europa, como no podía ser menos con una novela escrita en el exilio.

No nos hicieron nada, solo nos instalaron en la más absoluta nada, porque, como sabemos, ninguna cosa en el mundo produce mayor presión en el alma que la nada.

Este libro, además, me ha servido para conocer la colección «Pequeños placeres» de Ediciones Invisibles. Como la propia editorial dice, se trata de «una selección de novelas cortas de los grandes autores de la literatura, para lectores con poco tiempo». Novela de ajedrez me ha causado una impresión muy grata, pues cumple justo con esa premisa y está editada impecablemente. La traducción me ha parecido muy fluida y la firma Clara Formosa.

Otros títulos de lo más tentadores que figuran en esta colección son La solterona, de Edith Wharton, El brazalete de granates, de Alexandr Kuprín, Relato de un desconocido, de Antón Chejov o Felicidad conyugal de Tolstói. Los tengo ya en mi lista de pendientes y espero leerlos pronto.

18 de julio de 2023

El ritual (Adam Nevill)

Este libro lo tenía todo para gustarme: la trama prometía, lo firma un autor de terror reconocido, la cubierta es de lo más sugerente y me hizo muchísima gracia la frase que acompaña a la imagen de cubierta: «Deberían haberse ido a Las Vegas»:


Además, lo empecé a leer en un viaje a Noruega y me pareció que no podía haber escogido mejor lectura. Una noche estaba en una cabaña del año 1900 perdida en medio de una montaña, en un bosque impenetrable de pinos, y el baño estaba en una caseta desvencijada al otro lado de un prado. Allá que me fui yo a las once y media de la noche, entre la luz grisácea que hay en Noruega a esas horas en pleno julio, pensando que de la espesura de aquel bosque silencioso me iba a salir un bicho como el que se pasea por las páginas de este libro... La mejor ambientación posible, ¿no?

La lectura empezó potente. Cuatro ingleses treintañeros, amigos desde hace quince años, deciden irse de senderismo y acampada por una zona de Suecia bastante septentrional. Sin embargo, dos de ellos no están del todo preparados para una aventura de estas características y enseguida empiezan a mostrar una baja forma física. Ante este imprevisto, el líder del grupo, Hutch, decide improvisar un atajo y adentrarse por un bosque virgen con el que deberían ahorrar algunos días de caminata. Una idea brillante, ¿no? No.

Al poco de adentrarse, descubren un animal muerto, destripado, colgado entre las ramas altas de unos árboles. Los cuatro se quedan desconcertados ante esa visión: no creen que ningún animal haya sido capaz de hacer algo así, de colgar esos restos animales a tanta altura y de esa forma... casi como exhibiéndolo. Pese a este encuentro que los deja confusos y asustados, Hutch decide proseguir por el bosque, que parece que va conduciéndolos hacia la espesura y en dirección contraria a la que realmente tienen que seguir. En pocas horas se encuentran perdidos y con la sensación de que algo extraño acecha en el bosque. Encima, empiezan a surgir roces entre ellos, se echan en cara cosas del pasado y las tensiones van en aumento.


El primer tercio del libro me enganchó mucho; las dinámicas entre los cuatro amigos me gustaron y Nevill describe muy bien el ambiente en el bosque, el musgo gris y verde, la humedad por doquier, esa lluvia inclemente, la hostilidad de un monte que parece que tiende hacia ellos ramas y tocones como si fueran manos que arañan y golpean a los caminantes. Y, desde luego, me metí totalmente en la historia después de haber visto aquellos impenetrables bosques noruegos. En algunos de ellos los pinos crecen tan juntos que forman una maraña imposible de traspasar, así que en ese sentido desde luego me metí en la piel de los cuatro amigos, que quieren avanzar en una determinada dirección y el bosque les cierra el paso.

Sin embargo, llega un momento en que la narración se hace un poco repetitiva; cuando ya parece que todo tiene que terminar, miras el libro y ves que aún te quedan unas 200 páginas, así que es inevitable preguntarse qué se va a sacar Nevill de la manga. Y lo que ocurre es que empieza una segunda parte que me ha parecido una ida de olla total. Casi se podría decir que son dos novelas diferentes y, francamente, el libro se podría haber quedado en la primera mitad y habría sido redondo. Esta segunda parte, en la que los antagonistas son tres adolescentes obsesionados con el black metal, no ha terminado de convencerme; no es que la idea fuera mala, pero me ha parecido muy falta de ritmo, muy repetitiva. Con cien páginas menos se podría haber contado lo mismo.

En definitiva, un libro que empecé con muchas ganas y que para mí va de más a menos, con lo que lo he terminado un poco decepcionada. De momento no me quedan muchas ganas de seguir leyendo a Adam Nevill, aunque no descarto ver la peli de Netflix que hicieron sobre este libro, que al parecer aguanta el ritmo mucho mejor.

¿Habéis visto la película? ¿Os llaman este tipo de libros? A mí el folk horror, que es el género en el que encaja en concreto este libro, no es el que más me gusta, pero tenía grandes esperanzas en esta lectura y no he acertado del todo. Lástima...




9 de julio de 2023

El paso del oso (Giuseppe Festa)

Hoy traigo El paso del oso, el libro que recibí en una de las últimas ediciones de Masa Crítica de Babelio. Es de la editorial Duomo, que ha publicado muchas otras novelas en las que los animales tienen un papel protagonista. Os cuento qué me ha parecido.


Viola es una adolescente apasionada por la naturaleza. Cuando sus padres le dicen que le han conseguido una estancia como voluntaria en el Parque Nacional de los Abruzos como premio por sus buenas notas, Viola no puede mostrarse más entusiasmada. ¡Cinco semanas en plena naturaleza ayudando a la buena marcha del parque! 

Kevin es el otro adolescente que será voluntario en el parque, pero él no se muestra tan entusiasmado. Preferiría estar en la playa con sus amigos y pegado al móvil todo el día, pero sus padres le mandan a la montaña como toque de atención por sus malas notas. Lo último que quiere Kevin es estar varias semanas en un entorno hostil para él, «entre esos pringados». Pero al final no hay forma de evitarlo...

La coordinadora de los voluntarios es Barbara, que acoge a ambos jóvenes bajo su ala y poco a poco les enseña el funcionamiento del parque. Pronto aparece en escena Sandro, el guarda forestal, que conoce los Abruzos y a sus habitantes como la palma de su mano después de décadas en su puesto de trabajo. 

La principal preocupación de Sandro es cuidar a los osos del parque, que ahora parecen más vulnerables que nunca. Un cazador furtivo los está acechando y, por si fuera poco, el nuevo director del parque parece más preocupado por explotar económicamente la zona que por proteger a los animales. Sandro, Barbara, Viola y Kevin tendrán que unir fuerzas para combatir a un enemigo empeñado en llevarse la naturaleza por delante...


Es un libro que me atrapó ya desde las primeras páginas. Los osos se incorporan a la narración como un personaje más, en concreto Oso, que empieza a ser una fuente de preocupación porque se ha acostumbrado demasiado a la presencia de humanos en el parque y ha perdido el miedo. Las descripciones de la naturaleza son magníficas, y además la narración alcanza un buen equilibrio entre pasajes descriptivos, acción, reflexiones, avances en la trama... Se refleja claramente la lucha del bien contra el mal, el amor incondicional por la naturaleza y la necesidad de cuidar ese bien tan preciado que tenemos. Por otra parte, me ha encantado la dinámica entre Viola y Kevin: este al principio es muy reacio a estar entre montañas, ni siquiera ha venido con un calzado adecuado (por otra parte, su padre apenas colgó el móvil para despedirse de él cuando lo dejaron en el refugio) y protesta cuando no encuentra conexión a internet. Viola no puede verlo más en las antípodas de sus gustos. Pero poco a poco se produce un acercamiento entre ellos, que está muy bien reflejado en el libro. Además, en un momento dado la afición de Kevin por los ordenadores se revela utilísima para salvar a los osos, lo que supone todo un chute de autoestima para el muchacho.

El paso del oso se dirige a un público adolescente, y me parece una lectura ideal para los jóvenes ahora en verano (que es cuando transcurre la acción), pero es apto para todo tipo de públicos; yo misma lo he disfrutado como una enana. A mí es que me das un libro que pretenda inculcar el amor por la naturaleza y ponga a animalillos en una posición vulnerable y me faltan lágrimas... De todas formas, tampoco es un libro que idealice a los animales; Giuseppe Festa presenta la naturaleza con sus luces y sus sombras y hay más de un momento difícil, porque no siempre ganan los animales (como pasa en la vida, por otra parte), pero eso lo ha hecho para mí aún más real.

El autor se basó en su propio voluntariado en los Abruzos y en su trabajo como biólogo para escribir esta conseguida novela; además, tiene otras dos publicadas en Duomo, una con águilas como protagonistas y otra con lobos.

Y con esta lectura me he acordado de otro libro que también versa sobre osos y ha publicado Duomo, muy adecuado también para lectores jóvenes y adultos: El último oso, de Hannah Gold. Si vuestros adolescentes se quedan con ganas de más lecturas, esta editorial tiene varias propuestas interesantes en torno a los animales y el amor por la naturaleza.



Agarró con fuerza el pelaje del oso y no consiguió contener la rabia. Todo el trabajo, el sudor, toda una vida dedicada a proteger la naturaleza de las pequeñas mezquindades del ser humano para conseguir que toda una especie sobreviviera, preservándola con amor y mimo, con esfuerzo y celo. Todo en vano, el duro trabajo de muchas personas echado a perder por la estupidez de unos pocos. ¡Bestias pretenciosas que sin un arma no eran nadie, no eran nada!


28 de junio de 2023

Las madres no (Katixa Agirre)

Este libro me llamó la atención por las redes y, fiel a mi costumbre de saber lo menos posible de la trama, solo necesité leer este fragmento de la contra para comprarlo:

Una madre mata a sus gemelos. Otra mujer, la narradora y protagonista de esta historia, está a punto de dar a luz. Es escritora, y se da cuenta de que conoce a la autora del infanticidio. Su obsesión se dispara. Pide una excedencia pero no para criar, sino para crear. Para investigar y escribir sobre la verdad oculta tras el crimen.

Hoy traigo Las madres no, de Katixa Agirre, publicada por Editorial Tránsito.




Me gustan mucho las novelas que exploran el tema de la maternidad (Tenemos que hablar de Kevin, La semilla del diablo o El instinto son algunas que me vienen a la mente). Es algo curioso, porque no creo que sea un tema con el que tengo cuentas pendientes en absoluto, pero es verdad que es un asunto visceral que da para muchas disertaciones y puede tratarse desde muchos puntos de vista, todos ellos apasionantes. Este libro de Katixa Agirre (Vitoria, 1981) se abre con la noticia de una madre que mata a sus mellizos de 10 meses, y por lo tanto a priori trata el tema desde el punto de vista del infanticidio.

La protagonista conoció a Alice en su etapa universitaria. Desde entonces perdieron el contacto, pero se pregunta qué pudo pasar por la mente de aquella mujer, con quien no conectó especialmente, que parecía un poco fría y distante, para ahogar en la bañera a sus hijos aquel jueves de verano. ¿Fue pura maldad? ¿Depresión posparto que culminó en un episodio de psicosis? Nuestra protagonista, que es escritora y también ella acaba de dar a luz, decide que su próxima novela girará en torno a este asunto, y para ello decide aparcar su propia maternidad para explorar la de su antigua amiga.

Como no quise leer mucho de la trama me quedé solo en la madre que mata a sus hijos y que la novela se narra a ritmo de thriller, así que quizá me esperaba una cosa y al final ha sido otra. Sí, se narra el pasado de Alice, su lucha por tener hijos que finalmente vinieron por FIV, lo que pudo ocurrir el atroz día de los asesinatos, así como los meses posteriores y el juicio. Pero el libro es casi más un ensayo sobre la maternidad desde el punto de vista de la narradora. Esta explora las aristas de la maternidad según su propia experiencia, cómo te cambia y dejas de ser la mujer de antes para cuidar de esa personita que te necesita. La pareja pasa a un segundo plano, la vida profesional también, por no mencionar la vida sexual, y si te rebelas de ese camino marcado eres señalada. También habla bastante de cómo conjugar esa nueva faceta como madre con el oficio de escribir. Además, sabremos de madres en la historia que abandonaron a sus hijos, una pequeña historia del infanticidio, notas sobre la depresión posparto... 

Dicho esto, es una lectura que he disfrutado un montón. Aunque no me ha parecido un thriller, me leí de un tirón todos los apuntes que plantea sobre las luces y las sombras de la maternidad, hiladas en una trama que deja en el aire más preguntas que respuestas. Es una lectura breve que en apenas 200 páginas condensa muchísimos temas para la reflexión.

El original se escribió en euskera y lo ha traducido la propia autora.


La madre malvada versus la buena escritora: otra disociación. Una checklist incompleta.

√ La buena escritora se encierra en su cuarto y no abrirá la puerta aunque el niño la aporree. Llore o suplique, la buena escritora resistirá. Usará tapones. Pondrá un pestillo extra. Está escribiendo.

√ La buena escritora contrata niñeras para que estén con el niño mientras ella escribe.

√ La buena escritora usa su propia maternidad como materia prima de su literatura, aunque mientras está escribiendo no pueda ejercer de madre.

√ La buena escritora lee libros sobre la teoría del apego, sobre la fisiología del parto, sobre métodos de crianza en la antigua Grecia. No ve que el niño se ha caído del tobogán porque tiene la cabeza metida en un libro.

√ La buena escritora, cuando coge a su cachorro en brazos por primera vez, en la misma sala de partos, ya está pensando en cómo describir el momento de una manera original.

√ La buena escritora es capaz de comentar Madame Bovary desde una perspectiva de género, explicando por qué el deseo sexual de la mujer y su falta de instinto materno son en realidad dos caras de la misma moneda.

√ La buena escritora ha llegado en ocasiones a envidiar a Emma Bovary, que dejaba a su hija recién nacida con un ama de cría y solo la visitaba algunos domingos, pocos en realidad.

√ La buena escritora se pregunta si sus hijos le perdonarán algún día el hecho de ser tan buena escritora.

√ La buena escritora, en realidad, querría ser un hombre.