¿No es preciosa esta colección de libritos de fantasmas? Son pequeños y finos, apenas 150 páginas, ideales para terminarlos de una sentada en una velada de invierno. La cubierta es preciosa, con una evocadora ilustración gótica y tipografía y detalles en relieve. El nombre de Susan Hill es también garantía de una buena historia de fantasmas, pues Hill es muy buena a la hora de recrear el ambiente que piden este tipo de novelas: una casa aislada en medio de una ciénaga, un paisaje envuelto en brumas, una noche de verano azotada por una tormenta y un sonido extraño en el cercano cementerio… Estos libros me tientan por la promesa que encierran sus páginas, pero debo decir que en esta ocasión la historia no ha estado a la altura.
Dos primos de unos 8 años que apenas habían tenido relación antes, Edward y Leonora, llegan en tren a la casa de su tía Krestel, Iyot House, para pasar el verano. Él es un niño callado y conciliador; ella, una niñita insoportable y malcriada. Aunque tienen varios desencuentros, ambos llegan a forjar una especie de entendimiento que sin embargo no puede llegar a calificarse de amistad.
Una noche, la tía Krestel regala a Leonora una muñeca de porcelana, pues sabe lo mucho que la niña anhela tener una. Sin embargo, al abrir la caja y descubrir que la muñeca en cuestión no se parece en nada a la que ella tenía en mente, Leonora la tira contra la pared y rompe la porcelana sin remedio. A partir de ahí, los hechos se desencadenan.
Si bien la novela consigue crear un clima de misterio, la lectura no la logrado engancharme del todo y el final me ha dejado más bien fría. Me ha parecido que la novela no estaba del todo bien hilada: ¿es Leonora realmente diabólica, como da a entender el episodio del reflejo en el agua, o no es más que una niña mimada e insoportable? ¿Por qué la venganza afecta al afable Edward y por qué, sobre todo, son los niños de las últimas páginas de la novela —que no tienen culpa de nada— los que acaban siendo las auténticas víctimas?
En definitiva, me ha parecido un libro que tenía todos los ingredientes para construir una buena historia (la indudable pluma ágil de la autora, un escenario inglés —que tan evocador resulta siempre—, una inquietante muñeca de porcelana como protagonista, unos lloros infantiles en mitad de la noche…). Sin embargo, a medida que avanza la lectura el misterio se va diluyendo y el final decepciona y parece muy traído por los pelos. Quería completar la colección de estos preciosos libritos, pero después de Dolly creo que me lo pensaré la próxima vez que me tope con uno en los estantes de una charity…
The Small Hand, otro libro de esta misma colección y autora, lo tengo reseñado aquí.
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21 de julio de 2015
4 de febrero de 2012
The Small Hand
El caso es que, aparte del disgusto, La señora De Winter no dejó en mí ninguna huella; todo lo contrario, la autora me pareció una simple advenediza que quería subirse al carro de la popularidad de Rebecca (pero estaba equivocada; Susan Hill tiene una sólida carrera a sus espaldas…).
El caso es que cuando me topé con The Small Hand en la biblioteca, al principio ni reconocí que se trataba de la misma autora. Sin embargo, ya le había echado el ojo hace semanas porque la cubierta es preciosa y además en la biblioteca lo habían incluido en una selección de literatura gótica, así que decidí leer las primeras páginas allí mismo para ver si me convencía, y vaya si lo hizo: me enganchó.
The Small Hand es justamente lo que su subtítulo reza: una historia de fantasmas. Adam Snow es un anticuario de libros especializado en rarezas y en tomos especialmente caros. Vive en Londres y un día, mientras se dirige a visitar a un cliente en Sussex, se pierde y llega a una antigua casa abandonada. Explorando los jardines, vive una experiencia sobrenatural cuando nota cómo la mano de un niño se aferra a la suya. La sensación le parece totalmente real (aunque allí, por supuesto, no hay nadie) y no le da miedo en absoluto. Más adelante esa manita vuelve a visitarle, aunque esta vez sus intenciones no son nada tranquilizadoras. Como resultado de estos encuentros, Snow empieza a sufrir ataques de pánico y a tener tendencias suicidas. Finalmente, su hermano Hugo le pone en la pista correcta y descubre que un misterioso suceso de su infancia está relacionado con la inquietante aparición de «la pequeña mano».
Hill crea en este libro la atmósfera perfecta para una historia de fantasmas: una casa abandonada, un secreto del pasado que poco a poco se desvela, una estancia en un monasterio francés perdido en la montaña, una romántica visión de la profesión de anticuario de libros… La lectura atrapa enseguida y el ritmo está muy conseguido: no es trepidante ni aterrador, pero no puedes dejar de leerlo. La compañía perfecta para un viernes por la noche y además es un libro cortito que puede terminarse de una sentada.
Gracias a este libro, como decía, me he reconciliado con Susan Hill. The Woman in Black ya está en mi lista de libros pendientes, pero, ay, llevo semanas peleando con The Moonstone, de Wilkie Collins. Reseña, espero, en breve.
Título: The Small Hand | Autora: Susan Hill
Fecha inicio: 28.01.2012 | Fecha fin: 29.01.2012
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