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5 de enero de 2022

Tres ratones ciegos (Agatha Christie)

Durante mi adolescencia devoré un montón de libros de Agatha Christie, entre ellos este, Tres ratones ciegos. Y solo recordaba la buena sensación que me dejó y el inicio tremendamente evocador: una parejita abre una casa de huéspedes en un pueblecito de Inglaterra. La mansión es herencia de una tía y lo tiene todo listo para empezar a recibir huéspedes, incluso la impecable ropa de cama también heredada; solo falta que Giles y Molly Davis adquieran un poco de rodaje y soltura para que las cosas empiecen a funcionar. Y justo en sus primeros días, cuando ya han dado la bienvenida a cuatro huéspedes, una tremenda nevada los deja aislados en medio del campo... con un asesino entre ellos. 


Como digo, lo que más me gustó fue la magnífica ambientación, tremendamente evocadora, como solo Agatha Christie sabe conseguir (como veis, esa sensación se me quedó tan grabada en la memoria que la recordaba 25 años después...). Tres ratones ciegos es casi más relato que novela (de hecho, se comercializa junto con otras historias cortas de la autora), pero para mi gusto tiene la longitud perfecta: ni se alarga la trama innecesariamente ni se cuentan historias paralelas de relleno.

Me imagino que todo el mundo conoce ya las novelas de Agatha Christie, pero si queda alguien que no la haya leído y quiera introducirse en su mundo de misteriosos asesinatos en plácidos escenarios ingleses, Tres ratones ciegos puede ser el relato ideal.

Aprovecho para crear la entrada de este libro en mi reto de Agatha Christie, aunque me he saltado el propósito de leerlos en orden cronológico, pues este se escribió en 1950. Pero es que tengo mucho trabajo por delante para completar el reto, así que tengo que empezar a hacer concesiones...


Esta reseña participa en la iniciativa:




Apartado: Islas enigmáticas.
La víctima es XXX (¡no lo pongo aquí porque me parece un spoiler!).

31 de octubre de 2021

El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie)

Otro libro que sumo al reto de Agatha Christie, aunque esta vez no he respetado el orden cronológico y me he saltado unos pocos años con este emblemático libro de 1926: El asesinato de Roger Ackroyd

Y digo emblemático porque marcó un antes y un después en las historias de detectives y fue votada como la mejor novela policíaca jamás escrita. Para saber si es o no una afirmación exagerada había que leer el libro, justo lo acabo de terminar y no sé si es el mejor, pero sí puedo afirmar que Agatha Christie no defrauda y sus tramas nunca te dejan con la sensación de que el autor haya hecho trampa (cosa ya habitual en muchas novelas negras de hoy en día, ¿no os parece?).

El narrador es el doctor James Sheppard, que escribe el libro a modo de memorias sobre un crimen que tuvo lugar en su pueblecito inglés, King's Abbot. Una dama del pueblo, la señora Ferrars, es víctima de extorsión y, cuando ya no puede más, supuestamente se suicida. Su prometido, el acaudalado señor Ackroyd, recibe una carta en la que ella le confiesa el nombre de su chantajista, pero, antes de que llegue a leer el nombre y pueda desvelárselo a nadie, el señor Ackroyd es asesinado y la carta desaparece.

Hércules Poirot, un detective belga recién retirado que se dedica a cultivar calabacines en la casa contigua a la del doctor Sheppard, se involucra en el caso y pone en marcha sus células grises para tratar de encontrar al culpable (en paralelo a la siempre ineficiente —en estos libros— policía).

Siempre digo que soy más de la señorita Marple, pero aquí Poirot me ha gustado mucho, con ese ligero aire de ridiculez, sus ademanes pomposos y su gran concepto de sí mismo. Se agencia al doctor Sheppard como carabina (su apreciado Hastings reside ahora en Argentina) y comienza a hacer pesquisas entre un círculo bastante reducido de personas. Este es el típico caso de «la habitación cerrada»: el crimen se produce en una habitación cerrada, hay un muerto y un número limitado de sospechosos. El libro incluso reproduce un par de planos: el de la casa y el de la habitación en cuestión para que al lector no se le escape detalle. Y con eso tanto lector como detective deben averiguar el quién y el cómo (y el por qué, en última instancia, claro). 

Siempre que publican un listado de libros «imprescindibles» de Agatha Christie aparece este, y estoy muy de acuerdo. Creo que en él nos encontramos a Poirot en su máxima expresión, y la resolución del caso es tan sorprendente que permanecerá indeleble en la memoria del lector. Y es uno de esos libros que no desmerecen con una relectura; al contrario, se saborea mucho más analizando detalles que pasaron desapercibidos la primera vez. No sé si yo llegaré a comprobarlo, porque voy demasiado lenta con el reto de la Christie como para ponerme a releer...


Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Ocurrió en Europa.

Una novela de un escritor/a británico o que transcurra en Gran Bretaña.

¿Qué hay más británico que Agatha Christie narrando un asesinato que ha tenido lugar en un pequeño pueblecito inglés...?

17 de agosto de 2021

Una de minireseñas

No se lo digas a nadie (Harlan Coben) 

El doctor David Beck vivió una terrible pérdida hace ocho años: mataron a su mujer, de la que había sido inseparable desde que ambos tenían 7 años. Él trata de seguir su día a día, pero los recuerdos le pesan y más ahora que se acerca el aniversario de ambos. Pero ocurren dos cosas que ponen su mundo patas arriba: recibe un mensaje de correo electrónico que parece indicar que su mujer podría seguir viva, y desentierran algo importante en el lugar donde la mataron. Para más inri, las sospechas parecen recaer ahora sobre el propio Beck. 

Es un thriller muy bien construido, que me ha tenido tres días mordiéndome las uñas, con uno de los esbirros más terroríficos que me he encontrado últimamente, y con una trama sin trampas. Muy, muy recomendable.

Lo único malo que tengo que decir es que la traducción tiene algunos errores gordos. No digo que el trabajo de la traductora fuera malo, pero sí creo que la editorial tendría que haber hecho una revisión de la traducción más pulida. Lo primero que me llamó la atención fue esta frase, cuando dos personajes hablan de una chica que está de muy buen ver: «Tiene un cuerpo asesino». Tenía toda la pinta de ser un calco, porque la expresión «killer body» en inglés significa «cuerpo de infarto», pero traducido literal killer significa «asesino». Para no pasarme de lista busqué el original (puede consultarse una versión online, mal maquetada e incómoda de leer, pero que usé para confirmar estos fallos). Efectivamente, en inglés decía «She's got a killer body».

Trabajo en el sector de la traducción y tengo un cliente cuyo mantra es «sentido común». Y tiene razón. Si alguien (el traductor, el corrector, el editor, el lector) se encuentra una frase como «tiene un cuerpo asesino», ¿no hay nada que le llame la atención? ¿No se plantearía si el original quería decir otra cosa?

Pensé que era deformación profesional y que sería un fallo puntual, pero no. A medida que avanzaba en la lectura iba encontrando cosas en la trama que de nuevo sonaban raras, y lo peor es que las que detecté me sonaron mal porque impedían la comprensión de la trama. Por ejemplo, en estas frases:

"That's not true. You were her husband. In such cases, the odds of a family member's involvement..."

"Maybe if you didn't waste time with that crap, you would have found her before"

Aquí, con «that crap» se refiere a que la policía perdió demasiado tiempo en investigarlo a él (el marido), como pariente cercano, en lugar de seguir otras pistas fiables. La traducción dice:

—Eso no es verdad. Usted era su marido. En casos como este, las probabilidades de que un miembro de la familia esté involucrado...

—Si no hubiera perdido tanto tiempo con aquel tipejo, quizá la habría encontrado antes...

Aquí no tiene sentido hablar de «aquel tipejo» (que en la lectura hace referencia a un asesino en serie), porque está hablando de la implicación de un miembro de la familia. Aquí consulté el original porque, de nuevo, no sabía qué quería decirme el texto con «aquel tipejo», y me encontré de nuevo con un error de traducción.

Así pues, un tironcillo de orejas a RBA, y espero que en futuras ediciones del libro se revise con más cuidado (la mía es una de bolsillo del 2005). El nombre de la traductora no lo pongo porque no querría que las críticas de mi reseña se cebaran con un nombre en concreto (cuando un libro traducido es producto del trabajo de muchas personas).  


El misterioso señor Brown (Agatha Christie)

Aquí voy con otro libro para el reto de Agatha Christie (el de leer sus novelas por orden cronológico). De momento estoy teniendo poco éxito con el reto porque este es solo el segundo que leo, escrito en 1922, cuando la autora aún estaba buscando su estilo. En este libro se nos presenta a Tommy y Tuppence, un par de amigos veinteañeros (chico y chica) que, recién acabada la Primera Guerra Mundial, se encuentran sin un penique en el bolsillo y con escasez de ofertas en el mercado laboral, por lo que deciden hacerse detectives. Pero en su primer caso se ven envueltos en una historia de espías, con rusos, contraseñas secretas, secuestros y la búsqueda de un misterioso personaje, el «señor Brown» que le da el título a la novela.

No ha sido la lectura de esta autora que más he disfrutado; también es verdad que no me gustan mucho los libros de espías. Por otra parte, la trama avanza demasiado a golpe de casualidades (sobre todo al principio) y si la trama fuera «seria» la pareja protagonista ya habría fallecido en la página 30, porque no miden en absoluto los riesgos. De todas formas, es fácil de leer y las aventuras se suceden; además, Tommy y Tuppence resultan bastante entrañables y la trama tiene a veces el saborcillo de una comedia romántica. 

En fin, no está mal, pero no me ha parecido tan memorable como otros libros que he leído de la autora. Espero con ganas el siguiente.


25 de julio de 2019

El misterioso caso de Styles (Agatha Christie)

Seguro que muchos de vosotros tenéis entre vuestros recuerdos la lectura de los libros de Agatha Christie en aquellas antiguas ediciones de Molino. Yo me pasaba ratos y ratos leyendo y recuerdo ir a una librería tan vieja que más bien parecía una tienda de antigüedades, con estanterías desde el techo hasta el suelo y atendido por dos señoras mayores, hermanas, altas y delgadas como juncos, muy arrugaditas, cuya sola presencia añadía encanto a aquel lugar. Lástima que cerraron la librería hace muchos años (allá por 1990, así que yo tendría 12 o 13 años, imaginaos...), pero si inventaran los viajes en el tiempo creo que ese sería uno de los primeros lugares que visitaría.

En verano suelo reencontrarme con los libros de Agatha Christie porque vuelvo a la casa de mi infancia y los veo en mis estanterías, y sin embargo hace muchísimo tiempo que no leo uno (de hecho, calculo que al menos diez años, porque no tengo ninguno reseñado en el blog). Este año coincidió que vi un reto en el blog de las Inquilinas de Netherfield, en el que se han propuesto leer todos los libros de esta autora en orden cronológico. Y como llevaba tiempo rumiándolo, ¡he decidido unirme al reto! He creado una pestaña ahí arriba para ir registrando mis avances y os cuento que ya me he leído el primer libro de la lista, escrito hace más de cien años pero al que apenas se le nota el paso del tiempo.

El misterioso caso de Styles se sitúa en una casa de campo de Essex, donde vive una anciana millonaria, la señora Inglethorp. Lo que en un principio parece un ataque al corazón resulta ser un envenenamiento por estricnina, y de repente todos los habitantes de la casa parecen tener motivos para asesinar a la anciana. En la casa casualmente se alojaba Hastings, que se encuentra en el pueblo con su viejo amigo Hércules Poirot, a quien se pide que investigue el caso. Y así se nos presenta la primera novela con Hércules Poirot y su fiel Hastings como protagonistas.

La verdad es que, para ser su primera novela, la he encontrado muy bien planteada y muy bien resuelta, con un montón de pistas falsas que te hacen sospechar de todo el mundo. Incluso reproduce los típicos mapas de habitaciones y fragmentos escritos a mano que contribuyen a presentar un misterio más completo. Para mi gusto el final se ha alargado un poco, con vueltas y más vueltas que llevaban a sospechar de unos y de otros, pero en general mi impresión es que es un libro al más puro estilo Christie que puede gustar a todo el mundo.

Este libro lo saqué de la biblioteca de la ciudad en la que viví de pequeña. Tuvieron que ir a buscarlo a los depósitos porque ya han retirado todos los libros de Agatha Christie de los estantes principales. La bibliotecaria me dijo que ocupaban mucho espacio (al fin y al cabo, es fácil que tuvieran cuarenta ejemplares diferentes) y que la gente ya no los pedía porque ahora lo que se lleva es la novela negra más actual. Me dio una pena... De hecho, en la foto he querido incluir la tarjeta antigua de préstamos en la que puede verse que el libro se sacó una vez cada dos o tres años... ¿No es triste ver que un clasicazo como este no ha vivido una trayectoria más popular?

Por cierto, la bibliotecaria incluso se disculpó porque el libro tenía las hojas más bien amarillentas, pero le dije que al contrario, eso no hacía sino añadirle encanto. Es cierto que hoy en día se están reeditando los libros de la Christie y seguro que se pulen muchos de los errorcillos que contienen las versiones de Molino, pero yo de momento me resisto a leer ninguna otra edición.

¡Ah! Os dejo un par de pequeñas curiosidades sobre este libro: Christie y su primer marido, Archie, llamaron Styles a su primera casa en recuerdo de este libro, que lanzaría su carrera literaria. Y cuando la editorial Penguin Books lanzó su primera colección de diez libros en 1935, este fue uno de ellos.

En fin, que doy por inaugurado el reto de Agatha Christie. Lo cojo con muchas ganas, ¡pero a saber cuándo seré capaz de terminarlo!

6 de febrero de 2016

Mistery in White

El otro día le iba contando a mi hija el argumento del libro que me estaba leyendo: un tren sale de la estación londinense de Euston el día de Nochebuena en dirección al norte del país. Por el camino, cae una tremenda nevada y el tren se queda parado en medio de la nada sin poder avanzar... Varios pasajeros deciden buscar una solución y caminan por parajes nevados hasta llegar, agotados, a una casa, completamente vacía pero con el fuego encendido y una cena servida en la mesa. Se diría incluso que un misterioso anfitrión les estaba esperando.

«Eso es muy tú... ¡y encima en un libro!», fue lo que me contestó mi hija. Y sí, yo no podía estar más de acuerdo. El argumento era perfecto; la edición, preciosísima y tremendamente evocadora; y, además, ya hacía días que le había echado el ojo a la colección entera en la mesa de lecturas destacadas de Waterstones. No me digáis que no resultaba tentadora:




Así pues, mi alegría fue tremenda cuando un día me encontré justo el libro que más me gustaba de la colección en una charity cerca de mi casa, nuevecito y por 75 peniques. Lo cierto es que quería leerlo en Navidad para disfrutar al máximo el tema del libro y estábamos ya a finales de enero, pero ¡qué demonios! Me lo llevé a casa y lo empecé ese mismo día.

El principio era inmejorable; ambientado allá por los años treinta o cuarenta, en un mismo compartimento de un tren de vapor se reúnen varios personajes de diferentes orígenes y caracteres. El clima no parece muy favorable y, efectivamente, llega un momento en que cae tal nevada que el tren no puede avanzar. Hasta ahí, todo perfecto. Sin embargo, a medida que la trama avanza un poco más y los personajes salen del tren y se refugian en una misteriosa casa, la cosa dejó de fluir: sobre todo, por los diálogos de los personajes, que no resultaban muy interesantes, y porque la trama se desvía constantemente con acciones que resultan de nulo interés. Llega un momento en que te da igual lo que les pase a los protagonistas, no empaticé con ninguno de ellos y, hacia la mitad del libro, la decepción fue tan grande que decidí dejarlo. No suelo dudar a la hora de abandonar novelas que no estoy disfrutando, pero admito que con esta tuve reparos porque quería que me gustara. ¡Por Dios, era el libro perfecto! Pero no, admito que pudo conmigo...

La verdad es que me hacía ilusión pensar que había descubierto toda una serie de autores (los de la foto de arriba) que escribían tramas muy del estilo de Agatha Christie, y me dije: ¿pero cómo no habré oído hablar de ellos antes? Bueno, pues este es el motivo por el que tales autores no alcanzaron la misma popularidad. Christie era toda una maestra a la hora de presentar a los personajes, desarrollar las tramas, ir dando pistas y detalles con cuentagotas y mantener la intriga hasta el final sin que el interés decayera en ningún momento, ¡y presentando tramas perfectamente creíbles! Es precisamente al leer libros que fallan en el intento cuando me doy cuenta de que lo que hacía Agatha Christie no era nada fácil (pese a que una profesora de lengua que tuve afirmara que la suya era literatura de segunda).

Si habéis leído alguno de los de arriba, ¿cuál me recomendáis? A los pocos días encontré en una charity de Portobello otro libro de esta serie por cuatro duros (A Scream in Soho, de John Gordon Brandon), pero, la verdad, decidí no llevármelo a casa ante la duda de si me llevaría una nueva decepción. En su lugar, voy a invertir el dinero en una colección facsímil preciosa de Agatha Christie que he descubierto aquí, publicada por Harper Collins. Esta foto no hace justicia a la edición, que era justo lo que andaba buscando: una colección bonita de los libros de la reina del crimen pero con tintes vintage. Cada uno de los títulos tiene una portada y un diseño distintos (reproducen, de hecho, las de ediciones originales) y son en tapa dura. Recomendadísimos si os gusta esta autora: