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22 de febrero de 2022

Euphoria (Lily King)

Si me hubieran dicho que disfrutaría leyendo una novela sobre antropología, me habría reído. No tengo nada en contra, pero no es un tema que me atraería a priori, por muy novelado que esté. Y esa es la maravilla de mi club de lectura de la biblioteca: que llegas a libros a los que de otro modo ni te hubieras acercado. Sin más dilación, hoy os hablo de Euphoria.


En 1933, la antropóloga Margaret Mead y su marido Reo Fortune estudiaron algunas tribus de Nueva Guinea, donde coincidieron con el también antropólogo Gregory Bateson. En el libro, estos tres antropólogos de la vida real se convierten en Nell, Fen y Bankson, y la autora explora lo que pudo ser la dinámica de trabajo y colaboración que establecieron los tres y también el triángulo amoroso que se formó.  

La novela se abre con la huida precipitada de Nell y Fen de los mumbanyo, una tribu con instintos caníbales con los que peligra su integridad física. Esta es la primera escena del libro, que me pareció impactante; no solo por la imagen del posible bebé, sino por lo que deja entrever esa última frase:

Cuando dejaban a los mumbanyo les arrojaron algo que cabeceó sobre el agua a pocos metros de la popa. Algo de color pardo.

—Otro bebé muerto —dijo Fen.

Ya le había roto las gafas, así que ella no pudo saber si estaba bromeando.

Nell es una antropóloga brillante y ha publicado un libro sobre las tribus de las islas Salomón. Le dieron una beca por aquel trabajo y tanto su marido Fen como ella viven de ese dinero, algo que a menudo despierta los celos del competitivo Fen. Cuando él se entera de que una de las tribus posee una flauta ritual cargada de simbolismo, se empeña en hacerse con ella para conseguir algo de la fama que ya tiene su mujer.

Un poco por casualidad se encuentran ambos con Andrew Bankson, otro antropólogo que lleva un par de años estudiando una tribu en solitario; para entonces, Bankson se siente abrumado por su soledad y por los recuerdos del pasado, y ha estado a punto de suicidarse. Ante este panorama, Bankson se aferra a la pareja, que ya hacía planes para marcharse a estudiar a los aborígenes de Australia, y promete encontrarles una tribu más «mansa» cerca de donde trabaja él para poder seguir en contacto con ambos.

A partir de aquí se alternan las vivencias de los tres con las tribus de Nueva Guinea, la forma tan diferente que tiene cada uno de abordar el estudio antropológico y el triángulo que inevitablemente se forma entre Nell, Fen y Bankson. El libro está narrado desde el punto de vista de Nell y, principalmente, Bankson, que habla de Nell con absoluta adoración. La dinámica que se crea entre ambos (y lo que se adivina del matrimonio de Nell y Fen) me pareció fascinante.

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El larguirucho Bateson, la vivaracha Mead y el guaperas Fortune en una foto de época.

Lily King no necesita parrafadas que describan la selva de Nueva Guinea para transportar allí al lector; bastan un par de pinceladas y el lector se ve allí en pleno poblado tam. Lo mismo con los personajes; es increíble cómo cobran vida bajo la pluma de King, y eso que la relación que había entre ellos tres es muy compleja y difícil de describir. Y luego ese tono, presente en la narración desde el primer momento, que te hace intuir que las cosas no acabaron del todo bien, pero no sabemos cómo... 

Es una lectura diferente, quizá no apta para todos los gustos, pero que a mí me cautivó hasta las últimas páginas y que no dudo en recomendaros. Una puntualización que debo hacer es que, pese a que Lily King parte de tres personas que existieron en la vida real, los hechos que narra en el libro son pura ficción, aunque sin duda la vida de Margaret Mead, la madre de la antropología moderna, fuera igual de fascinante.

Lo leí en inglés y os recomendaría la edición en español, pero resulta que la publica la editorial Malpaso, que tiene a algunos traductores pendientes de cobrar su trabajo, así que mejor no seguir alimentando a esta empresa que edita con tan malas artes, ¿no? Hay más información en el Twitter de MalpasoPagaYa.

(El protagonista de la foto iba a ser el libro, pero al final se lo quedó esa maravilla de tartaleta
de hojaldre y manzana, jejeje, qué se le va a hacer).

31 de octubre de 2021

El asesinato de Roger Ackroyd (Agatha Christie)

Otro libro que sumo al reto de Agatha Christie, aunque esta vez no he respetado el orden cronológico y me he saltado unos pocos años con este emblemático libro de 1926: El asesinato de Roger Ackroyd. 

Y digo emblemático porque marcó un antes y un después en las historias de detectives y fue votada como la mejor novela policíaca jamás escrita. Para saber si es o no una afirmación exagerada había que leer el libro, justo lo acabo de terminar y no sé si es el mejor, pero sí puedo afirmar que Agatha Christie no defrauda y sus tramas nunca te dejan con la sensación de que el autor haya hecho trampa (cosa ya habitual en muchas novelas negras de hoy en día, ¿no os parece?).

El narrador es el doctor James Sheppard, que escribe el libro a modo de memorias sobre un crimen que tuvo lugar en su pueblecito inglés, King's Abbot. Una dama del pueblo, la señora Ferrars, es víctima de extorsión y, cuando ya no puede más, supuestamente se suicida. Su prometido, el acaudalado señor Ackroyd, recibe una carta en la que ella le confiesa el nombre de su chantajista, pero, antes de que llegue a leer el nombre y pueda desvelárselo a nadie, el señor Ackroyd es asesinado y la carta desaparece.

Hércules Poirot, un detective belga recién retirado que se dedica a cultivar calabacines en la casa contigua a la del doctor Sheppard, se involucra en el caso y pone en marcha sus células grises para tratar de encontrar al culpable (en paralelo a la siempre ineficiente —en estos libros— policía).

Siempre digo que soy más de la señorita Marple, pero aquí Poirot me ha gustado mucho, con ese ligero aire de ridiculez, sus ademanes pomposos y su gran concepto de sí mismo. Se agencia al doctor Sheppard como carabina (su apreciado Hastings reside ahora en Argentina) y comienza a hacer pesquisas entre un círculo bastante reducido de personas. Este es el típico caso de «la habitación cerrada»: el crimen se produce en una habitación cerrada, hay un muerto y un número limitado de sospechosos. El libro incluso reproduce un par de planos: el de la casa y el de la habitación en cuestión para que al lector no se le escape detalle. Y con eso tanto lector como detective deben averiguar el quién y el cómo (y el por qué, en última instancia, claro). 

Siempre que publican un listado de libros «imprescindibles» de Agatha Christie aparece este, y estoy muy de acuerdo. Creo que en él nos encontramos a Poirot en su máxima expresión, y la resolución del caso es tan sorprendente que permanecerá indeleble en la memoria del lector. Y es uno de esos libros que no desmerecen con una relectura; al contrario, se saborea mucho más analizando detalles que pasaron desapercibidos la primera vez. No sé si yo llegaré a comprobarlo, porque voy demasiado lenta con el reto de la Christie como para ponerme a releer...


Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Ocurrió en Europa.

Una novela de un escritor/a británico o que transcurra en Gran Bretaña.

¿Qué hay más británico que Agatha Christie narrando un asesinato que ha tenido lugar en un pequeño pueblecito inglés...?

25 de febrero de 2021

To Kill a Mockingbird (Harper Lee)

Acabo de terminar Matar a un ruiseñor y estoy llorando como una magdalena. Si es que los clásicos siempre son apuesta segura cuando uno busca una historia que llegue bien adentro... ¡Y pensar que lo empecé hace veinte años y lo abandoné aburrida a la tercera página!


Ya sabéis que me gusta comenzar a leer los libros sin saber absolutamente nada de la trama, y en esta novela vale especialmente la pena dejarse sorprender por lo que va pasando. Primero, por la voz narradora, la de la inolvidable Scout, una niña de seis años a quien acompañaremos durante dos o tres veranos en sus andanzas por un pueblo de Alabama en la década de 1930 junto con su hermano Jem y su amigo Dill. Por un momento no sabemos muy bien por dónde irá la historia; se intuye la presencia amenazadora de un vecino encerrado en su casa, al que nadie ha visto en años, y poco a poco cobra protagonismo otro personaje: Atticus Finch, el padre de Scout, abogado de profesión. Sin embargo, durante unas cuantas páginas la cosa parece que no va más allá de una colección de momentos vividos durante la infancia de los niños, narrados de una forma especial, eso sí, pues Scout es una niña muy perspicaz, con una manera de ver y contar las cosas que me ha parecido muy graciosa. Sin embargo, poco a poco vamos viendo pinceladas del tema principal de la novela: el abismo que mediaba entre blancos y negros en un estado sureño durante la Gran Depresión. Y es ahí donde de repente cobra relevancia el trabajo como abogado de Atticus Finch. 

Si bien el tema principal de la novela es la desigualdad entre negros y blancos, ofrece muchísimo más: la preciosa relación entre hermanos de Scout y Jem, que tan pronto se dan una buena tunda como se van a casa de la mano; esas interminables tardes de verano que los niños pasan inventándose mil juegos en la calle; el misterio de Boo Radley, un vecino con un pasado oscuro a quien Jem y Scout nunca han visto y que se cierne como una presencia en ocasiones amenazadora y en ocasiones casi amable; Atticus Finch, un hombre viudo que trata de criar a sus hijos libres de prejuicios con la única ayuda de una cocinera negra, por lo que a menudo se las tiene que ver con las miradas ceñudas de la gente del pueblo; y también la evolución de Jem, que poco a poco abandona la infancia y pasa a ser un joven con un gran sentido de la justicia que sufre y se rebela ante las sinrazones que ve a su alrededor.

Uno de los aspectos que más me ha gustado es que, pese a que uno de los temas principales que trata es el racismo (y es un tema duro), todo el libro está contado con la inocencia y alegría de una niña de 6-8 años ajena a un tema como ese, y se entremezcla con el firme sentido de la justicia de un padre cariñoso como Atticus, por lo que el final del libro queda un poso de optimismo y uno ve renovada su fe en el ser humano.

Harper Lee se basó en sus vivencias de la infancia para escribir esta novela, la única que publicó en 50 años. Ella también creció en un pueblo de Alabama; su padre era abogado y tuvo que defender a unos chicos negros acusados de un delito contra un blanco. La figura de Dill está inspirada en Truman Capote, que era vecino de Lee en el pueblecito de Alabama y compañero de juegos, si bien esta relación de amistad entre ambos escritores no acabó del todo bien. Por lo que he leído, Harper Lee ayudó a Truman Capote a documentarse para escribir A sangre fría, visitó el pueblo con él y trabó amistad con los vecinos para obtener más información, cosa que a Capote le estaba costando mucho, y Capote solo la mencionó en la dedicatoria del libro, sin darle el crédito que ella merecía. Esto acabó distanciando a estos amigos de la infancia.

En fin, Matar a un ruiseñor es un clásico de la literatura estadounidense por méritos propios que recibió el Pulitzer en 1961, un libro que evoca los veranos infantiles de juegos interminables al tiempo que hace reflexionar sobre la bondad, la justicia, el perdón, la desigualdad, la naturaleza moral de las personas (¿somos buenos o malos por naturaleza?), los prejuicios... Un clásico que me alegro muchísimo de haber leído y que recomiendo encarecidamente.

Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Todo es posible en América.

En la trama interviene un abogado.

En Matar a un ruiseñor los crímenes y delitos no tienen un protagonismo estricto (sí, pero no... En la primera parte ni aparecen). Sin embargo, he decidido incluir este libro en el reto porque Atticus Finch es el abogado por antonomasia, y su figura ha llegado a estudiarse y ponerse como ejemplo en Facultades de Derecho. Así pues, era ineludible...

18 de enero de 2021

¡Vivir! (Yu Hua)

¿Enero es demasiado pronto para poner libros en la lista de los mejores del año? Porque en este 2021 me he estrenado a lo grande y después de Frankenstein ha llegado ¡Vivir!, una de esas novelas que no te quitas de la cabeza incluso pasados unos días. Y, cuando eso ocurre, significa que el libro es de los que dejan huella y que se va directo a la lista de historias inolvidables.

Empiezo dejando el resumen de la contra:

Después de gastar toda la fortuna de su familia en el juego y en burdeles, el joven Fugui, único heredero de la familia Xu, no tiene otra solución que convertirse en un honesto granjero. Obligado por el Ejército a separarse de su familia, es testigo de los horrores de la Guerra Civil. Años después, tiene que hacer frente a las penurias de la Revolución Cultural. Con un buey como único compañero en sus últimos días, Fugui consigue sobrevivir gracias a su amor por la vida. Esta novela celebra la inalterable voluntad de vivir por encima de las desgracias y los golpes del destino.

Decía que me cuesta quitarme la historia de Fugui de la cabeza, pero lo cierto es que me cayó fatal al principio del libro. Menos mal que él mismo está de acuerdo conmigo y me ahorra buscarle calificativos, pues estas son sus palabras literales en el libro:

Yo de joven era un cabronazo hijo de puta.

Fugui es un joven acomodado y cabeza loca que, debido a su afición al juego y a los burdeles, consigue pulirse la fortuna familiar. Cuesta mucho empatizar con el protagonista que se nos presenta en las primeras páginas. Egoísta, despreocupado, irrespetuoso... un auténtico vivalavirgen. Y, sin embargo, las circunstancias le obligan a madurar y poco a poco, a medida que va avanzando la historia y casi sin darte cuenta, su personaje te conquista.

Lo primero que llama la atención de este libro es la voz narradora, que es la del propio protagonista, Fugui; es cierto que no he leído mucha literatura china, pero esperaba encontrar una historia de emociones contenidas, de silencios, de frases cortas y significados velados. ¡Pero no! Fugui cuenta su historia en primera persona intercalada con todo tipo de exabruptos, e incluso cuando narra hechos dramáticos (porque este libro es un dramón), se las arregla para arrancarte una sonrisa aquí y allá con la forma de contarlo. Y es cuando llegas al final el momento en que el círculo se cierra y te das cuenta de lo acertado que es el título, porque pese a todas las desventuras y vicisitudes que vive Fugui, su voluntad de vivir y seguir adelante es inquebrantable.




Otra cosa digna de mención en este libro es la magnífica traducción de Anne-Hélène Suárez Girard, sinóloga, traductora, profesora y escritora. No me puedo imaginar el esfuerzo que conlleva traducir del chino una obra como esta, llena de expresiones orales y de diálogos espontáneos, y que quede una narración natural y fluida en español, que capture con exactitud la particular voz del protagonista y nos acerque una cultura como la de China, tan ajena a la nuestra. Y justo eso es lo que consigue Anne-Hélène Suárez.

Como digo, me ha gustado muchísimo la historia, me ha parecido muy diferente a lo que suelo leer, y la lectura realmente consigue transportarte a cada una de las experiencias que vive Fugui. Lo que sí tengo que señalar, como decía antes, es que este libro es todo un dramón: la vida de Fugui comienza muy bien, como hijo de un terrateniente, pero su mala cabeza hace que pierdan la fortuna familiar y a partir de ahí todo son penurias. Y, sin embargo, se lee casi casi con una sonrisa en la boca (aunque admito que llegó un momento en que no me podía creer que siguieran pasándole calamidades a Fugui). En ¡Vivir! se repite una y otra vez el ciclo de la vida, nacimientos, muertes y más nacimientos, y en paralelo vivimos algunos de los acontecimientos más recientes de la historia de China. Y uno se descubre sufriendo con cada una de las desgracias de Fugui y sonriendo cada vez que a él le ríen los ojos o suelta uno de sus exabruptos, y no podemos sino sentirnos contagiados de esa voluntad de ¡vivir! a pesar de todo. Un libro repleto de sentimientos y más bien breve, porque Yu Hua cuenta todo lo que quiere contar con la sensación de que usa las palabras justas; ni una más, ni una menos.

Solo puedo recomendaros este libro encarecidamente, y ahora me apunto la necesidad absoluta de ver la versión de esta novela que hizo Zhang Yimou en 1994 (un director que ya me conquistó con la maravillosa película El camino a casa):



Esta reseña participa en la iniciativa:



Apartado: Sucedió en Asia, África y Oceanía.
La acción transcurre en Asia o el autor/a de la novela es asiático.

10 de enero de 2021

Frankenstein (Mary Shelley)

En el imaginario popular se conoce como un clásico de la literatura de terror y una obra temprana de ciencia ficción. Sin embargo, para mí es sencillamente una historia inolvidable, tremendamente humana y también infinitamente triste. 

Una especie de científico loco, ebrio por un increíble y revelador descubrimiento que ha hecho tras dos años de duro trabajo, consigue por fin insuflar vida a una criatura que ha creado a partir de restos de cadáveres. Sin embargo, no se plantea las consecuencias de lo que está a punto de hacer y, cuando la criatura se alza ante él, el científico se muestra horripilado y huye dejando sola a su creación.

Una desapacible noche de noviembre contemplé el final de mis esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía, coloqué a mi alrededor los instrumentos que me iban a permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento convulsivo sacudió su cuerpo.

Así, la criatura se encuentra sola en un mundo del que lo desconoce todo, y solo anhela el cariño y la comprensión de los demás. Pero pronto se encuentra con unas gentes que se horrorizan al verlo y, o bien salen huyendo despavoridos, o se lanzan contra él con palos y piedras. La criatura no pierde la esperanza y busca de nuevo el cariño humano, pero con el mismo resultado. Esto hace que la desesperanza anide en él y decida buscar al causante de todos sus sufrimientos, el científico Víctor Frankenstein, para hacerle sufrir en la misma medida en que sufre él.

Soy un malvado porque no soy feliz.

Y así empieza su sed de destrucción, que es quizá la parte del relato que más se ajusta al género de terror. En mi caso, para entonces ya empatizaba totalmente con la criatura y ni en sus peores momentos me puse en su contra como lectora. Y es que todo podría haber sido tan diferente para el pobre monstruo, si solo hubiera encontrado un poco de comprensión...

En fin, esta es la segunda vez que leo este libro y creo que no será la última. Y, por cierto, no recordaba esto de la primera lectura: al pensar en Frankenstein uno evoca a ese ser de cabeza cuadrada y tornillos en el cuello, pero la criatura no tiene nombre en el libro. Frankenstein es su creador. Crucial detalle del que no me acordaba.


Si yo fuera escritora y solo pudiera haber escrito una obra en mi vida, creo que elegiría esta. Me parece un libro increíble de principio a fin, con una premisa absolutamente brillante. ¿Lo habéis leído? ¿Qué os pareció?

Ahora me queda pendiente ver alguna de las adaptaciones al cine, y me gustaría empezar con la peli de la que se ha sacado el fotograma de arriba: la versión de James Whale de 1931, con un impresionante Boris Karloff como protagonista.


Esta reseña participa en la iniciativa:



Apartado: Islas enigmáticas.
El escritor/a ha nacido y/o reside en una isla.

23 de noviembre de 2020

El amante silencioso (Clara Sánchez)

Isabel, una mujer que trabaja en la Asociación de Víctimas Dependientes, recibe una propuesta peculiar que va más allá de sus competencias: debe ir a una región de Kenia, Mombasa, para localizar y rescatar a un joven llamado Ezequiel que ha sido abducido por la Orden Humanitaria, una secta que esconde algo turbio.

Isabel acepta la misión dispuesta a redimir la culpa que le atosiga desde que su hermano, víctima de otra secta, se suicidó sin que ella pudiera ayudarle.

Una vez en Mombasa, a pesar de sentirse embargada por el exotismo que la rodea, Isabel consigue infiltrarse en la orden como un miembro más, pero el líder de la secta, un hombre llamado

Maína, de aparente carácter afable y cordial, sospecha de ella. Parece que consigue leer su pensamiento e Isabel cada vez se siente más angustiada. El día que Ezequiel desaparece, Isabel decide pedir ayuda desesperada. Consigue encontrar el móvil que Maína le había requisado y contactar con Said, un misterioso hombre que siempre aparece en el momento más adecuado, con su moto destartalada y una chancla de cada color. Said le había hecho la promesa de cuidarla y termina convirtiéndose en un gran aliado para Isabel, ya que juntos consiguen descubrir qué se esconde detrás de las intenciones de Maína y de la secta que dirige. 



Este fin de semana he viajado a África de la mano de Clara Sánchez y El amante silencioso. Empecé la lectura con reservas porque esta novela suscita opiniones encontradas en las redes, y ahora que la he terminado puedo entender por qué. La acción arranca en Madrid, en un lujoso piso con cuatro salones y vistas al Retiro. Ezequiel, un niño bien destrozado por una ruptura amorosa, vuela a África y allí es captado por una secta. Sus padres, que viven acomodados en su casoplón del Retiro, contratan a Isabel, una chica con un cierto parecido a la ex de Ezequiel y que ha sufrido una pérdida similar: su hermano también fue captado por una secta, por lo que creen que empatizará con la situación de Ezequiel y se prestará a ayudar.

Efectivamente, Isabel decide volar a África y, una vez allí, desde su «cuartel general» en un exclusivo hotel de lujo, consigue introducirse en la secta. Sin embargo, llevarse a Ezequiel a Madrid es harina de otro costal, puesto que Isabel ve con certeza que la felicidad de ese chico no está en España junto a sus padres, con quienes nunca conectó del todo. De todas formas, Isabel se involucra plenamente en el caso y está dispuesta a llegar hasta el final para hacer que Ezequiel abra los ojos.

Por el camino conocemos Kenia, desde los resorts exclusivos para turistas de Mombasa hasta los poblados kikuyu y masái más aislados de la sabana. El libro transmite bastante bien esa actitud de los blancos cuando llegan a África, que se ponen a repartir monedas entre los nativos y piensan que solo con repartir un puñado de euros pueden volver a la seguridad de sus casas con la conciencia tranquila.

La historia me ha parecido original y en general bien hilada; para mí el problema es que no me ha gustado ninguno de los dos narradores, ni Isabel ni Ezequiel. Él me ha parecido un pan sin sal y no daban ningunas ganas de rescatarle. En cuanto a Isabel, la he visto algo flipada en su papel de detective de segunda, creyéndose más lista que todos los que la rodean. Y lo que reza el subtítulo del libro de «una historia de pasiones en el corazón de África» no lo he visto por ninguna parte, salvo al final y metido con calzador (no me ha gustado nada esa pseudohistoria de amor al final).

Es un libro que me ha tenido muy enganchada todo el fin de semana, pero, como digo, me ha suscitado opiniones encontradas. De todas formas, es una novela que consigue transportar al lector a África, que dibuja paisajes muy evocadores y que hila una historia muy original en la que nadie es como parece. Le daría un 7/10, así que ya veis que esos pequeños peros que he comentado no han sido óbice para disfrutar de la novela.