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20 de enero de 2026

A la vista de todos (Teresa Cardona)

Últimamente no me apetece tanto leer novela negra. ¿No da la sensación a veces de que el mercado ya está saturado? De que todas las tramas y todos los inspectores son iguales, de que ya ninguna historia que leas te puede conquistar... Admito que con este espíritu pedí este libro en Babelio, pero lo escogí por dos motivos: la colección Siruela Policiaca me pareció que era garantía de cosas buenas y me gusta muchísimo el diseño de esta colección, con esa cubierta que contrasta el rojo con el gris.




Y así emprendí esta lectura. Lo primero que tuve en cuenta es el texto de la faja, en el que ponía: «Un nuevo caso para Blecker y Cano», y efectivamente esta es la cuarta novela que escribe Teresa Cardona con una pareja de guardias civiles como protagonistas, pero se puede seguir sin ningún problema aunque no se hayan leído las otras, como era mi caso.

La trama transcurre en San Lorenzo de El Escorial, donde trabajan Karen Blecker —teniente de la Guardia Civil que lleva un par de años en España, después de pasar la mayor parte de su carrera en Alemania trabajando para la Europol— y el brigada Cano, el contrapunto necesario para su jefa, que a veces es demasiado cuadrada y germana y aún está intentando adaptarse a las idiosincrasias de una localidad del interior de España.

Una mañana acuden a un domicilio, donde ha aparecido una mujer muerta. Todo apunta a un robo en el que tal vez la víctima se enfrentó a los intrusos y la cosa acabó mal. Pero no les acaba de cuadrar. Es una mujer sana y deportista. ¿Por qué no salió corriendo al sentirse amenazada? Hay que empezar investigando a Maya, la víctima, y para ello la trama se remonta a su infancia, en un hogar muy rígido donde no recibió el cariño de sus padres. Lo único que contaba eran los resultados, los estudios, ser estricto y eficiente en la vida. Maya creció aislada, sin amigas, con el único cariño de la señora que se ocupaba de la casa. Con el tiempo se casó con Sergio, un arquitecto a quien conoció en la universidad mientras ella hacía Medicina, y tuvieron a su hijo David. Pero él es un chaval con una salud muy delicada y Maya se muda a San Lorenzo de El Escorial para poder ofrecerle una vida lo más tranquila y saludable posible, mientras ella renuncia a sus proyectos profesionales más ambiciosos y trabaja de dermatóloga en una clínica privada.

Ese es el caldo de cultivo de nuestro crimen, aunque el entorno familiar y de amistades se irá desgranando a medida que Blecker y Cano avancen en sus investigaciones (mención especial para Nieves, la madre de Sergio, un personaje que me ha encantado). 

Debo decir que me he visto venir el desenlace desde muy pronto, pero me ha dado igual, porque en cuanto he intuido por dónde iban los tiros he disfrutado de la trama muchísimo más. Me parece una idea poco explotada y que aquí está muy bien hilada, y la autora en ese sentido ha sabido conducir la trama con acierto para explicar la historia sin adelantar nada. Me ha gustado muchísimo.

Por último, esta no es una de esas novelas con giros trepidantes, una trama desenfrenada que no da tregua y la necesidad de dar un golpe de efecto al final de cada capítulo para mantener al lector enganchado (cómo odio eso...). Todo lo contrario, es una novela pausada e introspectiva, que se va construyendo a partir de lo cotidiano y que da espacio para las reflexiones de los investigadores, tanto en torno al caso como en lo que concierne a su vida privada, a menudo con una copa de vino frente al fuego al final de la jornada laboral, y ese me ha parecido otro de los puntos fuertes del libro.

Me quedo con varias cosas: voy a recomendarle este libro a todo el mundo, me ha dejado ganas de seguir leyendo otros libros de la serie y me ha reconciliado con las novelas policiacas. No se puede pedir más, ¿no? :)


8 de agosto de 2025

Una gota de afecto (José María Guelbenzu)

La novela Una gota de afecto está ambientada en una antigua casona familiar en Cantabria, llamada La Luz de Lara. Hasta allí regresa Jaime Herrera, tras seis décadas viviendo en el extranjero por su profesión de ingeniero. Durante todo ese tiempo ha estado completamente desconectado de su familia, tras una ruptura abrupta en su infancia: sus padres comenzaron a enviarlo a internados cuando tenía apenas diez años y se marcharon a América sin volver nunca más. Este abandono dejó en Jaime una herida profunda que aún no ha logrado cerrar.

La casa pasó a manos de su difunta hermana y actualmente vive allí su sobrino Eugenio, un joven músico, junto a su esposa Mercedes y su bebé. Jaime anuncia su llegada apenas unos días antes, mediante un telegrama; tío y sobrino ni siquiera se conocen. A partir de ese momento, se instala en la casona sin fecha de partida. Consciente de su avanzada edad, Jaime comienza a hacer balance de su vida y repasa una y otra vez la historia de varias generaciones de su familia.

La rutina de los jóvenes es tranquila, casi ociosa. Eugenio, con poco más de veinte años, dedica el día a practicar música, mientras Mercedes se centra exclusivamente en el cuidado de su hija. Apenas salen de la casa. Viven de la menguada herencia que recibieron, pero no parecen del todo conscientes de que, con ese estilo de vida —sin ingresos y con cocinera y criada—, los recursos se agotarán pronto.

En un principio, el trato entre tío y sobrinos es cordial y educado. Todo hace pensar que la novela girará en torno a la vida familiar y a las muchas generaciones que habitaron esa casa, marcada por hombres débiles y mujeres fuertes que llevaban la voz cantante. Jaime recuerda con nostalgia aquellos ecos del pasado.


Sin embargo, lo que parecía ser una historia de sagas familiares y memorias del hogar pronto toma un rumbo... inesperado. Jaime resulta ser un hombre egoísta, misántropo, solitario, con una necesidad constante de controlar todo lo que le rodea. Vive anclado en el rencor, probablemente como consecuencia del abandono sufrido en la infancia, y sigue buscando —aunque de forma inconsciente— «una gota de afecto» entre los suyos. No aprueba el modo de vida de sus sobrinos, teme que la casa se deteriore por falta de mantenimiento y comienza a juzgarlos con creciente severidad.

El insomnio lo lleva a deambular por la casa durante la noche, y en ocasiones no puede resistir la tentación de espiar el dormitorio de Eugenio y Mercedes mientras duermen. Estas escenas me resultaron especialmente incómodas, más aún al ver cómo Jaime parece obsesionarse con las mujeres jóvenes, un aspecto inquietante del personaje.

El desenlace me pareció terrible. Es una de esas novelas en las que las mujeres funcionan como simples instrumentos narrativos al servicio del desarrollo del protagonista masculino. Sumado a lo desagradable que me resultó Jaime, terminé con sentimientos muy encontrados. Me sorprendió el giro que toma la trama —esperaba simplemente una novela sobre linajes familiares—, pero no puedo decir que la haya disfrutado, precisamente por la naturaleza tan tóxica del personaje principal y ese final en el que todo salta por los aires.

Me quedo con lo positivo: he descubierto lo que son las casonas de indianos de Cantabria, esas mansiones construidas por españoles que hicieron fortuna en América y regresaron a su tierra natal a finales del siglo XIX o principios del XX.

Por cierto, el 18 de julio, justo cuando estaba leyendo esta novela, José María Guelbenzu falleció en Madrid a los 81 años. Que mi reseña un poco tibia no os impida descubrir otras novelas suyas. Hace unos años leí No acosen al asesino y me pareció una novela policíaca muy lograda, también con una magnífica ambientación en el norte de España.




31 de octubre de 2024

Miedo (Stefan Zweig)

Siempre me ha gustado el tema del adulterio en la literatura. ¡No me digáis que no da para escribir páginas y páginas! Sin embargo, no puedo decir que haya leído mucho al respecto: sí, Anna KareninaRojo y negro, y otros libros más mediocres que no me gustaron nada, como Adulterio de Paulo Coelho. Miedo, de Stefan Zweig, me atrajo en cuanto leí la sinopsis: estaba segura de que lo que Zweig tuviera que contarme respecto a la infidelidad iba a gustarme. ¡Y esa imagen de la cubierta de Hermida Editores! 




La señora Irene Wagner lleva una vida acomodada en Viena. Está felizmente casada desde hace ocho años con un respetable abogado y tiene dos niños pequeños de quienes no se ocupa mucho, pues sus únicas preocupaciones cotidianas son acudir a fiestas de sociedad y satisfacer sus caprichos.

Sin embargo, la señora Wagner también tiene un amante, un pianista de poca alcurnia. Ni siquiera sabe qué hace con él o por qué está engañando a su marido. Todo empezó como un capricho, probablemente fruto del aburrimiento, que apenas está dejando huella en su mullida existencia. El libro empieza justo cuando Irene Wagner sale de casa de su amante después de un encuentro:

Cuando la señora Irene bajó por la escalera de la vivienda de su amante, otra vez la asaltó súbitamente aquel miedo absurdo.

A partir de ahí empieza un relato obsesivo y trepidante: la novia del pianista ha descubierto la relación de ambos y amenaza a la señora Wagner con delatarla ante su marido y romper en añicos la respetabilidad y la vida acomodada que lleva. La vida de Irene es ahora un infierno, y se debate entre la desesperación, la vergüenza y el miedo de perder todo lo que hasta entonces había dado por hecho. De repente, la vida familiar se convierte en el más preciado tesoro, justo cuando ve que está a punto de perderlo... Y cómo se debate Irene entre contarle todo a su marido y librarse de esa espantosa tortura o callárselo todo, pues cree que no va a poder soportar la vergüenza que sentirá al confesar.

Una novela de apenas cien páginas en la que Zweig transmite a la perfección ese miedo cerval que vive su protagonista, un relato que casi puede leerse del tirón porque el lector necesita saber cómo termina la diatriba de la señora Wagner. Lo terminé y ya estaba deseando empezarlo de nuevo, pues es de esas historias que no bastan con leerla una vez, de esas que luego recomiendas a quien quiera escucharte.

La traducción me ha parecido que sonaba perfectamente fluida (y anda que no tiene que ser difícil traducir a Zweig del alemán). La firma Luis Fernando Moreno Claros. Hacia el final del libro se han colado algunas erratas, pero no desmerecen el conjunto.

Por cierto, el final me dejó muy sorprendida y me pareció acertadísimo. Y no cuento más, solo que ha sido una de mis mejores lecturas del año. Ahora estoy deseando leer otro libro que tengo de este autor y que me compré por impulso al ver que iba también del tema de la infidelidad: Ardiente secreto.



El miedo es peor que el castigo, porque este es algo determinado y, por severo que sea, no se puede comparar con el temor que despierta en nosotros lo incierto, una tensión espantosa, que no conoce límite.

19 de julio de 2024

La niña que amaba los elefantes (James Patterson, Ellen Banda-Aaku, Sophia Krevoy)

La editorial Duomo tiene una colección muy interesante de libros con niños y animales como protagonistas, que inciden mucho en la importancia de proteger la fauna, sobre todo de animales en peligro de extinción. He podido leer varios de ellos y todos me gustaron mucho, así que en la última edición de Masa Crítica escogí La niña que amaba los elefantes, otro libro en la misma línea.



Los libros de la foto me entusiasmaron, y sin embargo este... no me ha acabado de llegar de la misma manera. Os cuento.

Lo primero que me llamó la atención es que este libro fuera de James Patterson. Pese a que su fama lo precede, es un autor que no había leído nunca, pero me sonaba porque hace poco terminó la novela que Michael Crichton dejó inacabada a su muerte, Erupción, y se me hizo raro que hubiera escrito este libro juvenil también. Tirando del hilo, me he ido a la web del autor y veo que en lo que llevamos de año James Patterson ¡lleva publicados 12 libros! De ahí deduzco que es el típico autor que se ha labrado un nombre y luego lo usan en diversas portadas para atraer la atención del público, aunque él no haya puesto ni una coma. Mirando un poco por internet, veo que no soy la única que lo piensa...

Otra prueba es que en las dedicatorias solo salen las dos autoras. Patterson no, señal de que no tiene que agradecer nada... porque no lo ha escrito. Por cierto, pequeño tirón de orejas para Duomo, porque no ha incluido en la cubierta a una de las autoras, Sophia Krevoy, aunque el libro original en inglés sí la pone como autora.


Con todo esto ya el libro se me atragantó un poco (eso de «usar» el nombre de otro autor por su popularidad me parecen triquiñuelas baratas del editor original), pero empiezas a leer y te sumerges en esa aldea de Kenia. Jama es una niña de trece años que adora a los animales. Se siente un poco distinta a sus amigas, que ya se han fijado en los chicos del poblado y tienen ilusión por casarse. Jama no, Jama quiere viajar, estudiar, hacer todo lo que hacen los chicos, y por ese motivo empiezan a considerarla «la rara».

Después de la escuela, sin decírselo a nadie, Jama se salta el perímetro de seguridad que le ha puesto su madre y va a un abrevadero donde acude una manada de elefantes. Allí se siente tranquila, puede estar a su aire con sus pensamientos, y además, poco a poco, va entablando amistad con la manada, en especial con Mbegu, una cría de elefante a la que ha visto nacer.

Sin embargo, la manada de elefantes está en peligro debido a los cazadores furtivos. Jama lo siente como un ataque personal y estará dispuesta a todo para proteger a sus amigos...

Este es el resumen del primer tercio del libro y me estaba gustando. Es una historia que te transporta a África, a una aldea masái, y los capítulos cortos y la narración sencilla lo hacen muy adecuado para los lectores más jóvenes. Sin embargo, pasado ese primer tercio me pareció que el tono de la narración cambia, y hay un par de acontecimientos que le dan un toque siniestro y que hacen que ya no sea tan adecuado para niños.

Luego la trama empieza a dar unos giros que no hay quien se los crea (cuando Jama va a Nairobi), y ahí es cuando ya desconecté del todo. No me convenció para nada... Además la trama es bastante irregular, tiene unos cambios de ritmo que no me han parecido muy conseguidos. Hay partes muy adecuadas para un público joven y otras muy trágicas que no recomendaría a los más pequeños. 

¡Ah! Otra cosa: la portada reza «Una conmovedora historia inspirada en hechos reales», pero por mucho que he buscado no he encontrado qué hechos reales son esos. Yo esperaba encontrar la historia de una joven que existió de verdad y ayudó a salvar a una manada de elefantes, pero creo que se refiere a los cazadores furtivos de elefantes en general, pero yo por hechos reales no entiendo eso... Otra triquiñuela de editor.

En definitiva, la historia no me ha convencido del todo y tampoco me ha quedado claro a qué publico objetivo va dirigido este libro. Es demasiado sencillo para lectores adultos, pero el tono es un poco demasiado dramático para los más jóvenes. Tal vez para adolescentes interesados por el cuidado de los elefantes y la vida en Kenia... 

La edición en español es preciosa, eso sí, y la traducción de Marcelo E. Mazzanti capta el tono a la perfección.




14 de noviembre de 2023

Cuentos rusos (VV. AA.)

No a todo el mundo le gustan los libros de relatos, pero a mí rotundamente sí. Por un lado te permiten «catar» autores que no habías leído antes y, si la selección está bien escogida, las antologías resultantes pueden ser auténticas joyas. 

En esta recopilación llamada Cuentos rusos, Gadir nos propone obras de Tolstói, Chéjov, Gógol, Pushkin, Dostoievski y Turguéniev. Me ha permitido justo lo que contaba antes: tantear la obra de autores que no conocía y obtener una especie de caleidoscopio de obras rusas que, en mi opinión, están muy bien escogidas.

Las tres preguntas, de Tolstói, está escrito en forma de parábola y narra la historia de un rey que quiere encontrar la respuesta a las que él considera las tres preguntas más importantes en la vida. En esencia, el cuento habla de cómo vivir la vida con la intensidad que merece.

Karma, también de Tolstói, es la versión que hizo el autor ruso de un cuento popular hindú, que refleja las creencias sobre el bien y el mal de los budistas, que, como dice el propio Tolstói, son muy parecidas a las del cristianismo.

Son dos relatos muy agradables y que se leen como una especie de parábolas, pero me dejaron un poco confundida, pues no me esperaba el tema que tratan.

Kashtanka, de Anton Chéjov, es sin duda el relato que más me ha gustado. Está narrado desde el punto de vista de un perro al que le pasan una serie de catastróficas desdichas. Vive con un ebanista, pero un día se extravía y acaba en casa... de un payaso de circo, aunque eso solo se descubre hacia el final del relato, pues todo se narra desde el punto de vista del inocente perrito. Me ha parecido muy original y me ha dejado pensando... He leído que Chéjov tiende a evitar los finales tanto felices como desgraciados, y este desde luego es uno de ellos, que no termina mal pero sí con unas notas melancólicas.

Historia de una anguila, también de Chéjov, habla de unos hombres empeñados en sacar a una anguila del río, pero el animal no tiene ninguna intención de salir de ahí.

La nariz, de Gógol, habla de un barbero que se encuentra una mañana, dentro de la hogaza que se iba a desayunar... ¡una nariz! Y no una nariz cualquiera. La reconoce perfectamente porque es la de uno de sus clientes. A continuación vemos el punto de vista del dueño de la nariz, que está aterrado tras descubrir que en el centro de la cara, en vez de su apéndice nasal, tiene una superficie tan fina y lisa como un blini. Acaba persiguiendo a su propia nariz por toda la ciudad. 

Este cuento también me ha gustado mucho; se suceden situaciones tan absurdas que no puedes dejar de reírte.

—¿A quién le has cortado esa nariz, animal? —empezó a gritar fuera de sí—. ¡Bribón! ¡Borracho! ¡Yo misma te entregaré a la policía! ¡Menudo bandido! A tres personas he oído decir que cuando afeitas tiras de tal modo de las narices que por poco no se desprenden.

El cuento del gallo de oro, de Pushkin, también tiene el aire de un relato oriental, como los dos primeros. Trata de un rey, agobiado por los ataques que sufren sus fronteras, al que le regalan un gallo de oro que le ayudará a protegerlas. Pero una vez conseguido esto, se olvida de las promesas que hizo para lograr la paz...

El cocodrilo, de Dostoievski, es otro relato que roza el absurdo, como el de la nariz. Va de un hombre que va a una galería comercial a ver un cocodrilo que hay expuesto... pero acaba en la tripa de dicho animal. Lo único es que, pasada la tragedia inicial, casi parece que el hombre está muy cómodo ahí dentro...

—¡Está perrdido, ahora va a reventarr porque se ha zampado un funcionario entero! —gritó el dueño.

La pequeña codorniz es un relato muy breve de Turguéniev que me ha parecido de lo más conmovedor y que refleja la afición que tenía su autor por la caza.

De todos, me quedo con La nariz y Kashtanka, son los que más me han calado, pero todos ellos conforman un librito de relatos muy logrado: los hay muy breves, los hay más largos, unos conmovedores, otros alocados, otros con moraleja... pero desde luego todos reflejan muy bien la época en que fueron escritos y te transportan a la Rusia de hace más de cien años.

Tengo que ponerle un pero, eso sí: pese a que las traducciones me han parecido fabulosas, la edición no lo es tanto: a veces se junta un diálogo con el párrafo siguiente, otras veces hay sangrías en medio de una frase, la primera parte de la introducción está copiada dos veces... En realidad son detallitos muy tontos que desmerecen la lectura pero que se habrían podido pulir con una lectura atenta.

¡Ah! Un último detalle: aunque esta recopilación es muy interesante, si os han llamado la atención relatos sueltos, he visto que Gadir vende la mayoría de ellos en distintas ediciones por separado. Como veis, ¡no será por falta de opciones!



9 de julio de 2023

El paso del oso (Giuseppe Festa)

Hoy traigo El paso del oso, el libro que recibí en una de las últimas ediciones de Masa Crítica de Babelio. Es de la editorial Duomo, que ha publicado muchas otras novelas en las que los animales tienen un papel protagonista. Os cuento qué me ha parecido.


Viola es una adolescente apasionada por la naturaleza. Cuando sus padres le dicen que le han conseguido una estancia como voluntaria en el Parque Nacional de los Abruzos como premio por sus buenas notas, Viola no puede mostrarse más entusiasmada. ¡Cinco semanas en plena naturaleza ayudando a la buena marcha del parque! 

Kevin es el otro adolescente que será voluntario en el parque, pero él no se muestra tan entusiasmado. Preferiría estar en la playa con sus amigos y pegado al móvil todo el día, pero sus padres le mandan a la montaña como toque de atención por sus malas notas. Lo último que quiere Kevin es estar varias semanas en un entorno hostil para él, «entre esos pringados». Pero al final no hay forma de evitarlo...

La coordinadora de los voluntarios es Barbara, que acoge a ambos jóvenes bajo su ala y poco a poco les enseña el funcionamiento del parque. Pronto aparece en escena Sandro, el guarda forestal, que conoce los Abruzos y a sus habitantes como la palma de su mano después de décadas en su puesto de trabajo. 

La principal preocupación de Sandro es cuidar a los osos del parque, que ahora parecen más vulnerables que nunca. Un cazador furtivo los está acechando y, por si fuera poco, el nuevo director del parque parece más preocupado por explotar económicamente la zona que por proteger a los animales. Sandro, Barbara, Viola y Kevin tendrán que unir fuerzas para combatir a un enemigo empeñado en llevarse la naturaleza por delante...


Es un libro que me atrapó ya desde las primeras páginas. Los osos se incorporan a la narración como un personaje más, en concreto Oso, que empieza a ser una fuente de preocupación porque se ha acostumbrado demasiado a la presencia de humanos en el parque y ha perdido el miedo. Las descripciones de la naturaleza son magníficas, y además la narración alcanza un buen equilibrio entre pasajes descriptivos, acción, reflexiones, avances en la trama... Se refleja claramente la lucha del bien contra el mal, el amor incondicional por la naturaleza y la necesidad de cuidar ese bien tan preciado que tenemos. Por otra parte, me ha encantado la dinámica entre Viola y Kevin: este al principio es muy reacio a estar entre montañas, ni siquiera ha venido con un calzado adecuado (por otra parte, su padre apenas colgó el móvil para despedirse de él cuando lo dejaron en el refugio) y protesta cuando no encuentra conexión a internet. Viola no puede verlo más en las antípodas de sus gustos. Pero poco a poco se produce un acercamiento entre ellos, que está muy bien reflejado en el libro. Además, en un momento dado la afición de Kevin por los ordenadores se revela utilísima para salvar a los osos, lo que supone todo un chute de autoestima para el muchacho.

El paso del oso se dirige a un público adolescente, y me parece una lectura ideal para los jóvenes ahora en verano (que es cuando transcurre la acción), pero es apto para todo tipo de públicos; yo misma lo he disfrutado como una enana. A mí es que me das un libro que pretenda inculcar el amor por la naturaleza y ponga a animalillos en una posición vulnerable y me faltan lágrimas... De todas formas, tampoco es un libro que idealice a los animales; Giuseppe Festa presenta la naturaleza con sus luces y sus sombras y hay más de un momento difícil, porque no siempre ganan los animales (como pasa en la vida, por otra parte), pero eso lo ha hecho para mí aún más real.

El autor se basó en su propio voluntariado en los Abruzos y en su trabajo como biólogo para escribir esta conseguida novela; además, tiene otras dos publicadas en Duomo, una con águilas como protagonistas y otra con lobos.

Y con esta lectura me he acordado de otro libro que también versa sobre osos y ha publicado Duomo, muy adecuado también para lectores jóvenes y adultos: El último oso, de Hannah Gold. Si vuestros adolescentes se quedan con ganas de más lecturas, esta editorial tiene varias propuestas interesantes en torno a los animales y el amor por la naturaleza.



Agarró con fuerza el pelaje del oso y no consiguió contener la rabia. Todo el trabajo, el sudor, toda una vida dedicada a proteger la naturaleza de las pequeñas mezquindades del ser humano para conseguir que toda una especie sobreviviera, preservándola con amor y mimo, con esfuerzo y celo. Todo en vano, el duro trabajo de muchas personas echado a perder por la estupidez de unos pocos. ¡Bestias pretenciosas que sin un arma no eran nadie, no eran nada!


8 de enero de 2023

Libre: La tragedia del Atlas (Juan Bolívar)

Me encanta la literatura de viajes, esas novelas que, a través de hechos reales, te transportan a lugares lejanos. Por eso no dudé en solicitar este libro cuando lo vi entre las propuestas de Masa Crítica de Babelio y tuve la suerte de que me tocara.

El caso es que los hechos que narra ya me sonaban: en el 2015, tres espeleólogos españoles tuvieron un accidente mientras ascendían por la garganta de Wandras, en la cordillera del Atlas de Marruecos. Recuerdo ver imágenes durante varios días en los telediarios porque algún problema burocrático impedía llegar hasta ellos y sacarlos de allí. Con esta vaga idea empecé la lectura, que me ha tenido enganchada durante los pocos días que he tardado en devorarlo.



El libro está narrado en primera persona por uno de aquellos espeleólogos, Juan Bolívar, policía nacional que contaba 27 años entonces. De su mano sabremos todo lo que pasó: en una catarata con una cierta complejidad sufrieron un accidente, en una zona sin cobertura móvil y al principio de su ruta. Eso hizo que pasaran tres días hasta que el otro grupo que viajaba con ellos se diera cuenta de que había ocurrido algo y diera la voz de alarma. Sin embargo, ese no fue el fin de su suplicio. Con heridos e incapaces de moverse de donde estaban, tuvieron que esperar una semana sobre la nieve, junto a una cascada atronadora, mientras ahí fuera tenía lugar un embrollo diplomático entre los gobiernos de Marruecos y España. La ayuda que enviaba Marruecos era a todas luces insuficiente porque los gendarmes, pese a su buena voluntad, no tenían experiencia en barrancos tan difíciles; por su parte, los compañeros de los tres espeleólogos estaban junto al barranco, pero su impotencia era inmensa porque no tenían cuerda suficiente para bajar a por ellos. Desde España se movilizaron enseguida varios equipos de rescate, y uno de ellos, pese a llegar hasta un pueblo muy cercano al accidente (camuflados como turistas), no obtuvieron el permiso necesario para iniciar el rescate. La situación de los accidentados tuvo que complicarse mucho para que finalmente Marruecos diera su brazo a torcer y permitiera la ayuda de los equipos españoles.

Me ha sorprendido lo bien contada que está la historia. La tensión narrativa se mantiene desde el principio, pues alterna dos escenarios: por un lado la experiencia de Juan desde el momento mismo del accidente, allá en el fondo del barranco, y por otro el viaje desde que salieron de Granada y la experiencia del resto del grupo, que se había separado de los tres accidentados para seguir una ruta diferente e hizo lo imposible por traerlos de vuelta. Juan Bolívar transmite a la perfección la emoción del inicio del viaje, el pánico del momento del accidente, la incredulidad a medida que avanzaba el «rescate» y la frustración y el agotamiento del final. 

Una lectura que me ha gustado muchísimo, entretenida, emocionante y veraz, que me ha tenido enganchada a sus páginas durante horas. Y también un relato necesario para Bolívar, que es para él tanto una denuncia de aquellos terribles hechos como un homenaje a sus compañeros y toda una terapia para él mismo. Si os gustan los libros de viajes y de aventuras, de verdad, haceos con este.

La magnífica edición es de Ediciones Península.

(Foto publicada en Desnivel.com) El grupo de espeleólogos antes de separarse al comienzo del barranco (el autor es el primero por la derecha; su padre y su hermano también formaban parte del grupo inicial). 


18 de diciembre de 2022

Dagfrid (Agnès Mathieu-Daudé y Olivier Tallec)

A Dagfrid hay muchas cosas que no le gustan, empezando por su nombre. La verdad es que la vida de una niña vikinga no es nada divertida: se peinan las trenzas enrolladas como caracolas sobre las orejas, se ponen vestidos demasiado largos y secan el pescado. Por si fuera poco, pescado es lo único que comen. Pero es que encima las niñas ni siquiera tienen derecho a navegar y a descubrir mundo. Bueno, hasta ahora. Porque Dagfrid ya se ha hartado del pescado seco.

CONOCE A DAGFRID. LA IRREVERENTE, INCONFORMISTA Y DIVERTIDA VIKINGA QUE NO DUDA EN DESAFIAR LAS CONVENCIONES SOCIALES.




Este libro me pareció muy simpático cuando lo vi en la última edición de Masa Crítica Infantiles de Babelio y tuve la suerte de que me tocara. Os cuento mis impresiones.



Dagfrid, una niña vikinga es un librito de 48 páginas pensado para niños de más de 6 años; es una historia sencilla, divertida y con la que aprenderán un poco más sobre los vikingos y sobre todo lo que aporta abrirse a otras culturas.

¿Y de qué va este libro? Pues, muy resumido, nuestra protagonista es obviamente Dagfrid, una niña vikinga que está harta de serlo: solo tienen pescado para comer, deben llevar vestidos superlargos con los que no pueden correr a su antojo y se recogen las trenzas en dos rodetes. Dagfrid se rebela un poco a su manera, pues cuando aprende a coser se hace unos pantalones para ir más cómoda y lleva las trenzas sueltas en lugar de recogidas en caracolas, que no le gustan nada. Pero eso no es suficiente para el carácter fuerte e intrépido de Dagfrid, así que un día decide pedirle ayuda a su hermano para zarpar, poner rumbo a alta mar y descubrir algún lugar interesante.



Y así nuestra protagonista llega a una isla habitada por chicas como ella con sus propias particularidades; por ejemplo, solo tienen cordero para comer en vez de pescado. Pero claro, también están hartas de comer solo cordero, así que al final Dagfrid les enseña a pescar y a construir un barco, y las chicas le enseñan a Dagfrid a tricotar la lana del cordero y a criar corderitos para alimentarse. Toda una aventura para la pequeña Dagfrid, que vuelve a su isla con un montón de cosas nuevas que contarle a su pueblo.

Una historia simpática que replantea los roles de género en una sociedad poco igualitaria, en la que Dagfrid se atreve a salir del camino que había marcado para ella y labrarse su propia aventura. De la mano de Dagfrid, los niños se darán cuenta de que no hay motivo para que no vivan como ellos quieren, tomen sus decisiones y sigan su propio camino.

Lo publica la editorial Flamboyant y lo ha traducido del francés Diego de los Santos. Ah, y por si os gusta y os quedáis con ganas de más, este año que viene publicarán la siguiente aventura de Dagfrid, la niña vikinga.

Una historia muy simpática y con la longitud ideal para leer en el cuento de buenas noches. Por si andáis buscando ideas...



19 de noviembre de 2022

Los días de mercurio (Alexis Ravelo)

En una ciudad de provincias durante la posguerra española, un camarero de pasado oscuro decide chantajear al jefe local de Falange. Lo que no imagina es lo que esa extorsión provocará en un lugar donde todos sospechan de todos y donde la traición y la venganza están a la orden del día. La violencia y la fatalidad se dan la mano en Los días de mercurio, en la que Alexis Ravelo vuelve a mostrarnos lo peor del ser humano en una novela dura, rápida e incómoda que homenajea a autores clásicos del género negro como James M. Cain y Jim Thompson.




Estamos en un pueblo español, del que no tenemos muchos datos (¿cerca de Zaragoza?), en plena posguerra. Pedro se oculta tras un nombre falso y un trabajo de camarero en un bar en el que pasa desapercibido. Vive precariamente en una pensión y deja pasar los días, pues sabe que su estancia allí es solo temporal. Sueña con marchar lejos, fuera de España a ser posible, y empezar una nueva vida. De vez en cuando le asaltan pensamientos con escenas de su pasado en el frente, pero aunque cometió atrocidades apenas tiene remordimientos. 

Su trabajo tras la barra de un bar le permite ser testigo privilegiado de varias escenas entre tres personajes de las que más adelante decide sacar partido: chantajeará a uno de ellos, le sacará los cuartos y con ese dinero saldrá del país. Incluso tiene pensado proponerle a su amante, una joven casada, que huyan juntos.

... habría lo suficiente para conseguir documentación nueva para Pilar y para mí, pagarnos el viaje a Francia o a Italia y cambiar completamente de vida, lejos de este país de mierda, con sus uniformes grises, sus señoras con mantilla y rosario, sus cielos de mercurio en invierno y de fuego en verano.

Sus pocos escrúpulos, su inteligencia y algo de suerte harán que poco a poco vaya encaminando su plan. Si lo consigue o no se desvela ya muy al principio de la trama, pues el libro está narrado en primera persona y Pedro ya nos deja caer dónde está en el momento de contar su historia, aunque no es algo que le reste intriga a la narración.

Conocí a Alexis Ravelo con su magnífica novela La estrategia del pequinés, que por cierto os recomiendo encarecidamente, y cuando salió esta novela en Masa Crítica de Babelio no dudé en solicitarla. Lo cierto es que no es una novedad, pues se publicó en el 2010 en otra editorial, pero ahora Alrevés ha decidido con acierto añadirla a su catálogo. 

Pese a ser una novela breve, Ravelo no necesita más para hacer que sus personajes cobren vida y dibujar tanto su presente como su pasado con unas breves pinceladas. Aunque fue una de sus primeras novelas, ya entonces quedaba patente el estilo rápido y descarnado característico del autor, con abundantes escenas de sexo y violencia. 

Entonces, ¿me ha gustado o no Los días de mercurio? La recomiendo muchísimo si os gustan las novelas negras, porque Ravelo sabe armar sus historias como nadie. El único pero que le pongo es que en esta novela negrísima es muy difícil empatizar con el protagonista. Seguro que tampoco era la intención de su autor, pero es que en más de una escena daban ganas de retorcerle el cuello. Sin embargo, el personaje está magníficamente construido y es un narrador excelente que nos transporta directos a aquellos inciertos días de la posguerra española. En la balanza, pues, prima el sí: me ha gustado esta propuesta de Alexis Ravelo y no dudaría en recomendarla.

Por cierto, en Los días de mercurio hay un pequeño homenaje a aquellas novelas de gánsteres o del Oeste que se vendían por un duro que tan populares fueron hace unas décadas. Termino con una cita del libro que me gustó mucho:

Sobre este escritorio y sobre la mesilla de noche había siempre novelas baratas de misterio, de gánsteres o del Oeste, que un cambista a domicilio me iba renovando cada quince días, con nuevas entregas del comisario Maigret, Perry Mason o los vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía. 

Yo las devoraba por las noches, cuando los rostros de los muertos se me aparecían para ahuyentar el sueño y las preguntas se encadenaban unas con otras para tramar una red en la que me quedaba atrapado. Entonces, aquellas noveluchas me ayudaban a no pensar. Si algo echo de menos es precisamente eso: poder comprar cien páginas de olvido por solo un duro.

 

Esta reseña participa en la iniciativa «Escenarios de novela negra»:



Nivel “LiteTrotamundos": Continente: Europa.

31 de octubre de 2022

La casa de Verges (Marta Fontana)

¿Os apetece una lectura sobre casas encantadas para esta noche de Halloween? ¿Una además que podréis devorar en una tarde, mientras esperáis a que llegue la hora bruja? Pues este es vuestro libro, perfectamente ambientado y que os hará mirar más de una vez inquietos por encima del hombro, porque os advierto que la historia que aquí se narra ocurrió en la realidad...


En este libro breve, de 120 páginas dividido en capítulos cortos, Marta Fontana nos cuenta las experiencias paranormales que vivió su familia durante varios veranos, desde 1977 hasta principios de los noventa, en la casa en la que pasaban las vacaciones (en Verges, un pueblecito de Girona). Al principio los fenómenos empezaron poco a poco; la abuela de la familia, que dormía en el temido tercer piso, se quejaba de ruidos y sensaciones, pero nadie le hacía mucho caso. Hasta que poco a poco todos acabaron viviendo fenómenos de algún tipo: respiraciones agitadas, ruidos de cadenas arrastrándose, empujones, opresión en el pecho (como si tuvieras a alguien encima), nebulosas que avanzan por el pasillo, olores nauseabundos y esa horrible sensación de no estar sola...

La casa de Verges (Foto de Miriam Costa)

El tono del libro está muy conseguido, porque Marta cuenta lo que pasó de forma muy cercana, construyendo la narración a partir de entrevistas que hizo a varias mujeres de su familia que le contaron lo que vivió cada una además de un montón de anécdotas familiares. Lo que narra son episodios puntuales vividos a lo largo de muchos años; al parecer hubo temporadas en las que no ocurría nada, pero esas pocas vivencias fueron suficientes para que los protagonistas huyeran despavoridos hasta la calle más de una vez. Todos coincidían es en que ninguno quería acercarse demasiado a la tercera planta de la casa, pues allí era donde todos tenían siempre una sensación mayor de inquietud (cuando no miedo, directamente).

Después de aquello, el miedo se volvió compañero en los trayectos por los pasillos solitarios. Ya nadie quería subir a solas a la tercera planta...

Desde luego en este libro las experiencias paranormales son las protagonistas, pero destaca por otra cosa: refleja muy bien lo que fueron aquellos veranos vividos en el pueblo, en un caserón enorme en el que se juntaban varias familias, la algarabía, las bromas y carcajadas, ir en bici a coger moras con los amigos y los primos, las jornadas interminables en la playa, las noches viendo las estrellas y las cenas todos juntos con sillas plegables en la acera. Una historia en el fondo muy entrañable en el que las mujeres de la familia son fuertes y tienen un papel protagonista.

Resuena aún en mi cabeza el alboroto, las carcajadas, ¡Pepe!, las groserías y ocurrencias de unos y otros, a ver quién la soltaba y hacía más gorda, ¡Conchi!, el correteo arriba y abajo, los casetes de Julio Iglesias, los Panchos o Dyango reventando el altavoz del radiocasete, ¡Rosita! En un instante la casa se llenaba de vida.

Por supuesto, muchos de los fenómenos se viven primero con mucho escepticismo, pero finalmente los miembros de la familia se rinden ante la evidencia de que eso que recogen sus sentidos no tiene ningún tipo de explicación. Luego sabremos que la casa se erige en pleno casco antiguo del barrio, junto a la iglesia, y con el tiempo sabrían que justo debajo había un camposanto de 800 años de antigüedad. Además, una parte del caserón fue antaño un hospital de pobres, donde la gente no iba a curarse, sino a morir... Esto, unido a la especial sensibilidad que parecen tener las mujeres de esta familia, convirtió a la casa en caldo de cultivo para estos fenómenos paranormales. 

Un último apunte: la casa lleva años deshabitada. Marta y su familia se mostraron muy interesadas en adquirirla, pero no lograron ni siquiera visitarla antes de publicar este libro. Por lo que he visto, un tiempo después Marta sí que logró entrar (no sé si sola o con el equipo de Cuarto Milenio, que también dedicó un reportaje al caso), pero la casa sigue en venta y deshabitada. Anécdota: contaron en Cuarto Milenio que la casa fue okupada una vez y las personas que entraron duraron días. No tardaron en largarse de allí...

Por cierto, la cubierta me parece preciosa y tremendamente evocadora, es diseño de la propia Marta y creo que hace un guiño a una tradición medieval que se celebra cada Semana Santa en el pueblo de Verges: la Danza de la Muerte, en la que cinco esqueletos bailan al son de un tambor, portando una bandera en la que pone «Lo temps es breu» (el tiempo es breve). Un telón de fondo perfecto para esta historia, ¿no os parece?

La Danza de la Muerte.


Una lectura perfecta para Halloween que he disfrutado un montón y que, si os gustan estos temas, os recomiendo encarecidamente.
Llevaba algunos días refiriéndose a malas sensaciones, a presencias nocturnas y percepciones incómodas. Oía voces, sonidos de cadenas, y se quejaba de noches mal dormidas. Tenía la certeza de que algo rondaba en su habitación, aunque para el resto de los familiares solo eran los desvaríos de la edad...

Gracias a Masa Crítica de Babelio y a La Marca Negra Ediciones por el precioso ejemplar.

31 de julio de 2022

Los sueños asequibles de Josefina Jarama (Manuel Guedán)

«¡Qué pocas veces he tenido la razón!».

Desde muy pequeña, Josefina Jarama sueña con una vida mejor y sabe que para llegar hasta ella solo hay una vía, cruda y pragmática: el ascenso social. Este Lazarillo moderno comienza su andadura en una fábrica de juguetes en Ibi, Alicante. Allí es la protegida del jefe y además trabaja junto a su madre, una comunista militante que opera en la clandestinidad y que deberá huir para que no la encarcelen. La protagonista ha de elegir entonces entre su madre o sus sueños en la fábrica, y elige.

Con Josefina y su peripecia, el lector recorre varias décadas de nuestra historia reciente, diversos puntos calientes del «milagro español» y, sobre todo, varias vidas. Animosa, descacharrante y única, Josefina hace realidad un sueño que no se ha propuesto: llegar al corazón. 




En esta sátira que gira en torno al liberalismo y al ascenso social conocemos a Josefina Jarama desde bien jovencita, cuando ya tiene claro que quiere ser alguien en esta vida y para ello tiene que medrar (socialmente, se entiende). Eso hará que deje los estudios y se ponga a trabajar; a lo largo de la novela seguiremos a Josefina por los diferentes trabajos que desempeña en pos del ansiado ascenso (y de su sueño, que es visitar las Torres Gemelas).

Lo más particular de la novela es la voz narradora, la de nuestra protagonista, que nos va contando sus peripecias en una especie de larguísimo monólogo, con una mezcla entre inocencia y cinismo, donde nos confiesa cándidamente lo pelota y trepa que es, y que está dispuesta a cualquier cosa para medrar en el escalafón. La novela se articula en cuatro capítulos, cada uno dedicado a una etapa de la vida de Josefina: el primero se centra en la industria juguetera en el Ibi de la década de los setenta, cuando la empresa Santos Juguetes, donde trabaja su madre, decide fabricar una muñeca que haga la competencia a la Nancy de Famosa. Para ello crean a una muñeca que podría ser la vecina de Nancy, la muñeca humilde que todos podemos tener, y le ponen la cara de Josefina. Así nace Fina, vecina y nuestra protagonista ya cree rozar la gloria con los dedos...

Tanto este primer capítulo como el siguiente, dedicado (atención) a la Ruta del Bakalao, donde Josefina sigue intentando labrarse una carrera laboral de la manera más particular, me parecieron muy divertidos y un repaso excelente a esas dos parcelas de nuestra historia. Luego seguiremos a Fina por el desarrollo bancario de los ochenta y el boom de las pizzas a domicilio de principios de los noventa. Sin embargo, es a partir de ese tercer capítulo, el de los bancos, cuando para mi gusto el libro flojea un poco y debo decir que mi interés decayó en picado, aunque el último capítulo vuelve a remontar. 

Lo mejor del libro, la particular voz narradora de Josefina Jarama, todo un personaje, y el repaso que hace Guedán por la historia de España de los setenta y los ochenta con fina ironía y sentido del humor. Lo peor, que el ritmo decae muchísimo en la mitad del libro, y esos capítulos tan largos con parrafadas inmensas tampoco dan mucha tregua al lector.

En definitiva, una reseña un poco tibia para un libro que tiene momentos muy buenos y momentos reguleros, siempre según mi opinión, claro. De lo que estoy segura es de que Los sueños asequibles de Josefina Jarama es un libro diferente, y ya solo por eso merecería la pena darle una oportunidad, ¿no? 

Aunque nunca había firmado nada oficial, había ensayado mi firma centenares de veces, primero solo el nombre, luego solo el apellido, tal vez las iniciales, para concluir que la única de aquellas puertas con posibilidades de dar a la gloria era «Josefina Jarama», para servirle a usted y al que lo pague. Porque no nos engañemos, y aunque mi alma a veces naufrague en un mar de dudas, esto casi siempre lo he tenido claro: para llegar a lo más alto, para alcanzar la cumbre de toda buena fortuna y no ser flor de un día, antes de mandar hay que obedecer, y mucho.

 


28 de junio de 2022

Cookie y la niña más insoportable del mundo (Konnie Huq)

Cuando Cookie se encuentra con dos entradas para ver a la estrella del pop Aliana Tiny, Suzie Ashby de repente quiere ser su mejor amiga. Pero hay un problemita: ¡Suzie es la niña más INSOPORTABLE del mundo! ¡UF! 

Entonces ¿¡cómo es que Cookie termina enfadándose con sus auténticos amigos, Jake y Keziah, y se hace superamiga de Suzie!? ¿Podrá recuperar su amistad, quitarse de encima a Suzie y salvar el planeta?


Si el primer libro de Cookie se centraba mucho en las ciencias (Cookie y Jake salen en la cubierta con gafas y bata blanca de laboratorio haciendo un experimento), en este segundo libro la cubierta ya nos adelanta algo de información: la trama incide mucho en el medioambiente y en salvar el planeta, como anuncia ese color verde y ese dibujito de conexión con la naturaleza en plena acampada.

A Cookie no le gusta mucho la cantante Aliana Tiny (¿pilláis a quién hace referencia el nombre? Je, je, je, je...), pero cuando le regalan dos de las codiciadísimas entradas para su concierto, de repente una de las niñas más populares de clase, la insoportable Suzie, quiere ser su mejor amiga para poder ir también al concierto. Pero lo peor es que, sin saber muy bien cómo, Cookie acaba dándole (vendiéndole más bien...) una entrada y aliándose con ella, dejando de lado a sus mejores amigos, Keziah y Jake. Cuanto más lo quiere arreglar Cookie, más se aleja de sus verdaderos amigos. 

Menos mal que la señora Edmonds llega a tiempo para arreglar las cosas. Esta profesora del colegio con fama de estricta organiza un Club Forestal al que el grupito de niños se apunta y, aunque al principio no lo parece, servirá para limar asperezas. Por el camino, los niños aprenderán a reciclar plástico, a construir un hotel para insectos o a prepararse la cena en medio del monte. 

De nuevo nos encontramos con una protagonista lista y resuelta, pero también un poco alocada, que no para de meterse en embrollos. Los textos son muy entretenidos y se intercalan con ilustraciones sencillas y muy divertidas que harán partirse de risa a los lectores.


Este libro también habla del FOMO (Fear of Missing Out o miedo a perderse cosas), que tanto sonará a los que tenemos en casa a niños y adolescentes: a veces acabas accediendo a planes que en realidad no te apetecen mucho por miedo a no hacer lo que hacen todos o a perderte algo interesante. Y eso es justo lo que le pasa a Cookie en este libro, aunque al final también aprende a relativizarlo todo y a no querer estar en todas las salsas.

En definitiva, la autora sabe conectar muy bien con los temas que interesan a los lectores más jóvenes, que pasarán un rato bien divertido con los embrollos en los que Cookie acaba metida sin querer. Además, en la línea del libro anterior, la autora va aportando datos aquí y allá para que los niños aprendan mientras se entretienen. ¡Muy recomendable para las tardes de verano que se avecinan!



¡Gracias a Masa Crítica de Babelio y a Pijama Books por el ejemplar!

8 de enero de 2022

Plañido (Sofía Guardiola)

Plañido, la primera novela de Sofía Guardiola, nos sitúa en un pueblecito de la España vaciada y nos cuenta la historia de Teresa, una mujer de cuarenta y tantos años que es de las pocas de su generación que decidieron no marchar a la ciudad y que vive sola en la casa de sus padres, ya fallecidos. En esa casa trabaja de peluquera y atiende a sus pocos clientes, vende mermelada de las cerezas de su jardín y saca las sillas de plástico a las puertas de casa (las que se ven en la bonita cubierta) para charlar con las vecinas. Su vida discurre de esta manera solitaria hasta que una amiga, de esas que marcharon a la ciudad y llevaban años sin volver, acude a su puerta con un encargo insólito: ¿aceptaría hacer de plañidera en el entierro de su padre? La vida de Teresa dará un giro ante esta nueva e inesperada profesión ancestral.

Es una lectura breve y de narración sencilla que nos transporta directamente al pueblo de la infancia, el de las costumbres reposadas, donde se va a casa del vecino y no se espera en el umbral a que te invite a entrar, donde en un entierro siempre sabes que acudirán al menos los vecinos de las casas contiguas. Veremos las sensaciones de la protagonista ante aquellos que se fueron a la ciudad para no volver (que ella ve como traidores), ante sus tardes de soledad, el paso inexorable del tiempo (que ya le pesa sobre los hombros pese a tener cuarenta y pocos años), las sensaciones del amor adolescente idealizado frente a un amor maduro, el saber decir adiós a los lastres del pasado, la prostitución del dolor («¿es lícito que me paguen por llorar en el entierro de un amigo?»)... 

Inevitablemente, el libro gira mucho en torno a la muerte y son reflexiones muy interesantes, aunque para mi gusto en la narración prima demasiado ese tono funesto. Durante la lectura calculé que tengo exactamente la edad de la protagonista y no me vi reflejada en sus pensamientos para nada, así que no terminé de conectar con Teresa, a quien veo demasiado resentida, rencorosa, juzgando implacable a todo el mundo a su alrededor y con un discurso más cercano a los setenta años que a los cuarenta. Parece orgullosa de haberse quedado en el pueblo y, sin embargo, lo luce más como un motivo de queja que como una decisión con la que está en paz.

Estaba enfadada, resentida. No lloraba, simplemente sentía el ardor del abandono dentro de mí, me rebelaba contra él en silencio, me mordía la lengua cada vez que alguna de aquellas personas volvía y me envenenaba con lo que de ella salía. (...) Me sentía (...) con ganas de cortar todos mis lazos con los habitantes de la ciudad, como si ello fuera a evitarme el dolor de su partida y la tensión de mis músculos causada por tanta ira acumulada.

De hecho, el oficio de plañidera da a Teresa la oportunidad de sacar de dentro una ira que no sabía ni que sentía, un resentimiento en forma de lágrimas que, para su sorpresa, fluye de manera catártica en cada nuevo entierro para el que la contratan, mientras poco a poco va reconciliándose con su presente.

Esta es una edad rara, la primera en la que empiezas a sentir que te falta el tiempo, y que hay cosas que simplemente ya nunca podrás hacer. De pronto no hay futuro ante ti que te permite posponerlo todo con calma, con impunidad, pensando que ya habrá tiempo para eso. Da mucho miedo, la verdad.

Como veis, un libro plagado de reflexiones sobre la soledad, el paso del tiempo y el peso del pasado, con una voz narradora quizá demasiado funesta, con la que yo no he acabado de conectar, pero que sin duda te deja pensando en más de un pasaje.  

Plañido no es solo la primera novela de Sofía Guardiola (que ya ha publicado un poemario, Las niñas salvajes que fuimos), sino que es el libro con el que inicia su andadura la editorial Viento Norte, a quienes deseo toda la suerte del mundo.

Había idealizado mi dolor, porque me sentía alabada y respetada en mi posición de mártir, porque me consideraba importante entre las frases de compasión de mis vecinos a pesar de que mi orgullo me forzara a aborrecerlas: aquello me convertía en la buena de la historia, en la pobre muchacha abandonada a la que todos quieren cuidar, y yo había estado tantos años interpretando aquel papel que no me había dado cuenta de que aquella ni siquiera era yo en realidad. Simplemente me había limitado a transformarme, a ser lo que los demás esperaban para que así me quisieran más.

Puede que incluso por eso me hubiera opuesto con tanta saña a marcharme del pueblo: me gustaba ser de las pocas hijas que se quedaban, lo que debía por fuerza convertirme en alguien mejor que las demás.


Gracias a Masa Crítica de Babelio y a la editorial Viento Norte por el ejemplar.

6 de diciembre de 2021

Jadav planta un bosque (Philippe Zwick Eby)

Lo primero que me llamó la atención de este libro es que está basado en hechos reales: cuenta la historia de Jadav Payeng, un niño que se dedicó a plantar un árbol al día durante 40 años hasta convertir un terreno baldío en toda una reserva forestal en su país, la India. ¿Os imagináis?

Cuando era niño, Jadav vivía en una zona muy árida de la India, una zona que cada año, durante el monzón, sufría terribles inundaciones que arrasaban con todo a su paso, incluidas las escasas pertenencias de la familia de Jadav (por ejemplo, si la familia conseguía ahorrar lo suficiente para comprar una vaca, muchas veces esa vaca se veía arrastrada por las riadas y la perdían).

Y es entonces cuando Jadav hace algo crucial: mira a su alrededor y se pregunta «¿Qué podría hacer yo?». Pregunta a sus profesores y estos le aconsejan que plante bambú para dar sombra a las serpientes de agua que mueren tras las riadas y para que, con sus raíces, sujeten la tierra. La siguiente inundación arrasa con todo, ¡pero las plantitas de bambú que puso Jadav el año anterior han sobrevivido! Se da cuenta de que las plantas van a ser la clave, así que poco a poco va sembrando semillas y plantando ramitas hasta que, pasados muchos años, consigue no solo una jungla, sino un hogar para muchas familias que se mudan allí y también un hábitat para muchos animales salvajes.

Pero no todo serán vino y rosas en esta aventura, pues a veces los vecinos no están de su parte y los animales salvajes interfieren demasiado en el día a día de la comunidad que vive en el bosque. No obstante, pese a todo ello esta es una historia con final feliz que retrata la hazaña increíble que logró una sola persona y tuvo un impacto positivo y directo en su comunidad.



A los niños lo primero que llama la atención de este libro son las llamativas ilustraciones en bonitos colores y la textura gruesa de las hojas. Y otra cosa: las páginas no cuentan la historia sin más, sino que los márgenes incluyen información adicional que pone la historia en contexto y amplía datos interesantes, algo que gustará a los niños con curiosidad insaciable. Además, en muchas páginas sale una pregunta que interpela directamente a los niños y les hace preguntas que les harán reflexionar. Aquí podéis ver una:


Como veis, una propuesta muy completa la que nos trae la editorial Vegueta Infantil: un libro que cuenta una historia entretenida (¡y real!) a los niños, con preciosas ilustraciones, con datos complementarios para que aprendan, y con cuestiones que les harán pensar. Y lo más importante: ojalá sea un cuento que incite a los niños a preguntarse: «¿Qué podría hacer yo?».

Por último, os dejo una foto del auténtico Jadav Payeng, todo un ejemplo del que tenemos que aprender:


Gracias a la editorial Vegueta Infantil y a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar.

17 de octubre de 2021

Verano (Ali Smith)

La escritora escocesa Ali Smith es una de las voces más aclamadas en la literatura del Reino Unido y los críticos destacan especialmente su serie de cuatro novelas, el Cuarteto estacional. En la última edición de Masa Crítica de Babelio opté por pedir Verano, el libro que cierra la serie. Me preguntaba si esto afectaría en algo a la lectura, pues no he leído el resto (novelas que, como se puede imaginar, se llaman Otoño, Invierno y Primavera). 

Y tal vez fue así. No sabía nada del estilo de escritura de Ali Smith, no tenía ni idea sobre la trama de estos libros y no había leído ninguno de los demás que componen la serie. Empecé el libro como a mí me gusta, sin ideas preconcebidas, pero... iba pasando páginas y páginas y no lograba conectar con la lectura. Me ha costado mucho entender el argumento; sí, nos presenta a dos hermanos, Sacha y Robert, y a sus padres separados que viven en casas contiguas, pero todos ellos parecen solo una excusa para hilar temas que le pasan a la autora por la cabeza, pero no es que los hile, sino que los vierte en la narración sin orden ni concierto, sin que parezca llevarte a ningún lado. Es cierto que, por lo que he leído, en este libro importan más las ideas y las críticas a la sociedad actual que la linealidad de la trama, pero me ha resultado una lectura frustrante que no ha llegado a cautivarme. Supongo que cada libro tiene su lector, y desde luego Verano no ha sido para mí.

Algo positivo que puedo decir es que la edición es un gustazo: el tamaño, la cubierta, el papel, la traducción impecable de Magdalena Palmer... Nórdica Libros, por lo que he podido comprobar, mima sus ediciones. Lástima que este libro en concreto no me haya conquistado. Os dejo dos fragmentos escogidos muy al azar para que veáis por dónde van los tiros.



Crac. Dislocación.

Nada. 

Entonces la Víctima pulsa el botón. Hablaré.

Ay.

Robert Greenlaw suelta el suspiro del tirano ancestral que ya lo ha visto todo.

Aburrido.

Apaga el juego antes de que la Víctima pueda salvarse.

Robert casi desea haber ido al colegio.

Se pregunta si su hermana todavía tendrá el tiempo en sus manos, ja, ja.

Se pregunta quién estará abajo.

Robert Greenlaw sale silenciosamente de su habitación y baja la escalera del desván. Luego baja silenciosamente otro tramo de escalera. Cuando llega a la mitad, se sienta con los pies en alto, porque el siguiente peldaño es precisamente el que cruje.

***

Se apoya en la barandilla y contempla la playa.

Pese al sol, el mar está gris.

Intercambia miradas con una gaviota.

Aún queda un buen trecho de invierno, ¿eh?

Eso me temo.

Qué se le va a hacer.

La gaviota, que tiene el pico y las patas de un color amarillo intenso, baja las plumas de las alas y desvía la mirada.

Su pico sobresale como las máscaras que llevaba la gente hace siglos, durante la peste en Venecia.

Piensa en esas mascarillas de algodón de ahora. Parecen insignificantes, hojas muertas, basura al viento, comparadas con las máscaras reales, las que llevan sobre la cara los mentirosos del planeta.

Ocurren toda clase de cosas virulentas.

Se vuelve y mira las fachadas de los edificios.

Un jueves que estuvo hasta tarde en la playa, al mirar ese edificio vio a unas empleadas que lo limpiaban a las once de la noche.

Parecía como si ella tuviese que verlo.

Pero no significaba nada. Pura coincidencia.

Quizá la coincidencia nunca es como queremos que sea. Porque entonces no sería una coincidencia, ¿verdad?

Se da la vuelta y vuelve a mirar el mar.


Gracias a Nórdica Libros y a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar.

11 de agosto de 2021

La isla del tesoro (Robert Louis Stevenson)

¡Yo, ho, ho! ¡Y una botella de ron!

¿Qué mejor para empezar un mes de agosto que leer La isla del tesoro? Siempre he dicho que tengo grandes lagunas con los clásicos y este era uno de esos títulos que me rondaban desde hace tiempo y nunca encontraba el momento de leer. La oportunidad me llegó con la última edición de Masa Crítica de Babelio, donde tuve la suerte de que me tocara este libro.

Y puede sonar a topicazo, pero cuando lo lees te das cuenta de por qué es todo un clásico: publicado en 1883, es una de las novelas de aventuras por excelencia, una historia que ha contribuido a cimentar la mitología que se asocia hoy a las historias de piratas: el cofre de un pirata muerto, tabernas junto al mar donde recalan bucaneros, un pirata con pata de palo y loro al hombro, un mapa del tesoro con una cruz marcada en rojo, piratas que cantan canciones ebrios de ron, la bandera negra con dos tibias y una calavera, el terror de recibir «la marca negra»... Y a eso se suman apariciones fantasmales, traiciones, deserciones y la emocionante búsqueda en pos de un inmenso tesoro escondido. Además, los cortos capítulos contribuyen a darle ritmo a una narración en la que no dejan de suceder cosas y que mantendrá al lector pegado a sus páginas hasta el final.

Como digo, la acción es desenfrenada, y sin embargo los primeros capítulos se toman su tiempo para presentar a los personajes y desarrollar la acción, y me resultaron tremendamente evocadores. Las descripciones de Billy Bones son maravillosas y su caída en decadencia se lee con ansia porque anticipa el viaje que está por venir. Jim Hawkins es el narrador, un joven que lo observa todo con ojos de asombro y que va adquiriendo lecciones de vida en cada una de las aventuras que vive en el barco. Es inevitable para el lector sentir empatía hacia Jim, pues pese a su juventud se comporta como todo un héroe y más de una vez pone en peligro el pellejo ante lo que se va encontrando en la isla. Otro de los personajes maravillosos de este libro, maravilloso en su ambigüedad, es John Silver el Largo, de quien no diré nada para no fastidiar la trama pero que, para mí, se lleva todo el protagonismo en cada una de las escenas en las que aparece.

En el prólogo de la traducción que hizo de esta obra en 1901, Manuel Caballero dice:

La Isla del Tesoro es una narración llana, un romance fácil, un cuento sabroso con un niño por héroe, y que, a pesar de sus peripecias dramáticas y conmovedoras, conserva en todo el discurso del libro una pureza y una sencillez tales que no habrá hogar, por mucha severidad que impere en él, del cual pueda desterrársele con razón.

Hablando de la traducción, la editorial Eneida ha utilizado esta que comento de Manuel Caballero, pero creo entender que le ha dado un buen lavado de cara porque la traducción original se puede consultar por Internet y desde luego no tiene nada que ver con la que yo he leído. En los créditos figura también Lur Sotuela Elorriaga, que supongo habrá sido el editor del texto y el encargado de actualizarlo y de limpiar un poco las expresiones que suenan más pesadas. Si es así, ha hecho un magnífico trabajo. En cualquier caso, os recomiendo encarecidamente la edición de Eneida: transmite el saborcillo de los relatos de aventuras en el mar y al mismo tiempo no se hace pesada de leer ni está trufada de notas al pie. Si queréis aproximaros a este clásico entre los clásicos, la edición de Eneida es ideal. 

En definitiva, La isla del tesoro es todo un clásico de aventuras y una lectura que recomiendo encarecidamente. Un libro para el que, desde luego, no pasan los años.

Con buenos vientos, que estoy seguro de que los tendremos, la travesía será rápida y sin dificultades. Encontraremos el sitio, y después, ah, después, habrá tanto dinero que podremos revolcarnos en él. Viviremos en el mayor de los lujos el resto de nuestros días.


Gracias a Masa Crítica de Babelio y a Eneida Editorial por el ejemplar.

12 de julio de 2021

Qué desastre, Lottie Brooks (Katie Kirby)

Lottie Brooks tiene casi doce años y un montón de problemas: va a empezar en un instituto donde no conoce a nadie, necesita mechas para tener un pelo espectacular, tiene que comprarse un sujetador como todas las demás chicas de secundaria (aunque aún no se ha desarrollado) y, encima, su mejor amiga acaba de mudarse a la otra punta del mundo: ¡qué desastre!

Escrito en forma de diario, Lottie nos contará su vida durante un año, y el resultado es un libro divertidísimo que, además, refleja muy bien las inseguridades de una preadolescente: ¿tendré amigas? ¿Caeré bien? ¿Le gustaré a ese chico? ¿Por qué mis padres son tan pesados? La historia está contada con mucho sentido del humor (yo me he partido de risa en más de una escena), que se ve resaltada por los graciosos dibujos en forma de muñecos de palo. Y no solo eso, sino que entre risa y risa la autora trata temas más delicados para los adolescentes, como el miedo a no encajar, el bullying, las ganas de caer bien a toda costa o lo fácil que es meter la pata con las amistades a esas edades. Y, sobre todo, lo importante que es ser uno mismo y no dejar que los demás te influyan (¡algo tan difícil a estas edades!).


Creo que lo mejor que puedo decir de este libro es que, cuando mi hija lo vio en mi pila de pendientes, se apropió de él y no lo soltó hasta que lo terminó. Y esto es mucho decir, porque a ella no le gusta nada leer y este libro obró el milagro. Son capítulos cortos y divertidos, por lo que no da ninguna pereza ponerse a leer, contados con un lenguaje que engancha y con anécdotas del día a día con las que les resulta fácil identificarse. Algunas páginas reproducen conversaciones de Whatsapp, y una parte de la trama me recordó a Chicas malas, esa película del 2004 que ahora parece que ha vuelto a ponerse de moda. 


Lo recomiendo encarecidamente para niñas a partir de 10 años, y sobre todo a las que van a hacer el cambio de primaria a secundaria, pues les ayudará a darse cuenta de que esas pequeñas inseguridades que sienten son totalmente normales, y desearán tener una amiga como Lottie, una niña con la que es facilísimo identificarse y con la que se partirán de risa con las pequeñas anécdotas que va contando de su día a día.

No puedo terminar la reseña sin destacar el magnífico trabajo del traductor, Jose M López, porque reproduce a la perfección el lenguaje de una preadolescente (me partía con ese «aura patatil»). No creo que haya sido fácil darle voz en español a Lottie y que suene natural, pero de verdad que la traducción está muy conseguida. Por su parte, la edición de Duomo es impecable y entre los magníficos textos, esa cubierta llamativa en tonos pastel y los dibujitos que abundan en el libro, es un regalo ideal para las preadolescentes de la casa y también para adultos que quieran reírse un rato, ponerse en la piel de sus hijos y desconectar un poco con un libro que, como digo, está muy logrado. 

Este libro ha tenido tanto éxito en el Reino Unido que su autora (que también está detrás del blog y el libro de Hurrah for Gin) ya está preparando la segunda parte. Y no es de extrañar, porque Lottie es una protagonista memorable y mi hija ya está deseando leer sus siguientes aventuras (¡y yo también!). Además, os entrarán unas ganas irresistibles de comer Kit-Kat; qué más se puede pedir, jeje...

Gracias a Duomo y a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar.