29 de abril de 2022

El club de lectura para corazones solitarios (Sara Nisha Adams)

Hoy traigo un nuevo libro gracias a Laky y a la lectura conjunta organizada junto a Duomo Ediciones. Y de nuevo ha sido una propuesta que me alegro de no haberme perdido. Os cuento de qué va.


Mukesh acaba de quedarse viudo. Sin Naina está perdido; la echa de menos a todas horas, sin ella se siente viejo y frágil, y ve impotente cómo sus tres hijas lo tratan atentas, pero con condescendencia. Él se aferra a los recuerdos de su esposa, a la que evoca siempre con un libro en la mano. Sin embargo, a Mukesh no le gusta leer y en cierto modo se le escapa qué es lo que su esposa encontraba entre las páginas de un libro.
En aquel momento, se arrepintió de no haberle preguntado de qué iban [sus libros favoritos], qué era lo que tanto le gustaba de ellos, por qué había sentido la necesidad de leer los mismos libros una y otra vez.
Aleisha es una joven con una difícil situación familiar que decide pasar el verano trabajando en la biblioteca. Los libros no le gustan, pero se resigna a pasar allí su jornada laboral intentando pasar desapercibida y evitando las preguntas de los usuarios de la biblioteca. Un día, se encuentra un papelito en una de las mesas de la biblioteca con las siguientes palabras escritas a mano. Le llama tanto la atención que decide guardárselo:

Por si la necesitas:
Matar a un ruiseñor
Rebeca
Cometas en el cielo
La vida de Pi
Orgullo y prejuicio
Mujercitas
Beloved
Un buen partido

Cuando Mukesh decide acercarse un poco a la afición de su mujer, los libros, intentando aferrarse a su recuerdo, acude a la biblioteca donde trabaja Aleisha para que le recomienden un libro. Tras un inicio un poco accidentado, Aleisha decide ir recomendándole a Mukesh los libros de la lista que dejó aquel desconocido en la biblioteca al tiempo que los va leyendo ella misma, y poco a poco nace entre ambos tanto una amistad como el amor por la lectura.

Lo primero que me llamó la atención de este libro cuando Laky habló de él fue el tema de la metaliteratura, es decir: libros que hablan de libros. Creo que nunca había leído algo así y me daba curiosidad cómo se articularía un libro de estas características. ¿Hasta qué punto se cuenta la trama? ¿Se destripa la novela? Lo primero que puedo decir es que la novela se articula por capítulos que llevan el nombre de cada libro. Luego, cada subcapítulo tiene el nombre del personaje que lo protagoniza. Estos van dando pinceladas del libro que leen, de manera que obtenemos un pequeño resumen pero sin destrozar la trama. Y cada fragmento que leen les sirve para reflexionar acerca de algo que les pasa a los protagonistas o de lo que les hace sentir. La verdad es que no me imaginaba que fuera a ser así y me ha parecido muy bien hilado. También me ha gustado que cada uno de los protagonistas hace una lectura personal del libro y saca sus propias conclusiones, con lo que queda patente el gran poder que tienen los buenos libros: cada uno se lleva algo diferente de él según sus experiencias vitales.

Dejando este tema aparte, la trama principal se sostiene por sí sola porque los personajes están muy bien caracterizados. Tanto Mukesh como Aleisha sienten soledad, están un poco perdidos, y encuentran un refugio en la lectura, algo que seguramente es lo que buscamos muchos de nosotros cuando abrimos las páginas de un libro. Los personajes muestran su vulnerabilidad, como el miedo a hacerse viejos o el trastorno que supone tener una enfermedad mental en la familia, y viven muchos momentos emotivos. A mí el que más me ha gustado es cómo Mukesh afronta el duelo por su mujer fallecida, con un montón de miedos e inseguridades que le asaltan al revivir situaciones que antes vivía con Naina sin ningún problema.  

En definitiva, me ha parecido un libro muy recomendable por cómo se desarrolla la trama principal y la ternura que me han despertado los protagonistas, pero también por el hecho de ser un libro que habla de otros libros, algo nuevo para mí. Encima he leído cinco de los libros que se recomiendan (seis si contamos La mujer del viajero en el tiempo, que también se menciona), y los seis me gustaron muchísimo (Rebeca, por ejemplo, es mi libro favorito de todos los tiempos), con lo cual ya me he anotado los tres libros que me falta leer de la lista: Cometas en el cielo, Beloved y Un buen partido. Creo que mis gustos coinciden mucho con los de la autora, por lo que estoy segura de que estos tres los disfrutaré mucho (aunque con Cometas en el cielo tengo mis reservas; dicen que es un libro muy triste y no me apetece pasar un mal rato, la verdad...).

La edición de Duomo es muy buena y la traducción la firma Gemma Deza, una traductora buenísima y con mucho oficio, así que en ese sentido es apuesta segura. Lo único, si tuviera que ponerle una pega a este libro, es que la cubierta me ha dejado un pelín fría: no he terminado de conectar ni con la ilustración ni con la tipografía elegida, que no se lee muy bien, en mi opinión. La edición original me parece muchísimo más atractiva, y eso que juega con una paleta de colores muy parecida.


Pero, dejando este detalle aparte, El club de lectura para corazones solitarios es un libro muy recomendable y emotivo, que gira en torno al amor por los libros y que desde luego está a la altura de las lecturas que recomienda entre sus páginas. Además este libro es un peligro, porque si no habéis leído alguno de los libros que recomienda, os hará aumentar la lista de lecturas pendientes vertiginosamente, jeje, avisados estáis. Si dudáis acerca de cuál podría ser vuestra próxima lectura, no dudo en recomendaros esta.

Mi colección. Aún falta un tercer ejemplar de Rebecca que tengo.


31 de marzo de 2022

Ella y su gato ( Makoto Shinkai y Naruki Nagakawa)

El Marzo Asiático llega a su fin y yo lo hago con el libro de la última lectura conjunta de LakyDuomo Ediciones. La iniciativa consiste en dedicar el mes de marzo a leer literatura asiática y es la primera vez que participo. Empecé leyendo La dependienta, también de Duomo, y he seguido con este libro, que ya os puedo adelantar que me ha gustado mucho. Os cuento.

Ella y su gato se divide en cuatro historias independientes pero con un hilo conductor. Como bien dice el título, en todas las historias los protagonistas son una mujer y un gato. Y tiene otra particularidad: el gato tiene voz propia y se intercalan las narraciones desde el punto de vista de la mujer y el del gato. El resultado es una narración muy tierna: todos los que hemos tenido mascotas seguramente nos hemos preguntado qué estará pensando el animalito en un momento dado y qué «opinión» tiene de nosotros. Pues bien, este libro da voz a los animales y el resultado es todo lo emotivo que cabría esperar.


Gustará mucho a los amantes de los gatos. Además de que se les da voz en esta novela, la trama refleja muchas situaciones en las que las protagonistas se ven reconfortadas por la sola presencia del animalito. La soledad, la excesiva confianza en una misma que solo esconde un sentimiento de inseguridad, una chica sumida en la depresión tras perder a alguien... todas las protagonistas acaban encontrando su mayor pilar en un gato, que a su vez también estaba desamparado y en busca de dueña.

Los cuatro relatos tienen otra cosa en común, y es que transcurren de una manera muy tranquila, contando costumbres diarias de sus protagonistas, sus idas y venidas, lo que comen, dónde trabajan. Al principio me pareció que no había apenas trama, pero poco a poco van surgiendo las preocupaciones de las protagonistas, que es donde el lector se ve más reflejado, y así los personajes te van calando. Y otra cosa que interconecta las historias es que los protagonistas (tanto los humanos como los gatos) de unas historias aparecen en las demás, aunque sea en pequeñas escenas, con lo que da la sensación de que al final el libro refleja un mundo que es un gran prisma que vemos desde diferentes ángulos.

Me llamó la atención que el libro está basado en la historia de otro autor, Makoto Shinkai, un reconocido director de cine de animación de quien debo decir que no había oído hablar nunca. La historia en la que se basa este libro es un corto en blanco y negro que hizo en 1999, uno de sus primeros trabajos, que ganó diversos premios. Desde entonces, no ha hecho más que recibir un galardón tras otro (las imágenes de abajo son dos fotogramas de este corto en el que se basa Ella y su gato).




Es un libro ideal para cuando uno necesita descansar entre dos lecturas más densas y gustará sin duda a los amantes de los animales. Cuenta historias cotidianas, cuajadas de reflexiones aquí y allá que acaban de hacer redonda una lectura en apariencia sencilla. En definitiva, un libro estupendo que cierra mi Marzo Asiático y que me deja con muy buen sabor de boca. Había leído muy poca literatura japonesa y sin duda La dependienta y Ella y su gato han hecho que me quede con ganas de repetir.


24 de marzo de 2022

La planta carnívora (Andrea Mayo)

 

A partir de ahora contaré toda la verdad. A partir de ahora todo lo que cuente será verdad. Me diréis, no me lo creo.

Qué fácil sería no tragarse el horror o pensar que solo puede afectar a los otros.

Eso a mí no me pasaría.

Yo no lo aguantaría.

Cómo puedes permitir que alguien te haga algo así.

Yo me encontraba entre vosotros, antes, en el grupo que desprecia a los débiles. En el que los considera culpables. Cómplices.

¿Qué es la debilidad?

¿Y por qué tengo que contar ahora la verdad? ¿Por qué no antes?

No tenéis ni idea de lo que es el miedo a que alguien te persiga. No habéis tenido que cambiar de nombre, de país, de idioma. No sois yo, aunque yo sí era una de las vuestras. 

¿Qué tiene una planta carnívora que no tengan las demás?

Pensad.

Es más vistosa.

Más difícil de cultivar.

Pensad.

La planta carnívora tiene movimiento propio. Deglute. Atrapa presas vivas. Cuando hacen contacto, activa la trampa. Y las encierra en su interior si están el tiempo suficiente a su alcance.


Esta es la primera página del libro y recuerdo que estaba en la calle esperando a alguien cuando la leí. Me quedé cautivada, enganchada, y ya no deseé otra cosa que llegar a casa y seguir leyendo compulsivamente este librito.

La planta carnívora habla de una relación de abusos y maltratos entre dos mujeres desde el punto de vista de la víctima, Andrea, a manos de su pareja, Ibana. La autora hace una analogía con una planta carnívora para explicar cómo se vio atrapada en una relación así: al principio te ves atraída por sus llamativos colores. Enseguida, antes de que te des cuenta, la planta se ha cerrado a tu alrededor, sus zarcillos te han atrapado y te ve envuelta en sus jugos digestivos. Cuando la planta te ha digerido, espera tranquilamente a su próxima presa. Así se siente Andrea.

Cuando pensamos en una relación tóxica nos viene a la cabeza el maltrato físico, y sin embargo este libro deja patente que todo empieza mucho antes, con el maltrato psicológico: pequeños desprecios, silencios, plantones, comentarios que van minando tu seguridad, aislamiento del entorno. Llega un momento en que solo quieres evitar el conflicto a toda costa, un conflicto que se cierne sobre ti igualmente, porque eso es lo que la maltratadora quiere: imponer esa relación de poder, dominación y sumisión sobre la otra. Y qué bien lo refleja esta lectura.

Es un libro muy breve formado por una red de capítulos también cortos, de apenas un par de páginas, y todos llevan el mismo número: el I, para reforzar esa sensación de laberinto, de que no se avanza y es imposible salir de ahí, de que una es una presa. Y en los relatos se narran episodios del día a día, sobre todo aquellos que llevaban a la inevitable tormenta y que casi siempre empiezan con un comentario nimio, casual, que para Andrea ya no es tan casual porque sabe que cualquier cosa que diga jugará en su contra. Al principio cuesta un pelín meterse en la historia porque la narradora va contando sus recuerdos tal cual, intercalando las conversaciones de una y otra directamente, tal como las recuerda, sin rayas de diálogo ni nada.

La verdad es que no tengo hambre.

Tarde de películas ante la chimenea. No me dejaba leer. Estás ausente cuando lees, me decía. De manera que cine. Tenía el estómago cerrado, sin ganas de cenar. Recuerdo mi miedo a la hora de expresar la falta de hambre. Recuerdo mi miedo.

No lo sé, quizá he comido demasiado al mediodía.

O sea, que tengo que cenar sola. No comerás nada porque no quieres y no podemos tener una tarde de domingo completa y en paz porque resulta que la señora dice que no le apetece cenar.

Pero si igual estoy aquí, pendiente de ti.

Lo haces para fastidiarme.

Por favor, Ibana, no empecemos, déjame respirar.

¿Que te deje respirar? Mira cómo te dejo respirar ahora mismo. Todo tu aire de mierda te vas a quedar.

Es un libro que se lee con el corazón encogido porque describe con mucho acierto esas pequeñas situaciones cotidianas que de un modo u otro todos podemos reconocer, incide mucho en el tema de la culpa y también habla del «espectador», esas personas que lo ven desde fuera y piensan que nunca les pasará a ellos. «Yo no lo aguantaría». Ese es precisamente el tema, que uno se ve involucrado en una relación así y sin hallar la salida de la forma más casual; le puede pasar a cualquiera.

Todo es fragmento. No hay orden. En la prisión se pierde la noción del tiempo. Todo es igual. Pero cuando llegamos al tercer año supe que me encontraba justo en el momento anterior a ser devorada.

Eso es el terror. Y el terror te paraliza.

El libro lo escribe Flavia Company bajo el heterónimo de Andrea Mayo, uno de los muchos personajes creados por la autora. Está tan bien contado que, durante la lectura, me daba la impresión de que la autora hablaba en primera persona, aunque lo cierto es que esta novela no es autobiográfica.

Una cosa más que destaca de este libro es que oculta nueve microrrelatos independientes, detrás de sendas ilustraciones, que giran en torno a las diferentes fases del maltrato (crueldad, ira, abuso, violencia, aislamiento...). Una lectura que no es fácil, sobre todo cuando captas escenas aquí y allá en las que te ves reflejada, pero que considero totalmente necesaria. Uno solo quiere leer y leer para ver si finalmente Andrea logra salir del laberinto. La empatía hacia Andrea es brutal, solo a la altura del odio que una llega a sentir hacia Ibana, la iguana que te devora.

Gracias a la Editorial Comba y a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar.

La autora, Andrea Mayo / Flavia Company.


17 de marzo de 2022

La dependienta (Sayaka Murata)

Keiko Furukura tiene 36 años, está soltera y nunca ha tenido novio. Siempre ha sentido que era diferente, que no encajaba en la sociedad, desde que aquella vez, siendo niña, intentó parar la pelea de dos compañeros de colegio atizándoles con una pala en la cabeza. En aquel momento no entendió por qué se montó tal alboroto... El caso es que Keiko tiene problemas para interpretar los sentimientos de los demás y a menudo no entiende cómo funciona el mundo que la rodea. 

No tenía ni idea de cómo ser una persona normal en un lugar sin manual de instrucciones.

Por eso se siente tan a gusto en su puesto de trabajo: lleva 18 años como dependienta por horas en un Smile Mart, un supermercado japonés o konbini abierto las 24 horas del día. Allí su mundo es totalmente predecible; sabe lo que tiene que hacer a cada momento gracias a un manual que le dice cómo actuar y qué decir. Cuando se le plantea una situación nueva, copia las expresiones físicas y verbales de sus compañeras de trabajo. 

Un Smile Mart con su dependienta, que podría ser nuestra Keiko.

Así Keiko consigue algo parecido a una normalidad, y ella es muy feliz así; no necesita nada más. Sin embargo, si antes la sociedad le reclamaba que llevara una especie de normalidad, ahora que la ha alcanzado esa sociedad le pide algo más: conseguir un trabajo fijo y «serio» o casarse y tener hijos. Sin una de esas dos premisas, los demás siguen viendo que no encaja, que no se adapta a los cánones lógicos. En una konbini nadie trabaja más de un par de años, y con treinta y tantos lo «normal» es estar ya emparejado y pensando en tener hijos. La sociedad japonesa es implacable en ese sentido. Así que, un día, a Keiko se le ocurre una idea (no muy brillante) para intentar cumplir las reglas de «normalidad» que la sociedad le exige.



Para celebrar este Marzo Asiático, Laky y Duomo Ediciones organizaron unos sorteos y fue así como conseguí este libro. Con apenas 160 páginas y un estilo sencillo, apenas me duró un par de tardes, y es una pena, porque me habría gustado perderme en el mundo de Kaiko durante 500 páginas más. El libro nos transporta directos a Tokio, a una tienda de brillantes colores y los sonidos más diversos:

Las konbini están llenas de sonidos. La campanilla que suena cuando entra un cliente o la voz del cantante de moda que anuncia un nuevo producto por megafonía. las voces de los dependientes que saludan a los clientes, el escáner de códigos de barras. las cestas de la compra que se llenan, alguien que coge una bolsa de pan o unos tacones que recorren los pasillos. Esta amalgama de sonidos forma el «ruido de la tienda» que cada día me bombardea los tímpanos sin cesar.

Y, sin embargo, este «ruido de la tienda» es territorio seguro para Kaiko: allí sabe qué reglas seguir, allí se encuentra cómoda. De hecho, este ruido la acompaña incluso cuando está en su casa, la acuna a la hora de dormir; Keiko sabe que debe comer y descansar para que su cuerpo esté listo para trabajar de nuevo por la mañana. El territorio desconocido es precisamente el mundo exterior, el de la socialización, las amistades, las preguntas incómodas que a menudo no sabe cómo contestar, ese mundo que no tiene claras reglas de juego. Pero es un mundo al que también debe enfrentarse, aunque a veces le falten herramientas para ello. La sociedad le exige que busque un trabajo «adulto», que siga los convencionalismos y encuentre por fin una pareja con quien tener hijos. Al fin y al cabo, con 36 años «se le va a pasar el arroz»... Este libro pone el dedo en la llaga de lo que se considera «normal» hoy en día y lo que no, y cómo a menudo el problema no radica en uno mismo, sino en las expectativas de los demás, como Kaiko por fin logra demostrarse a sí misma.

Y un pequeño apunte: ¿no os ha parecido que en algún momento del libro puede interpretarse que Keiko es un pelín psicópata? Yo creo que sí puede serlo, una psicópata controlada y perfectamente integrada en la sociedad, pero un poco piradilla al fin y al cabo (como demuestra la escena en la que está con su hermana y el bebé). Es algo que se deja caer como quien no quiere la cosa y enseguida se cambia de tema, que creo que ha sido un gran puntazo en este libro. ¿Os llevasteis la misma impresión? 

Estos detalles aparte, me ha gustado mucho la voz narradora, es un libro que conmueve y te hace pensar (yo admito que en muchos pasajes he analizado hasta qué punto yo misma me guío por convencionalismos), con pasajes emotivos, otros graciosos y otros casi surrealistas. En definitiva, una lectura que no dudo en recomendaros para conocer algo más de la literatura de Japón. A mí, desde luego, me ha encantado.

Gracias a Laky y a Duomo Ediciones por el ejemplar. Si queréis sumaros al Marzo Asiático, este libro puede ser una buenísima propuesta para empezar.

Sayaka Murata, la autora de este libro, en un Smile Mart de Tokio.

La portada de una edición del libro en inglés, que también me ha gustado mucho.


12 de marzo de 2022

Arena negra (Cristina Cassar Scalia)

Hoy traigo un libro que pude leer gracias a Laky y a Duomo Ediciones, que hace unas semanas organizaron uno de sus habituales sorteos y lectura conjunta. Y, como soy muy fácil de tentar, participé y tuve la suerte de que me tocara, así que hoy os cuento mis impresiones.

Arena negra nos transporta a Catania, en la isla italiana de Sicilia, y nuestra protagonista es la subcomisaria de la Policía Judicial Giovanna Vanina Garrasi. El caso que acaba de llegarle no es de los más habituales: en la casa de una importante familia de la zona, que lleva décadas cerrada, unas humedades y un derrumbe llevan a encontrar el cadáver momificado de una mujer. Calculan que lleva allí al menos cincuenta años, y se dan cuenta además de otro detalle importante: en aquel entonces, otro crimen ocurrió en la casa, y todo apunta a que ambos están relacionados. Pero claro, ha pasado tanto tiempo que apenas hay pruebas en el lugar del crimen, la autopsia va a arrojar pocas pistas y es difícil hablar con los posibles testigos, pues muchos de ellos han fallecido ya. Desde luego, el equipo de Vanina no lo tendrá nada fácil. Y menos cuando se dan cuenta de que los crímenes del pasado pueden arrastrar sus tentáculos hasta el presente...


Es un libro que empecé con muchas ganas: llevaba unas semanas sin leer novela policíaca y me apetecía, y la atractiva portada que nos ofrece Duomo, con esos colores tostados, verdes y negros no hacía más que llamarme desde la mesilla. Sin embargo, reconozco que me costó meterme en la historia. Aparecen muchos personajes, hasta el punto de que por momentos me costaba distinguirlos (a lo que no ayudaban los apellidos italianos, que veía todos iguales), y es una trama que se toma su tiempo para arrancar. Sin embargo, pasadas unas decenas de páginas te metes en el ritmo y en los escenarios de la historia. Además, es entonces cuando se incorpora un personaje que me ha parecido un puntazo, un comisario jubilado, Biagio Patanè, que se encargó de la investigación del primer crimen cometido en la casa, el de 1957. El buen hombre parece deseoso de romper su rutina y abraza con entusiasmo la incorporación (siempre de manera extraoficial) en la investigación; algo por otra parte inevitable dado que hay tan pocos hilos de los que tirar. El tándem Vanina Garrasi y Biagio Patanè me ha parecido fantástico.

Lo primero que resulta diferente de la novela es, pues, el hecho de que estamos ante un crimen que ocurrió en 1957. Mucha arena negra ha caído desde entonces, por lo que Vanina Garrasi en principio no tiene que correr para atrapar a los culpables. Habrá que sumergirse en los expedientes de la época y tratar de encontrar a algún testigo que siga vivo y en sus cabales, lo que imprime a la narración un ritmo más bien tranquilo. Otra cosa que para mí destaca en esta novela es cómo te transporta a Catani, Sciara y otros escenarios de Sicilia. De verdad que dan ganas de ir anotando sitios para visitarlos luego. Además, da pinceladas aquí y allá de las costumbres de la zona.
—Perdona, jefa, pero... ¿adónde vamos? —se atrevió a preguntar Marta.
—A ver a la vieja. La señora Burrano.
—¿A estas horas? —preguntó, perpleja.
Desde hacía un año, todo el mundo le repetía que en Sicilia ni se llama por teléfono ni se visita a la gente antes de una hora determinada. No eran ni las cuatro y media.
—Sí, a estas horas.
—¿Y la señora no estará descansando?
—Pues entonces la despertaremos.
Y no se puede hablar de Sicilia sin mencionar el Etna, que en este libro tiene una presencia constante y silenciosa: la lluvia de arena negra procedente del volcán que cae continuamente y hay que limpiar de aceras, coches, mesas de cafetería... Aquí por suerte no detiene la vida de los sicilianos (como ocurrió con La Palma, en unas imágenes que todos tenemos grabadas en la retina), sino que los acompaña en sus tareas diarias y a la que ya están acostumbrados. Me ha encantado este pequeño hilo conductor de la novela, presente en muchas de las escenas.

Y, también en esta línea, otra cosa que destaca es el recorrido gastronómico que hace la novela por las exquisiteces de la zona. Vanina hace tiempo que tiró la dieta por la borda, y francamente me solidarizo con ella en este sentido.
Los cafés se convirtieron en dos granizados de almendra con café y el correspondiente bollo caliente que la subcomisaria tenía que probar sí o sí porque, como dijo el inspector, bollos así no los hacían en ninguna otra parte.
Esta es la primera de cinco novelas que ha publicado Cristina Cassar Scalia sobre la subcomisaria Vanina Garrasi y ha cosechado tal éxito en su Italia natal que incluso van a hacer una serie para la televisión. Desde luego, a mí me ha dejado con ganas de leer el resto. No es uno de esos thrillers de ritmo endiablado y detalles morbosos. No, aquí la subcomisaria tiene tiempo de enroscarse en el sofá de su casa rodeada de árboles frutales en un pueblito siciliano, aunque sea para leer un antiguo expediente durante toda la noche. Además, Vanina es un personaje que me ha gustado. Es un poco loba solitaria, pero no tiene ese punto asocial de otros detectives de ficción; todos sus compañeros la aprecian y reconocen su valía. Sí que esconde un hecho doloroso del pasado que poco a poco iremos descubriendo, pero este hecho no domina la narración, cosa que es de agradecer. 

Por cierto, un detalle curioso es que el nombre de la subcomisaria en la edición original en italiano es Vanina Guarrasi, y en español ha pasado a apellidarse Garrasi. Totalmente comprensible este cambio, ¿verdad? Un Guarrasi en la novela habría distraído demasiado y le quita un poco de glamour a la pobre Vanina, así que muy bien pensado el cambio por parte de la editorial. O quizá fue sugerencia de la traductora, que es Montse Triviño.


—¡Joder, Nunnari! No nos hemos chocado por un pelo.
—¡Perdone, jefa! Justo iba a verla —farfulló, más por la vergüenza de haber estado a punto de atropellar a su superiora, cosa que en las películas estadounidenses no pasaba, que por el esfuerzo de haber corrido los cinco metros que lo separaban de aquella puerta.
—A ver si lo adivino: ¿has descubierto al asesino de la mujer momificada y estabas yendo a buscarlo a alguna residencia de ancianos? ¿O al cementerio Tre Cancelli a llevarle unos cuantos crisantemos? —se burló ella. 
En definitiva, una novela policíaca siciliana de corte clásico, un poco diferente de los libros del género que había leído últimamente por su ritmo pausado y agradable (un cambio positivo), que tiene muchos ingredientes para gustar y que no dudo en recomendaros.


Esta reseña participa en la iniciativa «Escenarios de novela negra»:



Nivel "LiteViajero Casual" (2): Catania, Sicilia (Italia).

5 de marzo de 2022

Las modernas (Ruth Prada)

Catalina es una joven de familia bien en La Villa, un pueblecito del Bierzo, en la década de 1920. Sus días transcurren sin emoción, de misa a casa y observando cómo su conservadora madre elige por ella entre una serie de anodinos pretendientes. Pero ella tiene otras inquietudes y un día, leyendo una revista, se da cuenta de lo que de verdad quiere: ir a la universidad a estudiar Farmacia.

Por supuesto, que una mujer quisiera ir «a la capital» a estudiar en la universidad era visto como una tontería, «qué se le habrá metido a esta chiquilla en la cabeza», en una época en la que su principal preocupación debía ser elegir un buen partido, casarse y ocuparse de los hijos. Y, por supuesto, plegarse a lo que el marido mandara. Pero Cata logra convencer a su familia y, como tienen dinero suficiente, logra cumplir su sueño de ir a Madrid a estudiar Farmacia, alojándose en la Residencia de Señoritas, una institución que existió en la realidad y que dirigía María de Maeztu.


Placa en la fachada e imagen de la biblioteca de la Residencia de Señoritas.


La mayor preocupación de Cata es no parecer una pueblerina y estar a la altura de sus nuevas y sofisticadas amistades de Madrid. Se corta el pelo al más puro estilo Louise Brooks y empieza a frecuentar los lugares más distinguidos de la ciudad: el Lyceum Club, el Hipódromo de la Castellana, la Ópera. Entonces conoce a Álvaro, un galán clavado a Gary Cooper por quien suspiran todas las muchachas, pero que solo tiene ojos para ella. Si la vieran entonces las amigas de su madre, paseando con un hombre guapísimo por el Hipódromo, sentada cerca de las Infantas, se morirían de envidia...

La actriz de Hollywood Louise Brooks.


Es verdad que al principio Cata no cae bien. Se ve deslumbrada por su nueva vida en la gran ciudad y mira con ojos demasiado críticos a sus compañeras de la residencia. Pero poco a poco vemos una evolución en ella: en la universidad las mujeres tienen que trabajar el doble que sus compañeros para demostrar que se merecen una plaza, y ella no se amilana. Estudia con ahínco y saca buenísimas notas. Poco a poco conoce mejor a sus amigas de la residencia, que le abren un nuevo mundo: comparten tardes de estudio y de risas, sesiones de camaradería en alguna de las habitaciones, partidos de tenis, excursiones... Cata incluso se involucra en ayudar a unos niños necesitados. No necesita más para ser feliz.

Sin embargo, llega un momento en que su relación con Álvaro se afianza y sus padres y suegros empiezan a trazar planes de boda. Cata se siente confusa: adora a Álvaro con todo su ser, se le eriza la piel solo de pensar en él, pero ¿no estará yendo todo demasiado rápido? ¿Podrá seguir estudiando después de casada? Los acontecimientos se precipitan y no sabemos qué decidirá Cata, si plegarse a un futuro trazado de antemano o rebelarse por seguir estudiando y lograr ser científica.




Me ha gustado mucho la forma de narrar de Ruth Prada, más a golpe de diálogos que de descripciones. Te transporta perfectamente a 1929, utilizando no solo expresiones de la época, sino también las reacciones de los personajes: por ejemplo, cuando una compañera de la residencia le dice a Cata que es atea, a esta le sale del alma un «¡Ave María Purísima!».

Es un libro que empecé sin expectativas y que poco a poco me ha ido conquistando. Es tremendo pensar que apenas han pasado cien años, y sin embargo cuánto debemos a aquellas primeras mujeres que decidieron romper moldes y lucharon por tener una educación. Y todo esto lo vivimos a través de los ojos de Cata, un personaje inocente y confiado a quien vemos madurar a lo largo de la novela. De verdad que es inevitable sufrir con ella y sentir el agobio de ver que toda su vida está trazada con escuadra y cartabón, cómo en ocasiones se asfixia y siente que no puede luchar ella sola...

Una lectura que, de verdad, os recomiendo muchísimo. Es imposible dejar de leerlo, quieres acompañar en todo momento a Cata y sus amigas y sufres en ese último tercio del libro, hasta llegar a un final que me encantaría comentar con vosotros pero no puedo: tenéis que descubrirlo sin spoilers. Solo puedo decir que no podía haber imaginado un cierre más adecuado para este libro. Y ahí lo dejo (aaaargh, ¡cómo me encantaría discutirlo con vosotros!). De verdad, haceos con este libro, es una lectura de diez.

Gracias a Edición Anticipada, a Ruth Prada y a Plaza & Janés por el ejemplar, que por cierto está muy muy bien editado. La acertada ilustración de la cubierta, de estética años veinte y con una chica a lo Louise Brooks que sujeta un libro de Botánica entre las manos, es de Sandra Suy.


A veces se armaban de paciencia para hacerles entender a esos compañeros que las chicas se merecían una educación para poder llegar a ser autosuficientes, pero ellos les decían que lo que deberían estar haciendo era aprender a cocinar, que a los hombres se los gana por el estómago, y que ellas se iban a quedar para vestir santos, y cuando fueran unas solteronas se iban a acordar de estos consejos.

 

22 de febrero de 2022

Euphoria (Lily King)

Si me hubieran dicho que disfrutaría leyendo una novela sobre antropología, me habría reído. No tengo nada en contra, pero no es un tema que me atraería a priori, por muy novelado que esté. Y esa es la maravilla de mi club de lectura de la biblioteca: que llegas a libros a los que de otro modo ni te hubieras acercado. Sin más dilación, hoy os hablo de Euphoria.


En 1933, la antropóloga Margaret Mead y su marido Reo Fortune estudiaron algunas tribus de Nueva Guinea, donde coincidieron con el también antropólogo Gregory Bateson. En el libro, estos tres antropólogos de la vida real se convierten en Nell, Fen y Bankson, y la autora explora lo que pudo ser la dinámica de trabajo y colaboración que establecieron los tres y también el triángulo amoroso que se formó.  

La novela se abre con la huida precipitada de Nell y Fen de los mumbanyo, una tribu con instintos caníbales con los que peligra su integridad física. Esta es la primera escena del libro, que me pareció impactante; no solo por la imagen del posible bebé, sino por lo que deja entrever esa última frase:

Cuando dejaban a los mumbanyo les arrojaron algo que cabeceó sobre el agua a pocos metros de la popa. Algo de color pardo.

—Otro bebé muerto —dijo Fen.

Ya le había roto las gafas, así que ella no pudo saber si estaba bromeando.

Nell es una antropóloga brillante y ha publicado un libro sobre las tribus de las islas Salomón. Le dieron una beca por aquel trabajo y tanto su marido Fen como ella viven de ese dinero, algo que a menudo despierta los celos del competitivo Fen. Cuando él se entera de que una de las tribus posee una flauta ritual cargada de simbolismo, se empeña en hacerse con ella para conseguir algo de la fama que ya tiene su mujer.

Un poco por casualidad se encuentran ambos con Andrew Bankson, otro antropólogo que lleva un par de años estudiando una tribu en solitario; para entonces, Bankson se siente abrumado por su soledad y por los recuerdos del pasado, y ha estado a punto de suicidarse. Ante este panorama, Bankson se aferra a la pareja, que ya hacía planes para marcharse a estudiar a los aborígenes de Australia, y promete encontrarles una tribu más «mansa» cerca de donde trabaja él para poder seguir en contacto con ambos.

A partir de aquí se alternan las vivencias de los tres con las tribus de Nueva Guinea, la forma tan diferente que tiene cada uno de abordar el estudio antropológico y el triángulo que inevitablemente se forma entre Nell, Fen y Bankson. El libro está narrado desde el punto de vista de Nell y, principalmente, Bankson, que habla de Nell con absoluta adoración. La dinámica que se crea entre ambos (y lo que se adivina del matrimonio de Nell y Fen) me pareció fascinante.

fas
El larguirucho Bateson, la vivaracha Mead y el guaperas Fortune en una foto de época.

Lily King no necesita parrafadas que describan la selva de Nueva Guinea para transportar allí al lector; bastan un par de pinceladas y el lector se ve allí en pleno poblado tam. Lo mismo con los personajes; es increíble cómo cobran vida bajo la pluma de King, y eso que la relación que había entre ellos tres es muy compleja y difícil de describir. Y luego ese tono, presente en la narración desde el primer momento, que te hace intuir que las cosas no acabaron del todo bien, pero no sabemos cómo... 

Es una lectura diferente, quizá no apta para todos los gustos, pero que a mí me cautivó hasta las últimas páginas y que no dudo en recomendaros. Una puntualización que debo hacer es que, pese a que Lily King parte de tres personas que existieron en la vida real, los hechos que narra en el libro son pura ficción, aunque sin duda la vida de Margaret Mead, la madre de la antropología moderna, fuera igual de fascinante.

Lo leí en inglés y os recomendaría la edición en español, pero resulta que la publica la editorial Malpaso, que tiene a algunos traductores pendientes de cobrar su trabajo, así que mejor no seguir alimentando a esta empresa que edita con tan malas artes, ¿no? Hay más información en el Twitter de MalpasoPagaYa.

(El protagonista de la foto iba a ser el libro, pero al final se lo quedó esa maravilla de tartaleta
de hojaldre y manzana, jejeje, qué se le va a hacer).

8 de febrero de 2022

El último oso (Hannah Gold)

 —Ah. —Su padre puso su mejor voz de dar clases—. De hecho, los casquetes polares se han derretido más en los últimos veinte años que en los anteriores diez mil.

—¡Entonces tenemos que hacer algo! —exclamó April, abandonando todos sus esfuerzos por mantener la calma—. ¡Tenemos que conseguir revertirlo! Devolverles su hielo. ¿Por qué la gente no hace algo al respecto? ¿Por qué no haces más?


En la Isla del Oso ya hace unos años que no hay osos polares. Y, sin embargo, cuando April llega con su padre para una estancia de seis meses como únicos habitantes de la estación meteorológica, April descubre que sí hay un oso polar, un animal débil y famélico que no puede salir de la isla porque los bloques de hielo que la rodeaban se están derritiendo. A medida que April traba amistad con el oso, intenta entender su historia y cómo llegó a ser el único oso polar de la isla. Y, sobre todo, hay una pregunta que no deja de martillear en la cabeza de April: ¿cómo podría ayudarlo?

How To Make Climate Fiction Inspiring For Children - A blog about The Last  Bear | Centre for Literacy in Primary Education

Hoy os traigo un libro precioso que Duomo ha publicado en su colección infantil y juvenil, pero que realmente puede leer cualquiera, porque es una historia atemporal sobre la amistad de una niña y un oso, así como una llamada a hacer algo por el cambio climático ¡ya!

Lo primero que me llamó la atención de este libro es la cubierta, con esos colores en rosa y oro del atardecer y la increíble ilustración de Levi Pinfold. En cuanto a la lectura, avanza rápido en capítulos cortos y enseguida me vi transportada a las tierras del norte de Noruega, a los paisajes agrestes y helados en plena Naturaleza salvaje, unos paisajes que, sin embargo, poco a poco se van doblegando ante los estragos causados por el ser humano.

April tiene 11 años y su gran pasión son los animales. En el colegio no tiene amigos; la ven como una niña rarita, que siempre huele a zorro (porque juega con los que llegan a su jardín de atrás) y se corta el pelo con las tijeras de podar. La madre de April murió cuando ella tenía 4 años, así que vive sola con su padre, que trabaja mucho y apenas le dedica atención a su hija. Un día el padre acepta un trabajo en una pequeña isla del norte de Noruega para hacer mediciones de las temperaturas y otros datos de cara a estudiar el cambio climático. Vivirán ellos dos solos en esa isla deshabitada durante seis meses, y para April es la ocasión ideal para reconducir la relación con su padre; sin embargo, él sigue volcado por completo en el trabajo y apenas presta atención a la cría. Así las cosas, April decide investigar por su cuenta la agreste Isla del Oso. En teoría allí ya no llegan los osos polares, pero April juraría que el primer día de su estancia en la isla vio uno...

Una de las cosas más potentes que tiene este libro, en mi opinión, son las ilustraciones de Levi Pinfold. Llamaron mi atención ya desde que vi la cubierta, pero es que las de los interiores, en blanco y negro, no se quedan atrás. Me parece que transmiten muchísimo y consiguen que te sumerjas de verdad en la historia. A mí muchas de ellas me han puesto un nudo en el estómago porque las he encontrado conmovedoras.

Mención aparte merecen los dos protagonistas, April y el oso polar, Oso. La autora describe muy bien las diferentes fases por las que pasa su amistad y cómo esta niña valiente y solitaria consigue ganarse la confianza de un animal salvaje herido y hambriento. También me ha parecido increíble cómo Hannah Gold ha hecho que Oso cobrara vida sin que el animal articule una sola palabra. No creo que haya sido fácil, pero consigue transmitirnos todas las emociones del animal y todas las interacciones con April a la perfección. Por supuesto la historia se asienta en la fantasía, pero me ha gustado que este oso no sea de los que hablan, como a veces ocurre en los libros infantiles; a Oso le bastan sus tremendos rugidos, sus ojos color chocolate y los movimientos de las orejillas para transmitir todo lo que necesita. Huelga decir que muchos pasajes me han resultado tremendamente emotivos. Vamos, que he acabado el libro llorando como una magdalena. Qué preciosidad de historia. Aparte de explorar la amistad inquebrantable entre April y Oso, la autora trata otros temas, como la pérdida, el duelo, la a veces frágil relación entre padres e hijos, el amor por la Naturaleza y la necesidad de que cada uno ponga su granito de arena en la lucha contra el cambio climático. 

He disfrutado muchísimo este libro y sin duda os lo recomiendo; como adulta me ha encantado, pero los niños son el público ideal para esta historia. Creo que a partir de 9 años ya se puede disfrutar y conquistará a los lectores más pequeños por varios motivos: las aventuras de April en una isla helada y desierta, la lucha contra los plásticos y el cambio climático, y la amistad de una niña con un enorme oso polar que adora la mantequilla de cacahuete. ¿No son los ingredientes perfectos para una conmovedora aventura?

Me alegro muchísimo de que este libro se haya cruzado en mi camino, y ha sido a raíz de la lectura conjunta que han organizado LakyDuomo Ediciones, así que gracias a ambos. El libro acaba de publicarse y la traducción la firma Marcelo E. Mazzanti.



2 de febrero de 2022

Reto: Escenarios de novela negra



Pues ya daba por cerrados los retos de este año, pero Ana Kayena del blog Negro sobre blanco ha organizado uno que tiene pintaza y une dos temas que nos gustan a todos: la novela negra y los viajes. ¡Y me ha faltado tiempo para apuntarme, claro! 

En esta entrada Ana os explica en qué consiste y cuáles son las diferentes categorías, pero una de las cosas que más me han gustado es que va por niveles, así que cada uno escoge el nivel de dificultad al que quiera enfrentarse. Encima Ana propone utilizar un mapa de Google para hacer nuestro reto más visual. Venga, ¿quién se viene con nosotras de viaje?

1.- Nivel "LiteViajero casual"

Dicen que el viajero casual es aquel que no sabe a ciencia cierta los motivos que le impulsaron a visitar un lugar e incluso cómo llegó allí o de qué manera. Algunos, cuenta la leyenda, ni siquiera saben dónde se encuentran en un momento determinado, hasta pasado un tiempo.

Pues bien, el lector casual sería aquel que lee un libro sin tener una idea previa de su contenido, bien porque ni ha visto su sinopsis o porque no ha leído ninguna reseña o crítica literaria del mismo. Tampoco conoce al autor, o porque simplemente un amigo se lo recomendó sin darle ninguna pista o más información al respecto. Lecturas que se abordan a ciegas y sorprenden.

Si quieres superar este nivel, tendrás que leer tres títulos de estas características:

1.- Un abismo sin música ni luz, Juan Ignacio Colil (Copiapó, Chile).

2.- Arena negra, Cristina Cassar Scalia (Catania, Sicilia, Italia).

3.-

Si reseñas tres títulos más, serás LiteViajero CasualPlus.

 

2.- Nivel “LiteMochilero"

Si por algo se caracteriza un mochilero es porque acostumbra a viajar “con la casa a cuestas” y siempre lo hace apelando a la economía. También hay lectores que aprovechan las ediciones de bolsillo para ahorrarse unos cuantos euros, ya que son mucho más asequibles, o por otros muchos motivos; de hecho, a raíz de la pandemia, este tipo de formato experimentó un alza muy importante en cuanto a facturación y sigue en aumento.

Por ello, si quieres terminar este nivel, tendrás que reseñar tres novelas que hayan sido publicadas en edición de bolsillo, independientemente de que tus ejemplares sean de otro formato:

4.-

5.-

6.-

Si reseñas tres títulos más, serás LiteMochileroPlus.

 

3.- Nivel "LiteIntrépido"

Al viajero intrépido le encanta arriesgar, por eso no necesita ni brújula ni mapa, su itinerario lo marca la inspiración y la improvisación. Es osado por naturaleza y no teme a nada ni a nadie y, al igual que muchos lectores, se mueve por los barrios marginales como pez en el agua. Por ello, es capaz de reseñar tres novelas distintas cuyas tramas transcurren en este tipo de ambientes:

7.- 

8.-

9.-

Si reseñas tres títulos más, serás LiteIntrépidoPlus.

 

4.- Nivel “LiteTrotamundos”

Un trotamundos es un aficionado a los viajes que busca en ellos experiencias vitales. No tiene nada programado, aunque sí que planifica, porque descubrir el mundo es su máxima aspiración.

Con el lector trotamundos de novela negra sucede lo mismo: cada novela es para él una experiencia vital y le gusta descubrir historias que sucedan en cualquier parte del mundo, para trasladarse allí, conocer nuevas culturas e impregnarse de un entorno único que solo tiene en común con otros ya conocidos el que los asesinatos son universales.

Por ello, para superar este nivel, tendrás que leer cinco novelas cuya acción se desarrolle en un continente diferente:

10. África:

11. América:

12. Asia:

13. Europa:

14. Oceanía:

Si reseñas otros cinco títulos más, cada uno de un continente, te convertirás en LiteTrotamundosPlus.

 

5.- Nivel “LiteCultureta”

Creo que la palabra “cultureta” no necesita definición. El que más y el que menos ha tenido que soportar a unos cuantos a lo largo de su vida. Sin embargo y, dado que existen a nivel viajero, ¿por qué no nos inventamos una interpretación para aplicarla a este apartado?. Pues a mí se me ocurre que podría ser la de aquel lector que gusta de novelas que transcurren en capitales europeas de la cultura. ¿Os parece?.

De este modo y dado que la oferta es abundante, ya que hasta la fecha hay 61 ciudades de 33 países distintos (cinco de ellas españolas), para resolver este nivel habrá que reseñar cinco novelas que transcurran en cinco ciudades europeas distintas:

15.-

16.-

17.-

18.-

19.-

Te convertirás en LiteCulturetaPlus si reseñas otros cinco títulos más de otras tantas ciudades distintas a las anteriores.


RESEÑAS
CasualMochileroIntrépidoTrotamundosCultureta
Copiapó, ChileRESEÑARESEÑARESEÑARESEÑA
Catania, Sicilia, ItaliaRESEÑARESEÑARESEÑARESEÑA
RESEÑARESEÑARESEÑARESEÑARESEÑA
RESEÑA PLUSRESEÑA PLUSRESEÑA PLUSRESEÑARESEÑA
RESEÑA PLUSRESEÑA PLUSRESEÑA PLUSRESEÑARESEÑA
RESEÑA PLUSRESEÑA PLUSRESEÑA PLUSRESEÑA PLUSRESEÑA PLUS
...RESEÑA PLUSRESEÑA PLUS
...RESEÑA PLUSRESEÑA PLUS
...RESEÑA PLUSRESEÑA PLUS
...RESEÑA PLUSRESEÑA PLUS


Y aquí el mapa con el que viajaremos, donde se ubican nuestras lecturas:


¡Nos vemos en el reto!

22 de enero de 2022

Un abismo sin música ni luz (Juan Ignacio Colil Abricot)

 

«Run run se fue pal norte, 

Yo me quedé en el sur,

Al medio hay un abismo

Sin música ni luz»

Violeta Parra


Un pueblo de la costa del norte de Chile. Trevor es un veterano policía inmerso en la monotonía del día a día, en una pequeña comisaría que depara pocas sorpresas.

El trabajo era liviano y las posibilidades de ascender se esfumaban un poco cada día. De vez en cuando algún robo, algún joven que abandonaba la casa de los padres, algún muerto por riñas de borrachos, algún que otro ahogado, sobre todo durante los fines de semana, y solo una vez hubo un asunto que condenó a dos tipos por incitación a la prostitución. Nada que demandara mucho esfuerzo, más allá de cumplir con los trámites de rigor.

Un día recibe una llamada. Han oído un grito en una casa del barrio, la casa azul. Cuando Trevor llega, ve a una mujer muerta en un charco de sangre. Pero la investigación no lleva a nada y a las pocas semanas la cierran. A él lo licencian poco después y cambia por completo de profesión: ahora es proveedor de productos del mar de calidad para restaurantes y hoteles. Años después, una señora le contrata para que busque nuevas pistas sobre el asesinato de aquella mujer que encontró muerta en la casa azul.

La fallecida era Iris Kempe, una activista que investigaba sobre el uso ilegal del agua y el conflicto entre las compañías mineras y las comunidades agrícolas del valle. Sin embargo, no solo trabajaba en esa línea. Su padre fue un inspector de policía que desapareció décadas atrás en extrañas circunstancias. Dijeron que se había fugado con una joven, pero su hija sabe que aquello no cuadra con lo que sabía de su padre y trata de desentrañar lo que ocurrió. Parece que la desaparición del inspector estaba relacionada con la muerte de la joven Gladys Spencer, sucedida durante la dictadura militar en los años ochenta, y todos aquellos que estuvieron implicados en el asunto parecen ir cayendo como moscas...

La narración se sucede en capítulos cortos alternando tres líneas temporales y varios narradores. El lector se encuentra con una especie de puzzle en el que tendrá que ir uniendo piezas a medida que avanza la lectura, con constantes cambios de trama y saltos en el tiempo, y me ha gustado cuando de vez en cuando se encendía la bombilla en mi cabeza y ataba un par de cabos. Me ha parecido un buen libro para conocer un poco el Chile de hoy, un país marcado por aquellos abusos durante la dictadura por parte de una élite poderosa y arrogante, donde el miedo y las amenazas hacían que más de un delito quedara impune, donde lo importante era olvidar y seguir adelante. Una lectura para los amantes de los libros policíacos, narrada con agilidad y oficio; Juan Ignacio Colil hila la trama de tal manera que no puedes bajar la guardia, pues las pistas no se desgranan de manera facilona. Un libro que me ha gustado y os recomiendo.

La trama, por cierto, está inspirada en un hecho real: el asesinato de la joven Gloria Stokle en la década de los ochenta, una noche en que asistió a una fiesta de unos milicos (militares). El propio autor cuenta que el caso quedó sin resolver, pero, curiosamente, mientras escribía la novela (calculo en 2011) la justicia chilena condenó por fin a los culpables después de treinta años. Copio este pequeño fragmento de su página de la Wikipedia, donde explica por qué el caso Stockle fue tan relevante:

Es un caso paradigmático en la justicia chilena, por el abuso de poder que significó la implicación de personal del ejército en un contexto de dictadura militar, con la subsecuente extorsión a los testigos y abogados bajo atentados y amenazas de muerte, y la obstaculización a la investigación que se produjo, cualidades que provocaron que el caso se extendiera durante 27 años.

 



Esta reseña participa en la iniciativa:



Apartado: Todo es posible en América.
Transcurre en un país de Sudamérica (Chile).



Nivel "LiteViajero Casual" (1): Copiapó (Chile).


Con este libro participo además en el Bingo de libros pendientes 2022 en la categoría:

5. El desconocido: libro reseñado pocas veces

Me parece que no es un libro muy conocido y tampoco he visto reseñas por ahí, así que me encaja muy bien en esta categoría. Lo compré porque me lo recomendaron en un puesto de la feria del libro de Madrid allá por el 2017 y no había encontrado un hueco para leerlo hasta ahora, gracias al reto. :)

20 de enero de 2022

Reto Serendipia Recomienda 2022

Para indecisa una menda, que ha tenido que esperar hasta el último día de plazo para apuntarse al reto de Mónica Gutiérrez, Reto Serendipia Recomienda 2022. El año pasado no solo no lo completé sino que no leí ninguno de los tres libros que me propuse, así que no debería ser difícil hacerlo mejor este año... 



Seguro que lo conocéis, pero resumo brevemente: consiste en recomendar tres libros (no muy conocidos, a ser posible) y escoger otros tres de entre las propuestas de los demás participantes, que iremos leyendo y recogiendo en este post a lo largo del año. No parece muy complicado, ¿no?

Sin más dilación paso a comentar las tres lecturas que propongo para el reto:

El gran día de la señorita Pettigrew (Winifred Watson). La señorita Pettigrew es una solterona que se queda sin trabajo y sin opciones, así que se presenta a una entrevista de trabajo que le abrirá las puertas al lado más glamuroso de la sociedad. Una genial protagonista con la que el lector simpatizará enseguida.



¡Vivir! (Yu Hua). Lo admito, este libro es un dramón, pero lo recomiendo sin ambages porque la forma de narrar de Yu Hua te captura desde que el protagonista nos empieza a contar su historia. Buenísima también la traducción de Anne-Hélène Suárez. Te deja preguntándote cómo se dirán en chino la cantidad de palabrotas que salen en este libro...


Reencuentro (Fred Uhlman). Lo leí el año pasado pero no hice reseña en el blog. Dos jóvenes de 16 años son compañeros de clase en la Alemania de 1933. Uno de ellos es judío y el otro se relaciona cada vez más con las fuerzas armadas nazis. La amistad inquebrantable que los unía se rompe, pero años después, como el título indica, se producirá un reencuentro. Un libro muy corto y tremendamente conmovedor.



Y aquí debajo anotaré las lecturas que escoja (las anotaré próximamente, que necesito algo de tiempo para estudiar todas las propuestas:


1. 

2.

3.


14 de enero de 2022

Bingo de libros pendientes 2022

Siempre empiezo el año diciendo que no me voy a apuntar a ningún reto, pero luego soy fácil de tentar... y es que he encontrado el reto perfecto para mí. Sonia del blog Generación Papel nos propone un bingo para ir sacando de la estantería esos libros que ya llevan ahí unos años y que nunca encontramos el momento de leer, e ir leyéndolos en función de unas premisas que, además, me han parecido muy interesantes y divertidas. 

Su regla es que los del 2022 no cuentan, así que se consideran pendientes los que tengamos del 2021 hacia atrás, aunque cada uno puede ponerse sus propias reglas. Yo seguramente haré eso mismo, del 2021 para atrás, y sin más dilación paso a presentaros el reto, aunque también podéis pasaros por el blog de Sonia, que lo explica mejor que yo :)




Dorian Gray – Lector superficial:

1. El gordo: libro con muchas páginas

2. El fino: libro con pocas páginas

3. El guapo: libro con cubierta bonita

4. El feo: libro con cubierta fea


Nellie Bly – Lector aventurero:

5. El desconocido: libro reseñado pocas veces

6. El exótico: libro ambientado en un lugar no visitado

7. El difícil: libro que crees que te costará leer

8. Al azar: libro escogido a ciegas


Drácula – Lector experto:

9. El veterano: libro que lleve mucho tiempo en tus estanterías

10. El antiguo: libro publicado originalmente hace tiempo

11. La secuela: libro que continúe alguna saga o serie

12. El especial: libro irremplazable de tu colección


Lizzy Bennet – Lector con prejuicios:

13. El bueno: libro con reseñas positivas

14. El malo: libro con reseñas negativas

15. El popular: libro reseñado muchas veces

16. El enchufado: libro que compraste por recomendación


Gran Gatsby – Lector capitalista:

17. El barato: libro que compraste por poco dinero

18. El caro: libro que compraste por mucho dinero

19. El regalado: libro que te llegó gratis

20. El nuevo: libro publicado hace poco tiempo

Y en esta lista iré poniendo los enlaces correspondientes a medida que avanzo en el reto:

1. El gordo:

2. El fino:

3. El guapo:

4. El feo:

5. El desconocido:  Un abismo sin música ni luz (Juan Ignacio Colil)

6. El exótico:

7. El difícil:

8. Al azar: 

9. El veterano:

10. El antiguo:

11. La secuela:

12. El especial:

13. El bueno:

14. El malo:

15. El popular:

16. El recomendado:

17. El barato:

18. El caro:  

19. El regalado:

20. El nuevo:

Progreso: 0/20 (0%)


Si alguien quiere unirse, aquí está la entrada de Generación Papel. ¡Animaos! Seguro que estáis deseando leer a esos grandes olvidados de vuestras estanterías y esta es la excusa perfecta.

8 de enero de 2022

Plañido (Sofía Guardiola)

Plañido, la primera novela de Sofía Guardiola, nos sitúa en un pueblecito de la España vaciada y nos cuenta la historia de Teresa, una mujer de cuarenta y tantos años que es de las pocas de su generación que decidieron no marchar a la ciudad y que vive sola en la casa de sus padres, ya fallecidos. En esa casa trabaja de peluquera y atiende a sus pocos clientes, vende mermelada de las cerezas de su jardín y saca las sillas de plástico a las puertas de casa (las que se ven en la bonita cubierta) para charlar con las vecinas. Su vida discurre de esta manera solitaria hasta que una amiga, de esas que marcharon a la ciudad y llevaban años sin volver, acude a su puerta con un encargo insólito: ¿aceptaría hacer de plañidera en el entierro de su padre? La vida de Teresa dará un giro ante esta nueva e inesperada profesión ancestral.

Es una lectura breve y de narración sencilla que nos transporta directamente al pueblo de la infancia, el de las costumbres reposadas, donde se va a casa del vecino y no se espera en el umbral a que te invite a entrar, donde en un entierro siempre sabes que acudirán al menos los vecinos de las casas contiguas. Veremos las sensaciones de la protagonista ante aquellos que se fueron a la ciudad para no volver (que ella ve como traidores), ante sus tardes de soledad, el paso inexorable del tiempo (que ya le pesa sobre los hombros pese a tener cuarenta y pocos años), las sensaciones del amor adolescente idealizado frente a un amor maduro, el saber decir adiós a los lastres del pasado, la prostitución del dolor («¿es lícito que me paguen por llorar en el entierro de un amigo?»)... 

Inevitablemente, el libro gira mucho en torno a la muerte y son reflexiones muy interesantes, aunque para mi gusto en la narración prima demasiado ese tono funesto. Durante la lectura calculé que tengo exactamente la edad de la protagonista y no me vi reflejada en sus pensamientos para nada, así que no terminé de conectar con Teresa, a quien veo demasiado resentida, rencorosa, juzgando implacable a todo el mundo a su alrededor y con un discurso más cercano a los setenta años que a los cuarenta. Parece orgullosa de haberse quedado en el pueblo y, sin embargo, lo luce más como un motivo de queja que como una decisión con la que está en paz.

Estaba enfadada, resentida. No lloraba, simplemente sentía el ardor del abandono dentro de mí, me rebelaba contra él en silencio, me mordía la lengua cada vez que alguna de aquellas personas volvía y me envenenaba con lo que de ella salía. (...) Me sentía (...) con ganas de cortar todos mis lazos con los habitantes de la ciudad, como si ello fuera a evitarme el dolor de su partida y la tensión de mis músculos causada por tanta ira acumulada.

De hecho, el oficio de plañidera da a Teresa la oportunidad de sacar de dentro una ira que no sabía ni que sentía, un resentimiento en forma de lágrimas que, para su sorpresa, fluye de manera catártica en cada nuevo entierro para el que la contratan, mientras poco a poco va reconciliándose con su presente.

Esta es una edad rara, la primera en la que empiezas a sentir que te falta el tiempo, y que hay cosas que simplemente ya nunca podrás hacer. De pronto no hay futuro ante ti que te permite posponerlo todo con calma, con impunidad, pensando que ya habrá tiempo para eso. Da mucho miedo, la verdad.

Como veis, un libro plagado de reflexiones sobre la soledad, el paso del tiempo y el peso del pasado, con una voz narradora quizá demasiado funesta, con la que yo no he acabado de conectar, pero que sin duda te deja pensando en más de un pasaje.  

Plañido no es solo la primera novela de Sofía Guardiola (que ya ha publicado un poemario, Las niñas salvajes que fuimos), sino que es el libro con el que inicia su andadura la editorial Viento Norte, a quienes deseo toda la suerte del mundo.

Había idealizado mi dolor, porque me sentía alabada y respetada en mi posición de mártir, porque me consideraba importante entre las frases de compasión de mis vecinos a pesar de que mi orgullo me forzara a aborrecerlas: aquello me convertía en la buena de la historia, en la pobre muchacha abandonada a la que todos quieren cuidar, y yo había estado tantos años interpretando aquel papel que no me había dado cuenta de que aquella ni siquiera era yo en realidad. Simplemente me había limitado a transformarme, a ser lo que los demás esperaban para que así me quisieran más.

Puede que incluso por eso me hubiera opuesto con tanta saña a marcharme del pueblo: me gustaba ser de las pocas hijas que se quedaban, lo que debía por fuerza convertirme en alguien mejor que las demás.


Gracias a Masa Crítica de Babelio y a la editorial Viento Norte por el ejemplar.