7 de agosto de 2012

I Capture the Castle

I capture the castle es el diario de Cassandra Mortmain, un relato agudo, divertido e inteligente de su extraordinaria familia y de la vida que llevan en un gélido castillo perdido en Suffolk (Inglaterra) en la década de 1930.

Cassandra es una joven lista, despierta y tranquila de 17 años que escoge los rincones más variopintos del castillo para escribir su diario. Tiene dos hermanos: Rose, de 21 años, bella pero algo vana y con pocas aspiraciones intelectuales, y Thomas, de 15, el único que aún va a la escuela. Su madre falleció cuando los niños eran pequeños y viven con su padre, un escritor que cosechó un libro de gran éxito y que ahora se recluye, solitario y excéntrico, sumido desde hace años en el bloqueo del escritor. En el castillo también vive su madrastra, Topaz, una exmodelo de 29 años a quien le gusta comulgar desnuda con la Naturaleza circundante y que está prendada del escritor, aunque este le hace poco caso. Por último, Stephen, un joven de 18 años que ha vivido con la familia desde que era niño cuando su madre, ya fallecida, trabajaba para la familia. Plagia poemas para Cassandra y está perdidamente enamorado de ella, aunque su condición de sirviente de la familia hace que él mismo interponga una barrera entre los dos y la vea como un ideal, un imposible.

Los seis viven, pobres como ratas, en un caserón que conserva partes de un antiguo castillo. Sin embargo, el día a día de la familia pronto se verá interrumpido por la llegada desde América de los dueños del castillo, dos interesantes y adinerados jóvenes junto con su atractiva y parlanchina madre, que vendrán a romper la rutina en que estaban sumidos los Mortmain.

¿Qué decir de este libro? Pues que me da pena que mi yo de 16 años se lo perdiera, porque lo habría disfrutado tanto… Las reflexiones de Cassandra son geniales y el libro se lee facilísimo; además, la acción no decae en ningún momento y es el típico libro que me habría gustado que no terminara nunca. Quizá mi reseña no suena muy apasionada, así que subrayo que es un libro genial de principio a fin y que ha estado a punto de desbancar a mi «libro favorito de todos los tiempos» (Rebecca). De momento, me lo quiero releer en español más pronto que tarde y regalárselo a un par de personas.

Dejo un par de citas de Cassandra, relacionadas las dos con la pobreza en la que estaba sumida la familia; ya las pondré en español cuando consiga la edición correspondiente. Eso aparte de la cita larga que puse en la entrada anterior y que me ha marcado. No hago más que darle vueltas a la frase del «settled feeling»; me siento tan identificada…

"I thank heaven there is no cheaper form of bread than bread."

"[Rose] has had that dressing-gown so long that I don't think she sees it anymore; if she were to put it away for a month and then look at it, she would get a shock."


13 de julio de 2012

I Capture the Castle (cita)

       I thought if I made myself write I should find out what is wrong with me, but I haven't, so far. Unless – Could I possibly be jealous of Rose?
       I will pause and search my innermost soul…
       I have searched it for a solid five minutes. And I swear I am not jealous of Rose; more than that, I should hate to change places with her. Naturally, this is mainly because I shouldn't like to marry Simon. But suppose I were in love with him, as Rose is? That's too hard to imagine. Then suppose it were Neil – because since he went away I have wondered if I am not just a little bit in love with him. All right, I'm in love with Neil and I'm marrying him and he is the rich one. A thousand pounds is being spent on my trousseau with furs and jewellery coming later. I am to have a wonderful wedding with everyone saying: "What a brilliant match that quiet little girl has made." We are going to live at Scoatney Hall with everything we can possibly want and, presumably, lots of the handsomest children. It's going to be "happy ever after," just like the fairy tales –
       And I still wouldn't like it. Oh, I'd love the clothes and the wedding. I am not so sure I should like the facts of life, but I have got over the bitter disappointment I felt when I first heard about them, and one obviously has to try them sooner or later. What I'd really hate would be the settled feeling, with nothing but happiness to look forward to. Of course no life is perfectly happy – Rose's children will probably get ill, the servants may be difficult, perhaps dear Mrs. Cotton will prove to be the teeniest fly in the ointment. (I should like to know what fly was originally in what ointment.) There are hundreds of worries and even sorrows that may come along, but – I think what I really mean is that Rose won't be wanting things to happen. She will want things to stay just as they are. She will never have the fun of hoping something wonderful and exciting may be just round the corner.
       I dare say I am being very silly but there it is! I DO NOT ENVY ROSE. When I imagine changing places with her I get the feeling I do on finishing a novel with a brick-wall happy ending – I mean the kind of ending when you never think any more about the characters…


Dodie Smith, I Capture the Castle

El arte de no amargarse la vida

En este libro, el psicólogo Rafael Santandreu pretende dar al lector claves para combatir el llamado neuroticismo, es decir, «el arte de amargarse la vida mediante la tortura mental», como dice él mismo. Así, la idea es vivir una vida plena y aprovechar todo nuestro potencial, y para ello necesitamos ser fuertes a nivel emocional, algo que por supuesto se puede aprender y que es precisamente a lo que Santandreu se dedica desde su consulta de Barcelona.

Así, con una forma de escribir muy amena y ayudándose de ejemplos reales extraídos de su consulta, el autor nos da las pistas para conseguir la felicidad: no estar tan nerviosos, buscar el sosiego interior, disfrutar de las pequeñas cosas, no perder la capacidad de amar y vencer los miedos y la necesititis, palabra que creo que ha inventado él mismo y que consiste en confundir deseos con necesidades. Y cita como necesidades el éxito profesional, un matrimonio que funcione, una casa cómoda, que tus hijos sean buenos estudiantes…

Y ojo, la clave no está en huir de las emociones negativas y montarse en la cabeza un mundo de color de rosa. No: es inevitable sentir emociones negativas; la clave está en no sentir emociones negativas exageradas, pues el objetivo es no dejarse arrastrar por la pena, el dolor o la irritación que uno pueda sentir en un momento determinado.

Esta lectura la recomiendo a todo el mundo, pues incluso quienes crean que no tienen problemas encontrarán más de un punto interesante sobre el que reflexionar. Además, el libro está muy bien editado y se lee rapidísimo. Es una de esas lecturas a la que seguro que vuelvo de vez en cuando.

9 de julio de 2012

Bajo la misma estrella



Hazel y Augustus son dos adolescentes de Indianápolis a los que ha unido el haber nacido, como reza el título, bajo la misma estrella: los dos tienen cáncer. Augustus superó un osteosarcoma que le dejó sin una pierna, y Hazel vive atada a una bombona de oxígeno: su cáncer está en fase terminal, pero los médicos le están administrando un medicamento que ha frenado (temporalmente) el crecimiento de los tumores. Los dos han aprendido a tratar a la enfermedad de tú a tú y saben que deben aprovechar el día a día porque ese que viven puede ser el último. Con ese pensamiento en la cabeza emprenden un viaje a Europa para conseguir hablar con el autor de un libro que quita el sueño a Hazel y viven esos días como si no hubiera mañana (pues, efectivamente, puede no haberlo), mientras analizan los conceptos de salud y enfermedad, de vida y muerte, y del legado que uno deja cuando ya no está.

No nos engañemos: se trata de un libro sobre adolescentes con cáncer. Lo digo de buenas a primeras porque sé que a muchas personas este punto de partida ya les echará atrás. Dicho esto, a mí el libro sí me ha gustado. Lo devoré en dos días porque enseguida me sentí cómoda entre los personajes y me enganchó su historia. No se me hizo lenta ni aburrida en ningún momento, aunque algunos diálogos me parecieron algo grandilocuentes (también es cierto que a muchos adolescentes les encanta hablar así). El libro pretende romper con los mitos que rodean al cáncer y presenta los hechos sin paños calientes que eviten herir la sensibilidad del lector, pero al mismo tiempo aporta grandes dosis de humor negro que le restan algo de carga negativa a la historia.

La traducción es de Noemí Sobregués y me parece que ha conseguido un tono muy acertado: el lenguaje de los protagonistas no se hace artificial en ningún momento (ni siquiera las expresiones malsonantes y los tacos, que a veces es lo que más cuesta traducir).

Lo que me ha gustado de Bajo la misma estrella es que no trata sobre la aceptación de la muerte –Hazel ya ha superado ese punto al inicio de la novela– sino de la aceptación de la vida. De cómo la vida muchas veces no es justa: simplemente es. Bajo la misma estrella no es una lectura depresiva, pero tampoco es una novela optimista con un final edulcorado. Es sencillamente un verídico relato acerca del amor, de las pérdidas y del día a día de una adolescente con cáncer.

Gracias a Bloguzz y a Nube de Tinta.

1 de julio de 2012

I Miss Mummy

Hace unos meses escribía aquí en el blog que, en un libro, no busco meramente que me entretenga: lo que de verdad me llega es acompañar a los personajes en su historia, sufrir con ellos, emocionarme, reír con sus aventuras y llorar a moco tendido con sus desgracias. Y hoy estoy contenta porque he dedicado la tarde entera a uno de estos libros, I Miss Mummy, que narra una de las vivencias reales de Cathy Glass como madre de acogida. Efectivamente, me he enganchado de tal manera a este libro que no he podido soltarlo y he estado leyendo unas cuatro horas hasta que me lo he pulido. ¡Cuánto me gustan las tardes como esta!

Cathy Glass es una escritora británica que ha cosechado un gran éxito narrando sus vivencias como madre de acogida, profesión que desempeña desde hace 25 años. Publicó su primer libro en el año 2007, y desde entonces ha sacado 12 títulos más al mercado y ha vendido cerca de un millón y medio de copias en todo el mundo. De hecho, no es extraño ver los libros de Cathy Glass en los estantes de los más vendidos aquí en el Reino Unido.

En I Miss Mummy, Glass nos narra la historia de Alice, una dulce niña de 4 años que no puede seguir viviendo con sus abuelos maternos porque los servicios sociales consideran que son demasiado mayores para cuidar de ella. La madre de Alice está desequilibrada y toma drogas, por lo que tampoco puede atenderla, así que mientras está en el programa de acogida los servicios sociales exploran la posibilidad de que la custodia se otorgue a su padre biológico, a quien apenas conoce pero que parece mostrar un repentino interés en ella. Pese a que todo apunta a que es un hombre violento y que trafica con drogas, los servicios sociales parecen inclinados a darle la custodia de Alice, mientras que la niña solo piensa en volver a reunirse con su madre y sus abuelos y no entiende por qué no puede vivir con ellos. ¿Podría ser que uno de los cuatro trabajadores sociales que ha tenido Alice en tres meses no hubiera estudiado atentamente el caso? ¿Qué ocurriría en la vida de esta niña si se produce un error en la justicia, como parece ser el caso aquí?

Los libros de Cathy Glass son directos y narrados casi a modo de diario, por lo que el lector se verá transportado al día a día de estos vulnerables niños que necesitan de los servicios sociales británicos y de los padres de acogida. Me gusta mucho la forma que tiene la autora de narrar los hechos, con muchos detalles acerca del día a día o de por qué actúa como lo hace (no en vano sus libros se utilizan para formar a otros padres de acogida), y escribe de una forma tan sincera y afectuosa que es inevitable engancharse a la historia de esos niños y devorar sus libros (a menudo de una sentada, como me ha pasado hoy).

También tengo que decir que he llorado durante media tarde, porque tengo una hija casi de la misma edad que la protagonista y no podía evitar pensar en lo que sentiría si un día le dicen que no puede ver más a sus padres o a sus abuelos. Por otra parte me venía todo el rato a la cabeza el hecho de que lo que narran los libros de Cathy Glass es solo la punta del iceberg, pues hay muchísimos niños que están viviendo situaciones de desamparo, abuso o maltratos. Al menos, los libros de esta autora han contribuido a que muchas personas se animen a convertirse en padres de acogida aquí en el Reino Unido. Lástima que no se hayan traducido al español; a ver si alguna editorial se anima.

Por cierto, repito lo que ya escribí en la reseña de Damaged: las historias de Cathy Glass están basadas en hechos reales y en su página web se puede leer acerca de la evolución de los niños una vez termina el periodo de acogida (que es cuando se acaba el libro a su vez). Es genial que, una vez terminado el libro, se pueda consultar cómo siguió la evolución de los niños protagonistas.


Título: I Miss Mummy | Autora: Cathy Glass (seudónimo)
Fecha inicio: 18.06.2012 | Fecha fin: 30.06.2012

25 de junio de 2012

Nube de Tinta, nuevo sello de RHM


Hoy os presento un nuevo sello editorial que llega con las ideas muy claras: Nube de Tinta, que afirma en su eslogan que «El placer de la lectura no tiene edad». En efecto, este nuevo sello de Random House Mondadori nace con el reto de intentar llegar a un amplio abanico de lectores, y para ello escogen «voces tiernas, originales, evocadoras, inocentes; personajes que nos hagan pensar y reflexionar, que nos dejen huella, vivan retos, se comprometan, defiendan valores o bien sean ejemplos de superación, coraje y esfuerzo».

Nube de Tinta pretende lanzar novelas que cumplan «todos los requisitos para convertirse en libros de cabecera de muchas casas, en libros que se recomienden, en libros que nos hagan reflexionar y que recordemos con una sonrisa». Así, las dos primeras apuestas de la editorial son Memorias de un amigo imaginario, de Matthew Dicks, y Bajo la misma estrella, de John Green. La editorial me ha enviado este último libro como parte de la campaña de promoción, así que ya estoy deseando empezarlo para contaros mi opinión al respecto, aunque después de todo lo que he leído en el material de promoción ¡las expectativas son altas!

De todas formas, parece ser que la fama precede a la novela Bajo la misma estrella: en Estados Unidos salió un primer tiraje de 350.000 ejemplares, subió al puesto número 1 en todas las listas en la primera semana (tanto en adultos como en juvenil) y obtuvo una venta de 60.000 ejemplares (que se dice pronto, y más en los tiempos que corren) en esa primera semana.

Para que vayáis abriendo boca y os empiece a tentar este nuevo sello editorial, aquí os dejo el vídeo promocional. A mí me resulta de lo más evocador… Me encanta la frase de «para los que leen […] porque un libro los encuentra a ellos». En el vídeo, por cierto, podréis ver qué otros títulos publicará Nube de Tinta aparte de estos dos que os he comentado.

                                          



Por último, quiero agradecer a Random House Mondadori y a Bloguzz que me hayan mandado el libro para reseñarlo. Os dejo una foto de la bolsa y el libro como me llegaron: no sé si veréis en la foto que el libro llegó en una cajita rodeado de una nube de algodón. Además, venía acompañado de una tarjeta con mi nombre escrito con la misma tipografía que aparece en la cubierta del libro. ¡Todo muy bien pensado!



Así que ya sabéis. Nube de Tinta: «Para los que leen, en papel, en digital, desde la nube, para estar en las nubes…». ¡Feliz lectura!

24 de junio de 2012

La lluvia amarilla (cita)

Este fin de semana he releído La lluvia amarilla, ese magnífico libro de Julio Llamazares (mi reseña, aquí), y os dejo un par de citas para que veáis el tipo de prosa que encontraréis en él:

«Pronto llegó noviembre con su pálido aliento de lunas y hojas muertas. Los días fueron haciéndose más cortos cada vez y las interminables noches junto a la chimenea comenzaron a sumirnos poco a poco en un profundo tedio, en una pétrea y desolada indiferencia contra la que las palabras se deshacían como arena y en la que los recuerdos daban paso casi siempre a inmensas extensiones de sombra y de silencio. Antes, cuando aún estaban Julio y su familia (y, antes aún, cuando Tomás todavía no había muerto y sostenía tenazmente en solitario la vieja casa y la memoria de Gavín), nos reuníamos todos en una de las casas, junto a la chimenea, y, allí, durante largas horas, mientras la nieve y la ventisca gemían en lo alto del tejado, pasábamos las noches del invierno contándonos historias y recordando personas y sucesos, casi siempre de otro tiempo. El fuego, entonces, nos unía más que la amistad y que la sangre. Las palabras servían, como siempre, para ahuyentar el frío y la tristeza del invierno. Ahora, en cambio, a Sabina y a mí, el fuego y las palabras nos volvían más distantes, los recuerdos nos hacían cada vez más silenciosos y lejanos. Y, así, cuando llegó la nieve, la nieve estaba ya, desde hacía mucho tiempo, en nuestros propios corazones.»

«El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos. Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo del olvido.»

15 de junio de 2012

El sueño eterno

El general Sternwood, un débil anciano que prácticamente tiene un pie en la tumba, contrata al detective privado Philip Marlowe para solucionar un tema familiar relacionado con sus atractivas y díscolas hijas, Vivian y Carmen. Lo que en un principio parece un chantaje que pretendía llevarse un pellizco de la fortuna del general acaba destapando una serie de asesinatos, de asuntos turbios y de posibles sospechosos, mientras el lector asiste maravillado a los magníficos diálogos del libro y a las reflexiones del cínico, inteligente e incorruptible Marlowe.

Raymond Chandler escribió El sueño eterno relativamente tarde, cuando ya contaba 51 años y, aunque había publicado relatos antes, fue esta su primera novela, en la que se estrenaba además el personaje de Philip Marlowe. En cuanto al libro, la trama me ha despistado por los continuos giros que da (y porque me costó seguir la jerga del género en inglés), pero está narrado en primera persona por Marlowe, y solo por leer los irónicos diálogos y las cínicas reflexiones del protagonista ya vale la pena hacerse con este libro.


Título: The Big Sleep | Autor: Raymond Chandler
Fecha inicio: 08.05.2012 | Fecha fin: 01.06.2012

2 de junio de 2012

Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible

Publicada en 1824, esta novela epistolar recoge los angustiosos sentimientos de la narradora, que la noche anterior ha visto a su amante desaparecer en la calesa de otra mujer a la salida de la ópera. Durante un día entero, le escribe a su amante hasta 46 cartas: mientras conjetura acerca del significado de lo que vio la noche anterior, el lector es testigo de todos los sentimientos que asuelan el alma de la mujer. Desconcierto, desconfianza, celos, ira, amargura, abatimiento, calma pasajera, desconsuelo… En torno a los escuetos hechos que conoce (el acontecimiento de la ópera y los rumores de una boda secreta celebrada por la noche en el campo), la narradora conjetura acerca de lo que ha podido pasar y el lector la acompaña en sus pensamientos obsesivos acerca del objeto de su amor.

Desde que descubrí esta novelita quise leerla, porque, admitámoslo, ¿quién no ha pasado una tarde así, conjeturando acerca de un determinado hecho amoroso y dejándose llevar cada vez más lejos por la imaginación (y alejándonos cada vez más de la razón)? No me ha defraudado en absoluto, porque el estilo de la autora, que escribe cartas a su amante pero que en ocasiones parece que apela directamente a cada uno de los lectores, engancha desde la primera página. Sin embargo, me había hecho una idea equivocada porque pensaba que, en ese lapso de veinticuatro horas, la narradora no recibía ninguna información del exterior y todo lo que plasmaba en las cartas era fruto de sus conjeturas. Pero no es así: llega incluso a salir de su casa para recabar una valiosa información y al final recibe noticias que aclaran el desenlace de la historia. Yo pensaba que el lector se quedaría sin saber lo que ocurría al final y debo decir que quizá habría sido un final más acertado. De todas formas, la novela me ha encantado y me gustaría releerla de nuevo, esta vez de un tirón, porque es perfectamente factible y un plan ideal para una tarde de verano.

En cuanto a la autora, Constance de Théis nació en Nantes en 1767 y recibió una excelente educación: empezó a ser conocida  por sus poemas ya desde los 18 años. Se casó en segundas nupcias con Joseph de Salm-Reifferscheidt-Dyck, que más adelante sería nombrado príncipe de Salm por el rey de Prusia, por lo que Constance acabaría recibiendo el título de princesa de Salm-Dyck en 1816. Organizó en su casa de París un salón literario de ideología liberal donde recibió a nombres como Alejandro Dumas o La Fayette. La guerra le obligó a retirarse al castillo de su esposo en Renania, donde contó con el tiempo y la calma necesarios para concluir esta novela.

Dejo para terminar dos fragmentos de la novela. En el primero la propia autora describe su novela brevemente; el segundo forma parte de una de las cartas y da una idea del tono que emplea la narradora:

«[Esta pequeña novela] La empecé hace más de veinte años. Le daba, a la sazón, y sigo dándole, poca importancia. Sometiéndome a la ley de no escribir ni una sola palabra que no estuviese dictada por el sentimiento o por la pasión, haciendo sentir, en el breve espacio de veinticuatro horas, a una mujer vivaz y sensible todo lo que el amor puede inspirar de embriaguez, de turbación y, sobre todo, de envidia, tan solo quería hacer una novela sobre una idea que me gustaba, dando con ella respuesta a algunas recriminaciones que me habían sido dirigidas acerca del tono serio y filosófico de buena parte de mis libros.»

«¡El amor…! ¿Qué es el amor…? Un capricho, una fantasía, una sorpresa del corazón, tal vez de los sentidos; un encantamiento que se derrama sobre los ojos, fascinándolos, que se apega a los rasgos, a las formas, a la vestimenta incluso de un ser que solo el azar nos lleva a encontrar. ¿Que no lo encontramos? Nada nos advierte de ello, nada nos turba… Seguimos viviendo, existiendo, buscando placeres, encontrándolos, proseguimos con nuestra carrera como si no nos faltara ¡nada! El amor no es, pues, una condición inevitable de la vida, no es más que una circunstancia de ella, un desorden, una época… Pero ¿qué estoy diciendo? ¡Es una desgracia! Una crisis… una crisis terrible… que se pasa, y eso es todo.»


Título: Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible | Autora: Constance de Salm
Fecha inicio: 28.04.2011 | Fecha fin: 06.05.2012

8 de mayo de 2012

The Moonstone

El punto de partida de esta novela no es particularmente original: a finales del siglo XVIII, un soldado inglés roba en la India la Piedra Lunar, un valiosísimo diamante amarillo, tras matar a los tres indios cuyo único propósito en esta vida era salvaguardarlo. Cuenta la leyenda que la mala suerte perseguirá a quienquiera que posea el diamante y que los descendientes de los tres indios tratarán a toda costa de devolver la piedra a la India, de donde nunca debió salir.

A mediados del siglo XIX, Rachel Verinder recibe este diamante como regalo para su 18 cumpleaños. Sin embargo, pocas horas después la gema parece desvanecerse en el aire, al tiempo que tres misteriosos indios son vistos en las inmediaciones de su casa. Pese a que la relación parece obvia, pronto se hace evidente que la resolución del misterio no va a ser ni rápida ni sencilla.

A partir de aquí la historia se va desarrollando en boca de los diferentes personajes, muchos de ellos prototípicos pero magníficamente perfilados: Betteredge, anciano jefe del personal de servicio, completamente leal a la familia Verinder y devoto de Robinson Crusoe, donde siempre encuentra respuesta a sus dudas abriendo una página al azar; Rosanna Spearman, doncella en la mansión de los Verinder, introvertida, con un pasado oscuro y un defecto físico, enamorada sin esperanza de uno de los señores de la casa; Miss Clack, prima de Rachel, solterona y ferviente religiosa; el brillante Cuff, típico detective astuto que pone en evidencia a los torpes policías locales, y Ezra Jennings, personaje que sale de las sombras de los secundarios y sobresale por su humanidad hacia el final de la novela.

El opio también cobra protagonismo en un momento determinado de la trama, y cabe decir que el mismo Wilkie Collins tomaba esta sustancia desde principios de la década de 1860 para aliviar los síntomas de la gota y el reuma. Llegó a tomar dosis tan altas que sufría alucinaciones: creía ver sombras en su estudio y figuras fantasmagóricas que lo seguían hasta la alcoba. Collins llegó a confesar que había escrito muchos pasajes de La piedra lunar (que se publicó en 1868) bajo los efectos del opio y que, una vez terminada la obra, le costaba reconocer como suyos algunos de los fragmentos. Por cierto, en uno de los pasajes de la novela el personaje Ezra Jennings describe meticulosamente el estado alterado resultante de tomar opio.

La piedra lunar gustará a los amantes de las novelas detectivescas y de época, aunque no creo que sea del agrado de todos: la extension es considerable y el lenguaje es retórico y recargado, aunque para mí este es más un punto positivo que una falta. La trama es enrevesada pero está perfectamente hilada, y por el camino se pueden ver retratos costumbristas de la época.

A mí me gustó mucho más La dama de blanco, novela que disfruté tremendamente (y de donde saqué mi apodo de Halcombe por admiración incondicional hacia una de las protagonistas), pero también es cierto que hay momentos para cada libro y estos meses quizá no han sido los mejores para mí. The Moonstone me ha acompañado a lo largo de una etapa de cambios radicales (quiero creer que para bien), etapa en la que no he estado del todo abierta a la lectura; de ahí que me haya costado nada menos que cuatro meses terminarlo. Pero precisamente por haberme acompañado en esta etapa este libro siempre será especial para mí.

Título: The Moonstone | Autora: Wilkie Collins
Fecha inicio: 23.12.2011 | Fecha fin: 25.04.2012

4 de febrero de 2012

The Small Hand

Me alegra haber encontrado este libro porque me ha permitido reconciliarme con su autora, Susan Hill, a quien todavía no le había perdonado la secuela que escribió de mi libro favorito, Rebecca, y que tituló La señora De Winter. Me lo leí hace más de 15 años y todavía recuerdo lo que lloré al terminarlo, pero no porque la historia se acabara o porque me hubiera conmovido, sino porque me sentí estafada. ¡Cómo había osado Susan Hill hacerle aquello a mi libro favorito!

El caso es que, aparte del disgusto, La señora De Winter no dejó en mí ninguna huella; todo lo contrario, la autora me pareció una simple advenediza que quería subirse al carro de la popularidad de Rebecca (pero estaba equivocada; Susan Hill tiene una sólida carrera a sus espaldas…).

El caso es que cuando me topé con The Small Hand en la biblioteca, al principio ni reconocí que se trataba de la misma autora. Sin embargo, ya le había echado el ojo hace semanas porque la cubierta es preciosa y además en la biblioteca lo habían incluido en una selección de literatura gótica, así que decidí leer las primeras páginas allí mismo para ver si me convencía, y vaya si lo hizo: me enganchó.

The Small Hand es justamente lo que su subtítulo reza: una historia de fantasmas. Adam Snow es un anticuario de libros especializado en rarezas y en tomos especialmente caros. Vive en Londres y un día, mientras se dirige a visitar a un cliente en Sussex, se pierde y llega a una antigua casa abandonada. Explorando los jardines, vive una experiencia sobrenatural cuando nota cómo la mano de un niño se aferra a la suya. La sensación le parece totalmente real (aunque allí, por supuesto, no hay nadie) y no le da miedo en absoluto. Más adelante esa manita vuelve a visitarle, aunque esta vez sus intenciones no son nada tranquilizadoras. Como resultado de estos encuentros, Snow empieza a sufrir ataques de pánico y a tener tendencias suicidas. Finalmente, su hermano Hugo le pone en la pista correcta y descubre que un misterioso suceso de su infancia está relacionado con la inquietante aparición de «la pequeña mano».

Hill crea en este libro la atmósfera perfecta para una historia de fantasmas: una casa abandonada, un secreto del pasado que poco a poco se desvela, una estancia en un monasterio francés perdido en la montaña, una romántica visión de la profesión de anticuario de libros… La lectura atrapa enseguida y el ritmo está muy conseguido: no es trepidante ni aterrador, pero no puedes dejar de leerlo. La compañía perfecta para un viernes por la noche y además es un libro cortito que puede terminarse de una sentada.

Gracias a este libro, como decía, me he reconciliado con Susan Hill. The Woman in Black ya está en mi lista de libros pendientes, pero, ay, llevo semanas peleando con The Moonstone, de Wilkie Collins. Reseña, espero, en breve.

Título: The Small Hand | Autora: Susan Hill
Fecha inicio: 28.01.2012 | Fecha fin: 29.01.2012

14 de enero de 2012

Colección Read & Listen de Pons Idiomas

Gracias a un concurso de El placer de la lectura conseguí uno de los libros de la colección Read & Listen de Pons Idiomas, dirigida a estudiantes de inglés con un nivel medio-avanzado. Los editores han seleccionado una serie de relatos de conocidos escritores en lengua inglesa: Roald Dahl, F. Scott Fitgerald, Margaret Atwood, Jack London, Philip Roth… Lo que marca la diferencia es que los libros incluyen un pequeño diccionario a pie de página en el que se traducen en contexto las expresiones más difíciles; la idea es que todo el mundo se anime a leer en inglés y que el hecho de tener que parar para consultar el diccionario cada dos por tres ya no sea un impedimento. Y va más allá que un mero diccionario, porque explica los matices y aclara referencias culturales para que el lector se sienta como si estuviera leyendo casi, casi en su lengua nativa.

De momento hay 8 libritos en la colección y cada uno de ellos recoge dos relatos. Más puntos que hacen esta colección interesante: cada relato va precedido de una pequeña biografía del autor (una página a dos caras, llena de anécdotas y nada aburrida, debo decir) y una introducción al relato. Y para acabar de redondearlo, el libro viene con un CD con la versión en audio de los relatos.

Los relatos que yo he leído son los de Roald Dahl y Edith Wharton. Leer relatos de Dahl siempre es un placer y este, Parson's Pleasure, estuvo a la altura, aunque el final me pareció algo predecible. En cuanto al relato de Wharton, si soy sincera diré que no me gustó nada: ni me interesó ni le encontré el sentido.

Dicho esto, me parece una colección muy recomendable para quienes tengan un nivel medio-avanzado de inglés pero no se sientan cómodos todavía leyendo libros (aparte de las versiones abreviadas para estudiantes, me refiero). ¡Ah! Y cada libro cuesta 9,90 euros. Se os acaban las excusas. :)


Título: Read & Listen | Autores: Roald Dahl y Edith Warthon, Pons Ediciones
Fecha inicio: 26.12.2011 | Fecha fin: 29.12.2011

30 de noviembre de 2011

What Was Lost

La totalidad de la trama de What Was Lost gira en torno a un centro comercial,  desde el punto de vista de los compradores que se agolpan en las tiendas un sábado por la tarde, el de los vendedores (que no tienen una relación tan idílica con el centro) e incluso el de los guardas de seguridad, que vigilan los pasillos vacíos y silenciosos durante toda la noche.

El libro arranca desde la perspectiva de una niña de 10 años, Kate, cuya principal afición es jugar a ser detective privado. Kate es una niña solitaria, silenciosa y observadora que pasa las horas muertas en el centro comercial Green Oaks, en Birmingham. Corre el año 1984 y el centro comercial se erige como el no va más de la sofisticación: ni uno solo de los sentidos queda sin estimular. La población acepta en masa esta nueva e impersonalizada manera de comprar y va dejando de lado el pequeño comercio y sus vendedores de toda la vida.

En sus devaneos por el centro comercial, Kate trata de adelantarse a los delincuentes y está siempre en busca de posibles «sospechosos», acompañada de su fiel amigo, el mono de peluche Mickey. Kate anota diligentemente en una libreta todos sus movimientos y sus observaciones para cuando tenga que dar cuenta a la policía el día que de verdad se produzca un delito.

En paralelo conocemos la historia de Teresa, que pasa muy de refilón por la novela y me hubiera gustado que tuviera un papel más protagonista. Teresa es una niña con problemas de adaptación en la escuela y que hace gala de un terrible comportamiento. Para ayudarla a que se centre, los profesores la sientan junto al pupitre de Kate, convencidos de que su carácter tranquilo calmará a Teresa. Lo que en un principio parece una relación abocada al desastre, poco a poco empieza a fructificar…

La trama pega entonces un salto hasta el año 2003. El lector descubre perplejo (al menos, yo) que Kate desapareció sin dejar rastro, y una noche uno de los vigilantes de seguridad de Green Oaks, Kurt, cree ver a una niña en una de las pantallas del circuito de seguridad. ¿Estarán los dos sucesos relacionados de alguna manera?

También adquiere protagonismo en esta segunda parte Lisa, una joven que trabaja en la tienda de música de Green Oaks, que está muy descontenta con la relación que mantiene con su pareja, que lucha por conseguir un ascenso laboral pese a que no tiene nada claro que sea eso lo que de verdad desea, y que transmite al lector lo opresivo que encuentra trabajar en un centro comercial.

Esta magnífica novela, que en español publicó Seix Barral con el título Lo que perdimos, habla del contraste entre los sueños que uno tiene de pequeño y lo diferentes que son muchas veces las vidas adultas de aquellos niños. De cómo uno puede verse encerrado en un trabajo que aborrece o embarcado en una relación con una persona que nunca le ha aportado nada. Y de cómo, en algunos casos, uno puede despertar de ese letargo y dar un nuevo giro a su vida.

La autora, Catherine O'Flynn, aporta mucho de sus propias experiencias a la novela, pues de pequeña le encantaba jugar a detectives, sus padres tenían una tienda de dulces (como aquella en la que Kate pasaba muchos ratos en compañía de un chico mucho mayor que ella, Adrian, el hijo del dueño) y ella misma trabajó de dependienta en la tienda de música de un centro comercial. Un prometedor comienzo con esta primera novela, que ganó tres prestigiosos premios en lengua inglesa (el Costa, el Galaxy British Book y el Jelf Group) y quedó finalista en muchos otros, el Booker entre ellos. ¡Y eso que la novela fue rechazada por más de veinte editoriales! A mí, desde luego, me ha encantado.


Título: 
What Was Lost | Autora: Catherine O'Flynn
Fecha inicio: 02.11.2011 | Fecha fin: 21.11.2011

16 de noviembre de 2011

The Three Evangelists

Si alguna editorial me lee (juas), le confirmo que los concursos por Internet funcionan. Siruela organizó uno para sortear el último libro de Fred Vargas. Participé y no me tocó, pero la autora despertó mi curiosidad (que supongo que es lo que la editorial buscaba) y traté de encontrar algún libro suyo en la biblioteca. Le tocó a este, que en español se publicó como Que se levanten los muertos y que yo leí en inglés.


Sophia Siméonidis es una cantante de ópera que vive en París con su marido y que una mañana observa, perpleja, que alguien ha plantado un haya en su jardín. Sin saber muy bien qué hacer, y dado que su marido pasa del tema (de hecho hace muchos años que se comporta con ella de un modo más bien indiferente), recurre a los tres jóvenes que acaban de ocupar el caserón de al lado.

Los jóvenes en cuestión son historiadores: Marc (medievalista), Lucien (obsesionado por la Gran Guerra) y Mathias (especializado en la prehistoria) están pasando una mala racha económica, por lo que deciden unir fuerzas e irse a vivir a un caserón semiabandonado, que poco a poco van convirtiendo en hogar. Les acompaña el tío de Marc, Vandoosler, un expolicía muy observador y que todavía conserva intactas sus dotes de seducción.

Siméonidis acude a sus vecinos para que le ayuden a cavar debajo del arbolito y tratar de descubrir así el origen del misterio (¿hay algo enterrado debajo con la intención de que no se descubra?), y es así como los tres historiadores se ven envueltos en la trama, que se complica cuando Siméonidis desaparece. ¿El haya y la desaparición están de alguna manera relacionados?

Una gran fama como autora de novela negra precedía a Fred Vargas, pero lo cierto es que a mí me ha dejado un poco fría. A los libritos de este tipo tiendo a compararlos con Agatha Christie, autora que me apasiona aunque en muchos círculos sea criticada. En mi opinión, elaboraba sus tramas con precisión y poco a poco, a medida que avanzaba la historia, detalles aparentemente triviales empezaban a casar unos con otros hasta llegar a un final perfectamente orquestado y a menudo inesperado. Bueno, pues nada de eso pasa en Que se levanten los muertos. Los personajes me han caído simpáticos (sobre todo los tres evangelistas), pero algunos me parece que se quedan en caricaturas (Vandoosler es muy prototípico, no aporta nada de novedoso al típico perfil de expolicía inteligente, observador y de oscuro pasado).

(Ojo, a continuación pongo un par de spoilers.)

De todas formas, lo peor para mí es que a una novela se le vean los andamios, y a esta le pasa. Por ejemplo, la autora dedica un capítulo entero a contar un hecho intrascendente, al menos en apariencia: Marc y Mathias tienen que levantarse de madrugada para ayudar a subir hasta casa a Lucien, que ha llegado borracho. Suben los tres como pueden hasta el caserón y ahí termina todo. ¿Y qué tiene que ver esto con la trama que se estaba desarrollando hasta ese capítulo? Nada de nada, por lo que está claro que ese episodio le servirá a la autora más adelante en la trama (como así ocurre). Bueno, pues no me gusta anticiparme a lo que planea la autora; una novela de misterio tiene que resultar sorprendente e imprevisible; no me convence el hecho de que se le vean las intenciones tan de lejos.

Otro ejemplo clarísimo: cuando un moribundo escribe «Siméonidis 2», todo el mundo lo interpreta como: «Mecachis, qué despistado es este muerto, que en lugar de escribir la S de Sophia lo ha puesto al revés y ha escrito un 2». Bueno, pues no cuela: evidentemente el moribundo no está despistado, no se confunde en un detalle como ese (y más teniendo en cuenta que un apellido complicado como Siméonidis lo ha escrito perfectamente). Además, en lugar de poner algo tan rebuscado (y tan adecuado para su trama, señora Vargas), lo lógico habría sido que el moribundo escribiera el nombre real de esa tal «Siméonidis 2», para que la policía supiera a quién tenía que buscar.

Por estos motivos el libro no me ha acabado de convencer y no sé si probaré con otra de las novelas de Fred Vargas (he leído que esta no es la mejor). ¡La verdad es que no me han quedado muchas ganas!


Título: The Three Evangelists | Autor: Fred Vargas
Fecha inicio: 21.10.2011 | Fecha fin: 28.10.2011

25 de octubre de 2011

Pirineos, tristes montes

Este libro recoge el tipo de historias que se contaban antaño en los pueblos del Pirineo cuando, después de cenar, la familia se reunía en torno al fuego, sentados en las cadieras. No había televisión ni calefacción, por supuesto, y anochecía pronto, así que juntarse en torno a la chimenea a conversar y realizar alguna tarea que hubiera quedado pendiente, como escoscar almendras, era lo más habitual durante aquellas noches. Se contaban rumores que circulaban por el pueblo, se hablaba de cómo había ido la jornada y de lo que había que hacer al día siguiente, y también se relataban historias y rumores en los que no estaba clara la línea divisoria entre realidad y ficción.

El oficio de los navateros o de los truferos; jóvenes que ocultan un embarazo hasta el mismo momento del parto; anécdotas del Seminario de Barbastro (y la soledad de un niño que viaja solo con una maleta); maestras y curas venidos de la ciudad que tienen que acostumbrarse a la rudeza de las montañas; odio encarnizado y perenne entre los únicos dos vecinos de un pueblo; solterones que, ya con cincuenta años, siguen viviendo con su madre, una madre que les ha espantado a las dos o tres novias que han tenido en su vida; historias de la guerra civil vividas por vecinos del pueblo, o la que más me ha impresionado, la historia de una joven que tiene que ir a una gran ciudad a trabajar para ayudar a su familia, sumida en la pobreza. Algunas son reales y otras ficticias, y espero que esta última historia en concreto pertenezca a las inventadas. Ese es otro de los aciertos de este libro: saber que muchos de los cuentos, no todos, son reales. Me quedé a menudo pensando: «Por Dios, ¿habrá ocurrido esta historia de verdad?».

Yo me crié en el Pirineo (vivimos en Barbastro y tengo familia en varios pueblos de la montaña, en diferentes valles, y a ellos íbamos casi todos los fines de semana). Sin embargo, puedo decir que viví la cara más amable de las montañas; cierto, no había calefacción, ni teléfono, ni televisión, y cuando yo era muy pequeña tampoco había cuarto de baño en la casa de uno de aquellos pueblecitos, pero aquello no era nada comparado con la vida de mis padres en la montaña cuando ellos eran pequeños. He oído mil y un relatos de aquella época, pero ha sido este libro el que ha acabado de abrirme los ojos a la dureza de la vida en las montañas (que con eso del turismo rural está muy idealizada ahora).

Recomiendo encarecidamente la lectura de este libro, en especial a quienes han vivido en los Pirineos, porque conectarán más con las historias y los giros lingüísticos. En la misma línea, también recomiendo los libros de Lorenzo Mediano, en un tono más novelado pero que también ilustran acerca de la vida en las montañas, y La lluvia amarilla, una novela preciosa, brutal e imprescindible para desmitificar lo que es vivir en la naturaleza.

Aquí, mis reseñas de dos novelas de Lorenzo Mediano, La escarcha sobre los hombros, precioso, y Donde duermen las aguas, también muy recomendable.

Y aquí, mi reseña de La lluvia amarilla, de Julio Llamazares. Una de las mejores novelas que he leído sobre la soledad de las montañas y la imparable despoblación del Pirineo.

Título: Pirineos, tristes montes | Autor: Severino Pallaruelo
Fecha inicio: 06.10.2011 | Fecha fin: 21.10.2011