25 de junio de 2012

Nube de Tinta, nuevo sello de RHM


Hoy os presento un nuevo sello editorial que llega con las ideas muy claras: Nube de Tinta, que afirma en su eslogan que «El placer de la lectura no tiene edad». En efecto, este nuevo sello de Random House Mondadori nace con el reto de intentar llegar a un amplio abanico de lectores, y para ello escogen «voces tiernas, originales, evocadoras, inocentes; personajes que nos hagan pensar y reflexionar, que nos dejen huella, vivan retos, se comprometan, defiendan valores o bien sean ejemplos de superación, coraje y esfuerzo».

Nube de Tinta pretende lanzar novelas que cumplan «todos los requisitos para convertirse en libros de cabecera de muchas casas, en libros que se recomienden, en libros que nos hagan reflexionar y que recordemos con una sonrisa». Así, las dos primeras apuestas de la editorial son Memorias de un amigo imaginario, de Matthew Dicks, y Bajo la misma estrella, de John Green. La editorial me ha enviado este último libro como parte de la campaña de promoción, así que ya estoy deseando empezarlo para contaros mi opinión al respecto, aunque después de todo lo que he leído en el material de promoción ¡las expectativas son altas!

De todas formas, parece ser que la fama precede a la novela Bajo la misma estrella: en Estados Unidos salió un primer tiraje de 350.000 ejemplares, subió al puesto número 1 en todas las listas en la primera semana (tanto en adultos como en juvenil) y obtuvo una venta de 60.000 ejemplares (que se dice pronto, y más en los tiempos que corren) en esa primera semana.

Para que vayáis abriendo boca y os empiece a tentar este nuevo sello editorial, aquí os dejo el vídeo promocional. A mí me resulta de lo más evocador… Me encanta la frase de «para los que leen […] porque un libro los encuentra a ellos». En el vídeo, por cierto, podréis ver qué otros títulos publicará Nube de Tinta aparte de estos dos que os he comentado.

                                          



Por último, quiero agradecer a Random House Mondadori y a Bloguzz que me hayan mandado el libro para reseñarlo. Os dejo una foto de la bolsa y el libro como me llegaron: no sé si veréis en la foto que el libro llegó en una cajita rodeado de una nube de algodón. Además, venía acompañado de una tarjeta con mi nombre escrito con la misma tipografía que aparece en la cubierta del libro. ¡Todo muy bien pensado!



Así que ya sabéis. Nube de Tinta: «Para los que leen, en papel, en digital, desde la nube, para estar en las nubes…». ¡Feliz lectura!

24 de junio de 2012

La lluvia amarilla (cita)

Este fin de semana he releído La lluvia amarilla, ese magnífico libro de Julio Llamazares (mi reseña, aquí), y os dejo un par de citas para que veáis el tipo de prosa que encontraréis en él:

«Pronto llegó noviembre con su pálido aliento de lunas y hojas muertas. Los días fueron haciéndose más cortos cada vez y las interminables noches junto a la chimenea comenzaron a sumirnos poco a poco en un profundo tedio, en una pétrea y desolada indiferencia contra la que las palabras se deshacían como arena y en la que los recuerdos daban paso casi siempre a inmensas extensiones de sombra y de silencio. Antes, cuando aún estaban Julio y su familia (y, antes aún, cuando Tomás todavía no había muerto y sostenía tenazmente en solitario la vieja casa y la memoria de Gavín), nos reuníamos todos en una de las casas, junto a la chimenea, y, allí, durante largas horas, mientras la nieve y la ventisca gemían en lo alto del tejado, pasábamos las noches del invierno contándonos historias y recordando personas y sucesos, casi siempre de otro tiempo. El fuego, entonces, nos unía más que la amistad y que la sangre. Las palabras servían, como siempre, para ahuyentar el frío y la tristeza del invierno. Ahora, en cambio, a Sabina y a mí, el fuego y las palabras nos volvían más distantes, los recuerdos nos hacían cada vez más silenciosos y lejanos. Y, así, cuando llegó la nieve, la nieve estaba ya, desde hacía mucho tiempo, en nuestros propios corazones.»

«El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos. Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo del olvido.»

15 de junio de 2012

El sueño eterno

El general Sternwood, un débil anciano que prácticamente tiene un pie en la tumba, contrata al detective privado Philip Marlowe para solucionar un tema familiar relacionado con sus atractivas y díscolas hijas, Vivian y Carmen. Lo que en un principio parece un chantaje que pretendía llevarse un pellizco de la fortuna del general acaba destapando una serie de asesinatos, de asuntos turbios y de posibles sospechosos, mientras el lector asiste maravillado a los magníficos diálogos del libro y a las reflexiones del cínico, inteligente e incorruptible Marlowe.

Raymond Chandler escribió El sueño eterno relativamente tarde, cuando ya contaba 51 años y, aunque había publicado relatos antes, fue esta su primera novela, en la que se estrenaba además el personaje de Philip Marlowe. En cuanto al libro, la trama me ha despistado por los continuos giros que da (y porque me costó seguir la jerga del género en inglés), pero está narrado en primera persona por Marlowe, y solo por leer los irónicos diálogos y las cínicas reflexiones del protagonista ya vale la pena hacerse con este libro.


Título: The Big Sleep | Autor: Raymond Chandler
Fecha inicio: 08.05.2012 | Fecha fin: 01.06.2012

2 de junio de 2012

Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible

Publicada en 1824, esta novela epistolar recoge los angustiosos sentimientos de la narradora, que la noche anterior ha visto a su amante desaparecer en la calesa de otra mujer a la salida de la ópera. Durante un día entero, le escribe a su amante hasta 46 cartas: mientras conjetura acerca del significado de lo que vio la noche anterior, el lector es testigo de todos los sentimientos que asuelan el alma de la mujer. Desconcierto, desconfianza, celos, ira, amargura, abatimiento, calma pasajera, desconsuelo… En torno a los escuetos hechos que conoce (el acontecimiento de la ópera y los rumores de una boda secreta celebrada por la noche en el campo), la narradora conjetura acerca de lo que ha podido pasar y el lector la acompaña en sus pensamientos obsesivos acerca del objeto de su amor.

Desde que descubrí esta novelita quise leerla, porque, admitámoslo, ¿quién no ha pasado una tarde así, conjeturando acerca de un determinado hecho amoroso y dejándose llevar cada vez más lejos por la imaginación (y alejándonos cada vez más de la razón)? No me ha defraudado en absoluto, porque el estilo de la autora, que escribe cartas a su amante pero que en ocasiones parece que apela directamente a cada uno de los lectores, engancha desde la primera página. Sin embargo, me había hecho una idea equivocada porque pensaba que, en ese lapso de veinticuatro horas, la narradora no recibía ninguna información del exterior y todo lo que plasmaba en las cartas era fruto de sus conjeturas. Pero no es así: llega incluso a salir de su casa para recabar una valiosa información y al final recibe noticias que aclaran el desenlace de la historia. Yo pensaba que el lector se quedaría sin saber lo que ocurría al final y debo decir que quizá habría sido un final más acertado. De todas formas, la novela me ha encantado y me gustaría releerla de nuevo, esta vez de un tirón, porque es perfectamente factible y un plan ideal para una tarde de verano.

En cuanto a la autora, Constance de Théis nació en Nantes en 1767 y recibió una excelente educación: empezó a ser conocida  por sus poemas ya desde los 18 años. Se casó en segundas nupcias con Joseph de Salm-Reifferscheidt-Dyck, que más adelante sería nombrado príncipe de Salm por el rey de Prusia, por lo que Constance acabaría recibiendo el título de princesa de Salm-Dyck en 1816. Organizó en su casa de París un salón literario de ideología liberal donde recibió a nombres como Alejandro Dumas o La Fayette. La guerra le obligó a retirarse al castillo de su esposo en Renania, donde contó con el tiempo y la calma necesarios para concluir esta novela.

Dejo para terminar dos fragmentos de la novela. En el primero la propia autora describe su novela brevemente; el segundo forma parte de una de las cartas y da una idea del tono que emplea la narradora:

«[Esta pequeña novela] La empecé hace más de veinte años. Le daba, a la sazón, y sigo dándole, poca importancia. Sometiéndome a la ley de no escribir ni una sola palabra que no estuviese dictada por el sentimiento o por la pasión, haciendo sentir, en el breve espacio de veinticuatro horas, a una mujer vivaz y sensible todo lo que el amor puede inspirar de embriaguez, de turbación y, sobre todo, de envidia, tan solo quería hacer una novela sobre una idea que me gustaba, dando con ella respuesta a algunas recriminaciones que me habían sido dirigidas acerca del tono serio y filosófico de buena parte de mis libros.»

«¡El amor…! ¿Qué es el amor…? Un capricho, una fantasía, una sorpresa del corazón, tal vez de los sentidos; un encantamiento que se derrama sobre los ojos, fascinándolos, que se apega a los rasgos, a las formas, a la vestimenta incluso de un ser que solo el azar nos lleva a encontrar. ¿Que no lo encontramos? Nada nos advierte de ello, nada nos turba… Seguimos viviendo, existiendo, buscando placeres, encontrándolos, proseguimos con nuestra carrera como si no nos faltara ¡nada! El amor no es, pues, una condición inevitable de la vida, no es más que una circunstancia de ella, un desorden, una época… Pero ¿qué estoy diciendo? ¡Es una desgracia! Una crisis… una crisis terrible… que se pasa, y eso es todo.»


Título: Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible | Autora: Constance de Salm
Fecha inicio: 28.04.2011 | Fecha fin: 06.05.2012

8 de mayo de 2012

The Moonstone

El punto de partida de esta novela no es particularmente original: a finales del siglo XVIII, un soldado inglés roba en la India la Piedra Lunar, un valiosísimo diamante amarillo, tras matar a los tres indios cuyo único propósito en esta vida era salvaguardarlo. Cuenta la leyenda que la mala suerte perseguirá a quienquiera que posea el diamante y que los descendientes de los tres indios tratarán a toda costa de devolver la piedra a la India, de donde nunca debió salir.

A mediados del siglo XIX, Rachel Verinder recibe este diamante como regalo para su 18 cumpleaños. Sin embargo, pocas horas después la gema parece desvanecerse en el aire, al tiempo que tres misteriosos indios son vistos en las inmediaciones de su casa. Pese a que la relación parece obvia, pronto se hace evidente que la resolución del misterio no va a ser ni rápida ni sencilla.

A partir de aquí la historia se va desarrollando en boca de los diferentes personajes, muchos de ellos prototípicos pero magníficamente perfilados: Betteredge, anciano jefe del personal de servicio, completamente leal a la familia Verinder y devoto de Robinson Crusoe, donde siempre encuentra respuesta a sus dudas abriendo una página al azar; Rosanna Spearman, doncella en la mansión de los Verinder, introvertida, con un pasado oscuro y un defecto físico, enamorada sin esperanza de uno de los señores de la casa; Miss Clack, prima de Rachel, solterona y ferviente religiosa; el brillante Cuff, típico detective astuto que pone en evidencia a los torpes policías locales, y Ezra Jennings, personaje que sale de las sombras de los secundarios y sobresale por su humanidad hacia el final de la novela.

El opio también cobra protagonismo en un momento determinado de la trama, y cabe decir que el mismo Wilkie Collins tomaba esta sustancia desde principios de la década de 1860 para aliviar los síntomas de la gota y el reuma. Llegó a tomar dosis tan altas que sufría alucinaciones: creía ver sombras en su estudio y figuras fantasmagóricas que lo seguían hasta la alcoba. Collins llegó a confesar que había escrito muchos pasajes de La piedra lunar (que se publicó en 1868) bajo los efectos del opio y que, una vez terminada la obra, le costaba reconocer como suyos algunos de los fragmentos. Por cierto, en uno de los pasajes de la novela el personaje Ezra Jennings describe meticulosamente el estado alterado resultante de tomar opio.

La piedra lunar gustará a los amantes de las novelas detectivescas y de época, aunque no creo que sea del agrado de todos: la extension es considerable y el lenguaje es retórico y recargado, aunque para mí este es más un punto positivo que una falta. La trama es enrevesada pero está perfectamente hilada, y por el camino se pueden ver retratos costumbristas de la época.

A mí me gustó mucho más La dama de blanco, novela que disfruté tremendamente (y de donde saqué mi apodo de Halcombe por admiración incondicional hacia una de las protagonistas), pero también es cierto que hay momentos para cada libro y estos meses quizá no han sido los mejores para mí. The Moonstone me ha acompañado a lo largo de una etapa de cambios radicales (quiero creer que para bien), etapa en la que no he estado del todo abierta a la lectura; de ahí que me haya costado nada menos que cuatro meses terminarlo. Pero precisamente por haberme acompañado en esta etapa este libro siempre será especial para mí.

Título: The Moonstone | Autora: Wilkie Collins
Fecha inicio: 23.12.2011 | Fecha fin: 25.04.2012

4 de febrero de 2012

The Small Hand

Me alegra haber encontrado este libro porque me ha permitido reconciliarme con su autora, Susan Hill, a quien todavía no le había perdonado la secuela que escribió de mi libro favorito, Rebecca, y que tituló La señora De Winter. Me lo leí hace más de 15 años y todavía recuerdo lo que lloré al terminarlo, pero no porque la historia se acabara o porque me hubiera conmovido, sino porque me sentí estafada. ¡Cómo había osado Susan Hill hacerle aquello a mi libro favorito!

El caso es que, aparte del disgusto, La señora De Winter no dejó en mí ninguna huella; todo lo contrario, la autora me pareció una simple advenediza que quería subirse al carro de la popularidad de Rebecca (pero estaba equivocada; Susan Hill tiene una sólida carrera a sus espaldas…).

El caso es que cuando me topé con The Small Hand en la biblioteca, al principio ni reconocí que se trataba de la misma autora. Sin embargo, ya le había echado el ojo hace semanas porque la cubierta es preciosa y además en la biblioteca lo habían incluido en una selección de literatura gótica, así que decidí leer las primeras páginas allí mismo para ver si me convencía, y vaya si lo hizo: me enganchó.

The Small Hand es justamente lo que su subtítulo reza: una historia de fantasmas. Adam Snow es un anticuario de libros especializado en rarezas y en tomos especialmente caros. Vive en Londres y un día, mientras se dirige a visitar a un cliente en Sussex, se pierde y llega a una antigua casa abandonada. Explorando los jardines, vive una experiencia sobrenatural cuando nota cómo la mano de un niño se aferra a la suya. La sensación le parece totalmente real (aunque allí, por supuesto, no hay nadie) y no le da miedo en absoluto. Más adelante esa manita vuelve a visitarle, aunque esta vez sus intenciones no son nada tranquilizadoras. Como resultado de estos encuentros, Snow empieza a sufrir ataques de pánico y a tener tendencias suicidas. Finalmente, su hermano Hugo le pone en la pista correcta y descubre que un misterioso suceso de su infancia está relacionado con la inquietante aparición de «la pequeña mano».

Hill crea en este libro la atmósfera perfecta para una historia de fantasmas: una casa abandonada, un secreto del pasado que poco a poco se desvela, una estancia en un monasterio francés perdido en la montaña, una romántica visión de la profesión de anticuario de libros… La lectura atrapa enseguida y el ritmo está muy conseguido: no es trepidante ni aterrador, pero no puedes dejar de leerlo. La compañía perfecta para un viernes por la noche y además es un libro cortito que puede terminarse de una sentada.

Gracias a este libro, como decía, me he reconciliado con Susan Hill. The Woman in Black ya está en mi lista de libros pendientes, pero, ay, llevo semanas peleando con The Moonstone, de Wilkie Collins. Reseña, espero, en breve.

Título: The Small Hand | Autora: Susan Hill
Fecha inicio: 28.01.2012 | Fecha fin: 29.01.2012

14 de enero de 2012

Colección Read & Listen de Pons Idiomas

Gracias a un concurso de El placer de la lectura conseguí uno de los libros de la colección Read & Listen de Pons Idiomas, dirigida a estudiantes de inglés con un nivel medio-avanzado. Los editores han seleccionado una serie de relatos de conocidos escritores en lengua inglesa: Roald Dahl, F. Scott Fitgerald, Margaret Atwood, Jack London, Philip Roth… Lo que marca la diferencia es que los libros incluyen un pequeño diccionario a pie de página en el que se traducen en contexto las expresiones más difíciles; la idea es que todo el mundo se anime a leer en inglés y que el hecho de tener que parar para consultar el diccionario cada dos por tres ya no sea un impedimento. Y va más allá que un mero diccionario, porque explica los matices y aclara referencias culturales para que el lector se sienta como si estuviera leyendo casi, casi en su lengua nativa.

De momento hay 8 libritos en la colección y cada uno de ellos recoge dos relatos. Más puntos que hacen esta colección interesante: cada relato va precedido de una pequeña biografía del autor (una página a dos caras, llena de anécdotas y nada aburrida, debo decir) y una introducción al relato. Y para acabar de redondearlo, el libro viene con un CD con la versión en audio de los relatos.

Los relatos que yo he leído son los de Roald Dahl y Edith Wharton. Leer relatos de Dahl siempre es un placer y este, Parson's Pleasure, estuvo a la altura, aunque el final me pareció algo predecible. En cuanto al relato de Wharton, si soy sincera diré que no me gustó nada: ni me interesó ni le encontré el sentido.

Dicho esto, me parece una colección muy recomendable para quienes tengan un nivel medio-avanzado de inglés pero no se sientan cómodos todavía leyendo libros (aparte de las versiones abreviadas para estudiantes, me refiero). ¡Ah! Y cada libro cuesta 9,90 euros. Se os acaban las excusas. :)


Título: Read & Listen | Autores: Roald Dahl y Edith Warthon, Pons Ediciones
Fecha inicio: 26.12.2011 | Fecha fin: 29.12.2011

30 de noviembre de 2011

What Was Lost

La totalidad de la trama de What Was Lost gira en torno a un centro comercial,  desde el punto de vista de los compradores que se agolpan en las tiendas un sábado por la tarde, el de los vendedores (que no tienen una relación tan idílica con el centro) e incluso el de los guardas de seguridad, que vigilan los pasillos vacíos y silenciosos durante toda la noche.

El libro arranca desde la perspectiva de una niña de 10 años, Kate, cuya principal afición es jugar a ser detective privado. Kate es una niña solitaria, silenciosa y observadora que pasa las horas muertas en el centro comercial Green Oaks, en Birmingham. Corre el año 1984 y el centro comercial se erige como el no va más de la sofisticación: ni uno solo de los sentidos queda sin estimular. La población acepta en masa esta nueva e impersonalizada manera de comprar y va dejando de lado el pequeño comercio y sus vendedores de toda la vida.

En sus devaneos por el centro comercial, Kate trata de adelantarse a los delincuentes y está siempre en busca de posibles «sospechosos», acompañada de su fiel amigo, el mono de peluche Mickey. Kate anota diligentemente en una libreta todos sus movimientos y sus observaciones para cuando tenga que dar cuenta a la policía el día que de verdad se produzca un delito.

En paralelo conocemos la historia de Teresa, que pasa muy de refilón por la novela y me hubiera gustado que tuviera un papel más protagonista. Teresa es una niña con problemas de adaptación en la escuela y que hace gala de un terrible comportamiento. Para ayudarla a que se centre, los profesores la sientan junto al pupitre de Kate, convencidos de que su carácter tranquilo calmará a Teresa. Lo que en un principio parece una relación abocada al desastre, poco a poco empieza a fructificar…

La trama pega entonces un salto hasta el año 2003. El lector descubre perplejo (al menos, yo) que Kate desapareció sin dejar rastro, y una noche uno de los vigilantes de seguridad de Green Oaks, Kurt, cree ver a una niña en una de las pantallas del circuito de seguridad. ¿Estarán los dos sucesos relacionados de alguna manera?

También adquiere protagonismo en esta segunda parte Lisa, una joven que trabaja en la tienda de música de Green Oaks, que está muy descontenta con la relación que mantiene con su pareja, que lucha por conseguir un ascenso laboral pese a que no tiene nada claro que sea eso lo que de verdad desea, y que transmite al lector lo opresivo que encuentra trabajar en un centro comercial.

Esta magnífica novela, que en español publicó Seix Barral con el título Lo que perdimos, habla del contraste entre los sueños que uno tiene de pequeño y lo diferentes que son muchas veces las vidas adultas de aquellos niños. De cómo uno puede verse encerrado en un trabajo que aborrece o embarcado en una relación con una persona que nunca le ha aportado nada. Y de cómo, en algunos casos, uno puede despertar de ese letargo y dar un nuevo giro a su vida.

La autora, Catherine O'Flynn, aporta mucho de sus propias experiencias a la novela, pues de pequeña le encantaba jugar a detectives, sus padres tenían una tienda de dulces (como aquella en la que Kate pasaba muchos ratos en compañía de un chico mucho mayor que ella, Adrian, el hijo del dueño) y ella misma trabajó de dependienta en la tienda de música de un centro comercial. Un prometedor comienzo con esta primera novela, que ganó tres prestigiosos premios en lengua inglesa (el Costa, el Galaxy British Book y el Jelf Group) y quedó finalista en muchos otros, el Booker entre ellos. ¡Y eso que la novela fue rechazada por más de veinte editoriales! A mí, desde luego, me ha encantado.


Título: 
What Was Lost | Autora: Catherine O'Flynn
Fecha inicio: 02.11.2011 | Fecha fin: 21.11.2011

16 de noviembre de 2011

The Three Evangelists

Si alguna editorial me lee (juas), le confirmo que los concursos por Internet funcionan. Siruela organizó uno para sortear el último libro de Fred Vargas. Participé y no me tocó, pero la autora despertó mi curiosidad (que supongo que es lo que la editorial buscaba) y traté de encontrar algún libro suyo en la biblioteca. Le tocó a este, que en español se publicó como Que se levanten los muertos y que yo leí en inglés.


Sophia Siméonidis es una cantante de ópera que vive en París con su marido y que una mañana observa, perpleja, que alguien ha plantado un haya en su jardín. Sin saber muy bien qué hacer, y dado que su marido pasa del tema (de hecho hace muchos años que se comporta con ella de un modo más bien indiferente), recurre a los tres jóvenes que acaban de ocupar el caserón de al lado.

Los jóvenes en cuestión son historiadores: Marc (medievalista), Lucien (obsesionado por la Gran Guerra) y Mathias (especializado en la prehistoria) están pasando una mala racha económica, por lo que deciden unir fuerzas e irse a vivir a un caserón semiabandonado, que poco a poco van convirtiendo en hogar. Les acompaña el tío de Marc, Vandoosler, un expolicía muy observador y que todavía conserva intactas sus dotes de seducción.

Siméonidis acude a sus vecinos para que le ayuden a cavar debajo del arbolito y tratar de descubrir así el origen del misterio (¿hay algo enterrado debajo con la intención de que no se descubra?), y es así como los tres historiadores se ven envueltos en la trama, que se complica cuando Siméonidis desaparece. ¿El haya y la desaparición están de alguna manera relacionados?

Una gran fama como autora de novela negra precedía a Fred Vargas, pero lo cierto es que a mí me ha dejado un poco fría. A los libritos de este tipo tiendo a compararlos con Agatha Christie, autora que me apasiona aunque en muchos círculos sea criticada. En mi opinión, elaboraba sus tramas con precisión y poco a poco, a medida que avanzaba la historia, detalles aparentemente triviales empezaban a casar unos con otros hasta llegar a un final perfectamente orquestado y a menudo inesperado. Bueno, pues nada de eso pasa en Que se levanten los muertos. Los personajes me han caído simpáticos (sobre todo los tres evangelistas), pero algunos me parece que se quedan en caricaturas (Vandoosler es muy prototípico, no aporta nada de novedoso al típico perfil de expolicía inteligente, observador y de oscuro pasado).

(Ojo, a continuación pongo un par de spoilers.)

De todas formas, lo peor para mí es que a una novela se le vean los andamios, y a esta le pasa. Por ejemplo, la autora dedica un capítulo entero a contar un hecho intrascendente, al menos en apariencia: Marc y Mathias tienen que levantarse de madrugada para ayudar a subir hasta casa a Lucien, que ha llegado borracho. Suben los tres como pueden hasta el caserón y ahí termina todo. ¿Y qué tiene que ver esto con la trama que se estaba desarrollando hasta ese capítulo? Nada de nada, por lo que está claro que ese episodio le servirá a la autora más adelante en la trama (como así ocurre). Bueno, pues no me gusta anticiparme a lo que planea la autora; una novela de misterio tiene que resultar sorprendente e imprevisible; no me convence el hecho de que se le vean las intenciones tan de lejos.

Otro ejemplo clarísimo: cuando un moribundo escribe «Siméonidis 2», todo el mundo lo interpreta como: «Mecachis, qué despistado es este muerto, que en lugar de escribir la S de Sophia lo ha puesto al revés y ha escrito un 2». Bueno, pues no cuela: evidentemente el moribundo no está despistado, no se confunde en un detalle como ese (y más teniendo en cuenta que un apellido complicado como Siméonidis lo ha escrito perfectamente). Además, en lugar de poner algo tan rebuscado (y tan adecuado para su trama, señora Vargas), lo lógico habría sido que el moribundo escribiera el nombre real de esa tal «Siméonidis 2», para que la policía supiera a quién tenía que buscar.

Por estos motivos el libro no me ha acabado de convencer y no sé si probaré con otra de las novelas de Fred Vargas (he leído que esta no es la mejor). ¡La verdad es que no me han quedado muchas ganas!


Título: The Three Evangelists | Autor: Fred Vargas
Fecha inicio: 21.10.2011 | Fecha fin: 28.10.2011

25 de octubre de 2011

Pirineos, tristes montes

Este libro recoge el tipo de historias que se contaban antaño en los pueblos del Pirineo cuando, después de cenar, la familia se reunía en torno al fuego, sentados en las cadieras. No había televisión ni calefacción, por supuesto, y anochecía pronto, así que juntarse en torno a la chimenea a conversar y realizar alguna tarea que hubiera quedado pendiente, como escoscar almendras, era lo más habitual durante aquellas noches. Se contaban rumores que circulaban por el pueblo, se hablaba de cómo había ido la jornada y de lo que había que hacer al día siguiente, y también se relataban historias y rumores en los que no estaba clara la línea divisoria entre realidad y ficción.

El oficio de los navateros o de los truferos; jóvenes que ocultan un embarazo hasta el mismo momento del parto; anécdotas del Seminario de Barbastro (y la soledad de un niño que viaja solo con una maleta); maestras y curas venidos de la ciudad que tienen que acostumbrarse a la rudeza de las montañas; odio encarnizado y perenne entre los únicos dos vecinos de un pueblo; solterones que, ya con cincuenta años, siguen viviendo con su madre, una madre que les ha espantado a las dos o tres novias que han tenido en su vida; historias de la guerra civil vividas por vecinos del pueblo, o la que más me ha impresionado, la historia de una joven que tiene que ir a una gran ciudad a trabajar para ayudar a su familia, sumida en la pobreza. Algunas son reales y otras ficticias, y espero que esta última historia en concreto pertenezca a las inventadas. Ese es otro de los aciertos de este libro: saber que muchos de los cuentos, no todos, son reales. Me quedé a menudo pensando: «Por Dios, ¿habrá ocurrido esta historia de verdad?».

Yo me crié en el Pirineo (vivimos en Barbastro y tengo familia en varios pueblos de la montaña, en diferentes valles, y a ellos íbamos casi todos los fines de semana). Sin embargo, puedo decir que viví la cara más amable de las montañas; cierto, no había calefacción, ni teléfono, ni televisión, y cuando yo era muy pequeña tampoco había cuarto de baño en la casa de uno de aquellos pueblecitos, pero aquello no era nada comparado con la vida de mis padres en la montaña cuando ellos eran pequeños. He oído mil y un relatos de aquella época, pero ha sido este libro el que ha acabado de abrirme los ojos a la dureza de la vida en las montañas (que con eso del turismo rural está muy idealizada ahora).

Recomiendo encarecidamente la lectura de este libro, en especial a quienes han vivido en los Pirineos, porque conectarán más con las historias y los giros lingüísticos. En la misma línea, también recomiendo los libros de Lorenzo Mediano, en un tono más novelado pero que también ilustran acerca de la vida en las montañas, y La lluvia amarilla, una novela preciosa, brutal e imprescindible para desmitificar lo que es vivir en la naturaleza.

Aquí, mis reseñas de dos novelas de Lorenzo Mediano, La escarcha sobre los hombros, precioso, y Donde duermen las aguas, también muy recomendable.

Y aquí, mi reseña de La lluvia amarilla, de Julio Llamazares. Una de las mejores novelas que he leído sobre la soledad de las montañas y la imparable despoblación del Pirineo.

Título: Pirineos, tristes montes | Autor: Severino Pallaruelo
Fecha inicio: 06.10.2011 | Fecha fin: 21.10.2011

13 de octubre de 2011

Needful Things (La tienda)

Si alguno de ustedes vive en un pueblo tranquilo y, de la noche a la mañana, un desconocido abre una tienda de curiosidades, tenga cuidado. Podría ser que los artículos le acaben saliendo más caros de lo que parece.

Eso es lo que ocurre en Castle Rock, un pueblo que no resultará desconocido a los seguidores de King. Una tienda de curiosidades abre sus puertas, y al frente del negocio está el señor Leland Gaunt, un hombre misterioso, pero cordial y encantador. Poco a poco, los vecinos van entrando en el local y encuentran justo aquello que despierta sus anhelos más vivos: un cromo de béisbol poco habitual, un amuleto que puede aliviar el dolor de la artritis, una cola de zorro que evoca a su propietario un tiempo pasado más feliz, una fotografía de Elvis… Sorprendentemente, cuando el cliente pregunta temeroso el precio, descubre que el preciado objeto sí está al alcance de su bolsillo; es más, en algunos casos resulta sorprendentemente barato… ¿o no? Resulta que hay que pagar otro precio por el codiciado artículo, y es que cada comprador se compromete a gastarle una pequeña broma a un convecino. Una travesura, en realidad: algo tan inocente que no parece que pueda causar daño alguno.

Cuando el caos y el mal empiezan a extenderse por el pueblo poco después, solo el comisario Alan Pangborn sospecha que quien podría estar detrás de todo ello quizá sea el apacible señor Gaunt. En manos de Pangborn está detener la ola de maldad que se desencadena en Castle Rock… hasta que él mismo decide pasarse por la tienda y hacer una adquisición.

Pocos autores hay que sepan contar una historia como Stephen King. Deje que King le tome de la mano y le conduzca, si se atreve, a través de esta...


Título: Needful Things | Autor: Stephen King
Fecha inicio: 03.08.2011 | Fecha fin: 26.10.2011

5 de julio de 2011

El bolígrafo de gel verde

El bolígrafo de gel verde empieza a tratarse en determinados círculos literarios como un auténtico fenómeno editorial y está marcando el camino que todo escritor novel querría seguir: su autor, Eloy Moreno, escribió la novela durante tres años y al terminar se mostró decidido a que cumpliera el propósito para el que había nacido: que la gente la leyera. Temeroso de mandarla a las editoriales y recibir como única respuesta un "ya le llamaremos", decidió autoeditar la obra y plantarse a las puertas de las librerías de su ciudad para promocionarla y venderla. También aprovechó el tirón de Internet y de las redes sociales (Facebook) para seguir publicitando la novela. ¿Qué ocurrió? Comenzó a venderse, el boca a boca fue la mejor promoción y el proyecto funcionó tan bien que, al cabo de un tiempo, la mismísima editorial Espasa llamó a las puertas del autor para proponerle una edición que siguiera los canales tradicionales. A día de hoy, si no me equivoco, van por la décima edición. Sin duda, todo un logro en el feroz mercado editorial de España. Y con esta carta de presentación llegó el libro a mis manos.

Este precisamente es el problema de los bombazos editoriales (o de las buenas campañas de marketing): el libro tiene que estar a la altura de las expectativas que crea. Mi opinión sincera es que El bolígrafo de gel verde se queda corto.

La novela habla de cómo la rutina, el hastío y la incomunicación enraizan en la vida de un treintañero (casi cuarentón) de una gran ciudad y de cómo un simple bolígrafo es el motor para un cambio de rumbo. La novela se estructura en tres partes: en la primera se cuenta un episodio de la infancia del protagonista que marcó su vida. La segunda da cuenta de las rutinas en las que está anclado el personaje, repitiendo página tras página lo que hace cada día para crear en el lector la misma sensación de claustrofobia que vive el protagonista. La tercera parte recoge los hechos que supusieron una ruptura con respecto a su vida anterior y las reflexiones desde el presente.

Veía la novela con muy buenos ojos y la empecé con ganas, así que me sorprendió comprobar que, a medida que pasaba las páginas, el protagonista me caía cada vez más gordo. Resumiendo, me ha parecido bastante cobarde, totalmente anodino, derrotista, un completo neurótico, con menos reflejos que un portero de caucho, cotilla hasta decir basta y totalmente carente de sentido del humor. Encima, la novela no es en absoluto crítica con semejante elenco de cualidades, sino que viene a decir que todos estamos un poco como su protagonista, derrotados por el día a día y sin fuerzas para romper con todo ello.

Por otra parte el autor plantea montones de situaciones prototípicas y apela a la sensiblería de los lectores en cada una de sus páginas. La historia del boli me pareció bastante tonta y la obsesión del protagonista con él rozaba la neurosis (sí, ya imagino que todo es una metáfora y tal, pero no resulta convincente). El final edulcorado no contribuye a mejorar la novela. En cuanto al estilo del autor no me ha parecido malo del todo, pero tiene algunos dejes que no me han gustado. En concreto, el uso hasta la saciedad de las antítesis, las repeticiones y los pequeños juegos de palabras. El problema no es que los emplee, sino que aparecen en cada una de las páginas y al final el estilo se hace tremendamente cansino. Aquí van algunos ejemplos:

«Esperé a que los actores del decorado desapareciesen completamente. Me quedé allí, con mi café solo, con mi café, solo.»

«Sin pedirme permiso –seguramente sin necesitarlo–, se sentó a mi lado, mientras el perro hacía lo suyo al suyo.»

«Hay relaciones especiales con personas y también hay relaciones con personas especiales.»

«Me temí lo peor: haberme perdido en un lugar perdido.»

«… jugando con nuestros dedos como cuando aún no teníamos anillos, jugando con nuestras lenguas como cuando aún no tenían veneno.»

«Me llegó el aroma del café caliente en una mañana fría.»

Me permito enlazar una reseña que está muy bien redactada y que expresa mi opinión al cien por cien:

Reseña de Regina Irae

Y esta otra es muchísimo más ácida, pero también comulgo (quizá sin tanta dureza) con ella:

Entre líneas

Un último apunte: me gustaría encontrar un ejemplar de esos que Eloy Moreno vendió antes de que Espasa tomara el relevo para comprobar hasta qué punto la editorial respetó el original del autor o metió mano. Y si era necesaria la figura de un corrector o no, porque el autor en su página web deja entrever que para que un buen libro vea la luz no es necesario para nada corregirlo (perdón por el exabrupto, me toca la fibra profesional).

Pese a los comentarios que expreso en esta página, recomendaría a la gente que se hiciera con esta novela y juzgara por sí misma. Al fin y al cabo, si no está del todo pulida es porque se trata de la obra de un principiante, que se merece todo mi reconocimiento aunque solo sea por luchar como un jabato para que su librito viera la luz. Él mismo lo dice: «Fue cuando me di cuenta de lo más importante: una novela nace para ser leída».

Título: El bolígrafo de gel verde | Autor: Eloy Moreno
Fecha inicio: 28.06.2011 | Fecha fin: 02.07.2011

29 de junio de 2011

El mundo amarillo

Desde luego, es inevitable que Albert Espinosa llame la atención del lector: tiene treinta y siete años, y de los catorce a los veinticuatro se los pasó saliendo y entrando del hospital debido al cáncer. A cuatro cánceres, para ser exactos: pierna, pierna (recidiva), pulmón e hígado. Tras toda una década y una tremenda batalla, se curó por completo y le dieron el alta, aunque por el camino perdió una pierna, un pulmón y un trozo de hígado. Eso ya resulta llamativo, pero ¿y si el autor afirma que esos diez años fueron los mejores de su vida? Inevitablemente una, asombrada, ya no puede parar de leer.

En este libro, Espinosa desvela una serie de descubrimientos que hizo gracias a esos años de cáncer, y su propósito es ponerlos al alcance de todo el mundo para que cualquier persona pueda llevar una vida mejor. Todos los descubrimientos van apuntando en una dirección, que es la de explicar qué es para él «el mundo amarillo» y «los amarillos» (y que no voy a desvelar porque él también mantiene la intriga hasta el final del libro).

Así pues, ¿qué «descubrimientos» encontraremos entre las páginas de este libro? Un sucinto ejemplo: probar a pensar que no existe la palabra dolor.

Lo más destacable de este libro es la persona que se refleja en cada una de las páginas: Albert es un hombre tremendamente positivo, con una vitalidad, un entusiasmo y unas ganas de hacer cosas de las que todos deberíamos apropiarnos. Pura vida es lo que encontrará el lector entre las páginas de este libro.

Título: El mundo amarillo | Autor: Albert Espinosa
Fecha inicio: 17.06.2011 | Fecha fin: 24.06.2011

28 de junio de 2011

En la luz inmóvil

Estas últimas semanas he estado entretenida con varios libros que obtuve en concursos (los de mis dos últimas entradas) y hoy vengo con la reseña del último que tenía pendiente, En la luz inmóvil, que sorteó la Editorial Algaida a través de Facebook. La verdad es que me hizo mucha ilusión porque la portada es preciosa y me pareció que la historia prometía. Vamos con el resumen.

El libro está narrado en primera persona y comienza en un pueblo de la costa gallega en 1967. Dos adolescentes se reencuentran ese verano y se convierten en inseparables, aunque un desencuentro en mitad de las vacaciones hace que se distancien. Pasado el verano, tiene lugar un trágico suceso que separa sus caminos definitivamente.

Ese amor de verano deja una profunda huella en el narrador y de hecho nunca llega a olvidar a aquella mujer, con quien se reencuentra años después. Él sigue anclado en aquel verano que tuvo lugar años atrás, pero ella es una persona completamente diferente. En paralelo, el lector es testigo de la historia de España de las últimas décadas y de las nostalgias y recuerdos que asuelan al narrador.

El estilo narrativo hace que el lector se sienta como si estuviera tomando un café con un viejo amigo, que le va contando sus recuerdos y nostalgias, con digresiones constantes e incluso reproches hacia uno mismo (el narrador se pregunta constantemente si lo que está escribiendo es algo más que una «gavilla de páginas desordenadas, tanto como mis sentimientos»).

Como decía al principio, la novela me parecía prometedora, pero la verdad es que no me ha calado. Es arriesgado que un autor decida interrumpir el hilo del discurso con digresiones constantes y la idea a priori es buena, pero creo que hay que saber guiar muy bien al lector e hilar las diferentes líneas del discurso para que funcione. Ramón Pernas, para mi gusto, no lo consigue. Tampoco entiendo la obcecación del protagonista con ese amor de juventud, teniendo en cuenta además que cuando se reencuentran ella ya no es la misma persona; su sequedad incluso la hace parecer antipática a mis ojos. Por último, los reproches hacia la novela que hace el narrador (lo que comentaba en el párrafo anterior) son tan constantes que acabé dándole la razón para mis adentros.

Finalizo con ese aspecto en el que me fijo tantísimo: la edición del texto. A este libro le falta una corrección más exhaustiva: bailan las cursivas, hay queísmos, faltan tildes y la puntuación no está muy pulida. Me gustaría haber incluido algún ejemplo en la reseña para que se entendiera mejor a qué tipo de errores me refiero, pero me dejé en libro en casa al volver a Inglaterra porque no me cabía en la maleta. Intentaré actualizar la entrada con un par de ejemplos la próxima vez que vuelva a casa.

En resumen, le agradezco profundamente a Algaida que me enviara este libro a casa, pero no me ha calado. No obstante, obtuvo el Premio Internacional de Novela «Emilio Alarcos Llorach» y las reseñas que he leído por Internet son muy positivas. Creo que es muy cierto que hay novelas que no nos gustan porque no es el momento de leerlas, así que quizá otros lectores decidan no guiarse por mi reseña y quieran conocer el pequeño universo que forja aquí Ramón Pernas.

Para terminar, copio el poema de Cesare Pavese que da título a la novela y que, en cierta manera, la resume:


Ha reaparecido la mujer de ojos entreabiertos
y de cuerpo concentrado, andando por la calle.
Ha mirado de frente, tendiendo la mano
en la calle inmóvil. Todo ha vuelto a resurgir.

En la luz inmóvil del día lejano
se ha quebrado el recuerdo. La mujer ha alzado
la frente sencilla y su mirada de entonces
ha reaparecido. Se ha tendido la mano hacia la mano
y el apretón angustioso era el mismo de entonces.
Todo ha recobrado colores y vida
con la mirada concentrada, con la boca entreabierta.

Ha regresado la angustia de días lejanos
cuando un inesperado e inmóvil estío
de colores y tibiezas emergía ante las miradas
de aquellos ojos sumisos. Ha regresado la angustia
que ninguna dulzura de labios abiertos
puede mitigar. Se cobija, fríamente,
en aquellos ojos, un inmóvil cielo.
Era tranquilo el recuerdo
bajo la luz sumisa del tiempo, era un dócil
moribundo para quien ya la ventana se aniebla y desaparece.
Se ha quebrado el recuerdo. El apretón angustioso
de la leve mano ha vuelto a encender los colores,
el verano y las tibiezas bajo el vívido cielo.
Pero la boca entreabierta y las miradas sumisas
no dan vida más que a un duro, inhumano silencio. 



Título: En la luz inmóvil | Autor: Ramón Pernas
Fecha inicio: 13.06.2011 | Fecha fin: 15.06.2011

20 de junio de 2011

Los demonios de Berlín

A principios de 2011, Lecturalia celebró un enorme sorteo para celebrar el gran año de visitas que la página había tenido. Se sortearon doscientos libros (montones de títulos interesantes y recién editados) y tuve la suerte de que me tocara un ejemplar de Los demonios de Berlín firmado por su autor, Ignacio del Valle. Hace poco me lo terminé, así que vamos con la reseña.

La acción se sitúa en Berlín en el año 1945: la Segunda Guerra Mundial está tocando a su fin, Rusia está cercando la ciudad y la derrota de los alemanes empieza a resultar evidente. Arturo Andrade es un soldado de la División Azul a quien, en este contexto, se le encarga resolver el asesinato de Ewald von Kleist, un científico alemán que parece haber participado en la creación de las Wunderwaffen alemanas, unas superarmas que aún podrían darle un giro al final de la guerra. Al mismo tiempo se narra la historia de amor de Andrade con una alemana, historia que toma un giro completamente inesperado hacia la mitad del libro.

No era la primera vez que Del Valle nos presentaba a Arturo Andrade: este personaje salió ya en El tiempo de los emperadores extraños, novela de gran éxito que se está llevando a la gran pantalla con Juan Diego Botto en el papel de Andrade (me pega). Desde luego se trata de un personaje fascinante, muy bien perfilado, con unos cuantos defectos, lo que lo hace cercano y creíble. Da la impresión de que no va a ser esta la última novela que leeremos con este soldado de protagonista, pues se quedan algunos hilos colgando de los que el autor podría tirar en una próxima novela (aunque leo en la página de Alfaguara que con este libro se cierra una trilogía…).

En cuanto a Del Valle, es un narrador magnífico y se ha documentado exhaustivamente. De hecho, la novela hace gala de tal profusión de datos que en muchos pasajes me he sentido abrumada, quizá también debido al hecho de que no estoy muy familiarizada con la historia de la Segunda Guerra Mundial tan al detalle. Y pese a la complejidad de la narración, Del Valle sale más que airoso y la prosa da ganas de seguir leyendo más y más. Además, la edición es correctísima.

Cualquier persona a la que le guste la literatura bélica disfrutará con este libro. En mi caso, la verdad es que este no es el tema con el que más disfruto y, como algunas escenas eran más que gráficas (la de la oreja, Dios mío…), me ha costado un poco terminármelo. No obstante, que esto no desanime a nadie: es una novela seria, bien construida, bien documentada, con unos personajes creíbles y perfilados (el mismísimo Hitler desfila entre las páginas), y una historia de amor con un final atípico.

Mil gracias de nuevo a Lecturalia, a Alfaguara y a Ignacio del Valle por el regalo.


Título: Los demonios de Berlín | Autor: Ignacio del Valle
Fecha inicio: 16.05.2011 | Fecha fin: 06.06.2011