
11 de diciembre de 2019
Sorteo aniversario Inquilinas de Netherfield
En el blog de Las inquilinas de Netherfield han organizado un tremendo sorteo (nada menos que siete libros) para celebrar que el blog cumple cuatro años. Sigue abierto hasta el viernes y los libros que sortean son preciosísimos, así que aún estáis a tiempo de participar. ¡Suerte!


6 de diciembre de 2019
Jane Eyre (Charlotte Brontë, Chan Crystal S., SunNeko Lee)
Hace unos meses me leí Jane Eyre por primera vez (ahora veo que no quedó constancia en el blog) y no pudo gustarme más. Así que cuando vi en El rincón de Marlau una versión en manga me picó la curiosidad, hasta tal punto que poco después me lo compré. Y así es como he leído Jane Eyre dos veces en un año, pero han sido dos experiencias muy distintas.
La dura infancia de Jane Eyre no ha conseguido doblegar su espíritu, y como muchas otras jóvenes sin fortuna, tiene que trabajar para ganarse el pan, por lo que acepta un empleo como institutriz en Thornfield Hall. Casi sin poder evitarlo se enamora del tutor de su pupila, el Sr. Rochester, ¿pero podrá su amor superar el terrible secreto que se oculta en esa casa?
Me da pena no haber conocido antes esta historia, porque seguro que a mi yo adolescente le habría encantado. Esa protagonista dulce pero con ideas claras, esa historia de amor que parece encaminada al éxito, esos acontecimientos que irrumpen en mitad del libro, que lo hacen todo añicos y que no me esperaba para nada, esos toques góticos en una mansión de campo inglesa... Este clasicazo tiene todos los ingredientes para gustarme y la verdad es que la novela no me decepcionó. Eso sí, admito que se me hicieron un pelín largos algunos pasajes, como la estancia de Jane en la escuela de Lowood.
En cuanto a la versión manga, admito que es el primer cómic de este estilo que he leído en mi vida (sí, sí) y me ha encantado la experiencia. Desde empezar a leer el libro por la última página, al estilo japonés, hasta ver que esos personajes de novela gótica han adoptado un aire a Candy Candy. La historia se ha condensado a la perfección y los personajes están recreados con mucho acierto (si bien tanto Jane como el señor Rochester son mucho más guapos de lo que deja entrever la novela...). El cómic se lee facilísimo, así que me parece una buena introducción al clásico de Charlotte Brontë, por ejemplo para adolescentes que no sean de leer mucho. Este libro seguro que les conquista y les lleva a animarse a leer la novela entera (o quizá no, pero al menos ya podrán decir que conocen la historia).
Cualquiera de las dos versiones de este clásico es una buenísima idea para regalar estas Navidades, ¿no os parece?
Me da pena no haber conocido antes esta historia, porque seguro que a mi yo adolescente le habría encantado. Esa protagonista dulce pero con ideas claras, esa historia de amor que parece encaminada al éxito, esos acontecimientos que irrumpen en mitad del libro, que lo hacen todo añicos y que no me esperaba para nada, esos toques góticos en una mansión de campo inglesa... Este clasicazo tiene todos los ingredientes para gustarme y la verdad es que la novela no me decepcionó. Eso sí, admito que se me hicieron un pelín largos algunos pasajes, como la estancia de Jane en la escuela de Lowood.
En cuanto a la versión manga, admito que es el primer cómic de este estilo que he leído en mi vida (sí, sí) y me ha encantado la experiencia. Desde empezar a leer el libro por la última página, al estilo japonés, hasta ver que esos personajes de novela gótica han adoptado un aire a Candy Candy. La historia se ha condensado a la perfección y los personajes están recreados con mucho acierto (si bien tanto Jane como el señor Rochester son mucho más guapos de lo que deja entrever la novela...). El cómic se lee facilísimo, así que me parece una buena introducción al clásico de Charlotte Brontë, por ejemplo para adolescentes que no sean de leer mucho. Este libro seguro que les conquista y les lleva a animarse a leer la novela entera (o quizá no, pero al menos ya podrán decir que conocen la historia).
Cualquiera de las dos versiones de este clásico es una buenísima idea para regalar estas Navidades, ¿no os parece?
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| La versión de Jane Eyre que me leí, un clásico ilustrado de Editorial Alma. |
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Chan Crystal S.,
Charlotte Brontë,
SunNeko Lee
20 de noviembre de 2019
Lectura conjunta "Cruzando la línea" de James Patterson
Laky de Libros que hay que leer ha organizado una lectura conjunta con la editorial Duomo con sorteo de tres ejemplares. El libro escogido es Cruzando la línea de James Patterson. Es un thriller que forma parte de una serie, pero no es necesario haber leído los anteriores, pues es un libro independiente. Qué, ¿os animáis? Pinchando en la imagen iréis al blog de Laky, donde está toda la información. ¡Suerte a todos!

17 de noviembre de 2019
Un día de diciembre (Josie Silver)
Laurie no cree en el amor a primera vista. Piensa que una cosa son las películas y otra, la vida real. Sin embargo, un día de diciembre, su mirada se cruza con la de un desconocido a través de la ventanilla empañada de un autobús. Surge la magia y Laurie se enamora perdidamente, pero el autobús arranca y sigue su camino por las calles nevadas de Londres.
Está convencida de que es el hombre de su vida, pero no sabe dónde encontrarlo. Un año después, su mejor amiga Sarah le presenta a Jack, su nuevo novio, del que está muy enamorada. Y sí, es él: el chico del autobús.
Laurie decide olvidarle, pero ¿y si el destino tiene otros planes?
No me extraña que la editorial esté haciendo una fuerte promoción de este libro, porque es el regalo perfecto para las Navidades: pese a que transcurre a lo largo de casi diez años, la Navidad es protagonista de más de una escena, y en Londres para más inri, al más puro estilo Love Actually. Incluso hay referencias a la película, como por ejemplo el párrafo final de la página 41, que reproduce esta escena:
La protagonista es Laurie, una chica de veintipocos años que vive junto con Sarah en un piso compartido que será testigo de sus primeras experiencias con trabajos y novietes. Su amistad poco a poco se va forjando durante esa vida un poco de piso de estudiantes, e incluso se inventan un sándwich que es en cierta manera el símbolo de esa amistad y que aparecerá más de una vez a lo largo del libro:
La miro formar capas de pollo y queso azul con lechuga, mayonesa y arándanos, una ciencia exacta que yo aún no he logrado dominar. Sé que suena asqueroso, pero, créeme, no lo es. Puede que no sea una comida muy típica de estudiantes, pero desde que dimos con el combo ganador durante nuestra época universitaria nos aseguramos de tener siempre los ingredientes en el frigorífico. Es más o menos nuestra dieta básica. Eso, junto con el helado y vino barato.
Y es ahí donde entra en juego el tercero en discordia del que será este triángulo: Jack, un hombre maravilloso que Laurie atisba desde un autobús en una tarde invernal y que meses después se materializa en su propia casa como nuevo novio de Sarah. A partir de ahí, Laurie y Jack saben que ahí hay algo, pero ninguno quiere herir a Sarah y tratan de acallar esos sentimientos y seguir con su vida, y así pasan años y años...
La verdad es que este libro no es un mal regalo para Navidad: se lee muy bien, la narración es agradable y se pasan las páginas en un suspiro. La ambientación es muy Londres en Navidad, con lo cual es una lectura que ahora apetece, y sobre todo es ideal para gente de diecimuchos o veintipocos que están dando sus primeros pasos en la vida: primeros trabajos, primeras relaciones, primeras amistades a muerte. Este libro tiene una puntuación buenísima en todas las redes sociales y puedo entender por qué.
En cuanto a mí, es una lectura que no se hace cuesta arriba, pero da mil vueltas y en un momento dado me descubría esperando pacientemente a que la trama dejara de enredarse de una vez y Laurie y Jack acabaran juntos. No hago aquí mucho spoiler, porque está claro en una novela de este tipo, y con la imagen de portada que tiene, que van a acabar juntos. Y lo malo es que en un momento determinado de la trama casi me daba igual que eso pasara o no, porque como lectora no he acabado de entender el atractivo de Jack. Sí, vale, es guapísimo y hace suspirar a todas las féminas al entrar en una sala, y sus ojos color verde miel (o algo así) quitan el sentido, pero en realidad no llegamos a conocerlo mucho más y varias cosas que hace a lo largo de la trama son bastante deleznables. Por otra parte se habla mucho de la GRAN AMISTAD que tenían Laurie y Jack, a la que recurren durante casi una década, pero en realidad esos dos personajes apenas pasan juntos un puñado de escenas. Esas escenas la autora las hace muy cinematográficas (como la del callejón con lucecitas, o en lo alto de la noria) para asegurarse de que quedan muy bien en una futura película, pero en realidad no hay mucha chicha detrás. Josie Silver te dice todo el rato que Jack y Laurie son muy amigos, pero yo como lectora no he acabado de entender por qué.
Por no hablar de que, si ves a un chico que te gusta muchísimo en la parada de un autobús, hasta el punto de que te obsesionas con él y lo buscas en los bares de todo Londres, ¿no sería lo más lógico volver a esa parada de autobús más o menos a la misma hora durante varios días para ver si lo encuentras? Pues no, a nuestra intrépida protagonista eso no se le ocurre.
En fin, para mí la historia de amor no ha estado a la altura (y se resuelve de forma demasiado precipitada, por cierto). Además, la autora cambia historias y personajes a su gusto para que le cuadren en la trama: ¿que Oscar es un hombre racional y maravilloso? Pues lo cambiamos cuando se va a Bruselas y lo volvemos un ser egoísta y frío para justificar lo que pasa después. ¿Que sería un poco raro tener a Sarah en escena cuando Jack y Laurie por fin se líen? ¿Y si la matamos? No, eso sería un poco exagerado, pero podríamos mandarla a la otra punta del planeta. Ah, eso suena mejor. Así, nuestros protas no se sentirán cohibidos en absoluto en su happily ever after.
El problema ha sido llegar a este libro que gira en torno a una supuesta gran amistad entre hombre y mujer después de haber leído el libro por excelencia sobre ese tema, El silencio del bosque, la maravillosa química entre Rob y Cassie y la forma de narrar de Tana French. Después de eso, nada de lo que una lee está a la altura...
Gracias a Edición Anticipada por el ejemplar.
Está convencida de que es el hombre de su vida, pero no sabe dónde encontrarlo. Un año después, su mejor amiga Sarah le presenta a Jack, su nuevo novio, del que está muy enamorada. Y sí, es él: el chico del autobús.
Laurie decide olvidarle, pero ¿y si el destino tiene otros planes?

No me extraña que la editorial esté haciendo una fuerte promoción de este libro, porque es el regalo perfecto para las Navidades: pese a que transcurre a lo largo de casi diez años, la Navidad es protagonista de más de una escena, y en Londres para más inri, al más puro estilo Love Actually. Incluso hay referencias a la película, como por ejemplo el párrafo final de la página 41, que reproduce esta escena:

La protagonista es Laurie, una chica de veintipocos años que vive junto con Sarah en un piso compartido que será testigo de sus primeras experiencias con trabajos y novietes. Su amistad poco a poco se va forjando durante esa vida un poco de piso de estudiantes, e incluso se inventan un sándwich que es en cierta manera el símbolo de esa amistad y que aparecerá más de una vez a lo largo del libro:
La miro formar capas de pollo y queso azul con lechuga, mayonesa y arándanos, una ciencia exacta que yo aún no he logrado dominar. Sé que suena asqueroso, pero, créeme, no lo es. Puede que no sea una comida muy típica de estudiantes, pero desde que dimos con el combo ganador durante nuestra época universitaria nos aseguramos de tener siempre los ingredientes en el frigorífico. Es más o menos nuestra dieta básica. Eso, junto con el helado y vino barato.
Y es ahí donde entra en juego el tercero en discordia del que será este triángulo: Jack, un hombre maravilloso que Laurie atisba desde un autobús en una tarde invernal y que meses después se materializa en su propia casa como nuevo novio de Sarah. A partir de ahí, Laurie y Jack saben que ahí hay algo, pero ninguno quiere herir a Sarah y tratan de acallar esos sentimientos y seguir con su vida, y así pasan años y años...
La verdad es que este libro no es un mal regalo para Navidad: se lee muy bien, la narración es agradable y se pasan las páginas en un suspiro. La ambientación es muy Londres en Navidad, con lo cual es una lectura que ahora apetece, y sobre todo es ideal para gente de diecimuchos o veintipocos que están dando sus primeros pasos en la vida: primeros trabajos, primeras relaciones, primeras amistades a muerte. Este libro tiene una puntuación buenísima en todas las redes sociales y puedo entender por qué.
En cuanto a mí, es una lectura que no se hace cuesta arriba, pero da mil vueltas y en un momento dado me descubría esperando pacientemente a que la trama dejara de enredarse de una vez y Laurie y Jack acabaran juntos. No hago aquí mucho spoiler, porque está claro en una novela de este tipo, y con la imagen de portada que tiene, que van a acabar juntos. Y lo malo es que en un momento determinado de la trama casi me daba igual que eso pasara o no, porque como lectora no he acabado de entender el atractivo de Jack. Sí, vale, es guapísimo y hace suspirar a todas las féminas al entrar en una sala, y sus ojos color verde miel (o algo así) quitan el sentido, pero en realidad no llegamos a conocerlo mucho más y varias cosas que hace a lo largo de la trama son bastante deleznables. Por otra parte se habla mucho de la GRAN AMISTAD que tenían Laurie y Jack, a la que recurren durante casi una década, pero en realidad esos dos personajes apenas pasan juntos un puñado de escenas. Esas escenas la autora las hace muy cinematográficas (como la del callejón con lucecitas, o en lo alto de la noria) para asegurarse de que quedan muy bien en una futura película, pero en realidad no hay mucha chicha detrás. Josie Silver te dice todo el rato que Jack y Laurie son muy amigos, pero yo como lectora no he acabado de entender por qué.
Por no hablar de que, si ves a un chico que te gusta muchísimo en la parada de un autobús, hasta el punto de que te obsesionas con él y lo buscas en los bares de todo Londres, ¿no sería lo más lógico volver a esa parada de autobús más o menos a la misma hora durante varios días para ver si lo encuentras? Pues no, a nuestra intrépida protagonista eso no se le ocurre.
En fin, para mí la historia de amor no ha estado a la altura (y se resuelve de forma demasiado precipitada, por cierto). Además, la autora cambia historias y personajes a su gusto para que le cuadren en la trama: ¿que Oscar es un hombre racional y maravilloso? Pues lo cambiamos cuando se va a Bruselas y lo volvemos un ser egoísta y frío para justificar lo que pasa después. ¿Que sería un poco raro tener a Sarah en escena cuando Jack y Laurie por fin se líen? ¿Y si la matamos? No, eso sería un poco exagerado, pero podríamos mandarla a la otra punta del planeta. Ah, eso suena mejor. Así, nuestros protas no se sentirán cohibidos en absoluto en su happily ever after.
El problema ha sido llegar a este libro que gira en torno a una supuesta gran amistad entre hombre y mujer después de haber leído el libro por excelencia sobre ese tema, El silencio del bosque, la maravillosa química entre Rob y Cassie y la forma de narrar de Tana French. Después de eso, nada de lo que una lee está a la altura...
Gracias a Edición Anticipada por el ejemplar.
2 de noviembre de 2019
El exorcista (William Peter Blatty)
Al principio son cosas sutiles, a las que la reputada actriz Chris MacNeil no da demasiada importancia: unos golpecitos que suenan, rítmicos, en el cuarto de su hija, Regan; unos repentinos miedos que atenazan a la niña, que acude en mitad de la noche a dormir con su madre porque su cama se mueve. Muebles muy pesados que aparecen desplazados en medio de la habitación... Con el paso de los días las cosas no solo no mejoran, sino que las mentiras de Regan parecen ir a más, así que Chris la lleva a médicos y psiquiatras, que le hacen una batería de pruebas y empiezan a emitir diagnósticos inciertos: histeria, esquizofrenia, personalidad desdoblada... En poco tiempo el estado físico y mental de Regan se deteriora y empieza a hacer cosas que escapan a todo entendimiento, con lo que al final un médico se atreve a pronunciar la palabra: exorcismo. Y así es como entran en escena dos personajes memorables, el padre Damien Karras primero y Lankester Merrin hacia el final del libro (quien, por cierto, es el verdadero exorcista, ¡y yo pensando todo el rato que el exorcista era el padre Karras!). Juntos se enfrentarán a una fuerza muy superior a ellos, una vieja conocida, y es imposible saber si dos simples mortales podrán salir airosos del embate. Y sobre todo la niña, Regan, que va menguando sus fuerzas y apenas tiene un hilo de vida en las últimas páginas de la novela. Es imposible que, con un panorama así, la historia acabe bien... ¿o no?
En octubre me gusta leer novelas de terror que me vayan preparando para la noche de Halloween y luego para el otoño/invierno que se avecina, y a El exorcista le tenía ganas desde que encontré un tomo de segunda mano que, por su encuadernación en riguroso negro, podría pasar por uno de los ejemplares del Ritual romano que los curas utilizan para el exorcismo. La lectura es inquietante, eso desde luego, pero no me ha resultado tan terrorífica como fue la película, que vi en mi adolescencia, aunque sin atreverme a mirar en muchas de las escenas. Buena parte del libro transcurre entre salas de médicos que aventuran diversos diagnósticos para Regan, y solo a partir de la mitad entran en acción los curas y miramos al demonio a la cara. De todas formas, también dinamiza la trama un inesperado asesinato y el pasado oculto de uno de los personajes, con lo que al final me ha resultado una lectura adictiva y terrorífica que recomiendo totalmente para una fecha como es Halloween.
Por cierto, precisamente la noche de Halloween estaba leyendo yo la novela cuando me encontré en la tele la película. And guess what... ¡No me atreví a verla!
En octubre me gusta leer novelas de terror que me vayan preparando para la noche de Halloween y luego para el otoño/invierno que se avecina, y a El exorcista le tenía ganas desde que encontré un tomo de segunda mano que, por su encuadernación en riguroso negro, podría pasar por uno de los ejemplares del Ritual romano que los curas utilizan para el exorcismo. La lectura es inquietante, eso desde luego, pero no me ha resultado tan terrorífica como fue la película, que vi en mi adolescencia, aunque sin atreverme a mirar en muchas de las escenas. Buena parte del libro transcurre entre salas de médicos que aventuran diversos diagnósticos para Regan, y solo a partir de la mitad entran en acción los curas y miramos al demonio a la cara. De todas formas, también dinamiza la trama un inesperado asesinato y el pasado oculto de uno de los personajes, con lo que al final me ha resultado una lectura adictiva y terrorífica que recomiendo totalmente para una fecha como es Halloween.
Por cierto, precisamente la noche de Halloween estaba leyendo yo la novela cuando me encontré en la tele la película. And guess what... ¡No me atreví a verla!
—Mire, yo no sé nada de esas tonterías —lo interrumpió, con voz baja e intensa—. Pero le voy a decir algo, padre. Si usted me mostrara a la hermana gemela de Regan, que tuviese la misma cara, la misma voz, que fuese igual hasta en la manera de poner los puntos sobre las íes, no me equivocaría; en un segundo sabría que no es ella. ¡Lo sabría! Lo sabría en mis entrañas; por eso le digo que sé que ¡eso que hay en la «planta alta» no es mi hija! ¡Lo sé! ¡Lo sé!
27 de octubre de 2019
In the Woods (Tana French)
Rob Ryan trabaja en la brigada de homicidios de Dublín, donde debe investigar la muerte de una niña de 12 años que aparece en un yacimiento arqueológico amenazado por la construcción de una autopista. Sin embargo, para Ryan este caso es especialmente delicado porque ha sucedido junto al bosque en el que él jugaba de niño y donde se produjo un crimen que marcó su vida. Ahora debe enfrentarse a los demonios de su pasado a la vez que investiga este nuevo caso, pues además todo apunta a que ambos crímenes podrían estar relacionados.
Hasta aquí, todo correcto. Una buena premisa, pero nada que a priori se salga de lo habitual en este tipo de libros, ¿no? Bueno, pues no. Este libro es mucho más que eso, este libro te llega adentro, te retuerce las entrañas y te deja llorando en una esquina. Me ha encantado la forma de narrar que tiene Tana French, compleja, detallada, que en ocasiones roza lo poético, y las reflexiones que salpican la trama, con abundantes flashbacks que le ayudan a perfilar a unos maravillosos protagonistas que cobran vida ante tus ojos. Consigue que llegues a conocer a los personajes, que llegues a quererlos, que te preocupes por ellos. Ha creado a la que es para mí una de las parejas más memorables que he leído en una novela: Rob y Cassie son compañeros de trabajo y amigos del alma, que forman un tándem absolutamente inolvidable. Con ellos no solo avanzamos en las investigaciones, sino que compartimos innumerables guiños, noches de cenas, whisky y cigarros, y pullas que se lanzan el uno al otro con la tranquilidad que da la confianza de tantos años. Y es en ese momento, cuando como lector estás pensando que qué maravilla de libro tienes entre manos, qué bien fluye todo y qué increíble es la pareja protagonista, cuando Tana French empieza a dejar caer que quizá el tema no vaya a acabar del todo bien. Algo va a pasar, aunque no se especifica exactamente el qué. Y eso hace que la segunda mitad del libro se lea con el alma encogida y una pena infinita, y las últimas páginas llegan hasta un final que a mí me ha parecido extrañamente satisfactorio. Un final que, eso sí, te destroza el corazón.
En fin, han pasado días desde que terminé este libro; no me quito a los protagonistas de la cabeza y de momento soy incapaz de emprender una nueva lectura. Creo que ese es uno de los mayores cumplidos que podemos hacerle a una novela, ¿no?
Lo dicho, una novela que me ha parecido increíble, una autora a quien ya estoy deseando leer de nuevo y una novela policíaca compleja y con muchas subtramas superpuestas que recomiendo encarecidamente, aunque avisados estáis de que el final no es para todos los gustos...
En español se llamó El silencio del bosque y lo publicó RBA. La traducción la firma Isabel Margelí Bailo.
Hasta aquí, todo correcto. Una buena premisa, pero nada que a priori se salga de lo habitual en este tipo de libros, ¿no? Bueno, pues no. Este libro es mucho más que eso, este libro te llega adentro, te retuerce las entrañas y te deja llorando en una esquina. Me ha encantado la forma de narrar que tiene Tana French, compleja, detallada, que en ocasiones roza lo poético, y las reflexiones que salpican la trama, con abundantes flashbacks que le ayudan a perfilar a unos maravillosos protagonistas que cobran vida ante tus ojos. Consigue que llegues a conocer a los personajes, que llegues a quererlos, que te preocupes por ellos. Ha creado a la que es para mí una de las parejas más memorables que he leído en una novela: Rob y Cassie son compañeros de trabajo y amigos del alma, que forman un tándem absolutamente inolvidable. Con ellos no solo avanzamos en las investigaciones, sino que compartimos innumerables guiños, noches de cenas, whisky y cigarros, y pullas que se lanzan el uno al otro con la tranquilidad que da la confianza de tantos años. Y es en ese momento, cuando como lector estás pensando que qué maravilla de libro tienes entre manos, qué bien fluye todo y qué increíble es la pareja protagonista, cuando Tana French empieza a dejar caer que quizá el tema no vaya a acabar del todo bien. Algo va a pasar, aunque no se especifica exactamente el qué. Y eso hace que la segunda mitad del libro se lea con el alma encogida y una pena infinita, y las últimas páginas llegan hasta un final que a mí me ha parecido extrañamente satisfactorio. Un final que, eso sí, te destroza el corazón.
En fin, han pasado días desde que terminé este libro; no me quito a los protagonistas de la cabeza y de momento soy incapaz de emprender una nueva lectura. Creo que ese es uno de los mayores cumplidos que podemos hacerle a una novela, ¿no?
Por cierto, también es casualidad que haya leído este libro ahora después de que llevara un año en mis estanterías, porque justo ha coincidido con el estreno de una serie que ha grabado la BBC inspirada en la historia. ¡Y no tenía ni idea! Lo malo es que ya me había hecho una composición mental de cómo eran Rob Ryan y Cassie Maddox, y no sé si estoy preparada para ver cómo lo han plasmado en pantalla (de momento los protagonistas no se parecen en nada a lo que tenía en mente):
En español se llamó El silencio del bosque y lo publicó RBA. La traducción la firma Isabel Margelí Bailo.
7 de octubre de 2019
Cita: In the Woods (Tana French)
How can I ever make you understand Cassie and me? I would have to take you there, walk you down every path of our secret shared geography. The truism says it’s against all odds for a straight man and woman to be real friends, platonic friends; we rolled thirteen, threw down five aces and ran away giggling. She was the summertime cousin out of storybooks, the one you taught to swim at some midge-humming lake and pestered with tadpoles down her swimsuit, with whom you practiced first kisses on a heather hillside and laughed about it years later over a clandestine joint in your granny’s cluttered attic. She painted my fingernails gold and dared me to leave them that way for work…We climbed out her window and down the fire escape and lay on the roof of the extension below, drinking improvised cocktails and singing Tom Waits and watching the stars spin dizzily around us.
No.
In the Woods (Tana French)
No.
In the Woods (Tana French)
29 de septiembre de 2019
El escalón de hojalata (Mónica de Cristóbal)
César es un niño de 12 años que va a 6.˚ de Primaria, es feliz, inteligente y tiene un grupo de buenos amigos. Sin embargo, está cansado de que los demás lo miren de forma diferente, y es que padece acondroplastia (la forma de enanismo más común). Un día, en el colegio les llega la noticia de que se ha convocado un concurso de niños inventores, y César y sus amigos deciden presentarse con una idea: ¡inventarán un escalón portátil de 30 cm para que César pueda superar sin problemas los obstáculos de su día a día! ¿Lograrán dar con una idea que funcione?
Este es el argumento de El escalón de hojalata (Istarduk ediciones), de Mónica de Cristóbal, que pretende acercar a los niños a la realidad de las personas con acondroplasia «desde una perspectiva realista pero positiva».
Con siete años sí recuerdo que uno de otra clase me llamó enano. Y otro llamó negro al negro de Roxani. La verdad es que negro es. Pero, claro, él no quiere que se le diferencie por eso. No quiere que le señalen por el color de su piel.
Le pasa como a mí. No quiero que me miren por mi estatura y si me miran, porque yo sé que llamo la atención, que lo hagan con respeto. Si me quieren preguntar, adelante, que me pregunten con educación que yo les voy a explicar todo encantado de la vida.
Pero que no se burlen, que no señalen, que no se rían, que no se den codazos. Los codazos siempre los vemos por el rabillo del ojo.
Mi hija tiene la misma edad que el protagonista y puedo afirmar que la autora ha captado muy bien el tono con el que se expresan los niños de 11 años, su sentido del humor, sus anécdotas de cada día. Es un libro escrito con frases sencillas y en capítulos cortos, por lo que es una lectura ideal para niños en torno a 8-12 años y también para adultos, pues a menudo somos nosotros los primeros que tenemos que olvidarnos de las diferencias entre los niños y evitar que nuestros prejuicios lleguen a proyectarse en nuestros hijos.
Otra cosa que me ha encantado es que en el libro participan varios ilustradores diferentes, lo que le da un toque diferente y más redondo. Es un punto del que no me di cuenta hasta que casi estaba terminando el libro y la verdad es que me sorprendió muy gratamente:
Este es el argumento de El escalón de hojalata (Istarduk ediciones), de Mónica de Cristóbal, que pretende acercar a los niños a la realidad de las personas con acondroplasia «desde una perspectiva realista pero positiva».
Con siete años sí recuerdo que uno de otra clase me llamó enano. Y otro llamó negro al negro de Roxani. La verdad es que negro es. Pero, claro, él no quiere que se le diferencie por eso. No quiere que le señalen por el color de su piel.
Le pasa como a mí. No quiero que me miren por mi estatura y si me miran, porque yo sé que llamo la atención, que lo hagan con respeto. Si me quieren preguntar, adelante, que me pregunten con educación que yo les voy a explicar todo encantado de la vida.
Pero que no se burlen, que no señalen, que no se rían, que no se den codazos. Los codazos siempre los vemos por el rabillo del ojo.
Mi hija tiene la misma edad que el protagonista y puedo afirmar que la autora ha captado muy bien el tono con el que se expresan los niños de 11 años, su sentido del humor, sus anécdotas de cada día. Es un libro escrito con frases sencillas y en capítulos cortos, por lo que es una lectura ideal para niños en torno a 8-12 años y también para adultos, pues a menudo somos nosotros los primeros que tenemos que olvidarnos de las diferencias entre los niños y evitar que nuestros prejuicios lleguen a proyectarse en nuestros hijos.
Otra cosa que me ha encantado es que en el libro participan varios ilustradores diferentes, lo que le da un toque diferente y más redondo. Es un punto del que no me di cuenta hasta que casi estaba terminando el libro y la verdad es que me sorprendió muy gratamente:
| Ilustración de Sylvia Vivanco. |
| Ilustración de Carlos Venegas. |
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| Ilustración de Gabriel Sanz. |
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| Ilustración de Gabriel Sanz. |
En definitiva, es un libro ideal para que los niños aprendan a no ver como «bichos raros» a otros niños que quizá sean diferentes. No se trata de sentir pena ni compasión, sino de ponerse en el lugar de estas personas al aprender cómo es su día a día. La autora decidió escribir este libro a raíz de que la mamá de una niña con acondroplastia leyera su libro anterior, La nube blanca (que gira en torno al alzheimer). Esta mamá le sugirió que publicara un libro en la misma línea, pero con un protagonista con enanismo. Esta madre, que conoce la realidad de la enfermedad tan de cerca, leyó el libro antes de ser publicado y asesoró a la autora. La verdad es que el tema está tratado con mucho cariño y sensibilidad, y es un libro que plantearía muy buenos debates si se leyera en los colegios. Seguro que los niños se identifican con los protagonistas (pues, al fin y al cabo, son personas igual que ellos) y les ayuda a trabajar la empatía y a aceptar las diferencias de los demás.
Gracias a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar y a Isabel de la editorial Istarduk, que por cierto me envió el libro en un paquete precioso, con un par de marcapáginas y una tarjeta dedicada.
17 de septiembre de 2019
Naranja de sangre (Harriet Tyce)
Solo una noche más y lo dejo.
Alison tiene un marido entregado, una hija adorable y una carrera en ascenso como abogada: le acaban de confiar su primer caso de homicidio. Pero bebe demasiado. Descuida a su familia. Y mantiene una aventura que raya en lo obsesivo con un colega al que le gusta traspasar los límites.
Lo hice. Yo lo maté. Debería estar encerrada.
Su cliente no niega que apuñaló a su marido. Quiere declararse culpable. Y, sin embargo, hay algo en su historia que no encaja. Salvar a esta mujer podría ser el primer paso para que Alison logre su propia salvación.
Te estoy viendo. Sé lo que estás haciendo.
Pero alguien conoce sus secretos. Alguien que quiere que Alison pague por lo que ha hecho y que no parará hasta que lo haya perdido todo.
La premisa de la que parte este libro es arriesgada, pues nos presenta a una protagonista cuyo comportamiento es muy cuestionable: después de interminables jornadas de trabajo como abogada en Londres, Alison se va de bares con sus compañeros y en muchas ocasiones acaba borracha como una cuba. Su marido es el que cuida a la hija de ambos, de 6 años, que más de una vez la ha visto durmiendo la mona. Por si eso fuera poco, Alison tiene un amante y muchas tardes se va con él después del trabajo, con lo que sigue sin atender a su hija, pues vuelve a llegar a casa cuando ella ya está durmiendo. Y Alison es consciente de todo esto: como dice el subtítulo de la cubierta, «sé que lo que hago está mal, pero no puedo parar».
Solo llevaba leídos unos pocos capítulos y recuerdo que pensé que no tenía mucho sentido que el libro girara en torno a una persona tan deleznable. Incluso me planteé si valía la pena seguir. Sin embargo, el ritmo es bastante frenético y enseguida me vi envuelta en la trama, porque llega un momento en que te pica la curiosidad: el comportamiento de Alison es tremendamente destructivo, pero en un momento dado te das cuenta de que ahí hay algo más, de que en todo lo que está pasando hay algo que empieza a no cuadrar. Poco a poco las pistas van siendo más claras pero la situación pinta cada vez más embrollada, de manera que es imposible dejar de leer porque quieres ver a dónde lleva todo eso. Y para mí el final es totalmente satisfactorio, y eso que faltaban ya poquísimas páginas para terminar el libro y no me imaginaba cómo iba a hacer la autora para deshacer el entuerto.
Otro punto que me ha gustado muchísimo es que el libro refleja lo que es el trabajo de abogados y procuradores en el Londres actual. Además habla mucho de los pasos que sigue cada caso en los tribunales, pero no se hace pesado en absoluto; Harriet Tyce, la autora, trabajó durante 10 años como abogada y ese conocimiento se refleja en la trama. Después de unas larguísimas jornadas de trabajo, los bares se llenan de abogados, procuradores, pasantes y becarios dispuestos a relajarse un poco y beber unas copas, y en esas reuniones a veces la línea que separa la vida profesional de la personal es muy fina. Todo esto me ha parecido tremendamente verosímil: podía imaginarme más de un episodio de los que se cuentan ocurriendo en la vida real.
Al final, lo que más me ha gustado es la sutileza con la que evolucionan los personajes y cómo la autora consigue que poco a poco vayamos cambiando de opinión con cada uno, e incluso quedan algunos personajes con muchas luces y sombras de quienes no sabemos bien qué pensar. Pese a su patético inicio, al final la protagonista me ha conquistado, aunque me hubiera gustado que se hubiera puesto firme mucho antes y hubiera sido más contundente ante algunas situaciones.
Naranja de sangre es una apuesta arriesgada, pues quizá haya gente que no logre empatizar con Alison, pero a mí me ha gustado precisamente por eso: Harriet Tyce tiene la valentía de crear una novela en torno a una persona que, al menos al principio, es difícil que caiga bien, pero tiene la habilidad suficiente para hacer cambiar al lector de opinión con los sutiles giros que da la trama y destapando poco a poco el carácter de los demás personajes. Si estáis aburridos de los domestic noir, dadle una oportunidad a este libro. A mí todo su planteamiento me ha parecido muy original, con un desenlace de lo más satisfactorio.
Gracias a Edición Anticipada por el ejemplar.
15 de septiembre de 2019
Los muertos no tienen amigos (Luis Gutiérrez Maluenda)
Hace unos años leí varios libros de Luis Gutiérrez Maluenda, que tenían como protagonista a Atila, un detective marginal del Raval de Barcelona. Disfruté tanto con las aventuras de Atila que me dije que tendría que descubrir a otro de los detectives de Maluenda, Humphrey. Y así es como llegué esta semana a Los muertos no tienen amigos.
Los libros de Maluenda tienen la facultad de remover toda la porquería de los bajos fondos y sacar a la luz lo peor del ser humano, pero al mismo tiempo le quita hierro salpicando la acción con un delirante sentido del humor y poniendo de protagonista al antihéroe por excelencia: Basilio Céspedes nunca lleva pistola, como mucho se defiende haciendo el salto de la rana o propinando un puñetazo sujetando en el puño un cilindro de plomo, es abstemio (solo bebe naranjada, salvo que las cosas le vengan cuesta arriba) y resulta bastante torpe como detective, pues muchas veces lo pillan a la primera. Sin embargo, tiene amigos hasta en el infierno y, donde no tiene amigos, consigue hacerlos rápidamente gracias a su labia. Es más el pícaro que sale de embrollos a base de pequeñas tretas que el típico tipo duro protagonista de novela negra.
Aparte de su atípico protagonista, un punto fuerte de este libro son los personajes secundarios: Maruchi la Desdentá, el tío Matías, el Sargento García, Billy Ray Cunqueiro... Y también la banda sonora que destila la trama, a ritmo de bolero cuando Humphrey está enamorado y de blues el resto del tiempo. Una buena ambientación de la trama, un ritmo vertiginoso y un antihéroe muy malhablado que no termina de encajar en el sistema son las piezas con las que Maluenda construye su novela. Además, consigue arrancar más de una carcajada, pues el sentido del humor es la herramienta que utiliza el autor para presentar escenas negrísimas que, de otro modo, se haría más difícil digerir.
Para mí, las novelas de Luis Gutiérrez Maluenda son una apuesta segura para los amantes de la novela negra cuando busquen una lectura ágil, no demasiado densa, plagada de acción y que nos arranque unas risas mientras se viven aventuras a ritmo de vértigo en la Barcelona actual.
Es detective, se llama Basilio Céspedes, aunque en el barrio donde vive, el Poble Sec de Barcelona, todo el mundo se empeñe en llamarle Humphrey. No bebe más que cuando la vida le supera, no es un tipo duro ni le interesa serlo, lo suyo son los divorcios y la manipulación de las notas de gastos que presenta a sus clientes. De repente la muerte florece a su alrededor; sus nuevas amistades son: un gallego, un capo mafioso, una puta que lo sabe todo, un policía violento y un dios con minúscula. No le gustan los cabarets, pero debe entrar en uno donde nada es lo que parece y donde hay más lagrimas que risas.
Los libros de Maluenda tienen la facultad de remover toda la porquería de los bajos fondos y sacar a la luz lo peor del ser humano, pero al mismo tiempo le quita hierro salpicando la acción con un delirante sentido del humor y poniendo de protagonista al antihéroe por excelencia: Basilio Céspedes nunca lleva pistola, como mucho se defiende haciendo el salto de la rana o propinando un puñetazo sujetando en el puño un cilindro de plomo, es abstemio (solo bebe naranjada, salvo que las cosas le vengan cuesta arriba) y resulta bastante torpe como detective, pues muchas veces lo pillan a la primera. Sin embargo, tiene amigos hasta en el infierno y, donde no tiene amigos, consigue hacerlos rápidamente gracias a su labia. Es más el pícaro que sale de embrollos a base de pequeñas tretas que el típico tipo duro protagonista de novela negra.
Aparte de su atípico protagonista, un punto fuerte de este libro son los personajes secundarios: Maruchi la Desdentá, el tío Matías, el Sargento García, Billy Ray Cunqueiro... Y también la banda sonora que destila la trama, a ritmo de bolero cuando Humphrey está enamorado y de blues el resto del tiempo. Una buena ambientación de la trama, un ritmo vertiginoso y un antihéroe muy malhablado que no termina de encajar en el sistema son las piezas con las que Maluenda construye su novela. Además, consigue arrancar más de una carcajada, pues el sentido del humor es la herramienta que utiliza el autor para presentar escenas negrísimas que, de otro modo, se haría más difícil digerir.
Para mí, las novelas de Luis Gutiérrez Maluenda son una apuesta segura para los amantes de la novela negra cuando busquen una lectura ágil, no demasiado densa, plagada de acción y que nos arranque unas risas mientras se viven aventuras a ritmo de vértigo en la Barcelona actual.
9 de septiembre de 2019
El misterio de Salem's Lot (Stephen King)
La casa de los Marsten vuelve a estar habitada. Cuando años atrás se cometieron allí un asesinato y un suicidio, nadie quiso volver a alquilar esa casa desvencijada que se alza sobre una colina con vistas a todo el pueblo de Salem's Lot. Hasta ahora, pues dos misteriosos forasteros han adquirido tanto la casa de los Marsten como un local comercial del pueblo, donde montan una tienda de antigüedades. Poco después de su llegada desaparecen dos hermanos mientras atravesaban un bosque, aunque solo uno, el pequeño Danny, es hallado muerto poco después. Cuando Danny se aparece flotando tras los cristales de la ventana de un habitante de Salem's Lot, buscando entrar en su casa y con intenciones poco halagüeñas, los habitantes de Salem's Lot se dan cuenta de que quizá lo que está pasando en el pueblo no es normal del todo...
Anoche, cuando terminé de leer este libro y cerré la última página, me quedé mirando al vacío y me dije: «Salem's Lot, madre mía... ¿qué lee uno después de esto?». Este es King en su más pura esencia, ese King que me deja admirada por lo bien que sabe construir historias, por los tremendos personajes que idea, pues se toma su tiempo en describir a los habitantes del pueblo, sus miserias, sus trapos sucios, sus vulnerabilidades; nos presenta a los protagonistas y construye una historia a su alrededor para que les cojamos cariño, y entonces... ¡bam! Empieza a desatar el horror a su alrededor. Pero es un terror que empieza a desplegarse muy poco a poco, dando al lector tiempo de anticipar todo lo que puede pasar... y ya sabemos que King puede hacer que pase cualquier cosa.
Pensé que la novela giraría en torno a Ben Mears, y en cierto modo él es el eje vertebrador, pero en realidad el peso de la acción se reparte bastante bien entre tres o cuatro personajes. Sin embargo, el que para mí destaca de entre todos ellos es Mark Petrie, un chaval de doce años capaz de hacer frente a los vampiros recurriendo a todo lo que ha leído sobre ellos en los cómics de su infancia. Cuánto he sufrido por el pobre Mark: me lo veía pereciendo entre grandes dolores en todas las escenas en las que aparece. Ah, cómo habría disfrutado este libro de adolescente, es buenísimo...
Si os gusta King y os gustan los vampiros a la antigua usanza, sin romances ni sensualidades, que solo buscan chuparte la sangre hasta dejarte seco para que te unas a sus huestes por toda la eternidad, con un ritmo tremendamente conseguido, con seis o siete escenas épicas, donde sufres por todos los protagonistas hasta la última página, este es vuestro libro.
Por último, se me ha ocurrido hacer un listado de los libros que he leído de King ordenados según lo que los he disfrutado. Como veis, para ser que me gusta tanto este autor apenas he leído nada de su obra, pero me he propuesto enmendar la plana. He aquí mi top 8:
1. La tienda. Sé que no es el mejor libro de King, ni siquiera suele aparecer entre los más populares, pero me lo leí a una edad en que era muy impresionable (sobre los 17 años) y me dejó huella en muchos sentidos. Para empezar, la idea sobre la que gira el libro (una tienda en la que puedes conseguir aquello que más anhelas, a cambio de un «módico» precio, una minucia casi) me pareció tremendamente original. El dolor que sufre Polly en las manos debido a la artritis está tan bien descrito que se me quedó grabado a fuego. El final no creo que sea de los más logrados de King, pero se lo perdonamos.
2. Cementerio de animales. Me recuerdo preguntándome: «No, no será capaz de hacer eso, ¿no irán por ahí los tiros...?». Vaya si iban. King es capaz de dar vida a las pesadillas más retorcidas. Lo disfruté como una enana y lo devoré tan rápido que debería volver a leerlo para disfrutarlo al detalle.
3. Misery. Perfecto para leer de adolescente por los detalles gore. Creo que fue mi primer libro de King, y vaya si flipé...
4. Carrie. Me parece un libro buenísimo y muy original, al estar contado en buena parte a través de recortes de periódicos. Qué bien conseguido está el ambiente de instituto y las agonías adolescentes...
5. Un saco de huesos. Me gustó mucho el matrimonio protagonista, la relación que tenían ambos. La historia en sí no me marcó especialmente.
6. Insomnia. King hace un fantástico retrato de lo chungo que es llegar a viejo; en ese sentido este libro me fascinó. Pero se va mucho por las ramas y el resultado final es un poco ladrillo.
7. Tommyknockers. Después de leer Misery, que me lo prestó mi prima, y La tienda me planté en la librería de mi pueblo para comprar algo más de ese autor tan flipante que acababa de descubrir. Recuerdo que tuve en la mano It y Tommyknockers, pero como It era un tocho impresionante opté por el otro. Solo recuerdo que se me hizo eterno y llegó un punto en que no entendía nada. Ahora leo que incluso Stephen King piensa de Tommyknockers que era un libro flojo y demasiado largo. A veces he pensado en volver a leerlo, para ver si con el tiempo le pillo el punto, pero no será a corto ni medio plazo, desde luego.
8. Maleficio. Seguramente este libro me gustó más que Tommyknockers (aunque solo sea porque no es tan gordo). Me lo compré después de la decepción que supuso este y la cosa no mejoró, todo lo contrario. Leer dos libros peñazo de Stephen King fue demasiado para mi yo adolescente y pasaron años hasta que volví a leer algo suyo. Solo por ser el libro que me apartó durante tantos años de la obra de King ya se ha ganado el último lugar. :)
A Salem's Lot lo pondría entre los primeros puestos, ahí ahí con Cementerio de animales y La tienda. ¡Y lo mejor es pensar que aún me queda por leer el 85% de la bibliografía de King!
Pensé que la novela giraría en torno a Ben Mears, y en cierto modo él es el eje vertebrador, pero en realidad el peso de la acción se reparte bastante bien entre tres o cuatro personajes. Sin embargo, el que para mí destaca de entre todos ellos es Mark Petrie, un chaval de doce años capaz de hacer frente a los vampiros recurriendo a todo lo que ha leído sobre ellos en los cómics de su infancia. Cuánto he sufrido por el pobre Mark: me lo veía pereciendo entre grandes dolores en todas las escenas en las que aparece. Ah, cómo habría disfrutado este libro de adolescente, es buenísimo...
Si os gusta King y os gustan los vampiros a la antigua usanza, sin romances ni sensualidades, que solo buscan chuparte la sangre hasta dejarte seco para que te unas a sus huestes por toda la eternidad, con un ritmo tremendamente conseguido, con seis o siete escenas épicas, donde sufres por todos los protagonistas hasta la última página, este es vuestro libro.
Por último, se me ha ocurrido hacer un listado de los libros que he leído de King ordenados según lo que los he disfrutado. Como veis, para ser que me gusta tanto este autor apenas he leído nada de su obra, pero me he propuesto enmendar la plana. He aquí mi top 8:
1. La tienda. Sé que no es el mejor libro de King, ni siquiera suele aparecer entre los más populares, pero me lo leí a una edad en que era muy impresionable (sobre los 17 años) y me dejó huella en muchos sentidos. Para empezar, la idea sobre la que gira el libro (una tienda en la que puedes conseguir aquello que más anhelas, a cambio de un «módico» precio, una minucia casi) me pareció tremendamente original. El dolor que sufre Polly en las manos debido a la artritis está tan bien descrito que se me quedó grabado a fuego. El final no creo que sea de los más logrados de King, pero se lo perdonamos.
2. Cementerio de animales. Me recuerdo preguntándome: «No, no será capaz de hacer eso, ¿no irán por ahí los tiros...?». Vaya si iban. King es capaz de dar vida a las pesadillas más retorcidas. Lo disfruté como una enana y lo devoré tan rápido que debería volver a leerlo para disfrutarlo al detalle.
3. Misery. Perfecto para leer de adolescente por los detalles gore. Creo que fue mi primer libro de King, y vaya si flipé...
4. Carrie. Me parece un libro buenísimo y muy original, al estar contado en buena parte a través de recortes de periódicos. Qué bien conseguido está el ambiente de instituto y las agonías adolescentes...
5. Un saco de huesos. Me gustó mucho el matrimonio protagonista, la relación que tenían ambos. La historia en sí no me marcó especialmente.
6. Insomnia. King hace un fantástico retrato de lo chungo que es llegar a viejo; en ese sentido este libro me fascinó. Pero se va mucho por las ramas y el resultado final es un poco ladrillo.
7. Tommyknockers. Después de leer Misery, que me lo prestó mi prima, y La tienda me planté en la librería de mi pueblo para comprar algo más de ese autor tan flipante que acababa de descubrir. Recuerdo que tuve en la mano It y Tommyknockers, pero como It era un tocho impresionante opté por el otro. Solo recuerdo que se me hizo eterno y llegó un punto en que no entendía nada. Ahora leo que incluso Stephen King piensa de Tommyknockers que era un libro flojo y demasiado largo. A veces he pensado en volver a leerlo, para ver si con el tiempo le pillo el punto, pero no será a corto ni medio plazo, desde luego.
8. Maleficio. Seguramente este libro me gustó más que Tommyknockers (aunque solo sea porque no es tan gordo). Me lo compré después de la decepción que supuso este y la cosa no mejoró, todo lo contrario. Leer dos libros peñazo de Stephen King fue demasiado para mi yo adolescente y pasaron años hasta que volví a leer algo suyo. Solo por ser el libro que me apartó durante tantos años de la obra de King ya se ha ganado el último lugar. :)
A Salem's Lot lo pondría entre los primeros puestos, ahí ahí con Cementerio de animales y La tienda. ¡Y lo mejor es pensar que aún me queda por leer el 85% de la bibliografía de King!
7 de septiembre de 2019
Me quedo aquí (Marco Balzano)
La historia que os traigo hoy arranca hace cien años en un rincón precioso de Italia: el Val Venosta, un valle italiano situado muy cerca de las fronteras con Suiza y Austria, en medio de una naturaleza desbordante. Una de las poblaciones del valle es Curon, que hoy en día nos ofrece una imagen parecida a la que ilustra la portada del libro:

Como se puede adivinar por el título y la portada, en este libro conoceremos la historia de ese pueblo que quedó enterrado bajo un pantano, Curon, así como de sus habitantes y de la mujer que decidió no irse como todos los demás, la que se dijo a sí misma: «Me quedo aquí».
Estamos en 1921. Los fascistas acaban de ascender al poder e impiden a los habitantes del Tirol del Sur hablar su propia lengua, el alemán, y les imponen el italiano; incluso hacen cambiar los nombres de las lápidas en el cementerio. Trina es una joven maestra del pueblo que no puede dar clases porque Mussolini se lo impide, así que decide enseñar en escuelas clandestinas, con un grupo de alumnos que aún quieren aprender alemán, pero lo hacen escondidos y con el miedo en el cuerpo por la posibilidad de que los fascistas los encuentren.
Con el tiempo Trina se casa con un granjero del pueblo, un apasionado de las montañas que no se plantea salir de allí en busca de una vida mejor. Cuando se cierne sobre ellos la amenaza de la construcción de un pantano, su marido se erige en una especie de Quijote que lucha contra la multinacional responsable de las obras, con la ayuda de Trina, que le ayuda a comunicarse en italiano. Sin embargo, ellos son los únicos que luchan contra tal injusticia, y los únicos que se quedan cuando poco a poco el resto del pueblo se rinde y se va marchando.
La historia nos la cuenta la propia Trina, una mujer valiente, honesta, lúcida, que nos transmite una clara visión de las cosas, sin engaños. La novela está narrada en forma de relato que le dirige a su hija, y sus palabras nos transmiten lo que era la vida de unos granjeros en un paraje idílico de los Alpes, así como la guerra, la represión fascista, las penurias, y la etapa en que su marido y ella decidieron no participar más en la guerra y se hicieron prófugos.
Me ha encantado la voz de Trina, sus reflexiones lúcidas y el tono que le da a la trama. Pese a que la historia de Trina y Erich es ficticia, todo lo que la rodea fue real y surgió a partir de una visita que hizo Marco Balzano a Curon, donde quedó impactado ante la belleza que lo rodeaba y ante ese elemento extraño, la torre de un campanario, surgiendo de un contexto real. Según dijo él mismo en una entrevista:
Pero como no se escribe solo para pasar cuentas con la historia, sino también para redimir el cinismo y la violencia insensata, me atrajo la idea de imaginar a alguien con el valor necesario para plantarse, para salir a la calle a exponer a gritos sus argumentos: alguien con el valor necesario para quedarse cuando todos los demás huyen. Exactamente como no sucedió entonces y como no sucede la mayoría de la veces que nos roban, que nos expropian o que destruyen un espacio que nos pertenece. Erich y Trina, en cambio, se quedan. Incluso cuando las palabras ya no bastan. Incluso cuando el destino ya ha decidido.
Os recomiendo encarecidamente esta novela.

Como se puede adivinar por el título y la portada, en este libro conoceremos la historia de ese pueblo que quedó enterrado bajo un pantano, Curon, así como de sus habitantes y de la mujer que decidió no irse como todos los demás, la que se dijo a sí misma: «Me quedo aquí».
Estamos en 1921. Los fascistas acaban de ascender al poder e impiden a los habitantes del Tirol del Sur hablar su propia lengua, el alemán, y les imponen el italiano; incluso hacen cambiar los nombres de las lápidas en el cementerio. Trina es una joven maestra del pueblo que no puede dar clases porque Mussolini se lo impide, así que decide enseñar en escuelas clandestinas, con un grupo de alumnos que aún quieren aprender alemán, pero lo hacen escondidos y con el miedo en el cuerpo por la posibilidad de que los fascistas los encuentren.
Con el tiempo Trina se casa con un granjero del pueblo, un apasionado de las montañas que no se plantea salir de allí en busca de una vida mejor. Cuando se cierne sobre ellos la amenaza de la construcción de un pantano, su marido se erige en una especie de Quijote que lucha contra la multinacional responsable de las obras, con la ayuda de Trina, que le ayuda a comunicarse en italiano. Sin embargo, ellos son los únicos que luchan contra tal injusticia, y los únicos que se quedan cuando poco a poco el resto del pueblo se rinde y se va marchando.
La historia nos la cuenta la propia Trina, una mujer valiente, honesta, lúcida, que nos transmite una clara visión de las cosas, sin engaños. La novela está narrada en forma de relato que le dirige a su hija, y sus palabras nos transmiten lo que era la vida de unos granjeros en un paraje idílico de los Alpes, así como la guerra, la represión fascista, las penurias, y la etapa en que su marido y ella decidieron no participar más en la guerra y se hicieron prófugos.
Me ha encantado la voz de Trina, sus reflexiones lúcidas y el tono que le da a la trama. Pese a que la historia de Trina y Erich es ficticia, todo lo que la rodea fue real y surgió a partir de una visita que hizo Marco Balzano a Curon, donde quedó impactado ante la belleza que lo rodeaba y ante ese elemento extraño, la torre de un campanario, surgiendo de un contexto real. Según dijo él mismo en una entrevista:
Pero como no se escribe solo para pasar cuentas con la historia, sino también para redimir el cinismo y la violencia insensata, me atrajo la idea de imaginar a alguien con el valor necesario para plantarse, para salir a la calle a exponer a gritos sus argumentos: alguien con el valor necesario para quedarse cuando todos los demás huyen. Exactamente como no sucedió entonces y como no sucede la mayoría de la veces que nos roban, que nos expropian o que destruyen un espacio que nos pertenece. Erich y Trina, en cambio, se quedan. Incluso cuando las palabras ya no bastan. Incluso cuando el destino ya ha decidido.
Os recomiendo encarecidamente esta novela.
25 de julio de 2019
El misterioso caso de Styles (Agatha Christie)
Seguro que muchos de vosotros tenéis entre vuestros recuerdos la lectura de los libros de Agatha Christie en aquellas antiguas ediciones de Molino. Yo me pasaba ratos y ratos leyendo y recuerdo ir a una librería tan vieja que más bien parecía una tienda de antigüedades, con estanterías desde el techo hasta el suelo y atendido por dos señoras mayores, hermanas, altas y delgadas como juncos, muy arrugaditas, cuya sola presencia añadía encanto a aquel lugar. Lástima que cerraron la librería hace muchos años (allá por 1990, así que yo tendría 12 o 13 años, imaginaos...), pero si inventaran los viajes en el tiempo creo que ese sería uno de los primeros lugares que visitaría.
En verano suelo reencontrarme con los libros de Agatha Christie porque vuelvo a la casa de mi infancia y los veo en mis estanterías, y sin embargo hace muchísimo tiempo que no leo uno (de hecho, calculo que al menos diez años, porque no tengo ninguno reseñado en el blog). Este año coincidió que vi un reto en el blog de las Inquilinas de Netherfield, en el que se han propuesto leer todos los libros de esta autora en orden cronológico. Y como llevaba tiempo rumiándolo, ¡he decidido unirme al reto! He creado una pestaña ahí arriba para ir registrando mis avances y os cuento que ya me he leído el primer libro de la lista, escrito hace más de cien años pero al que apenas se le nota el paso del tiempo.
El misterioso caso de Styles se sitúa en una casa de campo de Essex, donde vive una anciana millonaria, la señora Inglethorp. Lo que en un principio parece un ataque al corazón resulta ser un envenenamiento por estricnina, y de repente todos los habitantes de la casa parecen tener motivos para asesinar a la anciana. En la casa casualmente se alojaba Hastings, que se encuentra en el pueblo con su viejo amigo Hércules Poirot, a quien se pide que investigue el caso. Y así se nos presenta la primera novela con Hércules Poirot y su fiel Hastings como protagonistas.
La verdad es que, para ser su primera novela, la he encontrado muy bien planteada y muy bien resuelta, con un montón de pistas falsas que te hacen sospechar de todo el mundo. Incluso reproduce los típicos mapas de habitaciones y fragmentos escritos a mano que contribuyen a presentar un misterio más completo. Para mi gusto el final se ha alargado un poco, con vueltas y más vueltas que llevaban a sospechar de unos y de otros, pero en general mi impresión es que es un libro al más puro estilo Christie que puede gustar a todo el mundo.
Este libro lo saqué de la biblioteca de la ciudad en la que viví de pequeña. Tuvieron que ir a buscarlo a los depósitos porque ya han retirado todos los libros de Agatha Christie de los estantes principales. La bibliotecaria me dijo que ocupaban mucho espacio (al fin y al cabo, es fácil que tuvieran cuarenta ejemplares diferentes) y que la gente ya no los pedía porque ahora lo que se lleva es la novela negra más actual. Me dio una pena... De hecho, en la foto he querido incluir la tarjeta antigua de préstamos en la que puede verse que el libro se sacó una vez cada dos o tres años... ¿No es triste ver que un clasicazo como este no ha vivido una trayectoria más popular?
Por cierto, la bibliotecaria incluso se disculpó porque el libro tenía las hojas más bien amarillentas, pero le dije que al contrario, eso no hacía sino añadirle encanto. Es cierto que hoy en día se están reeditando los libros de la Christie y seguro que se pulen muchos de los errorcillos que contienen las versiones de Molino, pero yo de momento me resisto a leer ninguna otra edición.
¡Ah! Os dejo un par de pequeñas curiosidades sobre este libro: Christie y su primer marido, Archie, llamaron Styles a su primera casa en recuerdo de este libro, que lanzaría su carrera literaria. Y cuando la editorial Penguin Books lanzó su primera colección de diez libros en 1935, este fue uno de ellos.
En fin, que doy por inaugurado el reto de Agatha Christie. Lo cojo con muchas ganas, ¡pero a saber cuándo seré capaz de terminarlo!
En verano suelo reencontrarme con los libros de Agatha Christie porque vuelvo a la casa de mi infancia y los veo en mis estanterías, y sin embargo hace muchísimo tiempo que no leo uno (de hecho, calculo que al menos diez años, porque no tengo ninguno reseñado en el blog). Este año coincidió que vi un reto en el blog de las Inquilinas de Netherfield, en el que se han propuesto leer todos los libros de esta autora en orden cronológico. Y como llevaba tiempo rumiándolo, ¡he decidido unirme al reto! He creado una pestaña ahí arriba para ir registrando mis avances y os cuento que ya me he leído el primer libro de la lista, escrito hace más de cien años pero al que apenas se le nota el paso del tiempo.
El misterioso caso de Styles se sitúa en una casa de campo de Essex, donde vive una anciana millonaria, la señora Inglethorp. Lo que en un principio parece un ataque al corazón resulta ser un envenenamiento por estricnina, y de repente todos los habitantes de la casa parecen tener motivos para asesinar a la anciana. En la casa casualmente se alojaba Hastings, que se encuentra en el pueblo con su viejo amigo Hércules Poirot, a quien se pide que investigue el caso. Y así se nos presenta la primera novela con Hércules Poirot y su fiel Hastings como protagonistas.
La verdad es que, para ser su primera novela, la he encontrado muy bien planteada y muy bien resuelta, con un montón de pistas falsas que te hacen sospechar de todo el mundo. Incluso reproduce los típicos mapas de habitaciones y fragmentos escritos a mano que contribuyen a presentar un misterio más completo. Para mi gusto el final se ha alargado un poco, con vueltas y más vueltas que llevaban a sospechar de unos y de otros, pero en general mi impresión es que es un libro al más puro estilo Christie que puede gustar a todo el mundo.
Este libro lo saqué de la biblioteca de la ciudad en la que viví de pequeña. Tuvieron que ir a buscarlo a los depósitos porque ya han retirado todos los libros de Agatha Christie de los estantes principales. La bibliotecaria me dijo que ocupaban mucho espacio (al fin y al cabo, es fácil que tuvieran cuarenta ejemplares diferentes) y que la gente ya no los pedía porque ahora lo que se lleva es la novela negra más actual. Me dio una pena... De hecho, en la foto he querido incluir la tarjeta antigua de préstamos en la que puede verse que el libro se sacó una vez cada dos o tres años... ¿No es triste ver que un clasicazo como este no ha vivido una trayectoria más popular?
Por cierto, la bibliotecaria incluso se disculpó porque el libro tenía las hojas más bien amarillentas, pero le dije que al contrario, eso no hacía sino añadirle encanto. Es cierto que hoy en día se están reeditando los libros de la Christie y seguro que se pulen muchos de los errorcillos que contienen las versiones de Molino, pero yo de momento me resisto a leer ninguna otra edición.
¡Ah! Os dejo un par de pequeñas curiosidades sobre este libro: Christie y su primer marido, Archie, llamaron Styles a su primera casa en recuerdo de este libro, que lanzaría su carrera literaria. Y cuando la editorial Penguin Books lanzó su primera colección de diez libros en 1935, este fue uno de ellos.
En fin, que doy por inaugurado el reto de Agatha Christie. Lo cojo con muchas ganas, ¡pero a saber cuándo seré capaz de terminarlo!
19 de julio de 2019
Lectura conjunta "Me quedo aquí" (Duomo)
Laky de Libros que hay que leer y Albanta de Adivina quién lee han organizado una lectura conjunta junto con la editorial Duomo, y como el libro tiene una pinta buenísima y parece que ahora en verano hay más tiempo, me apunto y a ver si hay suerte.
Si os animáis, tenéis más información en cada uno de los blogs. ¡Suerte!
Si os animáis, tenéis más información en cada uno de los blogs. ¡Suerte!
Tratando de tiburones (Karlos Simón, Alfonso Mateo-Sagasta)
Por eso me tentó esta propuesta que hizo Babelio desde su última edición de Masa Crítica: adentrarme en el mundo de los tiburones de la mano de un submarinista experimentado, Karlos Simón, uno de los mayores especialistas del mundo en bucear con tiburones en todos los mares del mundo. El hilo conductor lo ha creado el novelista Alfonso Mateo-Sagasta, que de forma hábil nos narra la biografía de Karlos, desde su infancia y su primer interés en los deportes a cómo descubrió el buceo y llegó a convertirse en instructor PADI. Pronto se sintió cautivado por los tiburones y se propuso saber más de esas criaturas de tan mala fama. Hoy en día, tras más de 9000 inmersiones en mares y océanos de los cinco continentes, Karlos ha acumulado cientos de experiencias que Mateo-Sagasta nos desgrana en este libro.
La narración se hace muy amena (se nota el oficio de Mateo-Sagasta) y se nos cuenta de todo, desde las diferentes especies de tiburones y su distinto comportamiento hasta anécdotas del día a día de Karlos Simón, como la vez en que contrató a un instructor de submarinismo muy experimentado que resultó ser un delincuente que le robó todo el material de su negocio, o la vez en que quiso experimentar la «borrachera de las profundidades» (la narcosis nitrogenada) y casi no vive para contarlo.
Como se puede imaginar, hay innumerables especies de tiburones y cada una tiene sus particularidades, así que con este libro aprenderemos cómo hay que comportarse en una inmersión con cada especie, cómo darles de comer, cómo detectar que un ejemplar se ha puesto nervioso y qué no hay que hacer en ningún caso en situaciones de peligro, y todo ello cuajado de ejemplos extraídos de las propias experiencias del autor (suyas o de clientes a los que guio en inmersiones).
Una cosa que me ha gustado muchísimo de este libro es que no solo se centra en la vida de Karlos Simón y de sus aventuras como buzo, sino que va combinando la narración con fragmentos de la cultura popular y citas a libros y películas que tratan el tema de los tiburones (para tratar de desmitificar su mala fama). Así, Veinte mil leguas de viaje submarino, Moby Dick o Tiburón desfilan entre sus páginas (muchas veces, se incluyen imágenes de las mismas portadas de los libros que recuerdo haber visto de pequeña), contribuyendo a crear un libro más completo, más redondo.
La edición es cuidadísima, un tomo en tapa dura con sobrecubierta, papel grueso e impresionantes fotos con el azul del mar de protagonista. Un libro perfecto para quien, como yo, guste de leer relatos en primera persona que le transporten a tierras lejanas, para los amantes de los océanos y de los tiburones, o para los aficionados al submarinismo. Un libro perfecto para evadirse ahora en verano y soñar entre sus páginas, e ideal para regalar por su cuidada edición.
Por cierto, si os ha picado la curiosidad, en este enlace de la editorial se pueden leer las primeras páginas, para que veáis que la edición es tan bonita como os cuento. :)

Gracias a Masa Crítica de Babelio y a Reino de Cordelia por el ejemplar.
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