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«Mi relación con Dios había comenzado a cambiar. Estaba harto de la interminable manipulación espiritual, de que siempre estuviera encima de mí, y me imaginé que Dios también estaba harto, harto de la tediosa e insincera álgebra espiritual de la penitencia y el pecado, y comencé a hablar con Él como si fuera, bueno, real. A lo mejor era por todos esos años de vergüenza y miedo. A lo mejor era por el rabino Goldfinger, que mucho tiempo atrás me había dicho que yo era como uno de esos antepasados que iniciaban un viaje peligroso. ¿Acaso Abraham no había regateado con Él? ¿Acaso Jacob no había luchado con Él, y de hecho Le había dado una patada en Su culo? ¿Acaso Moisés no Le había dicho, cuando Dios le llamó para que condujera el éxodo, que se buscara a otro? Ellos discutían, debatían, cuestionaban. Le puse mala cara, Le dije de todo, Le hice un corte de mangas. Es posible que me mostrara un poco más contrariado y más irreverente que mis antepasados, pero me seguían pareciendo más respetuosos que la humillante adjuración de los creyentes que me rodeaban; al menos yo Le concedía el mérito de ser capaz de aceptar una cierta crítica de vez en cuando. Después de todo, ¿no forma parte de ser Todopoderoso el ser Todopoderoso-del-examen-de-conciencia? ¿Todoabierto-a-la-crítica? ¿Todocapaz-de-evaluarse-con-sinceridad? Rodeado como estaba Dios por un universo de aduladores que sólo sabían decir que sí, a lo mejor agradecería un poco de interacción sincera.»
Cuando Nikolai Mayevskyj, un emigrante ucraniano de 84 años de edad que vive en Inglaterra, anuncia que ha emprendido una relación con una exuberante rubia, ucraniana también, todo es escepticismo a su alrededor. Pero cuando Mayevskyj proclama que se va a casar con la joven, sus dos hijas aparcan las rencillas familiares que las mantenían distanciadas para acudir «al rescate».
La narradora de este libro recibió un día una curiosa herencia por parte de una tía, la tía Clarissa, con la que no tenía mucha relación: un legajo de papeles que contenían una singular historia y que quiso que llegara a sus manos. ¿Por qué la tía Clarissa, una mujer solitaria y extraña, quiso legar esos papeles a una sobrina a la que apenas conocía? ¿De dónde sacó ella esa historia y por qué la guardaba con tanto celo? Lo cierto es que el libro no desvela más detalles, así que podría ser el punto de partida para otro libro de Clara Tahoces…
Tanto me gustó Asesinos sin rostro (mi reseña aquí) que acto seguido emprendí la lectura de Los perros de Riga, el siguiente libro de la serie Wallander. Empecemos por la trama, que describo a grandes rasgos:
Desde que empezaron a popularizarse los lectores de libros electrónicos me manifesté claramente en contra, pues para mí nada puede sustituir la sensación de tener un libro entre las manos, acariciar su cubierta, comprobar la textura de las páginas o deleitarme con el olor de la tinta (sí, sí…). No obstante, ante la perspectiva de una mudanza y la desesperación de buscar un sitio para todos mis libros empecé a pensar que quizá tampoco estuviera tan mal la idea de llevarlos en un cacharrito no más grande que una agenda. Además, me fastidia enormemente tener en la biblioteca un libro que no me ha gustado, así que esta es una buena forma de tantear a un autor determinado. Hace poco me cayó un Kindle de regalo por sorpresa y me decidí a estrenarlo con Henning Mankell.
Jodie es una niña que ha pasado por su quinta familia de acogida en cuatro meses, algo insólito que ya dice mucho de lo complicado de su caso. La autora del libro lleva veinte años acogiendo niños en su casa y está muy bien considerada por sus colegas, de manera que recurren a ella como última opción antes de enviar a la niña a un hogar infantil, lo que sería desastroso para su caso.
Esta es la cuarta reseña que escribo de este libro; por algún motivo no me convence en absoluto nada de lo que pongo y me cuesta un montón finalizar un resumen medianamente aceptable. Debo admitir que me he rendido y he decidido reducir esta entrada al mínimo imprescindible.
En esta ocasión, el marketing funcionó perfectamente. Comencé a ver este libro y sus sagas por las estanterías principales de las librerías con una pegatina que anunciaba a bombo y platillo el montón de ediciones que llevaba vendidas. Una portada sugerente, la etiqueta de novela sueca que tanto vende desde el fenómeno Larsson y la lectura de un par de blogs donde lectores fervorosos esperaban la publicación del siguiente título de la saga hicieron el resto. Esperé a que saliera en edición de bolsillo y me lo leí hace unos días.
Pongamos por caso que eres detective privado y, a instancias de un cliente, te internas en un psiquiátrico, simulando ser una enferma más, con el objetivo de descubrir a un asesino entre los reclusos. Sin embargo, una vez dentro las cosas no salen como preveías y la situación se vuelve en tu contra: los médicos te acusan de ser una paranoica y creen que toda la historia está en tu cabeza. Así que tienen que aplicarte electroshocks para sanarte…
El otro día ordené en casa unas estanterías y encontré este libro que tan buenos ratos me hizo pasar hace ya… ¿más de veinte años? Coincidió que acababa de terminar un libro y me dije que por qué no releer esta tierna y divertida historia. Me lo ventilé en un par de horas.
Un libro que se suma a mi pequeña biblioteca sobre cómo criar a un bebé y... no morir en el intento. Como los libros que me suelen gustar, este está repleto de consejos prácticos, ejemplos reales y cuadros recapitulativos a los márgenes, y aborda todos los frentes en los que tenemos que acompañar a los niños en esa intensa etapa que va desde un año hasta los tres. Alimentación, sueño, rutinas, establecer límites, hacer predecible el día a día del pequeño para que sepa a qué atenerse… Realmente uno termina el libro con la sensación, en primer lugar, de que todos los padres estamos pasando por lo mismo y que no debemos tomarnos como algo personal («qué mal lo hago») una rabieta determinada. Y en segundo lugar, a una (a mí, al menos) le queda la sensación de que tiene entre las manos unas valiosas herramientas para solucionar las pequeñas batallas del día a día. En definitiva, un libro aprovechable de principio a fin.