25 de marzo de 2021

Tierras de niebla y miel (Marta Abelló)

Hoy nos remontamos a finales del siglo XIX y viajaremos a tierras andaluzas, al triángulo comprendido entre Cádiz, Antequera y Málaga, de la mano de Marta Abelló y su novela Tierras de niebla y miel. ¿Os venís?


La novela se inicia en el vapor Montevideo, que parte de Nueva Orleans rumbo a Cádiz con una joven a bordo que pretende romper con su pasado: Martina de Icaza huye de un matrimonio precipitado que resultó no ser tan bueno como parecía. De hecho la primera frase del libro es contundente:

Decidió marcharse el día del eclipse, bajo el influjo de la luna roja. Compró un nombre falso, fingió su muerte y con el miedo en las entrañas huyó de Nueva Orleans. A sus veintitrés años y quebrando su destino, Martina de Icaza regresaba a Cádiz.

Sin embargo, al llegar descubre que sus padres han fallecido y la casa familiar está en manos de su aún esposo, que la cree muerta. Así las cosas, Martina acaba en La Gaviota, la pensión de su tía Balbina, donde se pone a trabajar tratando de discurrir cuáles serán sus siguientes pasos. Pero una persona cercana desaparece y, siguiendo su pista, Martina acaba como institutriz en la hacienda de Alejandro Baena, donde nada es como parece. Por el camino, secuestros de bandoleros, asesinatos de muchachas pelirrojas, una monja sin vocación que escapa a su destino, ritos masones, señoritos de campo, un sacamantecas, un ama de llaves a la altura de la señora Danvers y el inesperado protagonismo del dolmen de Menga. 

Cuento esto y, no obstante, me da la impresión de que no consigo hacerle justicia del todo al libro, porque esta novela me ha parecido extraordinaria en muchos aspectos: por un lado, la capacidad de Marta Abelló de tejer una novela tan compleja, con tantas capas y tantísimos personajes, y dotar a cada uno de ellos con una voz tan singular, por ejemplo Dorita cantando «La Taraaara, sí; la Taraaara, no...», o Gaspar con su característica forma de hablar, que la edición del libro reproduce a la perfección: «Uno, do, tre ¡y cuatro! ¡La curiosidá mató ar gato!». La autora utiliza recursos nada habituales que confieren un carácter muy particular a la novela, que me ha conquistado totalmente. Como digo, cada personaje tiene una forma de hablar característica (no me gustan esos libros en los que todo el mundo habla igual, sin importar el origen social, la edad o el carácter que tengan), pero no solo eso, sino que tanto las descripciones como las costumbres de los personajes y el vocabulario que utilizan consiguen transportarte a finales del siglo XIX, y eso me ha parecido un recurso logradísimo.

Todos los personajes me han parecido memorables, desde las entrañables Erlinda y Milagros, con la que me partía de la risa, hasta los villanos (Simona, Conrado y el singular personaje que es Gaspar). Y el peso de la novela lo lleva sin problemas un personaje fuerte y vulnerable a la vez como es Martina de Icaza, una mujer que luchó por librarse del maltrato en una época en que las mujeres de cierta posición no eran sino complementos («jarrones» las llegan a llamar en la novela) del marido.  

—Sabes que tienes mucho que perder, querida —continuó diciendo—. Este es un mundo de hombres en el que rige una justicia hecha también por hombres.

Sin embargo, Martina no se deja doblegar pese a lo difícil de su posición, y cita unas palabras de Juana Eyre (me encanta que utilice el nombre traducido, como era muchas veces costumbre en las primeras traducciones publicadas de esa novela):

«No soy un pájaro y ninguna red me atrapa.»

También me ha gustado cómo la autora describe el lacerante contraste entre los señoritos que toman champán en copas de cristal y el té en tacitas con cucharas de plata, y los jornaleros, que comen gachas en cuencos de madera. Esta diferencia de clases es protagonista a lo largo de toda la novela y me ha parecido muy bien descrita.   

Como digo, la novela tiene multitud de personajes y subtramas y en ocasiones reconozco que andaba perdida en ese «quién es quién», pero pese a ello la novela, estructurada en capítulos muy cortos y nada menos que 36 partes, no se lee sino que se devora. Quizá me hubiera gustado que los personajes fueran menos, para evitar esa sensación de ir un poco perdido en algunas partes de la trama, y también creo que hay escenas que podrían haberse suprimido sin afectar al ritmo general de la novela, pero son dos temas menores. Es una novela que se disfruta mucho y con la que he aprendido un montón acerca de una zona tan desconocida para mí como es el Torcal de Antequera. Los escenarios de esta novela son muchos y muy variados, y la autora consigue dejarte con ganas de saber más y más acerca de todos ellos.

El Cortijo Jurado, la casa en la que se inspiró Marta Abelló para crear su Casa Baena, la «casa blanca de las flores negras»

Una escena real en el Cortijo Jurado, con mujeres que parecen haber inspirado más de una escena de esta novela

En definitiva, una novela que no voy a dudar en recomendar, con dosis de aventura, misterio, historia, amor y desamor, al tiempo que retrata magníficamente una época que no nos queda tan lejana y que incluso cuenta con algún que otro personaje que existió en la realidad. A ver si sabéis quién es...

Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Made in Spain.

La víctima o el asesino pertenecen a la clase baja o marginal.


11 de marzo de 2021

Spiculus (Juan Tranche)

En su primera novela, Juan Tranche nos propone un vertiginoso e instructivo viaje por la Pompeya del siglo I d. C., ¡y qué viaje! En él confluyen dos historias: por un lado la de Lucio y Ronet, un joven patricio y su esclavo, apasionados por los gladiadores y amigos desde la infancia, cuyos caminos poco a poco se separan a medida que van cumpliendo años, y por otro la del emperador Nerón, en pleno apogeo de su poder, su tiranía y sus excentricidades. Y, como telón de fondo, la Roma imperial y una Pompeya a las puertas de la erupción del volcán que arrasó la ciudad.


El libro empieza con Lucio Valerio, hijo de una importante familia de viticultores de Pompeya que provee al Imperio con los mejores vinos. En la domus se ha criado con él Ronet, hijo de los esclavos de mayor confianza de la familia y responsables de los mejores caldos. Lucio y Ronet siempre han jugado juntos y de hecho Ronet nació en la casa, pero siempre han sido conscientes del rango que ocupa cada uno y esas diferencias poco a poco se van acrecentando. Sin embargo, ambos comparten una pasión: las luchas de gladiadores, y de hecho entrenan juntos de la mano de un experto gladiador. Pero a medida que los años pasan las diferencias entre ambos también se acrecientan: Ronet es un chico sencillo pero valiente, que sabe perfectamente el lugar que ocupa en la casa; por otra parte, se enamora perdidamente cuando una joven esclava egipcia llega a la domus. Lucio, por su parte, empieza a dar muestras de un carácter egoísta y cobarde y solo se preocupa de su propio disfrute. Poco a poco, sus diferencias se van haciendo irreconciliables.

Por otra parte, el emperador Nerón es un personaje más de la novela. Al principio pensé que sus apariciones serían anecdóticas, pero poco a poco vemos que la novela contará su historia en paralelo a la de Lucio y Ronet (y entrecruzándose a menudo con ellos). Este para mí ha sido todo un puntazo de la novela y que no me esperaba (porque, como hago siempre, no había leído el texto de la contra). Desde luego, las vidas de los romanos dan para cien novelas; cada vez que leía una anécdota me iba a Google pensando: «Esto tiene que habérselo inventado el autor; no puede ser cierto». Y no: una tras otra, las anécdotas históricas que cuenta Tranche ocurrieron en la realidad. Así, en este viaje a lo largo de varios años seremos testigos de la prohibición de las luchas de gladiadores en Pompeya después de los disturbios del año 59 d. C. (prohibición que duró años), el terremoto de Pompeya del año 62 d. C., el Gran Incendio de Roma del 64 o la construcción de la Domus Aurea, y por sus páginas desfilan Séneca (como consejero de Nerón), Agripina (la madre del emperador), Octavia y Popea (emperatriz la primera y amante de Nerón la segunda), los apóstoles Pedro y Pablo... Por cierto, el propio Spiculus existió en realidad y fue el gladiador favorito de Nerón, quien lo colmó de lujos y regalos y le ofreció una vida fastuosa. Eso sí que no me lo esperaba, pero es un ejemplo más de que, en la Roma antigua, la realidad está totalmente a la altura de la ficción más imaginativa.

El lector será testigo del poder de Nerón como emperador, que ejercerá de manera despótica, y queda patente su carácter caprichoso e infantil. Veremos la lucha de poder con su madre, Agripina, y sus tiras y afloja con sus dos consejeros, Séneca y Burro. Pese a que el autor indudablemente recurre a la ficción para recrear diálogos y situaciones, es fácil reconocer uno tras otro acontecimientos que sucedieron en la realidad, como el supuesto envenenamiento de Burro o la influencia cada vez mayor que ejercía sobre Nerón su amante, la ambiciosa, vengativa y cruel Popea, que llegó a destronar a la mismísima emperatriz, Octavia.

Un aspecto que destaca es que en el libro se da una cantidad ingente de datos, desde los nombres de la vestimenta de los gladiadores hasta detalles de la trayectoria de Popea o de la historia de la ciudad de Pompeya, y armar una novela de 600 páginas con toda esa información y que salga un resultado coherente y entretenido me parece todo un logro (¡la novela no aburre en ningún momento!).

En definitiva, Spiculus me ha parecido una historia entretenidísima y muy recomendable para los aficionados a la novela histórica en general y las de romanos y gladiadores en particular. Ahora bien, también tengo algunas pequeñas pegas que ponerle al libro. En primer lugar, no tengo claro quién es el protagonista. Supongo que Spiculus, pero en realidad es el malo de la película y no me acaba de cuadrar una persona así como protagonista. En cuanto a Ronet, es un personaje que se me queda un poco cojo; quizá le ha faltado un poco de carisma, no sé. Le agradezco al autor que no haya tirado por la ruta previsible de que los dos amigos se pasen medio libro compitiendo por la chica, pero aun así la historia ha deparado un final con pocas sorpresas.

Y otra pega que le pongo: las escenas violentas, crudas, explícitas. Vale, seguramente refleja la realidad tal cual fue, pero, no sé, Ben-Hur o Espartaco son películas que transcurren más o menos en el mismo periodo y no tienen el mismo enfoque. No digo, por ejemplo, que haya que hablar de sexo como en la famosa escena de Espartaco de las ostras y los caracoles (tampoco nos vayamos al otro extremo), pero sí es verdad que es un libro que no le recomendaría a mi madre, por ejemplo, porque sé que ella prefiere no leer según qué pasajes. Por cierto, yo creo que las escenas de las violaciones son prescindibles. No sé qué opinaréis quienes lo habéis leído.

De todas formas, en este libro los puntos positivos ganan con mucho a los negativos. Si Juan Tranche ha sido capaz de pergeñar una primera novela como esta, estoy segura de que nos ofrecerá grandes historias en un futuro. Se nota que sabe muchísimo de gladiadores y esa pasión se transmite en cada página. Un autor a quien, desde luego, habrá que seguir la pista. ¿Os animáis a asistir a una lucha de gladiadores en la Roma de Nerón...?

Cada golpe te hace más fuerte, cada dolor que sufres te vuelve más inmune, cada gota de sudor debe servir para convertirte en mejor luchador. Nunca te preguntes por qué estás en este lugar, olvida tu pasado y quién eres, olvida qué te trajo hasta aquí y centra todos tus esfuerzos en la victoria y en creer únicamente en ti. Entrena cada día más fuerte. ¿Estás dando todo lo que puedes? Recupera el aliento. La grandeza de un gladiador está más allá de la arena. Déjate el alma, la vida y el corazón y alcanzarás la gloria.

Gracias a Edición Anticipada y a Suma de Letras por el ejemplar.


Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Ocurrió en Europa.

Una novela de un escritor/a italiano o que transcurra en Italia.

Si la novela va de gladiadores e interviene Nerón en la trama, no diré que muere hasta el apuntador, pero casi. :)

7 de marzo de 2021

Cuentos a los cuarenta (Laura Freixas)

¿Qué le dirías a tu yo de hace veinte años? A aquella mujer dispuesta a arrasar con todo y todos, o a la niña que no puede sospechar aún las dimensiones de su libertad. ¿Y cómo enfrentar ahora lo que ya no puede ser? ¿Y lo que sí puede? Solo el humor, la magia de la imaginación y las armas que brinda el tiempo pueden librarnos del engaño.

Recuperamos estos nueve relatos de Laura Freixas, en los que la autora juega con la realidad y las contradicciones entre la madurez y la inexperiencia, el deseo y la resignación.


Con veinte años, yo creo que todos pensábamos que nos íbamos a comer el mundo. Y es ahora, llegados los cuarenta, cuando en ocasiones tenemos que reajustar las expectativas y nos damos cuenta de que quizá las cosas no salieron como habíamos soñado. Antes una siempre tenía la esperanza de que eso llegaría en un futuro, y ahora nos damos cuenta de que ya no hay tiempo ni ganas de seguir esperando.

Ahora tienes cuarenta años y empiezas a sospechar que no me encontrarás. ¿El qué no encontrarás? ¿Quién soy? ¿Qué buscas?

Yo soy esa aura que rodeaba todas las cosas que soñabas. (Pág. 62)

Las mujeres de este compendio de relatos tenían grandes sueños de juventud y, ya cumplidos los cuarenta años, se toparon con una realidad mediocre en la que nunca pensaron que se verían envueltas. Y debo decir que aquí me he sentido bastante reflejada.

Yo soñaba con un gran amor, y lo que tengo es un matrimonio. Soñaba con una gran pasión y encontré algunas horas de sexo para matar el rato. Soñaba con viajes y aventuras y... Pero para qué le voy a seguir contando, si todo es tan banal. Eso es lo que menos soporto, ¿sabe? La previsibilidad. Me humilla que me haya ocurrido lo que le ocurre a todo el mundo, lo que los mayores siempre nos advirtieron que nos ocurriría y nosotros, yo por lo menos, nunca nos lo creímos... [...] Pero cuando recuerdo cómo era yo a los quince, a los veinte años, y me veo ahora, me dan ganas de llorar. (Pág. 57)

Ante esta realidad insoportable, muchas de las mujeres de estos relatos se escapan a un mundo onírico que Laura Freixas refleja de manera literal, y eso es algo que puedo entender como recurso literario, pero me ha dejado bastante perpleja durante la lectura, porque los viajes oníricos que plantea Freixas son tremendamente disparatados. Digamos que se volvían tan abstractos que me hacían desconectar un poco de la lectura, y ese es quizá el aspecto que menos me ha gustado (pese a que reconozco que es original).

El libro lo conforman nueve relatos y los que para mí han destacado son «Las puertas», «La oficina» y «La noche», que empieza y termina de manera totalmente onírica y me pareció que no era para mí, pero acabé subrayando prácticamente todas las reflexiones de la protagonista (como el fragmento que copio arriba de la página 57).

Puede parecer esta una reseña un poco desesperanzada, pero no quiero verlo así... Son cosas sobre las que he reflexionado alguna vez y me ha alegrado verlas ahí plasmadas en el papel de forma para mí tan certera. Supongo que consuela saber que no soy la única que las siente de vez en cuando. 

Por cierto, esta es una reedición de Tres Hermanas, pero la edición original se publicó en el 2001. Y leo que Laura Freixas estuvo casada desde 1985 hasta el 2003, así que supongo que en cierto modo el día a día de una Freixas desilusionada en aquella época se cuela entre las páginas (Un día una se da cuenta de que vive con un señor al que le unen cosas como la declaración conjunta, el piso que hemos ido pagando y decorando a lo largo de quince años, o la costumbre, muy agradable, no digo que no, de ir todos los viernes a escuchar un concierto de música clásica...). Se divorció, tiene una nueva pareja y parece muy feliz, así que imagino que terminó encontrando «esa aura». Y, a medida que he ido escribiendo esta reseña, me he dado cuenta de que quizá no es el mío un caso tan perdido como creía, porque, pese a la monotonía de algunos días iguales, aún sueño con cosas rodeadas de un aura. :)

Gracias a la editorial Tres Hermanas y a Masa Crítica de Babelio por el ejemplar. Por cierto, mención aparte para Tres Hermanas, una editorial que he descubierto con este libro, que hace ediciones muy limpitas y que me parece que tiene auténticas joyas en su catálogo (esa edición ilustrada de Cumbres borrascosas, por favor...).


25 de febrero de 2021

To Kill a Mockingbird (Harper Lee)

Acabo de terminar Matar a un ruiseñor y estoy llorando como una magdalena. Si es que los clásicos siempre son apuesta segura cuando uno busca una historia que llegue bien adentro... ¡Y pensar que lo empecé hace veinte años y lo abandoné aburrida a la tercera página!


Ya sabéis que me gusta comenzar a leer los libros sin saber absolutamente nada de la trama, y en esta novela vale especialmente la pena dejarse sorprender por lo que va pasando. Primero, por la voz narradora, la de la inolvidable Scout, una niña de seis años a quien acompañaremos durante dos o tres veranos en sus andanzas por un pueblo de Alabama en la década de 1930 junto con su hermano Jem y su amigo Dill. Por un momento no sabemos muy bien por dónde irá la historia; se intuye la presencia amenazadora de un vecino encerrado en su casa, al que nadie ha visto en años, y poco a poco cobra protagonismo otro personaje: Atticus Finch, el padre de Scout, abogado de profesión. Sin embargo, durante unas cuantas páginas la cosa parece que no va más allá de una colección de momentos vividos durante la infancia de los niños, narrados de una forma especial, eso sí, pues Scout es una niña muy perspicaz, con una manera de ver y contar las cosas que me ha parecido muy graciosa. Sin embargo, poco a poco vamos viendo pinceladas del tema principal de la novela: el abismo que mediaba entre blancos y negros en un estado sureño durante la Gran Depresión. Y es ahí donde de repente cobra relevancia el trabajo como abogado de Atticus Finch. 

Si bien el tema principal de la novela es la desigualdad entre negros y blancos, ofrece muchísimo más: la preciosa relación entre hermanos de Scout y Jem, que tan pronto se dan una buena tunda como se van a casa de la mano; esas interminables tardes de verano que los niños pasan inventándose mil juegos en la calle; el misterio de Boo Radley, un vecino con un pasado oscuro a quien Jem y Scout nunca han visto y que se cierne como una presencia en ocasiones amenazadora y en ocasiones casi amable; Atticus Finch, un hombre viudo que trata de criar a sus hijos libres de prejuicios con la única ayuda de una cocinera negra, por lo que a menudo se las tiene que ver con las miradas ceñudas de la gente del pueblo; y también la evolución de Jem, que poco a poco abandona la infancia y pasa a ser un joven con un gran sentido de la justicia que sufre y se rebela ante las sinrazones que ve a su alrededor.

Uno de los aspectos que más me ha gustado es que, pese a que uno de los temas principales que trata es el racismo (y es un tema duro), todo el libro está contado con la inocencia y alegría de una niña de 6-8 años ajena a un tema como ese, y se entremezcla con el firme sentido de la justicia de un padre cariñoso como Atticus, por lo que el final del libro queda un poso de optimismo y uno ve renovada su fe en el ser humano.

Harper Lee se basó en sus vivencias de la infancia para escribir esta novela, la única que publicó en 50 años. Ella también creció en un pueblo de Alabama; su padre era abogado y tuvo que defender a unos chicos negros acusados de un delito contra un blanco. La figura de Dill está inspirada en Truman Capote, que era vecino de Lee en el pueblecito de Alabama y compañero de juegos, si bien esta relación de amistad entre ambos escritores no acabó del todo bien. Por lo que he leído, Harper Lee ayudó a Truman Capote a documentarse para escribir A sangre fría, visitó el pueblo con él y trabó amistad con los vecinos para obtener más información, cosa que a Capote le estaba costando mucho, y Capote solo la mencionó en la dedicatoria del libro, sin darle el crédito que ella merecía. Esto acabó distanciando a estos amigos de la infancia.

En fin, Matar a un ruiseñor es un clásico de la literatura estadounidense por méritos propios que recibió el Pulitzer en 1961, un libro que evoca los veranos infantiles de juegos interminables al tiempo que hace reflexionar sobre la bondad, la justicia, el perdón, la desigualdad, la naturaleza moral de las personas (¿somos buenos o malos por naturaleza?), los prejuicios... Un clásico que me alegro muchísimo de haber leído y que recomiendo encarecidamente.

Esta reseña participa en la iniciativa:


Apartado: Todo es posible en América.

En la trama interviene un abogado.

En Matar a un ruiseñor los crímenes y delitos no tienen un protagonismo estricto (sí, pero no... En la primera parte ni aparecen). Sin embargo, he decidido incluir este libro en el reto porque Atticus Finch es el abogado por antonomasia, y su figura ha llegado a estudiarse y ponerse como ejemplo en Facultades de Derecho. Así pues, era ineludible...

23 de febrero de 2021

La maldición del castillo desencantado (Miguel Ángel Villar) y Los diarios de Tony Lynx (Miguel Griot)

Hoy cambio un poco de tercio y os traigo dos reseñas de libros infantiles que he leído estos días, ambos por cortesía de sus respectivos autores. 


La maldición del castillo desencantado, Miguel Ángel Villar

El castillo de Trebont no era un castillo «normal», y quienes lo habitaban, tampoco; eran fantasmas, pero fantasmas raros, raros, donde los haya. Jamás nadie había oído hablar de la maldición de la camiseta apretada, ni del embrujo de los zapatos de las malas pulgas o del encantamiento del lloriqueo constante, nadie excepto Mora, Broncas y Sensible, que eran los que los sufrían. Pero, si ya tenían bastante con esto, cierto día las cosas se complicaron más todavía. Cataclás, un mago deseoso de ganar fama, desencantó el castillo y, de repente, se quedaron sin casa donde vivir, y ¡vaya lío que se armó en el pueblo! ¡Un caos, un auténtico caos!

Se trata de un librito muy breve que narra la aventura de tres fantasmas, Mora, Broncas y Sensible, que no pueden volver a su castillo porque un «mago con espíritu de caballero» está sembrando el caos en todos los pueblos de la zona. Así que los tres amigos tienen que emprender la búsqueda del mago y convencerle de que deje de hacer barrabasadas y devuelva la tranquilidad al lugar.

Un libro muy breve, casi demasiado (porque te deja con ganas de más), que recoge una historia simpática y con puntos graciosos que resultará muy divertida para los niños. El tono es muy parecido al del resumen que veis arriba, con puntos divertidos y un vocabulario muy rico que ayudará a que los niños amplíen el suyo. Cada uno de los tres fantasmas tiene una personalidad muy definida y seguro que eso a los más pequeños les encantará. Eso sí, creo que el libro mejoraría muchísimo si fuera acompañado de ilustraciones, pues además es una historia que se presta mucho a ello. ¡A ver si alguna editorial se anima!

Está recomendado para niños mayores de 7 años.




* Edito para decir que al parecer sí hay una edición ilustrada. Yo me leí la que veis arriba, pero también puede conseguirse esta publicada por Babidi-Bu Libros. No me imaginaba la historia con esas ilustraciones, pero me parecen muy originales y seguramente ha quedado una edición muy conseguida:


 

Los diarios de Tony Lynx (El libro del poder), Miguel Griot

El arqueólogo Tony Lynx y la hija de su maestro parten hacia una trepidante aventura en busca del padre de la chica, recientemente desaparecido. Para ello precisarán de la ayuda del lector, que irá resolviendo los enigmas ocultos en las ilustraciones a medida que avance la narración.

Cuando era pequeña, había una colección de libros que me tenía enganchadísima. Devoraba uno tras otro y mis padres, que tenían un presupuesto ajustado, no podían creerse que me hubiera pulido el libro entero en un par de horas y ya les estuviera pidiendo que me compraran otro. Hablo de la colección Resuelve el misterio, que seguro que más de uno recordaréis.



Bueno, pues Los diarios de Tony Lynx es un libro un poco parecido, solo que, para avanzar en la lectura y pasar de página, hay que resolver un misterio oculto en una imagen. En cuanto me di cuenta de la dinámica del libro supe que iba a disfrutar de la lectura, como así ha sido.

Nuestro protagonista es el arqueólogo Tony Lynx, que tiene que ayudar a Rose Abbey a encontrar a su padre, un prestigioso arqueólogo que ha desaparecido en misteriosas circunstancias. Y, con esta excusa, el autor nos lleva a un viaje que nos hará recorrer medio mundo, dando a conocer al lector pinceladas de culturas lejanas.



Me ha gustado mucho la forma de escribir de Miguel Griot. La lectura es entretenida, no se hace pesada en ningún momento y conduce muy bien al lector a través de la trama (y es una trama relativamente elaborada; los niños no tendrán problema en seguirla pero no es «facilona», cosa que considero un punto muy positivo).

Los niños tendrán que buscar en la imagen la solución al enigma que el narrador propone al final de cada página, enigma que se resuelve nada más pasar la página. Quizá sí que he echado de menos que al final del libro se reúnan todas las imágenes y se señale dónde está la respuesta a cada uno. Por lo general está claro, pero hay algunas que me han dejado con la duda de si la respuesta es la que yo creo o no (como la de la rosa del desierto). 

En cuanto a las ilustraciones, tengo opiniones encontradas al respecto. Por un lado me parecen tremendamente originales y creo que se adaptan muy bien al libro. En conjunto, textos e ilustraciones hacen de esta una historia redonda. Sin embargo, por otra parte creo que no son los dibujos ideales para buscar detalles que te hagan resolver un misterio. En algunas ocasiones, creo que el dibujo no reflejaba el misterio de forma suficientemente clara. En este sentido, lo comparo con las ilustraciones de la colección Resuelve el misterio que comentaba arriba, limpias y de trazos finos, donde podían verse a la perfección todos los detalles necesarios para resolver el enigma.



El libro está dirigido a niños de 10 a 12 años, pero también lo podrán leer niños más pequeños con ayuda de sus padres (seguro que verán rápidamente muchos de los misterios, aunque para otros necesiten alguna pista). Además, es un libro que tampoco se quedará corto para los adultos; puede ser una lectura perfectamente recomendable para personas de cualquier edad. ¡Yo al menos me lo pasé muy bien entre sus páginas!


29 de enero de 2021

El instinto (Ashley Audrain)

¿No os pasa que en ocasiones evitáis empezar un libro nuevo porque todavía no queréis abandonar del todo la anterior lectura? Eso es justo lo que me está pasando con El instinto; la historia había llegado a la última página, pero yo necesitaba doscientas más, quería seguir sabiendo de Blythe, Fox y Violet, y me encuentro durante el día pensando en los vericuetos de la historia. Me resisto a dejar atrás una novela y unos personajes que me han llegado tan adentro...



Cuando Blythe se queda embarazada, su marido se muestra exultante. Ser padre es la ilusión de su vida y está convencido de que Blythe será una madre maravillosa también. Blythe está ilusionada, pero no puede evitar un cierto nerviosismo, puesto que las mujeres de su familia (su madre y su abuela)... digamos que no se adaptaron bien a la maternidad. A través de flashbacks, conocemos a la abuela, Etta, una mujer desequilibrada que descargaba su ira en forma de maltratos contra su hija. Esta, Cecilia, la madre de Blythe, fue una mujer fría e insensible que abandonó a su hija cuando ella contaba 11 años. Y Blythe teme que esta tendencia al desequilibrio que parece correr por las venas de las mujeres de su familia la acabe afectando también ahora que va a ser madre.

 «Algún día lo entenderás, Blythe. En esta familia las mujeres somos... diferentes.»

Quería tener otra oportunidad como madre.

No estaba dispuesta a admitir que el problema era yo.


Blythe intenta ser positiva, lucha por dejar atrás estos pensamientos inquietantes y confía en su capacidad para ser madre. Pero entonces nace Violet, que desde el principio es una niña difícil, y Blythe no acaba de conectar con ella. Además nota otra cosa, una especie de maldad innata; hay niños de la guardería que huyen aterrados en cuanto la ven... Su marido, Fox, adora a Violet y niega en redondo que haya ningún problema. En cierto modo, empieza a pensar que el problema está en su mujer... y esto poco a poco causa una fractura en el matrimonio. Blythe empieza a dudar de todo: ya no sabe si simplemente Violet es una niña difícil y con la que no conecta debido a su «herencia» familiar, o si realmente hay un punto de maldad en ella...

Cuadro de Mary Cassatt que se menciona en el libro
Cuadro de Mary Cassatt que se menciona en el libro

Como veis, este libro gira en torno a la maternidad, los vínculos entre abuelas, madres, hijas y nietas, la revolución hormonal que te asalta en el embarazo y primeros meses de tu hijo, la paranoia que sientes cuando todo el mundo a tu alrededor dice que te equivocas, lo que se siente con una posible depresión posparto... Blythe parece una narradora fiable, pero llega un momento en que, cuando todo el mundo pone en duda su visión de las cosas, el lector duda también. Y es que ¿cómo puedes llegar a ver maldad en tu propia hija? Este es el primer libro de Ashley Audrain, y sorprende lo bien que narra todos esos sentimientos confusos, el hecho de que tú veas una realidad y todo el mundo a tu alrededor te la niegue, el hecho de que llegues a dudar de tus propias impresiones y experiencias, y no saber ya si lo que llevas años pensando es real o mentira.

El libro también trata de cómo cambian los matrimonios después de tener hijos, en ocasiones reforzándolos y en otras haciéndolos añicos, como es el caso de este libro (no estoy destripando nada porque la escena inicial del libro es precisamente Blythe observando por una ventana la casa de su ex con su nueva familia, un lugar que ella ocupó una vez y del que se ha visto expulsada).

Es una novela tremenda, brutal, que da para mil lecturas, con un ritmo agilísimo, en capítulos cortos intercalados con flashbacks, y llega un momento en que no puedes parar de leer para ver dónde termina todo esto. En momentos me pareció un poco paralela a Tenemos que hablar de Kevin, salvando muchísimo las distancias, claro, y es bastante más fácil de leer que la novela de Shriver, pero las dos tratan de forma magistral las dudas que plantea la maternidad. Al terminar la lectura de ambos libros me dije que menos mal que ya he sido madre y mi hija ha resultado ser «normal», jeje, porque, de lo contrario, no sé yo si me animaría a tener hijos visto el percal... Avisados estáis.

Por cierto, la traducción la firma Carlos Jiménez Arribas y me ha parecido muy conseguida, con unos giros muy buenos. La edición de Alfaguara también es muy cuidada (y eso que yo he leído una edición anticipada).

Mil gracias a Masa Crítica de Babelio y a Alfaguara por el ejemplar. De no ser por ellos, no sé si este libro se hubiera cruzado en mi camino y, la verdad, algo así ahora se me hace inconcebible, jeje.

Estoy deseando leer lo siguiente que pergeñe esta mujer...

24 de enero de 2021

Yincana Criminal 2021

No pensaba yo apuntarme a muchos retos este año, pero está visto que soy muy fácil de tentar... El caso es que el grupo de #SoyYincanera llevaba llamándome la atención por las redes desde hace tiempo y ahora que han puesto en marcha una iniciativa he decidido unirme. ¡Y eso que el reto no es nada fácil para lo que yo suelo leer! Son 25 lecturas en un año, y en ellas es imperativo que aparezca un crimen, aunque sea en segundo plano. Teniendo en cuenta que suelo leer unos 25 libros al año, no sé si lo conseguiré. ¡Pero para eso son los retos!


Si os tienta participar, tenéis que pasaros por los blogs de las organizadoras: Carmina del blog De tinta en vena y Kayena de Negro sobre blanco. Allí encontraréis los requisitos y esta plantilla para ir rellenando durante el reto.


ISLAS ENIGMÁTICAS

RESEÑA

Es un caso de tráfico de drogas o infidelidades.

.

El escritor/a ha nacido y/o reside en una isla.

. Frankenstein, Mary Shelley

La isla en que se desarrolla la acción es española

.

La acción transcurre, principalmente, en verano

.

La víctima es una mujer

.Tres ratones ciegos, Agatha Christie

 

 

MADE IN SPAIN

RESEÑA

La acción transcurre en Barcelona o Madrid

.Donde haya tinieblas, Manuel Ríos San Martín

La acción transcurre en cualquier ciudad española, excepto Barcelona o Madrid

.Incluso la muerte miente, Julio César Cano

El protagonista es un detective

.El buen padre, Santiago Díaz

La víctima o el asesino pertenecen a la clase baja o marginal

.Tierras de niebla y miel, Marta Abelló

La acción transcurre en un ambiente rural

.

 

 

TODO ES POSIBLE EN AMÉRICA

RESEÑA

La víctima es un hombre

. 

En la trama interviene un abogado.

. Matar a un ruiseñor, Harper Lee

La corrupción es el tema dominante.

 .Pastores del mal, Félix García Hernán

Transcurre en un país de Sudamérica.

 .Un abismo sin música ni luz, Juan Ignacio Colil

En la trama interviene un periodista.

 .

 

 

OCURRIÓ EN EUROPA

RESEÑA

Una novela de un escritor/a nórdico o que la trama transcurra en la Europa septentrional

.

Una novela de un escritor/a británico o que transcurra en Gran Bretaña.

.El asesinato de Roger Ackroyd, Agatha Christie

Una novela de un escritor/a italiano o que transcurra en Italia.

. Spiculus, Juan Tranche

Una novela de un escritor/a francés o que la acción transcurra en Francia.

.

Una novela de un escritor/a alemán o que la acción transcurra en Alemania

.

 

.

SUCEDIÓ EN ASIA, ÁFRICA Y OCEANÍA

RESEÑA

La acción transcurre en África o está escrita por un escritor/a africano.

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La acción transcurre en Asia o el autor/a de la novela es asiático.

.¡Vivir!, Yu Hua (la mayoría de las muertes son fortuitas, pero una de ellas la considero un crimen en toda regla).

La acción transcurre en Australia o el escritor/a es australiano.

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La acción transcurre en una isla de cualquiera de los tres continentes

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Es un caso de espionaje que transcurre en cualquiera de los tres continentes

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¡Nos vemos en el reto!

18 de enero de 2021

¡Vivir! (Yu Hua)

¿Enero es demasiado pronto para poner libros en la lista de los mejores del año? Porque en este 2021 me he estrenado a lo grande y después de Frankenstein ha llegado ¡Vivir!, una de esas novelas que no te quitas de la cabeza incluso pasados unos días. Y, cuando eso ocurre, significa que el libro es de los que dejan huella y que se va directo a la lista de historias inolvidables.

Empiezo dejando el resumen de la contra:

Después de gastar toda la fortuna de su familia en el juego y en burdeles, el joven Fugui, único heredero de la familia Xu, no tiene otra solución que convertirse en un honesto granjero. Obligado por el Ejército a separarse de su familia, es testigo de los horrores de la Guerra Civil. Años después, tiene que hacer frente a las penurias de la Revolución Cultural. Con un buey como único compañero en sus últimos días, Fugui consigue sobrevivir gracias a su amor por la vida. Esta novela celebra la inalterable voluntad de vivir por encima de las desgracias y los golpes del destino.

Decía que me cuesta quitarme la historia de Fugui de la cabeza, pero lo cierto es que me cayó fatal al principio del libro. Menos mal que él mismo está de acuerdo conmigo y me ahorra buscarle calificativos, pues estas son sus palabras literales en el libro:

Yo de joven era un cabronazo hijo de puta.

Fugui es un joven acomodado y cabeza loca que, debido a su afición al juego y a los burdeles, consigue pulirse la fortuna familiar. Cuesta mucho empatizar con el protagonista que se nos presenta en las primeras páginas. Egoísta, despreocupado, irrespetuoso... un auténtico vivalavirgen. Y, sin embargo, las circunstancias le obligan a madurar y poco a poco, a medida que va avanzando la historia y casi sin darte cuenta, su personaje te conquista.

Lo primero que llama la atención de este libro es la voz narradora, que es la del propio protagonista, Fugui; es cierto que no he leído mucha literatura china, pero esperaba encontrar una historia de emociones contenidas, de silencios, de frases cortas y significados velados. ¡Pero no! Fugui cuenta su historia en primera persona intercalada con todo tipo de exabruptos, e incluso cuando narra hechos dramáticos (porque este libro es un dramón), se las arregla para arrancarte una sonrisa aquí y allá con la forma de contarlo. Y es cuando llegas al final el momento en que el círculo se cierra y te das cuenta de lo acertado que es el título, porque pese a todas las desventuras y vicisitudes que vive Fugui, su voluntad de vivir y seguir adelante es inquebrantable.




Otra cosa digna de mención en este libro es la magnífica traducción de Anne-Hélène Suárez Girard, sinóloga, traductora, profesora y escritora. No me puedo imaginar el esfuerzo que conlleva traducir del chino una obra como esta, llena de expresiones orales y de diálogos espontáneos, y que quede una narración natural y fluida en español, que capture con exactitud la particular voz del protagonista y nos acerque una cultura como la de China, tan ajena a la nuestra. Y justo eso es lo que consigue Anne-Hélène Suárez.

Como digo, me ha gustado muchísimo la historia, me ha parecido muy diferente a lo que suelo leer, y la lectura realmente consigue transportarte a cada una de las experiencias que vive Fugui. Lo que sí tengo que señalar, como decía antes, es que este libro es todo un dramón: la vida de Fugui comienza muy bien, como hijo de un terrateniente, pero su mala cabeza hace que pierdan la fortuna familiar y a partir de ahí todo son penurias. Y, sin embargo, se lee casi casi con una sonrisa en la boca (aunque admito que llegó un momento en que no me podía creer que siguieran pasándole calamidades a Fugui). En ¡Vivir! se repite una y otra vez el ciclo de la vida, nacimientos, muertes y más nacimientos, y en paralelo vivimos algunos de los acontecimientos más recientes de la historia de China. Y uno se descubre sufriendo con cada una de las desgracias de Fugui y sonriendo cada vez que a él le ríen los ojos o suelta uno de sus exabruptos, y no podemos sino sentirnos contagiados de esa voluntad de ¡vivir! a pesar de todo. Un libro repleto de sentimientos y más bien breve, porque Yu Hua cuenta todo lo que quiere contar con la sensación de que usa las palabras justas; ni una más, ni una menos.

Solo puedo recomendaros este libro encarecidamente, y ahora me apunto la necesidad absoluta de ver la versión de esta novela que hizo Zhang Yimou en 1994 (un director que ya me conquistó con la maravillosa película El camino a casa):



Esta reseña participa en la iniciativa:



Apartado: Sucedió en Asia, África y Oceanía.
La acción transcurre en Asia o el autor/a de la novela es asiático.

10 de enero de 2021

Reto Serendipia recomienda 2021

Este año voy a animarme a participar en un par de retos, y el primero que me ha tentado (pero mucho) es el Reto Serendipia recomienda 2021, que va ya por su octava edición:



En la primera parte de este reto hay que recomendar tres títulos poco conocidos, así que procedo:

1. Mi precio es ninguno, Martín Casariego.
Novela policíaca con sabor clásico y un fino sentido del humor. Mi reseña, aquí.



2. El santo al cielo, Carlos Ortega Vilas.
Novela negra muy bien escrita, con toques de sentido del humor y una pareja de investigadores de la que querrás seguir sabiendo; además, surge un romance donde uno menos se lo espera. Mi reseña, aquí.



3. Hitler, Bernard Swysen y Ptiluc. 
Cómic sobre la vida de Hitler, representado como una rata con tupé, bigote y trajes de Hugo Boss. En breve subiré reseña y lo actualizaré aquí. Muy, muy recomendable.


Pinchando en la imagen y aquí podéis consultar las bases del reto. ¡Felices lecturas!

***

Actualizo la entrada porque ya he elegido mis tres lecturas para el reto. Me ha costado porque las propuestas son interesantísimas, pero allá van:

– La campana de cristal, de Sylvia Plath. Aprovecho que lo tengo en casa y que hace siglos que quiero leerlo. Del blog de la Senyoreta Buncle.

– La falsa amante, de Honoré de Balzac. Me ha gustado el breve resumen que he leído en internet, así que anotado queda. Del blog de Lecturas de Undine.

– Nunca fuimos héroes, de Fernando Benzo. Ya le eché el ojo en su día y aprovecho para incluirlo en el reto y «obligarme» a leerlo, que si no ya estoy viendo que no le haré hueco. De El blog de Juan Carlos.

¡Nos vemos en el reto!

Frankenstein (Mary Shelley)

En el imaginario popular se conoce como un clásico de la literatura de terror y una obra temprana de ciencia ficción. Sin embargo, para mí es sencillamente una historia inolvidable, tremendamente humana y también infinitamente triste. 

Una especie de científico loco, ebrio por un increíble y revelador descubrimiento que ha hecho tras dos años de duro trabajo, consigue por fin insuflar vida a una criatura que ha creado a partir de restos de cadáveres. Sin embargo, no se plantea las consecuencias de lo que está a punto de hacer y, cuando la criatura se alza ante él, el científico se muestra horripilado y huye dejando sola a su creación.

Una desapacible noche de noviembre contemplé el final de mis esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía, coloqué a mi alrededor los instrumentos que me iban a permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento convulsivo sacudió su cuerpo.

Así, la criatura se encuentra sola en un mundo del que lo desconoce todo, y solo anhela el cariño y la comprensión de los demás. Pero pronto se encuentra con unas gentes que se horrorizan al verlo y, o bien salen huyendo despavoridos, o se lanzan contra él con palos y piedras. La criatura no pierde la esperanza y busca de nuevo el cariño humano, pero con el mismo resultado. Esto hace que la desesperanza anide en él y decida buscar al causante de todos sus sufrimientos, el científico Víctor Frankenstein, para hacerle sufrir en la misma medida en que sufre él.

Soy un malvado porque no soy feliz.

Y así empieza su sed de destrucción, que es quizá la parte del relato que más se ajusta al género de terror. En mi caso, para entonces ya empatizaba totalmente con la criatura y ni en sus peores momentos me puse en su contra como lectora. Y es que todo podría haber sido tan diferente para el pobre monstruo, si solo hubiera encontrado un poco de comprensión...

En fin, esta es la segunda vez que leo este libro y creo que no será la última. Y, por cierto, no recordaba esto de la primera lectura: al pensar en Frankenstein uno evoca a ese ser de cabeza cuadrada y tornillos en el cuello, pero la criatura no tiene nombre en el libro. Frankenstein es su creador. Crucial detalle del que no me acordaba.


Si yo fuera escritora y solo pudiera haber escrito una obra en mi vida, creo que elegiría esta. Me parece un libro increíble de principio a fin, con una premisa absolutamente brillante. ¿Lo habéis leído? ¿Qué os pareció?

Ahora me queda pendiente ver alguna de las adaptaciones al cine, y me gustaría empezar con la peli de la que se ha sacado el fotograma de arriba: la versión de James Whale de 1931, con un impresionante Boris Karloff como protagonista.


Esta reseña participa en la iniciativa:



Apartado: Islas enigmáticas.
El escritor/a ha nacido y/o reside en una isla.

1 de enero de 2021

Mis mejores lecturas del 2020

Mi resumen del año lector va a terminar pronto, porque la lista es breve; de hecho he sido bastante crítica con los libros de este año y eso me ha hecho pensar que debería cambiar el criterio a la hora de elegir nuevas lecturas. Digamos que me gustaría leer más lo que yo quiero y no lo que me ofrecen. Pero luego me veo tentada por los cantos de sirena de libros nuevos y desconocidos que me llegan a través de promociones a la puerta de casa y, bueno, me cuesta decirles que no. Pero conste en acta que me gustaría cambiar esa tendencia.

Estos son los libros que he leído este año y que me han parecido inolvidables:

Crimen y castigo (Fiodor Dostoyevski)

De este libro no hice reseña en el blog porque, francamente, no sabía ni cómo empezar a comentar un clasicazo como este. Es un libro que engancha desde esas primeras páginas en las que el protagonista pondera si debería o no cometer un crimen. Así como Anna Karenina traslada al lector a las altas esferas de la sociedad rusa, Crimen y castigo nos lleva a los bajos fondos de San Petersburgo, y Dostoyevski hace un magnífico retrato de las personas más desfavorecidas de aquella sociedad. Solo hablar de este libro ya me da ganas de adentrarme de nuevo en la inolvidable historia de Raskolnikov. Os recomiendo esta novela al cien por cien.




Encender una hoguera (Jack London)

¿Por qué no reseñé tampoco este magnífico relato de Jack London? Cuando ya parece que no queda nada por inventar en este género, uno descubre Encender una hoguera y entiende por qué es un clásico. Un hombre se adentra junto con un perro en el Yukon en un día terriblemente invernal; ha ignorado los consejos de personas que conocen el territorio mejor que él y confía en que sabrá desenvolverse en la Naturaleza. Pero las cosas se tuercen.

El frío inclemente, el blanco de la nieve, la inconsciencia del hombre, la sabiduría del perro, la indiferencia de la Naturaleza, ese final ominoso que parece cernirse sobre el protagonista... todo ello confluye para construir un relato inolvidable.



El monje (Matthew Gregory Lewis)

En su día ya dejé clara mi fascinación por esta novela (en este post), así que no puedo añadir nada más, salvo que, por supuesto, se fue de cabeza a la lista de mis mejores lecturas del año.




Hitler (Bernard Swysen)

De este cómic no he hecho entrada pero planeo hacerlo, así que ahí me explayaré a gusto. De momento solo quiero decir que explica la infancia, ascenso y caída en desgracia de Hitler al detalle, pero sin perder el sentido del humor y el carácter didáctico. Muy recomendable y para todos los públicos (bueno, quizá a partir de 12 años, pero en cuanto a los adultos no hay límite de edad porque también les conquistará seguro).



Canción de Navidad (Charles Dickens)

No quiero dejar fuera del listado a un clásico de la Navidad como este y que además tengo muy reciente. 




¡A por otro año de lecturas provechosas y grandes descubrimientos!


25 de diciembre de 2020

Canción de Navidad (Charles Dickens)

Un buen día —el mejor de todos los días del año: la víspera de Navidad—, el viejo Scrooge trabajaba afanosamente en su despacho. El tiempo era frío, áspero, destemplado y, además, brumoso; y él podía oír cómo las gentes que iban y venían por la plazuela jadeaban, se golpeaban el pecho con las manos y zapateaban sobre las piedras del pavimento para entrar en calor. Los relojes de la ciudad acababan de dar las tres, pero la oscuridad era ya completa: no había luz diurna, y las velas brillaban en las ventanas de las oficinas próximas como manchas rojizas en el aire espeso y oscuro.

Hace unos años llegó a mis manos una preciosa edición no venal bilingüe de Canción de Navidad, pero es una historia que no puede leerse en cualquier momento. No, quería empezar a leerla los días previos a la Navidad, y si era en Nochebuena mejor que mejor. Tras varios años sin encontrar hueco (diciembre suele ser infernal de trabajo y ajetreos varios), esta vez sí encontré el momento y acabo de terminarlo, justo la noche de Navidad.


Y qué razón tenía quien decía que es la lectura perfecta para estas fechas. Evoca a la perfección el espíritu navideño, el amor, el optimismo, la alegría, las buenas acciones... ¡e incluye un pavo que podría alimentar a una familia de 15 personas! Pero claro, no todo el mundo tiene ese espíritu navideño, así que la historia nos presenta a Scrooge, un avaro cascarrabias con un corazón de piedra que ha olvidado ese espíritu y que se complace en tratar mal a los demás y en acumular moneda tras moneda... hasta que recibe la visita de cuatro fantasmas (Marley incluido). Me ha encantado el ambiente que crea Dickens a lo largo de la novela, sobre todo con el fantasma de Marley y el del futuro: un ambiente gótico tremendamente conseguido que engancha hasta el final, y eso desde la primera y enigmática frase: «Marley estaba muerto; eso para empezar. No cabe la menor duda al respecto. El clérigo, el funcionario, el propietario de la funeraria y el que presidió el duelo habían firmado el acta de su enterramiento». También me ha gustado el retrato que pinta Dickens del día a día en aquella época, el frío que se cala hasta los huesos desde las primeras escenas, la alegría de las gentes humildes, la transformación de Scrooge... Es una novela redonda en muchos aspectos.

Aparte de la historia en sí, que tiene todos los ingredientes para que a uno le entre el espíritu navideño, lo que más me ha gustado es el lenguaje que usa Dickens; además, con esta edición bilingüe, que presenta original y traducción en paralelo, he podido analizarlo en detalle. Me han gustado los diálogos, rápidos y con frases memorables que tan bien se han adaptado luego al cine y al teatro, y los toques de humor y juegos de palabras que introduce Dickens aquí y allá. Es verdad que a veces se va un poco por las ramas con determinadas anécdotas, pero en conjunto es un libro que se lee fácilmente de Nochebuena a Navidad y condensa a la perfección esas características que la Navidad exacerba pero que todos los Scrooge deberían buscar también el resto del año; desde luego, resulta fácil entender por qué esta novela se convirtió en un clásico.

Una lectura ideal para diciembre que no dudaré en repetir otro año.